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EL 3 DE AGOSTO DEL AÑO PASADO MORÍA COLIN KAPP, ESCRITOR BRITÁNICO DE CIENCIA FICCIÓN. NUMEROSAS PÁGINAS EN ESPAÑOL SE HACÍAN ECO DE ESTA NOTICIA, LO CUAL NO DEJA DE RESULTAR PARADÓJICO, PUES ES SIN DUDA UN GRAN DESCONOCIDO PARA EL LECTOR HISPANOPARLANTE, CON UNA ÚNICA NOVELA TRADUCIDA A NUESTRA LENGUA: “THE PATTERNS OF CHAOS” (“EL NÚCLEO DEL CAOS”, ALBIA FICCIÓN, 1978).
Tampoco es que de cuentos hayamos ido bien servidos. Según la base de datos de Terminus-Trantor, tan sólo seis de la treintena que llegó a publicar han sido traducidos al castellano (y ya hace más de veinticinco años del último). El caso es que, tras leer esa única obra editada en nuestro país, no acabo de entender el motivo, pues "El núcleo del caos" es una Space Opera entretenidísima, con los toques justos de especulación, un protagonista bastante único y una visión futurista lo bastante actual para que treinta y cinco años después de su escritura aún mantenga la frescura y la capacidad de maravilla.
Sin revelar demasiado, la novela arranca en el momento en que Bron, el protagonista, recupera la conciencia tras haber sido afectado por una explosión cercana. No sabe quién es ni qué hace en medio de una ciudad en ruinas, pero una voz que no deja de zaherirle con improperios, y que percibe directamente en el cerebro, le empuja a completar una misión de la que no recuerda nada. Al parecer, debe hacerse pasar por Ander Haltern, un especialista en la novísima ciencia del caos, para infiltrarse en la armada de los Destructores y aniquilarla desde dentro. Por fortuna, la personalidad de Haltern ha sido impresa en su subconsciente y puede recibir la guía del ignoto grupo que se encuentra al otro lado de la transmisión que percibe... o al menos sería así si se dejara llevar por el implante y no resultara ser tan desesperantemente insubordinado. A partir de la destrucción del planeta, la novela va hacia arriba, subiendo las apuestas a cada momento, con el destino de la raza humana y quizás del propio universo orbitando alrededor de la incontrolable habilidad innata de Bron de llevar cualquier sistema al caos.
No falta de nada. Ni traiciones y contratraiciones, ni superciencia con ciertos toques arcanos (sistemas de salto hiperespacial, transmisión de información al instante, la propia teoría del caos, basada en la interpretación de ondas entrópicas que confieren la capacidad de interpretar el pasado y adivinar el futuro...), ni, por supuesto, alienígenas. ¿Que todo esto suena mucho a David Brin? Pues para qué negarlo. Sí, tiene todos los mimbres para ser un típico Brin, sólo que diez años antes (el original se publicó, como novela, en 1972, aunque fue serializado en 1970). La comparación se vuelve aún más fuerte cuando investigas un poco en el resto de la obra de Colin Kapp. A parte de la continuación a ésta, "The chaos weapon" (1977), destaca en su producción la tetralogía de Cageworld, publicada entre 1982 y 1984, que narra las aventuras de la raza humana en un sistema solar que ha sido transformado en un conjunto de esferas de Dyson concéntricas, ocupando las antiguas órbitas de los planetas (de nuevo, diez años antes que la segunda trilogía de la elevación de los pupilos).
La bibliografía de Colin Kapp se completa con otras cinco o seis novelas, siendo la primera "Transfinite man" (1964), y contando (o no) con otra de la que se sabe tan poco que incluso se duda de su existencia en las bibliografías especializadas ("The Timewinders"). y unos pocos relatos, de los cuales seis tienen lugar en un escenario común que llevó a su publicación como la antología de los Ingenieros Heterodoxos (un grupo multidisciplinar que se encarga de estudiar problemas relacionados con desconcertantes tecnologías alienígenas o con planetología extrema).
A ver si ahora que ha fallecido, algún editor, después de agotar las posibilidades del mercado americano, vuelve su ojos hacia Albión y nos regala con sus obras, que si mantienen el nivel de "The patterns of chaos" merecen mucho la pena.
P.S. Como nota adicional (y un poco en plan disclaimer), cabe hacer mención de la espantosa traducción de "El núcleo del caos" en la edición de Albia. En serio, pocas veces me he encontrado con tal cantidad de errores (tipo false friends y similares, sin excluir alguna que otra falta ortográfica), pero es que además... ¡mantiene las comillas de diálogo! Si a alguna editorial se le ocurre recuperar este título, por favor, que lo vuelva a traducir (por alguien con unos mínimos conocimientos de inglés, castellano y física). Seguro que todo resulta mucho más comprensible y no hace falta ir reinterpretando las frases.
Firmado: Sergio Mars.
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