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Star Trek IV, o en las cercanías del Sol

el  Domingo, 03 September 2017 12:41 Escrito por 

El espacio... la última frontera; el tiempo, no.

Ya estoy aquíiiii...

Año 2286, una enorme nave desconocida se ha colocado en una órbita cerca de la Tierra emitiendo unas señales que provocan cataclismos en todo el planeta. Spock logra identificar esos sonidos asemejándolos a los cantos de ballena años atrás extinta.

Para resolver esta nueva encrucijada la tripulación dirigida por el capitán Kirk (el verdadero, no el de los labios como sofás de sky, Chris Penn) necesita viajar al pasado y traerse consigo un par de ejemplares de estos cetáceos.

Con un ave de presa Klingon los tripulantes de la Enterprise viaja a toda velocidad hacia el Sol para que al rodearlo y emerger al otro lado hayan viajado en el tiempo, apareciendo en el año 1986.

Leonard Nimoy dirigió por segunda vez una adaptación cinematográfica, ¿habrá sido tan racional como su personaje en el uso de la Ciencia o se habrá dejado llevar por su parte humana?

 

Espacio-campo-gravedad

Como ya se vió en el anterior artículo “Primer, o como ganarle tiempo al reloj“, el espacio es un campo cuadrimensional en el que conviven el tiempo con las 3 dimensiones espaciales. Gracias a esto, la posibilidad de viajar en el tiempo aparece desprendida de la Relatividad general de Einstein.

También en el artículo “Horizonte final, o como plegar el espacio-tiempo” se explica como una enorme masa puede deformar de forma extrema este campo espacial hasta desgarrarlo y formar un agujero negro.

De forma menos enérgica, las consecuencias que produce una enorme masa se puede ver en el artículo “Interstellar, o vamos a pillar olas“, donde un planeta con olas está afectado por la enorme gravedad de un agujero negro cercano. En este film podemos ver también como se produce una dilación temporal en ese planeta debido a lo mismo (no tratado en ese artículo, pero sí en este).

 

El Sol

Posee una enorme masa, 1’989 × 1030 kg, la cual produce una distorsión grande en el campo espacial. La primera repercusión de esto que llevó de cabeza a científicos de todas las épocas es la “rara” órbita de Mercurio. No es hasta la publicación en 1915 de la Relatividad general de Einstein cuando esta dió una posible explicación para esta anomalía.

Pero como bien se sabe, todas las hipótesis científicas hay que corroborarlas con pruebas fehacientes, por lo que la veracidad de la Relatividad general no quedó confirmada hasta cuatro años después y gracias a un eclipse solar.

 

Lente gravitacional

Einstein afirmaba a razón de su Relatividad que: “un rayo de luz que pase junto al Sol sufrirá una desviación de 0’83 grados“. Esto generó una deducción cosmológica. Si la luz de una estrella distante se curva en una dirección al pasar junto al Sol entonces si la luz de la estrella también pasa por el lado opuesto del Sol; ambos rayos podrían ser captados por el ojo y observarse dos estrellas en vez de una, el Sol actuaría así como una lente gravitacional.

En 1919, Eddington, se propuso comprobar la Relatividad gracias a la observación de estrellas que quedaban ocultas en las cercanías del Sol gracias a un eclipse. Si esas estrellas se observaran ligeramente desplazadas a como deberían verse debido a la curvatura de la luz producida por el campo gravitatorio del Sol, entonces quedaría comprobada; como así fué.

El rayo de luz, a parte de curvarse, recorrería también más distancia; por lo que tardaría más en llegar a nosotros que un rayo sin estar afectado por la gravedad solar (diferencias entre el rayo rojo y amarillo de la imagen superior). Esta consecuencia es usada en Interstellar y el planeta de las olas, donde la cercanía al agujero negro produce que el tiempo corra más despacio que lejos de él.

 

En la película Star Trek

Aunque ahora a esta serie y películas se las trata como premonitorias en sus “gadgets”; como las tablets, móviles, traductores simultáneos, escáneres y un largo etcétera; parece ser que no acertaban tanto en sus bases naturales.

La curvatura producida por el Sol no tendría consecuencias temporales sensibles para los humanos, ya que la gravedad generada por el astro rey, aunque grande, es insuficiente para esto. Además, el viaje sería al futuro debido a la dilación temporal, no al pasado como vemos en Star Trek IV.

Entonces el uso de este recurso científico por parte de Leonard Nimoy en su película es erróneo y atenta contra la Relatividad general y contra todas las pruebas que la corroboran. Más que viajar al pasado y acertar en el año 1986 (supongo que para abaratar costes de ambientación) el ave de presa Klingon y sus tripulantes aparecerían al otro lado del Sol pero solo más morenos.

Cristian Cárdenas

Licenciado en Química aficionado a criticar y escribir. Lector de Ciencia o Ciencia-Ficción, ¿hay algo más? La Ciencia en sus n-formas en: cardescu.es

Web o Blog: www.cardescu.es

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