Scifiworld

Características del cine de terror español 1960-1980

el  Jueves, 26 August 2010 02:00 Por 
Artículo que trata la evolución del género de terror en España entre las décadas de los 60 hasta los 80

Las producciones nacionales tuvieron una peculiaridad, supieron ofrecer variedad a una cinematografía autóctona que ya de por sí demostraba síntomas de falta de novedades y aportaciones, navegando a contracorriente, en un país que no entendía lo que era apoyar la fantasía. Pero si ya era difícil promocionar el cine de género[1], habría que añadir los problemas que padecía la industria española en la producción y distribución de películas.

 

         A pesar de todo este cúmulo de contrapartidas, algunos cineastas decidieron apoyar el cine de género de terror. Con la llegada de los 60 se definió[2] una segunda etapa del cine de terror español establecida entre 1961-1967[3],cuya característica primordial fue la leve insinuación hacia el género de terror, gracias a las coproducciones (que tanto proliferaron en los 60 y 70), el cine español se benefició de adoptar influencias de las producciones realizadas en Europa y los estilos que se desarrollaron.

 

         El primer realizador que supo enfrentarse al poco fecundo fantaterror español fue Jesús Franco en 1961 con Gritos en la noche/L’horrible Dr.Orloff, film que supo poner al cine de terror español en el punto de mira europeo por su frescura, originalidad y de la creación de uno los primeros mitos del fantaterror español, el Mad Doctor Orloff. Esto sirvió de ejercicio para hacer aflorar una etapa mucho más importante, que se establecería entre 1968-1970, significando una etapa de espléndida erupción industrial , cuyo éxito y proliferación del fantaterror se centró en tres producciones: La Residencia de Narciso Ibáñez Serrador en 1969, La Noche de Walpurgis (1970) de León Klimovsky y finalmente,  El bosque del lobo en 1970  de Pedro Olea (ésta última de gran éxito crítico). Debido a este fenómeno, se empezó a cultivar en nuestro país el horror como una forma de atemperar una crisis económica que amenazaba el futuro de la producción española.

 

         Con La noche de Walpurgis también se constituyó unos de los mitos nacionales del cine de terror,el licántropo Waldemar Daninsky (personaje ideado por el famoso Paul Naschy[4],pseudónimo de Jacinto Molina), que perduró como sello autoral de su autor hasta su muerte en 2009, obteniendo gran popularidad en Europa, América y Japón. Finalmente de esta época citar a Narciso Ibáñez Serrador[5] que supo ponerse a la altura de cualquier producción europea de la época, no sólo por tener un presupuesto mucho más holgado (debido al prestigio cosechado por el director en el mundo televisivo) que la media de la producción española del momento sino por el impresionante cuidado de la escenografía, la fotografía, los decorados y la dirección de actrices (donde Ibáñez Serrador demostró su buen hacer en la realización) que ayudaron a la internacionalización del film (algo que no era muy habitual en el panorama cinematográfico español de los 60 y 70).

       

Posteriormente, el fantaterror español supo disfrutar de una buena salud, trazando una etapa de explosión que se estableció entre 1971-1973, todo motivado por varias causas[6] que confluyeron en una producción de unos 80 títulos de cine de terror que para la producción española suponía un gran esfuerzo y una buena forma de ayudar al desarrollo de la industria, se volvieron a repetir nombres en la dirección de películas de género como: León Klimovsky, Jesús Franco, Amando de Ossorio, Jorge Grau, Vicente Aranda o Eloy de la Iglesia, casi todos ellos siguieron decantándose hacia el terror aunque directores como Vicente Aranda o E.de la Iglesia hicieron pequeñas incursiones y realizaron óperas primas con este género, para más tarde crear su propio estilo. Éxitos destacables de estos tres años fueron: El techo de cristal (1971) de E.de la Iglesia o la saga que inauguró Amando de Ossorio con la idea de los asesinos templarios, con La noche del terror ciego (1971). Hay que destacar a Eugenio Martín con la obra , Pánico en el transiberiano (1972), una coproducción entre España y Gran Bretaña que supo optar por una estilizada puesta en escena y un look  muy a la Hammer que le dio gran fama internacional además de estar encabezado por un reparto de primera con Christopher Lee y Peter Cushing[7]. Al año siguiente A.de Ossorio, prosiguió las andanzas de los caballeros templarios, con  el Ataque de los muertos sin ojos (1972) al igual que la interesante incursión de Vicente Aranda en el género con La novia ensangrentada (1972).

 

         Finalmente, debemos destacar de esta etapa los films Gota de sangre para morir amando (1973) de Eloy de la Iglesia, la vuelta a la licantropía a la mano de Carlos Aured con El retorno de Walpurgis(1973) y el regreso por tercera vez de los caballeros templarios con El buque maldito(1973), que a pesar de ser la más pobre de las tres entregas de Ossorio, supo mantener una saga comercial que nadie más supo hacer en territorio nacional.

 

         Después de esta etapa de gran proliferación y producción, los años siguientes se convirtieron en años de decadencia y saturación (implicando un descenso de la producción en 40 films), que seguirán las premisas argumentales de El exorcista (The exorcist,1973) de William Friedkin, cuya primera aportación española fue  La endemoniada (1975) de Ossorio, El juego del diablo (1974) de Jorge Darnell y El espiritista (1974) de Augusto Fernando, pero a pesar de estos aspectos, el cine de género empezó a presentar síntomas de saturación (un ejemplo de tal saturación es la cuarta entrega de los templarios de A. de Ossorio con La noche de las gaviotas (1975)).

 

         A pesar de que la etapa de 1974-1976 fue de precaria calidad, cabe destacar la película de culto de Jorge Grau, No profanar el sueño de los muertos (1974) una buena muestra de cine español rodado en inglés, con ciertas semejanzas argumentales a La noche de los muertos vivientes (1969) [8]. El director en este aspecto supo formar un film con conciencia ecológica, con crítica social y solventes escenas sanguinolentas que mostraban un tempo narrativo firme, agravando la sensación de suspense y desasosiego a través de los intermitentes ataques de los muertos vivientes (ayudado por un excelente maquillaje de Giannetto de Rossi). Otro film de terror español que supo ofrecer novedades  fue el segundo largometraje de Narciso Ibáñez Serrador, ¿Quién puede matar a un niño? (1975), cuya originalidad renovó el panorama cinematográfico español de la época, vendiendo su producto al exterior y llegando a asumir un prestigio que en España no alcanzó (a pesar de obtener un notable éxito en taquilla). Narciso Ibáñez Serrador supo realizar una película diferente (basada en la novela de Juan José Plans, El juego), proponiendo el mal encarnado en unos niños que habitan en una isla y que arremeten con violencia hacia los adultos, cuyos ataques injustificados se asemejan a lo tratado por Hitchcock en Los pájaros (The birds,1963) además de influenciarse de El pueblo de los malditos (The village of Damned, 1960) de Wolf Rilla y adoptando la estética visual de La noche de los muertos vivientes (1969) de G. A.Romero y La matanza de Texas (The texas chainsaw massacre, 1974) de Tobe Hooper. Con este conjunto de influencias, Narciso Ibáñez Serrador supo  ser original, con una obra de terror que se acontece a plena luz de día, cuyos ataques de los niños siguen un crescendo verista escalofriante.

[1] “No ha sido el terror un género de prestigio, y en España menos. En la época del cine imperialista de CIFESA, tras la Guerra Civil, a la censura del régimen franquista se añadía la de unas mentalidades cerradas a lo sobrenatural. En España, nadie se asustaba, no había lugar para un imaginario de criaturas espantosas.” Revista Fotogramas. Cuadernos de cine. Pánico en las salas.  Barcelona. 2007 (pag.160)

 

 

[2] Sobre el cine de terror español se establecen 6 etapas en la evolución del género en España, definido en el libro Cine fantástico y de terror español.1900-1983.Donostia Kultura. San Sebastián. 2002

 

[3]Paralelamente en la cinematografía española, fuera del género de terror. La producción española se especializó en realizar obra de cierta tendencia naturalista, que a veces se ahonda en el carácter popular y busca el compromiso social. Buenos ejemplos serían, El ángel exterminador(1962, Luís Buñuel), Atraco a las tres (1962, José María Forqué), Los Tarantos (1963, Francisco Rovira Beleta), El Verdugo (1963, Luís García Berlanga), La tía Tula (1964, Miguel Picazo), Nueve Cartas a Berta (1966, Basilio Martín Patino), La caza (Carlos Saura, 1966), Nocturno 29 (1968,Pere Portabella) y Tristana (1969, Luís Buñuel). Fueron películas que fueron avaladas por la crítica, implicando que su apoyo promovería un estilo de cine que no permitiría la exaltación de la imaginación. La fantasía, el thriller, el suspense, la ciencia-ficción o el terror se volvieron temáticas casi tabú en un país que parecía darle importancia a su situación socio-política (que no es nada malo) que no dejar volar la imaginación. Por ello, no es de extrañar que obras como “Gritos en la noche” (1961, Jess Franco),“La Residencia” (Narciso Ibáñez Serrador,1969), Pánico en el Transiberiano (1972, Eugenio Martín), No profanar el sueño de los muertos (1974, Jorge Grau) o ¿Quién puede matar a un niño? (1976, Narciso Ibáñez Serrador) nunca fueron apreciadas por la crítica especializada nacional que no mostrará interés en ninguna de estas obras, a pesar de su reconocimiento internacional.

 

[4] “El cariño de Molina hacia el género es innegable, así como su capacidad fabuladora para crear argumentos que, sin ser una maravilla, destilan un soberbio dominio de los recursos del cine de terror. Sin hacer un cine para la crítica, sino para un gran público, Paul Naschy figura con letras de oro en la historia del género. Es de justicia reivindicar a este artesano, transmutado en Waldemar Daninsky, hombre lobo muy tocado por la locura gótica y tebeística de los últimos años de la Universal y las leyendas centroeuropeas” Revista Fotogramas. Cuadernos de cine. Pánico en las salas.  Barcelona. 2007 (pag.161)

 

[5] “(…) Forma parte de las pesadillas infantiles de la infinidad de españoles: relatos catódicos en blanco y negro que les mantenían los ojos insomne avizor en la oscuridad de los dormitorios.(…)Por desgracia sólo ha dirigido dos genialidades: “La Residencia” (1969), una malsana fantasía misógina y de ribetes lésbicos contada a ritmo de “giallo”, y la exquisita, terrible, y sin concesiones “Quién puede matar a un niño?” (1975).” Revista Fotogramas. Cuadernos de cine. Pánico en las salas.  Barcelona. 2007 (pag.163)

 

[6] “Ésta es la época del auténtico, espectacular y a buen seguro irrepetible boom del cine fantástico en España. Surge, como ya hemos expuesto, en cuanto efecto singular de diversas causas, las cuales pueden sintetizarse en el viejo y buen principio de la confluencia entre Azar y Necesidad: cineastas sinceramente apasionados por el horror y dispuestos a cultivarlo sin descanso, por un lado, urgencia industrial, por otra parte, de un género tan barato como exportable, de fácil consumo interno y externo” AGUILAR,Carlos. Cine Fantástico y de terror español.1900-1983 Donostia Kultura. San Sebastián. 2002 (pag 30)

 

[7] Dos de los actores insignia de la productora Hammer

 

[8] Desireé de Fez definirá el film como “una crítica deliberada a los Estados Unidos de la época, se acercó con tanto disimulo como perspicacia a las películas denuncia.(…) Este último aspecto invita a profundizar en la atención depositada por el cineasta en los personajes, más elaborados de lo común en cintas de esta índole.(…) Durante la presentación y el nudo, La noche de los muertos vivientes muestra distintas respuestas del hombre a lo peligroso y desconocido(…). No obstantees en el desenlace de la cinta donde esas emociones son llevadas al extremo: la imposibilidad de controlar los nervios, el egoísmo y el miedo paralizador o estimulante salen a flote(…) Propone un final tenso, sin respiro, a cuya capacidad de inquietar y aterrar contribuyen un blanco y negro muy contrastado y el diseño de determinadas situaciones.(…)” Películas clave del cine de terror moderno. Ed.Robincook. Barcelona. 2007 (pag.34-35)
 

 

 

 

Y además...

56.jpg

C/ Celso Emilio Ferreiro, 2 - 4°D
36600 Vilagarcía de Arousa
Pontevedra (España)

Redacción: 653.378.415

[email protected]

SFW Internacional

Copyright © 2005 - 2019 Scifiworld Entertainment - Desarrollo web: Ático I Creativos

Esta web utiliza cookies para mejorar la experiencia de los usuarios. Para conocer el uso que hacemos de las cookies, consulta nuestra Política de cookies..