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Solo: una historia de Star Wars

el  Sábado, 26 May 2018 13:12 Escrito por 

"I have a good feeling about this."

  • Póster: Póster
  • Titulo Original: Solo: A Star Wars Story
  • Año: 2018
  • Director: Ron Howard
  • Guión: Jonathan Kasdan, Lawrence Kasdan
  • Reparto: Alden Ehrenreich, Emilia Clarke,Woody Harrelson, Paul Bettany
  • Duración: 135 min.

Tras las vicisitudes durante el primer rodaje de Solo: A Star Wars Story por fin tenemos las nuevas aventuras del sinvergüenza más célebre de la tan lejana galaxia. Olvidadas parecen ya en el tiempo, las complicaciones en el set que tuvieron la dupla original de directores Phil Lord y Chris Miller. Bajo el eufemismo de "diferencias artísticas" la todopoderosa Kathleen Kennedy no dudó, cual Reina de Corazones, en cercenar las cabezas de los responsables de títulos de una lograda originalidad como Cloudy with a Chance of Meatballs (2009) o The Lego Movie (2014). Acusados, supuestamente, por querer contar una comedia alocada alejada del espíritu original del guión de los Kasdan (padre e hijo), se nos antoja poco creíble dicha excusa. De hecho, la película presenta constantes recursos humorísticos que no desvían la atención de la trama principal. Más plausible parece que la causa real de dicho despido fuera la indecisión a la hora de seleccionar las secuencias correctas, la repetición de tomas o el incumpimiento en los plazos de tiempo (el 30 de enero de 2017 empezó el rodaje que duró hasta el despido de los cineastas el 15 de junio).

La Kennedy, nuestra villana favorita, para salvar el proyecto encomienda al siempre cumplidor Ron Howard, otrora niño prodigio reconvertido en director de productos pulcros -Frost/Nixon (2008)- pero no especialmente emocionantes (quizás su mejor trabajo nos lo brindara en 1995 en la notable Apollo 13), la dirección de un nuevo rodaje (de 29 de junio hasta el 17 de octubre) en donde se comenta, se dice, se rumorea, que un 80% de nuevo metraje del montante final lleva su firma. Ignoramos si ha sido así o no. Lo que sí podemos apreciar es que hay momentos en donde la edición y el tempo narrativo están penosamente hilvanados, como la partida de cartas en donde Solo le gana el Halcón Milenario a Landonis Calrissian (sí... ¡Landonis!), la pobre introducción de nuestro héroe al comienzo del film, la anémica (aunque con un toque final cómico) carrera de Kessel o la ausencia de metraje en la persecución final al villano (¿cómo ha llegado hasta allí Solo?). Situaciones (afortunadamente, las menos), que se nos antojan como remiendos, pero que si somos honestos no devalúan en exceso el producto final, ya que la película es un logrado entretenimiento de aventuras con secuencias de acción bien medidas (el asalto al convoy es un buen ejemplo) y en todo momento están "pasando cosas" que evitan que miremos el reloj.

Pero ya que estamos en plan supertacañones, tenemos que señalar como ya ocurriera en los minutos iniciales de Rogue One (2016), la falta de buen criterio a la hora de iluminar los tiros de cámara. Vale que queramos contar un principio oscuro e intrigante, pero no te sirvas de una ausencia de luz, no lo cubras de una neblina blanquecina. Impropio además del talento de Bradford Young, al que recordamos por su excelso trabajo en el Arrival (2016) de Denis Villeneuve. Pasa sobre todo al principio, pero lo rodado en los Dolomitas también tiene algún reparo. No puedo aceptar que "canten" los fondos detrás de Beckett, aunque sólo sea en una ocasión. Imperdonable tratándose de un trabajo de ILM. Pero ¡cuidado!, a fuerza de ser honestos tenemos que repartir las culpas. Sí es evidente que la luz de Young es exígua -en demasía, lo que anemiza los sets y la profundidad de campo- pero también es relevante el hecho que en la inmensa mayoría de salas cinematográficas no se proyecta correctamente la película. Lejos queda ya la figura del proyeccionista profesional, orfebre meticuloso a la hora de ajustar los parámetros, lámparas, etcétera... tal y como nos revela Chapin Cutler, cofundador de Boston Light & Sound, uno de los más notorios consultores en el campo de la proyección dentro de la Industria cinematográfica estadounidense. Pero esto es, a grandes rasgos, la parte que discuto, por que todo lo demás me ha gustado bastante, tirando a mucho. Lo que me lleva a certificar que las precuelas que abordan el canon oficial de la trilogía original son como terreno sacrosanto que nadie osa profanar; ni siquiera las pérfidas mentes que perpetran las nuevas líneas argumentales en la nueva trilogía que la Disney está por idiotizar.

Firmo, por tanto, esta política de respetar al fandom más veterano y no salirse del trazo marcado por George Lucas en los diversos spin-off que de seguro nos llegarán puntualmente año tras año. De hecho, ya es oficial que James Mangold -autor del guión más contundente jamas hecho para una película de superhéroes como es la cruda Logan (2017)- ya capitaliza la futura vida y milagros del cazarrecompensas Boba Fett. La película sobre el maestro Kenobi tendrá, por tanto, que esperar y me parece bien por que veo una clara dirección empresarial similar a lo que Marvel hace con sus filmes. Si la taquilla responde, Alden Ehrenreich tiene firmado un contrato para dos películas más interpretando a Solo y todo apunta a que próximamente veremos a los personajes más emblemáticos de la Saga, saltando de película en película y formando un totum revolutum que sólo de pensarlo ya ilusiona al fan más incondicional.

Pero para ello, tiene que haber una buena historia para contar. Es lo que ocurre en Solo: A Star Wars Story. El principal culpable de esto es Lawrence Kasdan, otrora supuesta gran esperanza de renovación temática del Hollywood de los ochenta y noventa, llamado a recoger el testigo de notario testimonial de las vidas de la gente común y sus pecados que portara en los setenta el atormentado espíritu de Paul Schrader. Kasdan, autor del libreto del Episode V, que muchos consideran la mejor película de toda la Saga, lejos está ya del nivel que mostrara en su juventud con el homenaje "noir" en la recordada Body Heat (1981), en la inquietante The Accidental Tourist (1988) o en la lumínica y "altmaniana" Grand Canyon (1991), por citar sólo algunas de sus mejores películas. No perdonamos la astracanada que asume en el Episode VII aunque me temo que el mayor responsable de tal despropósito son los bemoles de J.J. Abrams, pero damos por muy bueno los continuos guiños que realiza, junto a su hijo, a la trilogía primigenia. Precioso el diálogo entre Qi´ra y Solo, una vuelta de tuerca al célebre que mantienen Leia y Han en el Halcón Milenario del Episode V (de bondades y canallescas), hilarante cómo descubrimos por qué el contrabandista entiende a Chewbacca y aplaudimos cómo cuentan ese primer encuentro entre ellos. Nos gusta la química entre Lando Y Han y no vemos esa ponderación interpretativa a favor del actor Donald Glover. Al contrario. De lo más destacado son las excelentes interpretaciones de todo el elenco artístico.

De los nuevos personajes, la Qi´ra que interpreta Emilia Clarke es un hallazgo que incluimos en nuestro catálogo de mujeres con arrestos suficientes para liderar lo que ellas quieran, como Jyn Erso, Leia Organa o Padme Amidala. Personajes con un mundo interior y lo suficientemente trabajados, para ver en ellos motivaciones que justifican sus derivas emocionales, con sus errores y aciertos como la Val que interpreta breve pero intensamente Thandie Newton, el Dryden Vos de Paul Bettany (por fin un malvado aceptablemente interpretado y es que tanto el Orson Krennic de Ben Medelshon como el Kylo Ren de Adam Driver te incitan a la drogadicción más dura). Mención aparte merece Woody Harrelson, bufón mayor al que los años le sientan cada vez mejor en sus roles más recientes. Sobresaliente como tutor del joven e inexperto aspirante a estraperlista. Entendemos su nula empatía para las causas nobles, en otro recuerdo al Han que coge el dinero y se marcha antes de la llegada del Imperio en el Episode IV. Y habemus nuevo mecano -L3-37-, repitiendo la afortunada fórmula cómica que el gran Alan Tudyk acierta a trasladar a su K-2SO, aunque aquí la actriz Phoebe Waller-Bridge tira más para un MeToo en nombre de todas las I.A. esclavizadas, en un evidente reconocimiento a la realidad actual de la industria audiovisual estadounidense.

Y nos queda el bueno de Alden Ehrenreich, que desde el primer día que se supo que iba a interpretar al icono pop que sólo hasta entonces personificara Harrison Ford, le han caído palos a diestro y siniestro. El actor, que no desmerece en las intrepretaciones que lleva hechas en su corta carrera firma un más que aceptable trabajo. No entiendo la injusta comparativa. Son dos actores interpretando al mismo personaje, sí pero en distintas épocas. El Solo de Alden, aún no es ese socarrón engreído con toques macarras que borda Ford. Aún es "ese chico bueno" que intenta aprender el oficio de truhán, con alguna colleja de propina. Un lazarillo de Tormes que apunta maneras y que estamos deseando verlo crecer en dos filmes más, por Tutatis; por que la película una vez vista, da para más cuentos, incluyendo la sorpresa final que es todo un acierto y que no esperábamos ver. Se nos hace imprescindible continuar con las vidas de los personajes, siempre eso sí, que mantengan el nivel por ahora notable que hemos disfrutado en Rogue One y Solo.

No quiero finalizar, sin alabar el magnífico diseño en la producción de Neil Lamont, que va cercano al conseguido en Rogue One y en especial a la dirección de arte que lideran Gary Tomkins y Peter Dorne. Brillantísima la recreación de los astilleros de Corellia, con esas tomas de los destructores imperiales a medio construir, el riel por el que el tren recorre los Dolomitas, las inhóspitas dunas de Fuerteventura respetadas con esmero. Y quiero dedicar merecidos laureles al diseño de vestuario (me gustan los mudtroopers y la estética "mad maxiana" de las huestes de Enfys Nest, con sus sorprendentes argumentos y que justifico y ovaciono como colofón que entronca a futuras escorias rebeldes) y a la banda sonora de John Powell, que cuela en la partitura esencias propias de nuestro admirado John Williams, pero que también confiere maestría propia en una composición muy ochentera.

Me lo he pasado en grande disfrutando casi tanto como cuando vi hace dos años el brillante trabajo de Gareth Edwards y espero que esto sólo sea el principio de una catarata de precuelas dignas del universo surgido de la genial mente de George Lucas. Quiero más, por que sin duda, ¡tengo un buen presentimiento sobre esto!.

Y por cierto; por si quedaba alguna duda... Han, disparó primero.

El Guerrero Mandingo

Genuflexor Imperial en La Estrella de la Muerte y fagocitador audiovisual inmisericorde.

Y además...

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