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Michael Jackson’s Thriller: Una relectura posmoderna de las danzas macabras europeas

el  Jueves, 14 October 2010 02:00 Por 
Thriller marcó a toda una generación. Es mucho más que un mero producto para promocionar una canción en una sociedad donde la música es un producto de consumo. Inició una nueva manera de realizar videoclips, popularizó la figura del zombi y lo convirtió en un elemento de consumo de masas, y además nos mostró la entrada a la antesala de nuestros tiempos. La posmodernidad.
Ustedes, que comparten un destino

aun en condiciones tan diversas,

todos ustedes bailarán esta danza.

Un día los gusanos les devorarán los cuerpos,

tanto a buenos como a malos

¡Ay! Mírenos:

Muertos, podridos, hediondos, esqueléticos.

Ustedes serán como nosotros somos.

Jean Gerson

 

2009 será sin duda el año recordado por muchos como el de la desaparición del rey del pop. Él pasó a mejor vida, pero nos legó el videoclip “Thriller” (2 de diciembre de 1983) para la posteridad. Más allá de los números de escándalo que generó la venta del álbum. “Thriller”, que no buscaba promocionar el disco en primera instancia, fue un éxito por si solo. Se convirtió en el más vendido de todos los tiempos con ventas estimadas entre los 65 y 110 millones de copias en todo el mundo, alcanzando el millón durante su primera semana[1], siendo el disco número uno en las listas de Billboard durante treinta y siete semanas, con siete de sus singles alcanzando el top ten. Se convirtió en un fenómeno de masas global que acabaría cambiando la manera de funcionar de la indústria musical americana y elevaría a Jackson a la categoria de estrella del celuloide, vertiente artística que fascinaba al cantante; -incluso había actuado con anterioridad en “El Mago” (The Wiz,1978) como espantapájaros en un remake al más puro estilo Blaxsplotation del Mago de Oz- Jackson definia la interpretación como:

Es una via de escape. La amo mucho. Es divertido. Es fantástico convertirse en otra cosa, en otra persona. Especialmente cuando en realidad te lo crees y no es cómo si actuaras. Siempre he odiado la palabra “actuar” o “soy actor”. Tendría que ser mucho más que eso. Debería ser como tener fe.[2]

Sin duda su interpretación en “Thriller” y el propio videoclip hicieron historia a principios de los años 80 del siglo pasado inaugurando la modalidad del videoclip dramatizado.[3] Con una duración de catorce minutos y un coste aproximado de  un millón de dólares, traspasó los límites musicales para convertirse a partir de ese momento en un sello de calidad que diferenciaba a Jackson del resto, dentro de la indústria musical. Tal y como apunta Kobena Mercer:

“Thriller” incorpora la edición y la alternatización de convenciones, pero reorganiza el flujo de imagenes enmarcándolas dentro de un poderoso sistema de story-telling que le da una continuidad y cierre. Desde “Thriller”, este código de narración se ha convertido, por si mismo, en una convención dentro del videoclip.[4]

Desde entonces, cada lanzamiento de un nuevo trabajo discográfico de Jackson fue precedido de un videoclip dramatizado (dirigido por renombrados realizadores cinematográficos norteamericanos como Francis Ford Coppola o Martin Scorsese entre otros), donde la estrella reaparecia renovada con una imagen camaleónica -principalmete gracias a la cirugía y a su estética tan peculiar- ante la ansiosa mirada de fans y espectadores de todo el mundo.

“Thriller” aúna de forma magistral dos componentes que, a priori, pueden ser tan contrapuestos como la música y la muerte, pero en realidad no sólo no es así, si no que conforman ambos una tradición artística ancestral como son las danzas de la muerte o macabras y consiguen dibujar un nuevo trazo dentro de las mismas, convirtiendo el videoclip en una obra maestra ttransmutándolo en la bandera de los nuevos tiempos que imperan en occidente. El posmodernismo.

La génesi

La figura de la muerte ha sido representada desde los albores de la humanidad, pero sin duda durante la Edad Media es dónde se desarrolla con mayor énfasis la representación artística de la muerte. No es casual que encontremos precisamente en ese período en los textos del Ars Moriendi (en los que se nos aconseja como morir de una manera adecuada), las consolatio mortis,  el memento mori, donde surgen modelos literarios de los Triunfos de la Muerte (véase por ejemplo Petrarca) o el nacimiento de las llamadas Danzas de la Muerte o tambien denominadas Danzas Macabras[5] . Victor Infantes las define como “Una sucesión de texto e imágenes presididas por la Muerte como personaje central –generalmente representada por un esqueleto, un cadáver o un vivo en descomposición- y que, en actitud de danzar, dialoga y arrastra uno por uno a una relación de personajes habitualmente representativos de las diferentes clases sociales” [6]. Si bien “Thriller” en una primera lectura estaría enmarcado dentro de las Danzas de la Muerte, ya que ella hace danzar a vivos representativos de diferentes clases sociales, existe una segunda interpretación donde un doble del ser vivo baila como si fuera un espejo de la Muerte, que se manifiesta como un muerto reflejando su futuro- El objetivo final de ambas es el mismo, recordarnos la futilidad de la vida y el final de nuestro destino ineludible independientemente de raza, credo o clase.

La especial presencia del tema en la época medieval se debió principalmente a dos motivos: el primero que las personas eran presa fácil de pestes y hambrunas y el segundo que se vivia en un estado de guerra casi permamente. La Muerte Negra significó el punto de inflexión en la Europa del siglo XV. Por primera vez el hombre del medievo se enfrentó a una epidemia para la que no existia ningún remedio conocido. Europa quedó diezmada -muriendo un tercio de su población- y las repercusiones sociales que conllevó fueron múltiples. La muerte, como apunta Umberto Eco:

“Era una presencia ineludible, mucho más que hoy en día cuando a base de vender modelos de juventud y de belleza, nos esforzamos a olvidarla, ocultarla, relegarla a los cementerios, nombrarla solo mediante perífrasis, o bien exorcizarla reduciéndola a simple elemento de espectáculo”.[7]

 Por consiguiente, en la Edad Media[8], la predicación oral y las imágenes que aparecían en los lugares sagrados no sólo recordaban lo inexorable de la muerte sino también diseminaban el terror hacia las penas infernales e inducian a prepararse para abandonar el mundo conocido y acceder a una nueva vida.

Las Danzas, como manifestación artísitca, se representaban en lugares sagrados, bien en los cementerios o en las propias iglesias en un ceremonia “casi dramática” o más bien “mimodramatizada” donde el cura pronunciaba el sermón desde el púlpito y una serie de figuras comandadas por la Muerte, salian de las tumbas del cementerio adyacente, hasta la iglesia danzando en séquito. El espacio escénico, determinante para influir en el estado de ánimo de los feligreses una vez finalizado el sermón, en un principio se hallaba en el cementerio, luego en el atrio de la iglesia, más tarde en el interior o en los alredededores, y finalmente se acogió al amparo escenográfico de la nave o el ábside. J. Romeu[9], abunda en la importancia del sermón y el mimo: <>.

Con el advenimiento del Renacimiento y el Barroco la muerte pierde progresivamente su significación macabra. Principalmente debido a un canvio en las costumbres y en las formas de preparar a los difuntos y sus entierros. (El uso de las mascarillas mortuorias para evitar contemplar el rostro de la muerte en el semblante del finado). La unión entre el Eros y el Tánatos en algunas obras pictóricas y literarias, dará paso a la relativización de sus características más espantosas -cadáveres en descomposición, esqueletos, tumores putrefactos, plagas, epidemias, etc…- hasta convertirlas en apariencias inofensivas, casi abstractas, privadas de la vinculación con un contexto mediaval de crisis y decadencia. Buen ejemplo de ellos son las pinturas del Maestro del Alto Rin, “Los amantes muertos”, “La Muerte y la Lujuria” (siglo XVI), “El Triunfo de la Muerte“ de Bruegel el Viejo (1562), “La Lección de anatomía del doctor Nicolaes Tulp” de Rembrandt (1632) o finalmente “La Autopsia” [grabado] de Baudelaire (1861).

Prefacio

“Un hombre americano en Londres” (An american wherewolf in London, 1981) se proyectaba en las salas de cine de medio mundo, grabando a fuego en las retinas de los espectadores la primera transformación, absolutamente sobrecogedora, de un hombre lobo desnudo. Asistimos de manera sobrecogedora  como los rasgos de David Naughton se animalizan y mutan en primer plano hasta desaparecer cualquier vestigio de humanidad en su rostro y extremidades. Michael Jackson fue uno de esos espectadores a los que la cinta le marcó. Decidió ponerse en contacto con John Landis, el director del film y Rick Baker, encargado del diseño de los efectos de transformación en la película de Landis, para encargarles que crearan el videoclip para su tema musical “Thriller”.

Jackson no conocía practicamente nada del género de horror cinematográfico, lo que constrastaba con el encargo del videoclip que a todas luces parecía demandado por un absoluto fan del género cinematográfico. En palabras del propio Baker <>[10]. En realidad lo único que conocia Jackson era “Un hombre lobo americano en Londres”, “El hombre elefante” (The Elephant man, 1980), y “Esmeralda, la zíngara” (The Hunchback of Notredame, 1939), una de sus favoritas.

Según J. Randy Taraborelli[11], biógrafo de Jackson, “Thriller”, estubo a punto de no ver la luz, debido a objeciones de la iglesia y a las fuertes convicciones religiosas de Jackson, que era testigo de Jehová confeso. El cantante dudo ante el lanzamiento del vídeoclip, llegando a ordenar que fuese destruído antes de ser emitido, pero finalmente parece ser que su agente (por esas fechas, John Branca) consiguió hacerle canviar de opinión explicándole la história de Bela Lugosi (al Jackson no conocía), y su fuerte espíritu religioso que sin embargo le impidió encarnar a una de las figuras mas prolíficas del terror cinematográfico, el Conde Drácula. Pese a que no se tienen datos que Lugosi fuera demasiado religioso, el ardid funcionó y Jackson decidió dar su consentimiento para emitir el videoclip, obligando antes a escribir un encabezamiento al inicio del mismo que explicitara: <>.

Thriller. El videoclip

En primera instancia “Thriller” es un film, dentro de un videoclip, que a su vez es una pesadilla de la que acaba despertando Ola Ray. El videoclip finaliza con la mirada diabólica de Jackson volviéndose ante los espectadores justo antes de los títulos de crédito finales. Dejando de esta manera al espectador ante la duda de si todo fue una premonición y Jackson es en realidad un licántropo que devorará a su chica o es una especie de Frankenzombie[12] que lidera una hueste de muertos redividos o quizás es tan solo una pesadilla dentro de otra, dejando así el significado último abierto para que el espectador no sepa en realidad que es lo que ha visto. Esta narrativa metalinguística de juego de reflejos hilvanados que nos hace saltar de una historia a otra, convierte “Thriller” en todo un alegato posmodernista per se. Pero no sólo la fragmentación a modo de hipertexto[13] que enlaza las diferentes historias del discurso audiovisual hace referencia a ello. De igual manera el reciclaje y el apropiacionismo, nada velado –se podría decir que casi se hallan presentes a modo de homenaje- son dos constantes dentro del video de Jackson. Por un lado la estética de films de teenagers de serie B de los años 50 al empezar el videoclip donde Jackson le pide a Ola ser su chica, antes de mostrarnos que en realidad estamos asistiendo de manera vicaria (a través de los ojos de Michael Jackson y Ola Ray) a un fragmento de una película de terror, Thriller. Acto seguido nos adentramos en el mundo landiano de “Un hombre lobo americano en Londres”, donde asistimos a la tranformación del cantante en una especie de hombre-gato montés monstruoso -con algunos planos calcados al de la película de Landis- para expulsarnos de la película y adentrarnos ante un cementerio sacado de “Plan 9 del espacio exterior” (Plan 9 from outer space, 1959), el cual regurgita los muertos al son del rapeado de Vincent Price, para seguidamente deleitarnos con una coreografia macabra al más puro estilo de los bailes corales que podemos encontrar en “West side story” (West side story, 1961) y acabar con el asedio de los muertos a la casa abandonada en la que entra la chica rememorando el asedio de los muertos en “La noche de los muertos vivientes” (The night of the living dead, 1968). Todo ello siendo fantásticamente reciclado[14] y dándole un nuevo significado dentro del mismo videoclip.

Pero “Thriller” va un paso más allá del pastiche. Nos transporta a una representación danzante de la muerte, donde en términos herméneuticos, el genotexto (música) se convierte en fenotexto (audiovisual) presidido por la figura de la muerte en una danza macabra posmoderna, asistimos pues, como espectadores a un acto dramátizado dónde la voz extradiegética de Vincent Price, ejerciendo de maestro de ceremónias –al igual que hacia el predicador con su sermón ante los fieles- nos adentra emocionalmente ante lo que vamos a contemplar a continuación. La música cambia, Jackson desaparece junto a Ola al pasar por el cementerio. Unas notas de organo se introducen en la banda del videoclip y un sonido repetitivo hace canviar el registro musical. Al igual que el tritono[15] prohibido en la Edad Media por considerarse que el demonio se adentraba a través de esta música, este diabulus in musica que aparece en el videoclip hace que el diablo se filtre a través de las notas haciendo resurgir a los muertos de sus tumbas y mostrando la cara “real” de Jackson ante la atemorizada Ola Ray. Acto seguido asistimos a una danza macabra en toda regla. Jackson presidiendo un horrible séquito de muertos vivientes danza junto a ellos de manera casi hipnótica. Los zombis[16], sin representar clase, raza o credo alguno al contrario de lo que ocurre en las danzas del medievo, dan sus espeluznantes pasos de baile exquisitamente coreografiados, pero esta estética de lo macabro muere en si misma. La muerte, al contrario de lo que ocurre en su referente artistico se desvanece. Toda transcendencia se olvida en detrimento de la estética (de baile) que persigue una finalidad lúdica. Es más, la muerte es la vencida en el videoclip. Ola siempre logra hacer un quiebro a su destino -tanto en el caso del film del inicio donde es atacada por Jackson animalizado, o en el mismo videoclip dond es atacada por Jackson zombificado- para salvarse in extremis.

Ante tal caso, nos encontramos que “Thriller” tergiversa el significado último de las danzas macabras para quedarse en su envoltorio, revistiéndose cómo falso alegato de estas. La muerte –personificada en la figura del cantante- no pretende asustarnos, ni mostrarnos nuestro final, al contrario, rehuye su simbologia macabra y es frustrada durante todo el videoclip.

Por todo ello, “Thriller” se puede considerar como un alegato posmodernista en toda regla, donde los elementos se subvierten, los géneros se mezclan y las imágenes se fragmentan, para dar un significado nuevo, no sólo al videoclip si no también a la figura del zombi -si bien ya era conocida por el público- significó el respaldarazo definitivo a este icono de terror, que gracias a Jackson, Landis y Baker entró en el mainstream cinematográfico, para dejar su imprompta marcando a toda una generación y convirtiendo la figura del zombi en un elemento de consumo de cultura de masas y encumbrar al videoclip como una de las formas artísticas posmodernistas por excelencia.

[1]https://www.time.com/time/magazine/article/0,9171,950053-1,00.html [23-6-2010]

[2] MERCER, Kobena. Monsters metaphores: Notes on Michael Jackson’s Thriller. En Sound and vision: The Music Video Reader. Londres: Simon Frith, Andrew Goodwin, Lawrence Grossberg, 1993, p. 103.

[3] Entorno de cual fue el primer videoclip existe una significativa controversia que se aleja del objetivo de este artículo. Tan solo apuntar que unos consideran que fue 200 Motels (1874) realizado por Frank Zappa, otros que Bohemian Rapsody (1975) llevado a cabo por el grupo británico Queen, pero sin lugar a dudas Thriller fue el primer videoclip dramatizado de la historia. Tal y como apunta MARTIN SANCHEZ, Gonzalo. Thriller y el origen de los videos musicales dramatizados. Madrid: Area Abierta numero 10, Universidad Complutense de Madrid, 2005.

[4] MERCER, Op. cit., p. 103-104.

[5] Existen diferentes tesis al respecto de la palabra “macabra” unida a la danza. Estas podrían dar pié a otro artículo mucho más extenso que este, pero no es el objetivo. Las más interesantes son las de J.B. van Praet al describir el término maqabir como cementerio, y por tanto, estariamos ante una “Danza de los cementerios”.  W. Fehse y W Stammler, la definen como la tradición folclórica arraigada  dónde los muertos salen de sus tumbas a medianoche más que por su significado lingüístico o G. Gröber cita una etimología para Macabré de “squelette” o “cadavre”. INFANTES, Victor. Las danzas de la muerte: Génesis y desarrollo de un género medieval (Siglos XIII-XVII).  Salamanca: Ediciones Universidad de Salamanca, 1997, p. 29-32.

[6] He seleccionado la definición de Danza de la Muerte de Victor Infantes por ser, a mi modo de ver, una de las más completas y a su vez más comprensibles dentro de su completo estudio. INFANTES, Ibid. p. 21.

[7] ECO, Umberto. Historia de la fealdad. Barcelona: Lumen, 2007, p. 62.

[8] Pese a que no se sabe a ciencia cierta el momento en que el arte representó por primera vez la Muerte dentro de la iconografía medieval, parece ser que se dio en Francia e Italia por primera vez. Siendo la Danse de la Mort (hoy perdida) en los muros del Cementerio de la Iglesia de los Inocentes en París, la primera representación fidedigna fechada en el año 1424.

[9] INFANTES, Op. cit., p.124.

[10] SKAL, David. J. Monster show: Una historia cultural del horror. Madrid: Valdemar, 2008, p.397.

[11] SKAL, Ibid. p. 397.

[12] SKAL, Ibid. p. 396.

[13] Para saber más acudir a RADIGALES, Jaume. El videoclip como obra de arte total. Sobre “Afrika Shox” (Leftfield), de Chris Cunningham. En Trípodos, núm. 17. Barcelona: Universitat Ramon Llull, Facultat de Ciències de la Comunicació Blanquerna, 2005, p.195.

[14] Gubern lo expresa de la siguiente manera: “Lo que han hecho los videoclips musicales ha sido popularizar y reciclar acomodados a una nueva función, ciertos estilos procedentes de las experiencias audiovisuales de las vanguardias históricas. Se trata de un pasado saqueado en la era electrónica. El mismo reciclaje que varios hallazgos del dadaísmo y del surrealismo han sufrido en manos de los profesionales de la publicidad comercial”. GUBERN, Román. Medios masivos de comunicación y tradiciones artísticas. En Intermedios núm, 8. México, 1992.

[15] https://es.wikipedia.org/wiki/Tritono [12-09-2010]

[16] Aquí los zombies encajan perfectamente ante la métafora del hombre posmoderno; lejos de asustarnos nos muestran esa fragmentación y anonimato. No importa de dónde han salido y el por qué. Sólo importa que danzen al son de la música.  Tom Savini, recuerda al respecto de los zombis en “Thriller”: “Tenia que intentarlo y hacer que los zombis asustasen una vez más. Después del anuncio de cerveza de Joe Piscopo [anuncio ideado para la cerveza Miller Lite parodiando La noche de los muertos vivientes (Night of the living dead, 1968)] y Thriller de Michael Jackson, los zombies ya no asustaban a nadie más […] Tube que reiterar la idea que ellos eran personas muertas rondando por ahí [y quería] reiterarlo también en las mentes de los espectadores: muerte, muertos, estan todos muertos”. RUSSELL, Jamie. Book of the Dead. Surrey: FAB Press, 2007 (2004), p. 161.
 

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