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ARTÍCULO DE LA FAMOSA PELÍCULA DE JAUME BALAGUERÓ ESTRENADA CON DESIGUAL FORTUNA EN ESPAÑA QUE EN EL RESTO DEL MUNDO.
Las películas de casas encantadas siempre han despertado el interés de los amantes del género de terror. El lugar donde se supone que debería imperar la tranquilidad, la paz y el sosiego se convierte, por factores incontrolables, en el instrumento empleado por el mal para sus propios fines. Y tanta es la extrañeza que esto produce, que los habitantes de dichos lugares precisan de muchas pruebas para dar su brazo a torcer y comprender que algo está sucediendo entre los muros de su antaño segura fortaleza. Dentro de este tipo de historia encaja perfectamente la película "Darkness", dirigida por el leridano Jaume Balagueró, que a pesar de lo que todo el mundo consideró un traspié dirigiendo OT - La película (2002) supo remprender un rumbo ascendente con un sello propio y reconocible en todo lo que hace.
"Darkness", estrenada en 2002, tiene el siguiente argumento: "En esta casa hay algo... Algo oscuro y muy antiguo que permanece inmóvil, escondido y en silencio. Sólo espera, agazapado en la penumbra durante años, trazando planes. Su medio es la oscuridad, sólo en ella puede manifestarse y desplazarse. Incluso toma su nombre. Vive aquí desde que alguien trató de invocarlo hace más de cuarenta años. La casa guarda un secreto, un pasado abominable, un acto de maldad inconcebible. Niños, un padre inestable, un círculo que debe ser completado... Y sangre, mucha sangre. Ya sólo hace falta mover las piezas y esperar." Puede sonar críptico, pero aquellos que han visto la película son capaces de leer perfectamente entre líneas y recordar los momentos a los que hacen referencia estas sencillas frases.
La productora de la película es la ya extinta "Fantastic Factory", una empresa española que se especializó en cine de terror y ciencia-ficción, géneros no especialmente boyantes pero con los que trató de ser un desafío a las producciones que continuamente llegaban de Hollywood. Comenzó su andadura aproximadamente hacia el año 2000 y desapareció en 2007. En ese periodo produjo nueve películas con desigual fortuna de éxito y público. Al frente de la productora se encontraba Don Julio Fernández y el famoso director de cine Brian Yuzna que, ya en sus últimas películas, se dice que estaba deseando rescindir el contrato. Sin entrar en mayores detalles, vamos a enumerar las películas que se produjeron en esa temporada:
"Faust: La venganza está en la sangre" (Brian Yuzna, 2000), "Arachnid" (Jack Sholder, 2001), "Dagón, la secta del mar" (Stuart Gordon, 2001), "Darkness" (Jaume Balagueró, 2002), "Romasanta: La caza de la bestia" (Paco Plaza, 2003), "Beyond Re-Animator" (Brian Yuzna, 2003), "Rottweiler" (Brian Yuzna, 2004), "La monja" (Luis de Madrid, 2005) y "Bajo aguas tranquilas" (Brian Yuzna, 2006). Curiosamente, y como es bien sabido que nadie es profeta en su tierra, alguna de estas películas tuvieron más éxito fuera de nuestras fronteras que en nuestro propio país. No hay espacio suficiente para comentarlas todas, por lo que en este modesto artículo vamos a fijarnos en una en concreto, como ya hemos dicho: "Darkness".
Jaume Balagueró había dirigido no mucho tiempo atrás la película de "Los sin nombre" (1999) basada en la novela de Ramsey Campbell titulada "The nameless" y publicada en 1981 cuya campaña publicitaria cinematográfica incluía una sobrecogedora frase: "Buscan los límites del mal... pero el mal no tiene límites". Nacido en Lérida, en 1968, el director catalán ha creado una estética propia reconocida públicamente como tal en la que utiliza ciertos recursos visuales que se han convertido en parte de su cine: máscaras anti-gas, aparatos de reproducción de música antiguos, retratos familiares viejos en los que aparecen figuras perturbadoras junto con el llamado "efecto Balagueró" que consiste en una especie de luz estroboscópica y temblor de cámara (no siempre apta para epilépticos) con lo que sabemos que algo está sucediendo.
El elenco de actores escogidos para la película fue de lo más variopinto:
Anna Paquin: Anna Helene Paquin es una actriz canadiense-neozelandesa conocida por el gran público gracias a dos películas "El piano" ("The piano", Jane Campion, 1993) por la que obtuvo un Oscar a la mejor actriz de reparto y la trilogía de "X-Men" en cuya última parte estuvo a punto de no participar porque su contrato sólo incluía dos películas (aunque ha hecho público su deseo de volver a interpretar a "Pícara" si hubiese una continuación de la saga). En 2009 ganó un Globo de Oro por el papel que le ha hecho conquistar al público de nuevo: Sookie Stackhouse en la serie "True Blood" y la ha convertido en una de las actrices mejor pagadas de la televisión.
Lena Olin: Lena Maria Jonna Olin nació en Suecia en 1955. Su carrera se ha desarrollado tanto en la gran pantalla como en televisión. Entre sus trabajo para el cine podemos destacar "Enemigos, una historia de amor" ("Enemies, a love story", Paul Mazursky, 1989), "Chocolat" (Ídem, Lasse Hallström, 2000) junto a Juliete Binoche, "La reina de los condenados" (Queen of the damned, Michael Rymer, 2002) extraña y libre amalgama de los libros "Lestat el vampiro" y la novela homónima. Como actriz de reparto de la serie "Alias" protagonizada por Jennifer Garner, su actuación fue tan memorable que cuando decidió irse de la serie tuvo que regresar por petición popular.
Iain Glen: Es un actor británico nacido en 1961. En 1990 ganó el premio Oso de plata a la mejor interpretación masculina en el Festival de Berlín por su papel en "Silent Scream" (David Hayman, 1990). Ha actuado en películas como "Gorilas en la niebla" ("Gorillas in the mist: The story of Dian Fossey", Michael Apted, 1988), junto a la incomparable Sigurney Weaver, "Tomb Raider" ("Lara Croft: Tomb Raider", Simon West, 2001) con Angelina Jolie, "Resident Evil: Apocalipsis" ("Resident Evil 2: Apocalypse", Alexander Witt, 2004) teniendo como compañera de reparto a Milla Jovovich o "La última legión" ("The last legion", Doug Lefler, 2007).
Giancarlo Giannini: Nacido en Italia en 1942, es actor, director y doblador. Resumir su carrera en unas pocas líneas sería no haber justicia a su trabajo. Dado que desde la década de los ochenta se prodigó más en gran pantalla como actor, podemos destacar una serie de títulos en los que ha hecho aparición: "Un paseo por las nubes" ("A walk in the clouds", Alfonso Arau, 1995), "Mimic" (Ídem, Guillermo del Toro, 1997), "Hannibal" (Ídem, Ridley Scott, 2001), "Casino Royale" (Ídem, Martin Campbell, 2006), "007: Quantum of Solace" ("Quantum of Solace", Marc Forster, 2008). Para televisión: ha actuado en la miniserie "Dune" (Ídem, John Harrison, 2000) en el papel del Emperador del universo conocido: el Padisah Emperador Shadam IV.
Fele Martínez: Rafael Martínez nació en Alicante, España, en 1975. Recibió un Goya como actor revelación por su papel en la película Tesis, el primer largometraje que dirigió el exitoso director Alejandro Amenábar en 1996. A partir de ese momento las puertas de la pantalla grande han quedado abiertas para él de par en par apareciendo en películas como "Abre los ojos" (Alejandro Amenábar, 1997), "Los amantes del círculo polar" (Julio Médem, 1998), "El arte de morir" (Álvaro Fernández Armero, 2000), "Hable con ella" (Pedro Almoddóvar, 2002), "La mala educación" (Pedro Almodóvar, 2004) e incluso en series de televisión como "Física y Química" en unos pocos episodios. Además también ha actuado en cine independiente.
Fermí Reixach: Es un actor español nacido en la preciosa localidad de Lloret de Mar, en Cataluña. Debutó en el teatro con la fundación de "Les comediants" en la obra titulada "Catacroc" (1973) y en el cine con la película "La campanada" (Jaime Camino, 1980). La mayor parte de su trabajo la ha llevado a cabo en su lengua materna, el catalán, y es toda una estrella tanto del teatro como de la cadena TV3. Incluso ha participado en una película del renombre de "El perfume: Historia de un asesino" ("Das Parfum: Die Geschichte eines Mörders", Tom Tykwer, 2006) Como dato anecdótico, también trabajo en la primera película de la "Fantastic Factory" ("Faust: La venganza está en la sangre")
Stephan Enquist: Este joven actor, nacido en Singapur en 1992, actuó en la película "Darkness" sin tener experiencia previa del medio cinematográfico. Pese a que desarrolló su papel todo lo bien que cabía esperar, no ha vuelto a aparecer por el momento en ningún otro proyecto de cine, televisión o teatro.
"Darkness" nació como una clara apuesta por emular el cine de terror americano al que supera en multitud de momentos como por ejemplo, y sin dar más datos al respecto, en el final. En su contra podríamos decir que utiliza todos los tópicos del género: golpes de sonido, pequeños juguetes que se ponen en marcha, supuestas amenazas que resultan no ser tales... pero que crean una atmósfera efectista. Pese a ello, en España apenas recaudó la mitad de la inversión realizada y la producción sólo se salvó gracias a las taquillas internaciones, muy especialmente las de Estados Unidos. En general, las películas producidas por la "Fantastic Factory" salvaron el tipo fuera de nuestras fronteras. Una verdadera lástima.
Fue rodada íntegramente en España, concretamente en las localidades catalanas de Barcelona, Lérida y Sant Cugat aunque, como en todas las producciones pensadas para el mercado extranjero, se cuidaron algunos detalles como no mostrar demasiados exteriores que pudieran identificarse con nuestro país. Ejemplos similares podemos encontrarlos en "Los sin nombre" (Ídem, Jaume Balagueró, 1999) basada en la novela de Ramsey Campbell "Pact of the fathers" o "El maquinista" ("The machinist", Brad Anderson, 2004) en la que Christian Bale llevó a su personaje a extremos que el guion no le exigía en ningún momento, que llegan hasta el punto de eliminar los carteles de las calles o utilizar coches de policía de claro estilo norteamericano.
"Darkness" supuso un avance en el estilo de dirección de Jaume Balagueró con respecto a los trabajos anteriores, muy especialmente "Los sin nombre", mencionada en el párrafo anterior, aunque siguió conservando esos elementos fetiche de su cine que también hemos visto: la cámara subjetiva, las luces estroboscópicas y, en general, esa sensación de que todo se descabala durante una secuencia perturbadora. Y es que la película no logra transmitir ese terror a cuyo género dice pertenecer, sin embargo resulta perturbadora y con elementos estremecedores, como cuando el padre (Iain Glen) va perdiendo el control de sí mismo muy al estilo de Jack Torrance (Jack Nicholson) en "El resplandor" ("The shining", Stanley Kubrick, 1980).
Muchos de los espectadores recordarán en esta película una de las más efectivas tramas de "Insidious" (James Wan, 2011) en donde el director juega al engaño casi hasta el último momento. Un engaño en el que, por supuesto, ningún espectador admitió haber caído con mi única excepción que, con toda sinceridad, el guionista me condujo por donde quiso. En "Darkness" ya se narró una historia parecida relativa a la relación del padre y el hijo y, para aquellos que quieran comprender lo que estoy diciendo, demasiado me he extralimitado ya. No obstante ese detalle proporciona uno de los giros argumentales más importantes de toda la película (si no el que más), propiciando la tragedia que está por venir.
Fijándonos en aspectos más técnicos, cabe destacar la iluminación... o más de forma más concreta la ausencia de la misma. La casa en la que la familia habita está tomada por las fuerzas de la oscuridad y, en cierta medida, es una entidad viva (como ocurría en la versión extendida de "El resplandor", cortada para su versión en salas de cine) aunque en este caso no existieron tantas trabas como en la obra de Stephen King para ofrecer este punto de vista. Los momentos en los que la cámara se fija en objetos puntuales realizando sobre un primer plano son muy reveladores, pues sabemos lo que va a ocurrir, pero no deja de por ello de ser amenazador. La presencia de lo ominoso se encuentra en la casa representada por diversos factores.
Uno de los más importantes es la vieja foto a la que hacíamos referencia que el señor Balagueró gusta de incluir en todas sus películas. Tres ancianas, de rostros marchitos, iguales, aterradores contemplados hito por hito, que se empeña en colgar de la pared. Un fonógrafo con una melodía que a pesar de no resultar desagradable posee unos armónicos que no resultan melodiosos al oído. Y, naturalmente, la estructura de la casa en sí, un pequeño secreto que el guionista nos revela a través de Fermí Reixach y que los protagonistas (un poco confuso al principio, pero que se materializan en Anna Paquin y Fele Martínez) tratarán de utilizar para sabotear los planes de la oscuridad. Y eso pese a que tenemos la convicción de la tremenda fuerza del mal.
La dosificación del suspense, quitando los minutos iniciales, más allá de la huida del niño y el regreso de la familia a la casa, es un crescendo en el que cada nuevo descubrimiento lleva al espectador a la absoluta convicción de que los protagonistas van siempre uno o dos pasos por detrás. Esto genera una sensación opresiva, claustrofóbica y siniestra que se acrecienta según la película va avanzando hacia el clímax final. Y aquí cabe decir que, al contrario que en otras muchas películas, realmente existe, dado que el ritmo narrativo no decae cuando parece que el director ha contado cuando tenía que decir sino, muy al contrario, crece con fuerza hasta inundarlo todo y aplastarnos con su asombroso final.
Sin que sirva de precedente, debemos destacar la brillante actuación de tres de los varones protagonistas. Iain Glen es un hombre aparentemente normal que ya tuvo problemas psicológicos en el pasado por lo que sucedió en la casa en la que ahora habitan. Su transformación, lenta y sin retroceso hacia una personalidad desquiciada recuerda a Jack Nicholson en la mencionada "El resplandor" o a Sean Pertwee en "7 días de vida" ("Seven days to live", Sebastian Niemann, 2000). Esta última una película a reivindicar que, pese a haber pasado a formar parte del cine de culto, ha sido muy maltratada por crítica y público en general. Todas sus apariciones resultan convincentes y su papel, en general, es de lo mejor de la película.
El segundo caballero en discordia es Giancarlo Giannini, un actor que quizá por su penetrante mirada o sus gestos comedidos y aparentemente no siempre sinceros, llevan al espectador a sospechar desde el primer momento que algo sucede en torno al "abuelito" al que tanto adoran sus sobrinos. Naturalmente esconde un secreto que ha torturado los sueños de su hijo y ahora altera la vida de su nieto. Un secreto escrito en sangre basado en una vieja leyenda que quizá no sea tan irreal como pueda parecer a simple vista. Especialmente cuando gracias al tercer actor que voy a mencionar descubrimos la verdadera configuración de la casa y su objetivo. Ha esperado décadas, pero esta oportunidad no la dejará pasar de nuevo.
Fermí Reixach realiza el papel del gran revelador. Su aparición, junto al manido y efectista cliché de una figura oscura bajo la lluvia que no responde a las llamadas que le hacen desde lejos, resulta perturbadora. Sin embargo la historia nos lo muestra como el más asustado de todos los personajes, precisamente, porque conoce buena parte del misterio (si no en su totalidad) y tiene la absoluta convicción de que poco se puede hacer para variar el destino aciago que se lleva fraguando desde hace tanto tiempo. Un niño logró escapar de la casa el día del ritual y ahora otro niño parece ocupar su lugar. Pero la oscuridad es paciente, además de poderosa, y no aceptará fácilmente que le den gato por liebre. Es astuta, perversa, impredecible.
El final, del que naturalmente no voy a hablar en detalle por si algún espectador quiere aún sumergirse en la horrenda casa, no deja indiferente a nadie. Incluso aquellos que han tachado de la película con adjetivos que ni siquiera me atrevo a repetir, han tenido que reconocer que sus escenas finales son lo mejor del metraje. Inquietud, dominio técnico del susto al espectador, profesionalidad tras las cámaras y un guion sólido era lo que tenía esta película para triunfar fuera y dentro de nuestras fronteras. Lo más triste es que otras producciones visiblemente hechas con menos cuidado, con una trama más tramposa y actores menos comprometidos con su personaje triunfan. Pero la vida es así y yo no puedo cambiarla desde estas líneas.
Disfrútenla.
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