|
UN BREVE RELATO FICTICIO SOBRE CÓMO LA DESESPERACIÓN PUEDE ARRASTRAR HACIA LA LOCURA
Mira Miguel, esta noche se ha encendido una nueva estrella. Qué lástima que nunca las conocieras, te habrían gustado… ¿Que qué es una estrella? Es una pequeña luz que se enciende en el cielo cada vez que alguien sonríe. Antes, yo encendía muchas estrellas… hace mucho tiempo que ninguna se enciende por mí… ¿Que por qué? Porque cuando te fuiste, te llevaste mi sonrisa… espero que me la estés cuidando bien, porque no tardaré mucho en ir a buscarla.
Verás cómo, cuando estemos juntos de nuevo, podremos encender constelaciones enteras… qué ganas tengo ya de verte, Miguel. Odio este sitio. Estas paredes me ahogan cada minuto un poco más y cada vez me cuesta más dormir. En la otra habitación tenía más sitio, pero aquí solo tengo una ventana allá arriba. Sólo puedo ver las estrellas. Pero no me importa, me queda la esperanza de que cuando esté contigo, será distinto. No me dejan ver a nadie… como si fuese peligrosa; yo, que en la vida he sido capaz de matar un mosquito. Pero no importa, la gente aquí no se porta mal conmigo, son buenas personas, lo sé. Sé que llegaremos a llevarnos bien, pero vienen poco, porque sus jefes no le dejan, así que me costará.
Ayer le hablé a Miriam de ti, Miguel. En realidad le hablo de ti todos los días. A ella no le importa, sonríe cuando lo hablo. Se le nota que tiene hijos. A nadie le brillan los ojos así cuando se le habla de un hijo si no tiene hijos también. Le dije que tenía ganas de verte, y me dijo que no tuviese prisa, que seguro que estás bien. También le dije que tenías los ojos azules, como tu padre… creo que hasta le hizo ilusión, porque vi como levantaba las cejas, asombrada, con una sonrisa… a lo mejor sonrió porque tu padre no tiene los ojos azules, no lo sé; hace tanto tiempo que no lo veo que se me ha olvidado. Creo que no sería eso, porque eran azules, lo recuerdo bien… Sí, sé que a ti no te vi nunca, y no sé de que color tenías los ojos, pero da igual, seguro que son azules.
Tu padre a veces llama preguntando por mi, me lo ha dicho Miriam… no viene a verme porque no puede… el horario es muy reducido, y él tiene que trabajar… siempre fue un adicto al trabajo, no puede prescindir de él. Pero me llama; me llama porque sabe que yo hablo contigo, y quiere saber como estás, seguro. Él no sabe hablar contigo, nunca se llevó bien con los niños, pero no te preocupes, que yo le cuento todo lo que me dices… bueno, a él no, a Miriam. Sé que ella se lo cuenta todo, me fío de ella.
Mira, Miguel, la estrella se ha apagado. A lo mejor ni siquiera era una estrella…. Da igual, es bonito creer que hay una luz allá donde estés, aunque no veas nada más. Yo nunca he tocado el cielo, pero veo la luz allá arriba, en la ventana, y me conformo. A veces imagino que lo toco, no es difícil. No consigue que sonría, pero tampoco me hace llorar. Cuando no pienso en esas cosas lloro, lo sabes. Lloro porque te echo de menos.
Miriam me dijo que no es malo soñar, que puedo hacerlo siempre que quiera… mírala, ahí viene. Seguro que viene a apagar las luces. Le obligan a hacerlo todas las noches, me lo dijo un día, así que me tendré que ir a dormir ya. Que descanses, hijo, ya hablamos mañana. Espero que duermas cómodo entre las estrellas, así yo estaré más tranquila. Buenas noches, pequeño.
COMPÁRTELO:
|