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Las montañas de la locura, o sobre Geología

el  Miércoles, 20 June 2018 12:30 Escrito por 

Rigor científico Lovecraftiano de la composición y ubicación en la Antártida

Las obras de Lovecraft siempre han tenido la dificultad de poderse plasmar fielmente mediante el séptimo arte. Largas, recargadas y oscuras descripciones arquitectónicas y paisajísticas sin nada sobrenatural, pero descritas de forma enrevesada para crear la perfecta sensación claustrofóbica y de terror (palabra muy recurrida por el autor). Estas mismas difícilmente representable en el cine, el cual con dos o tres planos pueden englobar diez de un total de cuarenta páginas de relato.
Los diferentes acercamientos a sus obras se han distanciado ostensiblemente de la obra original con más o menos acierto, aunque sí es cierto que existen obras donde se puede sentir correctamente su influencia (En la boca del miedo).

Las montañas de la locura (1931) no es una excepción, y ha sonado durante años su relación con Guillermo del Toro, no siendo posible su adaptación. Este impedimento más que por dificultades técnicas pudiera ser por la negativa de los estudios al no ver un proyecto viable. Recientemente la miniserie Terror, basada en su novela homónima, ha demostrado como hacer un helado y tenso ambiente sin recurrir a enorme artificio.

Lovecraft, padre del terror cósmico, en esta obra crea un relato perfectamente encajable en el término de la C-F ya que los numerosos recursos geográficos y geológicos-científicos (aunque Seldon Cooper no opine lo mismo) usados a lo largo del relato son rigurosos, excepto las montañas en si y lo encontrado en ellas; veamos.

Este relato corto (1931) narra la expedición en 1930 a la Antártida de un grupo investigador. Durante una de las exploraciones aéreas uno de los subrupos descubren unas enormes montañas más altas que el Himalaya. En ellas hallan unos restos que parecen llevar allí millones de años, cuando no deberían.

 

La travesía hacia la Antártida


Para tener una perspectiva del tamaño del continente helado este es igual de tamaño a la totalidad de Europa, su masa terrestre sería como un enorme círculo que pasara por los Urales, norte Noruega, norte Reino unido, oeste Portugal, sur Italia, sur Grecia y Urales nuevamente.

En la época en la que se desarrolla (y escribe) el relato no había muchas expediciones a la Antártida, por lo que seguía siendo un continente misterioso. En 1911 Amudsen llegó al polo sur con una diferencia de solo 35 días sobre su perseguidor Scott, muriendo este último en el camino de regreso a su campamento base (a 18 Km).

La expedición del relato comparte, curiosamente, la misma trayectoria terrestre inicial (discontinuo rojo) que tuvo la capitaneada por el malogrado Scott (punteado azul). A partir de la narración se puede concretar la ubicación de las enormes montañas, estas son colocadas por el autor en la parte oriental de la Antártida, siendo donde mayor altura al nivel del mar se registra y donde se hallan las rocas más antiguas de todo el continente.

 

Las prospecciones


Conforme avanzan en la exploración la expedición hace prospecciones del terreno sacando muestras para analizar y así poder saber de qué época son.

La primera la realizan en la isla de Ross en las faldas del monte Erebus (foto inferior) y no se dan detalles sobre el tipo de rocas extraídas, en la segunda prospección sí. En ella extraen granitos precámbricos y areniscas los cuales afirman que forman la meseta oriental de la Antártida siendo de distinta a la composición de la parte occidental. Se relata que en tiempos pasados se creía que ambas estaban separadas por un mar helado, hecho que se narra como erróneo y demostrado (en la novela "La esfinge de los hielos" de Verne, publicada en 1897, sí se mantiene esto). Ubicando en el mapa la zona de la segunda prospección (en la difurcación roja) se trata de la zona central del continente compuesta por rocas ígneas y sedimentarias, como mantiene acertadamente el relato también.

Posteriormente en un viaje en avión se adentran en la parte oriental, la más antigua, y allí descubren las montañas de la locura donde realizan la tercera prospección. El líder de este grupo se aventura a concretar que se tratan de pizarras precámbricas, cosa de la que tiene que retractarse al comprobar que en realidad son areniscas jurásicas y esquistos pérmicos y triásicos. Esta rectificación coincide con la orogenia real existente en la zona donde se “ubican” las montañas.

 

Formación orogénica


La formación de estructuras montañosas se denomina orogenia.

Las partes más antiguas de un continentes se llaman cratones, y en el caso de la Antártida se ubica en la zona oriental; compuesta principalmente de rocas metamórficas del Precámbrico con intrusiones graníticas y sobrepuesta de rocas sedimentarias en capas principalmente horizontales con estilo similar al litológico de Australia, Sudáfrica, India y Madagascar. Este cratón tiene una edad entre 1500-3000 millones [m] años y en los últimos 500 [m] años no ha sufrido grandes cambios desde la formación de la cadena montañosa más importante en la zona oriental; las montañas Transantártica formadas hace unos 600 [m] de años.

 

Deriva continental


En la época de la escritura del relato el mundo científico creía las masas terrestres como inamovibles y solo con orogenia vertical, pero estas no daban explicación a la semejanza tanto de minerales como de fósiles entre puntos muy distantes del planeta. Esto se intentó salvar mediante el uso de puentes de tierra que unieran los continentes y poder dar así explicación a la dispersión de seres vivos de antaño. Así se llegó a unir; Europa con Norteamérica, Sudamérica con Asia, Brasil con África y así hasta enlazar todas las masas terrestres. Puede parecer ahora esto un disparate fue la solución propuesta, aunque por aquella época apareció lo que en años posteriores se impondría, la deriva continental.

Wegener propuso la existencia de una única masa de tierra (Pangea) desde la cual mediante su fractura dio lugar a los continentes tal cual los conocemos ahora. La defendió en un libro publicado en 1912 pero pasó desapercibido hasta una posterior reedición en 1920. En principio tomada como una chifladura no fue decenios después cuando se empezó a considerar plausible conforme las investigaciones (y las mentes) iban avanzando.

 

Aunque Lovecraft no lo asegure directamente se deduce de todo el texto que apostaba por la deriva continental cuando lo escribió. El hallazgo de fósiles de animales y vida vegetal como por la aseveración en frases como: “Es de todos sabido que el continente antártico fue en otros tiempos templado y hasta tropical, que estuvo cubierto de espesa vegetación y fue rico en vida animal, cuyos únicos supervivientes son los líquenes, la fauna marina, los arácnidos y los pingüinos del borde septentrional.” o también “Aquella madera procedía de gimnospermas y coníferas de la era mesozoica -especialmente de árboles cicadáceos cretáticos-, y de miraguanos y angiospermas de la era terciaria. Nada vimos decididamente posterior al plioceno.” y finalmente “La destrucción de ciudades por el levantamiento de las montañas, la fragmentación de los continentes por el efecto de la fuerza centrífuga, las convulsiones sísmicas...

El posterior enfriamiento del continente fue el causante de la desaparación (¿¿??) de los seres que protagonizan el relato. El autor habla del Plioceno (5’3-2’5 millones años) aunque ocurrió unos pocos de miles de años antes.

 

El continente helado


El continente tenía un clima tropical o subtropical durante el Cretácico (145-66 millones años), estando conectado todavía a Australia, pero el desplazamiento cada vez más hacia el sur resultó en un enfriamiento progresivo. Hace 40 [m] años (Eoceno) Australia y Nueva Guinea se separaron definitivamente de la Antártica y esta seguía su asentamiento cada vez más al sur.
Hace 30 [m] años, el Paso Drake empezó a abrirse (límite Oligoceno/Mioceno) entre la Antártica y Sudamérica comenzando a crearse los primeros mantos de hielo.

Este enfriamiento radical se produjo al abrirse el paso de Drake e iniciarse por ello la corriente oceánica antártica circundante a todo ese continente. Ya las aguas calientes procedentes de lugares más septentrionales no podían bañar la costa por actuar esta corriente fría como barrera.

 

Acertado Lovecraft


Ya tenga este pequeños errores debido a las limitaciones de la época o incluso sin ellos, sino por el cambio en la extensión de los períodos geológico por la comunidad científica, este autor utiliza toda la información que había en su época para crear un relato de Ciencia-ficción fidedigno y lo más importante que eso: de terror.

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Cristian Cárdenas

Licenciado en Química aficionado a criticar y escribir. Lector de Ciencia o Ciencia-Ficción, ¿hay algo más? La Ciencia en sus n-formas en: cardescu.es

Web o Blog: www.cardescu.es

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