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RESEÑA DE ESTA SIMPÁTICA CINTA DE ANIMACIÓN DE TIM BURTON.
Tras la apática y rutinaria “Sombras tenebrosas”, Burton emprende con “Frankenweenie” una especie de run for cover artístico del que sale airoso; la difícil tarea de extender su célebre cortometraje de 1982 se salda positivamente, sin que durante el metraje nos invada la incómoda sensación de un alargamiento estéril de las escenas del original. En cierta medida, el film nos devuelve al Burton de antaño (el del siglo XX, para entendernos): no sólo por lo más evidente (los personajes, el diseño de producción), sino por el sentido del ritmo que luce la propuesta, por los homenajes y referencias a otros filmes e incluso por unas escenas de acción imaginativas y bien planificadas (lejos del deslavazado montaje de algunos momentos de “Sleepy Hollow” y “El planeta de los simios”, por ejemplo), sobre todo una vez que reviven y se “escapan” los mascotas de los compañeros del protagonista.
Desde luego, no supone un film perfecto: el trasfondo intertextual sobre el cine de terror y los monstruos clásicos queda un tanto diluido, no se le saca mucho partido al 3D y hay escenas un tanto flojas, como cuando Bob tiene un accidente al intentar volar para su proyecto científico. Ahora bien, “Frankenweenie” no sólo es mejor que los otros títulos de animación con monstruos (“El alucinante mundo de Norman” y la mediocre “Hotel Transilvania”) del año sino que, para los que crecimos con el cine de Burton, nos evoca sensaciones parecidas a las que nos produjeron en su día sus mejores títulos.
Por Álvaro Pita
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