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El reflejo de la luna llena

el  Miércoles, 03 September 2014 13:28 Escrito por 

Recordando a Paul Naschy

- No hay forma de que la luna salga perfecta. Con estas ópticas es imposible ¿Que hacemos?
- Si no podemos hacerlo directamente ¡grabaremos el reflejo del lago!

Así de simple y contundente debió de ser la respuesta de Paul Naschy cuando inmersos en el rodaje de La marca del hombre lobo se encontraron con la imposibilidad de realizar una toma directa de la luna debido a las ópticas de la época. O al menos así se lo imaginaba el que firma estas líneas mientras escuchaba a Paul recordar el nacimiento de Waldemar Daninsky. "Es una obsesión para mi" me comentaba "Desde que ví 'Frankenstein y el Hombre Lobo' me quede fascinado con la figura del licántropo. Aquel hombre atormentado convirtiéndose en algo que no quería, la magia de la luna llena, ... Ya desde mis primeros escarceos en el cine  me rondaba por  la mente el hacer algo con ese personaje. Así que un buen día, ya metido de lleno en el cine, se me ocurrió la idea de La marca del hombre lobo cuyo titulo primigenio era Licántropo, un nombre que recuperé muchos años después".

Paul Naschy fue y siempre será una figura muy importante dentro del cine fantástico español y mundial. Año tras año sus películas se editan y reeditan más allá de nuestras fronteras en cuidadas ediciones, algunas ya en blu-ray, que provocan la envidia de los aficionados españoles. ¡Y es que es muy triste el tener que comprar nuestro cine en otro país!. Sólo algunas de sus películas están editadas en España. Gracias sobre todo al empeño de distribuidoras como Tripictures, artífices de la colección Paul Naschy, Divisa, Suevia en su colección de Fantaterror, Filmax o Resen Entertainment. Es incomprensible, sobre todo si tenemos en cuenta las aportaciones que ha realizado al cine terror y al cine español. Pero como dice el dicho “Nadie es profeta en su tierra”. Y por desgracia Paul Naschy no es la excepción. Mientras que Quentin Tarantino, Steven Spielberg, Joe Dante o Roger Corman se declaraban fans de su cine, en nuestro país eran varios los críticos que arremetían contra él sin contemplaciones.  Y aunque triste en cierto modo es comprensible.

El cine naschyano no entiende de grises. O es blanco o es negro. O lo amas o lo odias. Resulta curioso y gratificante el ver como alguno de esos detractores, con el paso de los años, abandona el lado oscuro cual iluminado al descubrir la verdad. Y es que el tiempo pone las cosas en su sitio. Yo mismo tuve la ocasión de comprobarlo durante varios eventos en los que coincidimos. Desde el Salón del Cómic de Barcelona, donde asistimos a una abarrotada charla sobre el cine fantástico acompañados de Ray Harryhausen y David Martí de la DDT, hasta el Festival de Sitges, donde una familia entera se le acercó para pedir un autógrafo y sacarse una foto. Y Paul pasó junto al padre, la madre, los hijos y algún adulto más para la peculiar estampa.

Cada vez más reivindicado en nuestro país. Las nuevas generaciones parecen reclamar como suyo el mito de Naschy enarbolando como estandarte en su pecho a Waldemar Daninsky. Las novelas gráficas realizadas por Javier Trujillo  descubrieron a toda una generación un mundo mitológico donde exuberantes vampiras luchaban contra el licántropo a través de la magia negra y la seducción. Un mundo romántico y clásico donde un hombre, victima de una maldición, debía enfrentarse a su bestia interior bajo el influjo de la luna llena y encontrar el amor verdadero que lo liberase de su condena. Un mundo con los mismos castillos, los mismos bosques y las mismas criptas conviviendo en papel y en celuloide. En novela gráfica y película. En el cine de Paul Naschy.

Así pues, recordemos al hombre tras el mito. Descubramos como fueron los comienzos de Jacinto Molina y detengámonos en algunos momentos de su carrera. Pero no todos, pues necesitaríamos un libro entero y eso ya lo hizo nuestro amigo y colaborador, Ángel Agudo, en unas memorias que vieron la luz en 2009 con el título de Paul Naschy, la máscara de Jacinto Molina. Pero no nos vayamos por las ramas y remontémonos pues a la Posguerra. Un tiempo de miseria y pobreza donde a la entrada de un cine encontramos a un hombre de avanzada edad que acompaña a su nieto, Jacinto, al cine. El joven fascinado por la experiencia asiste ensimismado a un maravilloso ritual que culmina con  la apertura de un telón tras el que se esconde la magia. El joven se queda estupefacto ante la proyección en la que hombre con una pesada armadura camina por el fondo marino. Desde ese momento su vida quedará ligada al cine, aunque él ni lo sospecha.

Los años pasan y crece visionando seriales míticos como Los tambores de Fu-Manchú, El Dr. Satán y el Tanque Humano o El Capitán Maravillas y el Escorpión de Oro y devorando tebeos de el Hombre Enmascarado, Doc Savage, Juan Centella y Flash Gordon. Además, todos los jueves, su padre le lleva películas en 16 mm. que proyecta en su casa y así descubre las peripecias de Charles Chaplin y Buster Keaton.

Un buen día, Jacinto con siete años, al pasar por delante del cine Capitol de Madrid, descubre un cartel que le llama poderosamente la atención. El cartel muestra una titánica lucha entre dos monstruos y responde al título de Frankenstein y el Hombre Lobo. Intrigado, decide ver la película sea como sea. Así que tras la negativa de su madre de asistir al estreno, Jacinto aprovecha el reestreno, en un programa doble de un cine cercano, para colarse. "Yo conocía al acomodador de los seriales de los fines de semana" recuerda "Así que un día me presenté en el cine e intenté colarme. El acomodador me vió y me gritó '¡Chico!, ¿a donde vas?'. Yo le pedí que me dejará pasar, a lo que me respondió que era una película no apta para menores. Yo no sé como lo conseguí pero tras insistir un buen rato me dejó pasar. Así que pude ver la película y todavía hoy la veo con mucho gusto y cariño. Esa película me marcó. Quizá porqué cuando eres niño las cosas te impactan mucho más".  Fue ahí, durante el visionado de la película, donde el mito cobró vida. En ese cine la mente de nuestro protagonista capturó las imágenes de las transformaciones del licántropo y sus antagónicas luchas con el monstruo de Frankenstein para guardarlas con celo en ese espacio de la mente que todos reservamos a nuestros recuerdos más queridos.

SU GRAN PASIÓN

Con los años Jacinto demuestra tener aptitudes para el arte, escribiendo varias novelas de bolsillo ambientadas en el oeste bajo el pseudonimo de Jack Niles o ilustrando las carpetas de los primeros discos de Elvis Presley y todos los clásicos Decca entre otras. Incluso tontea con el mundo del cómic creando un personaje llamado Snake Black. Aunque el cine, siempre el cine, permanecía presente en su mente. “Estuve poco tiempo con el cómic. Hasta que hubo un problema con la editorial y decidí que quizás no tenía la suficiente afición para el sacrificio que requiere el cómic. Tienes que estar horas y horas pegado a la pluma. Por aquella época el cine todavía  lo veía muy lejano. Aunque me escapaba de los escolapios para ir a ver películas. Cuando acabe el bachillerato el jefe de estudios me preguntó que quería ser, a lo que yo le respondí ‘director de cine’, lo que provoco las risas de mis compañeros”

El deporte parece no dársele mal. Prueba primero con el fútbol y luego con el atletismo, en el que llega a ser un lanzador de jabalina bastante competente. Un día, mientras viaja en metro, se encuentra con Jaime Bello, un viejo amigo al que ve muy fuerte. Este le confiesa que ha comenzado a practicar halterofilia y le propone acompañarle al gimnasio por si quiere probar. Jacinto le acompaña a lo que el cree que será un deporte más. Pero en realidad le acompaña a conocer a su gran pasión. Tras ese primer contacto comienza a entrenar en el gimnasio Moscardó. Que pronto cambia por el Juventud al quedarle más cerca de casa, El juventud era un local en el que entrenaban luchadores, levantadores de peso, artistas de circo, boxeadores,… y es en ese local donde conoce a Juanito Martín que lo convence para practicar boxeo. Su primeros combates los gana con bastante facilidad llegando a la final del Campeonato de Castilla en la categoría de peso pluma. Donde ahí termina su carrera pugilística cuando un legionario le produce una fisura en las costillas. “Por aquel tiempo me creía todo un Marcel Cerdán (un mítico boxeador francés de la época) porqué había derrotado en un entrenamiento a un peso medio. Luego me enteré que el hombre estaba sonado, sin reflejos, ni nada”. Confesaba con una sonrisa. Tras probar otras disciplinas Jacinto por fin encuentra su lugar: la halterofilia. “En halterofilia fui 28 veces record-man de España, con el Real Madrid fui seis veces campeón absoluto de España, llegue a ser varias veces internacional disputando el Campeonato de Europa en Viena. Fue una larguísima carrera que me dio muchísimas satisfacciones y alguna que otra desilusión con la Federación que me descartó para las Olimpiadas aunque había superado con mucho la mínima”. Tras la halterofilia se pasa al powerlifting donde conquista el Campeonato de España cuatro veces y participa en varios Campeonatos de Europa. Durante uno de ellos en Bratislava asiste a una cena que celebran en honor de los levantadores durante la que siente un dolor punzante en el pecho y su visión se torna borrosa. Un anticipo del ataque al corazón que sufrirá en 1991 y del que una revista de la época realizó un completo reportaje con fotografías a todo color en el que se puede ver la operación a corazón abierto.

JACINTO MOLINA SE CONVIERTE EN PAUL NASCHY

Durante su época de estudiante ve un anuncio en un periódico en el que se piden extras distinguidos para la película Rey de Reyes y decide presentarse al casting. Mientras espera en una enorme cola bajo un sol de verano, uno de los ayudantes le pide que le acompañe junto el director Nicholas Ray que nada más verlo lo selecciona rápidamente. Durante el rodaje traba amistad con Jeffrey Hunter y el propio Ray con los que frecuenta el club que el director tiene en Madrid. Tras ese primer contacto directo con el cine el recuerdo de Frankenstein y el hombre lobo se aviva y a Rey de Reyes le siguen títulos como El príncipe encadenado, una versión de La vida es sueño en la que hace de un caudillo mongol. “Como era un tipo atlético y fuerte gracias a las pesas, me llamaban para esas cosas pero no me lo tomaba en serio. Llevaba el gusanillo del cine dentro y lo mataba de esa manera. Un día, cuando decidí que lo iba a intentar más seriamente conocí, a través de mi padre a Pedro Lazaga. Así empecé a trabajar como auxiliar de dirección en sus películas y hacía papelitos. Me decían ‘Jacinto, que no tenemos el bombero, lo haces tu’, ‘ya que no tenemos médico para la escena de la operación lo haces tu’. Imagínate como sería que a la película ‘Operación Plus Ultra’ le llamaban ‘Operación Molina’ porque yo estaba todo el tiempo haciendo cosas".

"Luego conocí a Manuel Muroti, un director muy peculiar, con el que trabajé y aprendí mucho. También estuve con Mariano Ozores y con Gianni Puccini con el que hice La furia de Johnny Kid. Nos hicimos muy amigos y casi le llevaba la película entera, de hecho la gente se enfadaba mucho porque yo estaba en producción, en dirección, estaba en todo. El era un hombre estupendo, encantador, e íbamos a hacer una película de otro tipo con Monica Vitti y Mastroiani. Pero cuando estaba a punto de coger el avión para asistirle como ayudante de dirección me llamaron para avisarme de que había fallecido de un ataque al corazón, fue una triste historia. Y mi carrera que posiblemente hubiese sido muy diferente no pudo ser”.

Llegamos así al momento que abre este artículo. El MOMENTO, así  con mayúsculas, en el que Jacinto escribe el guión de La marca del hombre lobo dando inicio a la saga más famosa y longeva del cine fantástico español. “Por aquel entonces hablar de cine fantástico o cine de terror en España era totalmente una utopía sin sentido. Todo el mundo me decía que estaba loco. Incluso Amando de Osorio me dijo que no lo montaría nunca. Que hiciera otro tipo de guiones”. Aun así Jacinto, con su guión bajo el brazo visita varias productoras con poca fortuna hasta que un buen día el guión llega a manos de unos alemanes. Estos no solo quieren hacer la película sino que deciden rodarla en un nuevo formato tridimensional: el Hi Fi Stereo 70. Un sistema no sobrevivió al paso del tiempo debido a lo caro de su producción y a las modificaciones que debían sufrir los cines para proyectarlas. Con los alemanes a bordo al proyecto no le resulta difícil convencer a Maxpe Producciones Cinematográficas  de coproducirlo. Juntos contactan con Lon Chaney Jr para que pedirle que encarne el papel del licántropo protagonista. Chaney rechaza el papel debido a su avanzada edad y comienzan la ardua tarea de encontrar un protagonista. Tras varias pruebas continúan sin encontrarlo hasta que a Herb Hartwid, uno de los productores alemanes, se le ocurre la idea de que sea el propio Jacinto quien encarne al personaje. “’¿Por qué no lo intenta usted? Tiene un físico muy parecido al del personaje y ya ha hecho películas me dijo. Yo le respondí que no podía hacer un protagonista absoluto y menos como galán y luego con el maquillaje. Pero me hicieron las pruebas y fíjate que detalle más curioso: como no había mecánico dentista la hice con unos dientes hechos de patata. El caso es que les gusto la prueba e hice el personaje. Dando comienzo a la historia de Waldemar Daninsky”.

Lo curioso de todo es que en un principio Waldemar no iba a ser el nombre ni Polonia su país de origen. El licántropo protagonista de la historia de La marca del hombre lobo era español y respondía al nombre de José Huidobro. Además la historia se desarrollaba en un bosque asturiano. “La censura me tiró el guión. Me dijeron que así no lo podría rodar, que si lo hacía extranjero, quitaba algunos símbolos y escenas de tipo religioso que había si la podría hacer. Así que tuve que hacerlo. A mi los polacos me caen muy bien, es un país que históricamente ha sido muy martirizado, muy perseguido, invadido varias veces, etc… así que me dije ‘lo voy a hacer polaco’. Y cree una serie de elementos, que adornaban la historia”.

Así, tras seleccionar Enrique López Eguiluz como director, con el reparto completo, un guión, los alemanes y Maxpe se realizó la película. Pero todavía deberían resolver un problema que decidiría el futuro de nuestro protagonista. “Las distribuidoras internacionales me dijeron que un nombre español como Jacinto Molina no era bueno de cara a la taquilla”. Y es que en aquella época no existían ni Penélope Cruz, ni Antonio Banderas, ni Javier Barden por lo que lo más normal era cambiarse el nombre por uno anglosajón en beneficio de la película.  Dicho y hecho. Jacinto Molina firma el guión y Paul Naschy protagoniza el nacimiento cinematográfico de Waldemar Daninsky. Un personaje maldito pero de buen corazón que se convierte en hombre lobo debido al influjo de la luna llena y al que Paul dota de cierta ambigüedad, haciéndolo inquietante y erótico. Todo ello envuelto en un halo de romanticismo muy cercano al del mito de la Bella y la Bestia.

A partir de La marca del hombre lobo Waldemar recorre el tiempo y el espacio en catorce películas sin ningún hilo de continuidad aparente. “Yo le quise dejar libre en todas las dimensiones. Si me apetecía que estuviese en el siglo XIX pues aparecía en el siglo XIX. ¿Por qué iba a tener que continuar Waldemar? Es el mismo personaje pero se mueve por distintos lugares y tiempos”. Las andanzas del atormentado Waldemar llegan hasta Japón en La Bestia y la Espada Mágica, una de las mejores entregas de la saga, que se desarrolla durante la época de Otón el Grande y nos revela el origen de la maldición. “Los japoneses me llamaron para hacer documentales sobre arte. Hice uno sobre el Museo del Prado, otro sobre el Escorial, otro sobre las cuevas de Altamira,… Allí trabajé para varias productoras. Curiosamente con el documental sobre el museo del Prado, que tenía nueve horas de duración, gane el premio más importante de Japón a la mejor película documental del año. La Bestia y la Espada Mágica se rodó en los estudio de Toshirö Mifune, unos estudios impresionantes. En la noche del estreno estuvo Akira Kurosawa que me regalo un precioso casco samurai que aun conservo por que decía que había captado muy bien el espíritu de su cultura”.

Afortunadamente la película se encuentra disponible en DVD, no así otros títulos de la filmografía Naschyana como El huerto del Francés o Último deseo, por poner un par de ejemplos, por lo que resultaría gratificante el poder disfrutar de la historia plasmada en una novela gráfica. Al respecto Paul comentaba: “Verse en un cómic es una experiencia preciosa. Javier Trujillo creo que es un dibujante esplendido, no por que esté haciendo Waldemar, si no que sinceramente lo es. Además tengo que decir que cada vez lo hace mejor y ya verás como pronto traspasará las fronteras de este país”.

LA TRINIDAD NASCHYANA

Waldemar Daninsky no es la única aportación de Paul Naschy al imaginario popular. Conformando lo que se ha dado en llamar la trinidad naschyana, junto a la Condesa Bathory, encontramos a Alaric de Marnac. Un personaje que aparece por primera vez en El Espanto surge de la Tumba y que contaría con dos apariciones más en El Mariscal del Infierno y Latidos de Pánico. “Alaric nació de una forma muy curiosa. Me llamó Perez Giner de Profilmes pidiéndome una historia de terror así que quedamos en la cafetería Pick de Madrid para hablar del tema. Allí me contó que existía la posibilidad de hacer una película con un banco Holandés y que querían que fuese de terror. No tenía ningún guión pero le dije que la podía escribir y cuando lo necesitaba. Giner me dijo que lo necesitaba para ya mismo. Al final me dio dos días. Así que me encerré en mi despacho. Cogí unas centraminas y me puse a escribir. Me base en Gilles de Rais pero evite sobretodo la parte más desagradable del personaje: los crímenes horribles de niños. De esa forma llame a mi personaje Gilles de Lancre. Un ser medio brujo, medio vampiro. El Alaric y el Marnac viene de una antigua historia que yo había leído sobre un personaje medieval que tuvo algo que ver con los castillos de Rais. Recuerdo que vino Carlos Aured a recoger el guión y me pregunto que tal había salido. Le dije que no tenía ni idea”.

Saliéndonos de las películas protagonizadas por la trinidad naschyana encontramos la ya mencionada El huerto del Francés. Sin duda el retrato más brutal, duro y descarnado de un psicópata que se ha realizado en el cine negro español. “Yo había oído mucho la frase ‘cuidado que te van a llevar al huerto’  así que empecé a preguntar de donde venía esa expresión. Así me enteré de la existencia del huerto del Francés y empecé a investigar. Y con todos los datos que recave decidí escribir el guión para ver si podía hacer la película. Yo quería rodarla en Peñaflor, en los sitios donde había ocurrido todo aquello y lo logré. Las tapias que salen es lo último que quedaba del huerto del Francés. Ahora ya no queda nada porque hicieron unas piscinas. Conseguí filmar incluso en la verdadera casa del Francés. Curiosamente poco después de los crímenes la casa la ocupó el cura del pueblo”.

Sin lugar a dudas el cine de Paul Naschy es un cine a revisitar, rescatar y valorar como realmente se merece. Es un cine diferente, lleno de magia, de encanto. Algo ingenuo, si, pero es en esa ingenuidad donde realmente radica su valor y belleza. Esa ingenuidad que tan bien define esa época y que algunos se empeñan en no comprender. Waldemar Daninsky, Alaric de Marnac, el Francés, el jorobado de la morgue, la momia o el mismísimo Drácula, al que dotó de sentimientos mucho antes de que lo hiciese Coppola en El gran amor del conde Drácula, conviven en su nutrida filmografía con otros muchos. Entre los que destacaremos a Pablo Tebenet, el protagonista de Rojo Sangre, película dirigida por Christian Molina. Un personaje y una película en los que hay mucho de Paul Naschy. Su carácter y muchos de sus recuerdos impregnan el film. “Es una película en la que hay mucho de mis sentimientos. No se me ha tratado con justicia y ello se refleja en la película. Son cosas que he visto y he vivido. He visto castings descarnados, he visto esa manera de tratar a los actores, de ver al que tras trabajar toda una vida se encuentra con que no tiene nada. Es una critica social feroz al mundillo del corazón, del hígado y de la mala hostia que hay entre la gente del espectáculo. Curiosamente el final de la película difiere del guión ya que así lo decidió Christian Molina. Originalmente Pablo Tebenet, convertido ya en un demonio, se levantaba de la tumba entra en el teatro, atraviesa el pasillo y decapita a la presentadora entre los aplausos del público que cree que se trata de una performance. Y terminaba con un giro a cámara lenta del Murillo”.    

LOS ÚLTIMOS TIEMPOS

Director, actor, guionista, productor, … Paul Naschy ha inscrito su nombre en el libro de oro del fantástico universal junto al de los más grandes. Codeándose con Boris Karloff, Bela Lugosi, Peter Cushing, Christopher Lee o Vincent Price. Su carrera ha sido galardonada con numerosos premios entre los que el mismo destaca la Medalla de las Bellas Artes que se le otorgó en 2001. “Fue una enorme satisfacción recibir la medalla. Cuando me llamaron para decirme que en televisión estaban anunciando que me la habían concedido no daba crédito. Pensaba ‘¿qué les ha pasado?’ Es un reconocimiento enorme que lleva ligado el grado de excelencia por tu carrera. Me han concedido muchos premios pero este en concreto es el que más ilusión me ha hecho. Porque me lo dan en España y es el mayor galardón que se puede otorgar aquí”.

Hacia el triste final de su carrera Paul Naschy participó en el rodaje de La herencia de Valdemar, un díptico dirigido por José Luis Alemán que se inspiró en los mitos lovecraftianos “El mundo de Lovecraft es muy difícil de reflejar, es muy metafísico. El rodaje ha sido muy duro pero a la vez muy placido ya que nos llevábamos muy bien todos. Mi personaje es un bueno buenísimo que está envuelto en una historia terrible y que no puede hacer nada para combatirla. Es el mayordomo de la casa. Un veterano que está con la familia e intenta protegerla pero que no puede hacerlo ya que el Sr Valdemar está perdido ya. Está metido en la magia negra y ya no tiene solución. Es un hombre bueno que trata de salvar de la tragedia a esa familia”.

O Apostolo, un film de animación realizado con la técnica de stop motion en el que ha compartido rodaje con Luis Tosar, Carlos Blanco, Jorge Sanz y Geraldine Chaplin entre otros. “El rodaje de O Apostolo, que se desarrolló en Galicia ha sido una experiencia estupenda. Me he sentido muy cómodo y querido. Interpreto al arcipreste de Santiago de Compostela. Es un personaje divertidísimo, muy cómico. Fue un rodaje muy atípico. Es la primera vez uqe he hecho una cosa tan sorprendente. Muy cercana al teatro. Se rueda con actores y sin decorado, maquillaje o atrezzo alguno. Buscaban capturar nuestras expresiones, gestos y movimientos para luego traspasarlas a los muñecos. Creo que será una gran película. Son unos artesanos maravillosos y el reparto es esplendido. Además el director es muy creativo y nos ha dejado enriquecer a los personajes”.

O Empusa, que pronto verá la luz en DVD. Un film que sufrió un enorme retraso debido a la desgraciada muerte de su director Carlos Aured y que obligó a Paul a rodarla de nuevo. “La es una comedia vampírica muy divertida. Con un homenaje a Christopher Lee y a Bela Lugosi. Ahora estamos sonorizándola y la banda sonora la esta realizando el grupo Darkmoor. Que creo que harán un trabajo excelente por que son grandes músicos” recordaba Paul.
 
En el camino se quedaron varios proyectos. Sherlock vs. Jack, cuyo guión tuve el placer de leer y del que puedo afirmar que daría una muy buena obra teatral; Mi perro Aquiles en la que Christopher Lee a punto estubo de interpretar al mismísimo Don Quijote; o Crotón el Grande, un relato sobre un circo ya en decadencia y la trágica historia de amor que se produce bajo su carpa.

Lamentablemente, el 30 de noviembre de 2009, la dama oscura se encontró con Paul acogiéndolo en sus fríos brazos, llevándoselo para siempre de nuestro lado. Algo murió en nuestro interior ese día, pero siempre lo recordaremos por su vitalidad, pasión y amor incondicional por el fantástico. Y por ello le homenajeamos en El hombre que vio llorar a Frankenstein, un documental dirigido por Ángel Agudo, y producido por esta casa, junto a La Cruzada Entertainment, en el que con la presentación de Mick Garris, personalidades como Joe Dante, John Landis, Caroline Munro y muchos otros recordaban su figura.

Desde estas líneas me gustaría invitáros a revisionar y descubrir el cine de Paul Naschy, aprovechando la cercanía de su cumpleaños, el próximo 6 de septiembre. Sus más de cien títulos nos presentan un cine mágico, con encanto e ingenuidad, pero ante todo honesto. Con la única pretensión de divertir y entretener. Un cine como el que Paul vio en aquella sala desobedeciendo a su madre y que marcó su vida para siempre. Un cine tan fantástico como el hombre que lo creó y al que tuve el honor de poder llamar amigo.

Luis M. Rosales

DIRECTOR DE SCIFIWORLD 
También dirige el Festival Internacional de Cine imaginario de Madrid, Imagfic, y el Curtas Fes de Vilagarcía de Arousa. Colabora habitualmente con otros festivales como Sitges, Fantasporto, o la Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián, entre otros. Ha escrito en prestigiosas revistas internacionales de cine fantástico como L'Ecran Fantastique, de la que fue su corresponsal en España, o la edicion americana de Fangoria.

Web o Blog: https://www.luismrosales.com/

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