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Muñecos en el cine

el  Martes, 05 January 2010 01:00 Por 
El cine de terror y ciencia ficción está plagado de animales, muñecos, extraterrestres o seres indefinidos en torno a los cuales gira el argumento de cientos de títulos. La creación de estos seres exige un gran trabajo que muchas veces pasa inadvertido en la gran pantalla.

Para el rodaje de la película "Tiburón" (Steven Spielberg, 1975) se utilizaron tres tiburones mecánicos: uno exclusivamente para escenas subacuáticas, otro que se movía de izquierda a derecha, y el último de derecha a izquierda. El motivo de utilizar un tiburón para cada dirección de movimiento era que el lado contrario estaba lleno de cables para hacerlo funcionar. De esta manera, se aseguraban de que no se viera nada que pudiera poner en evidencia la falsedad del animal.

Los tiburones iban conectados a una plataforma metálica gigante posada sobre el fondo del océano. Para llegar a la superficie se necesitaban 30 metros y medio de cables. Trece técnicos submarinistas manejaban la plataforma.

El conjunto de los tres tiburones respondía al nombre de "Bruce", inspirado en el abogado de Spielberg. Su mal funcionamiento causó retrasos interminables a la producción, que elevó en 7 millones de dólares el presupuesto inicial del filme debido a imprevistos con el plan de rodaje.

Cada tiburón pesaba más de una tonelada y costaba aproximadamente 150.000 dólares de la época. Funcionaban con pistones eléctricos y aire comprimido. Durante la segunda prueba de funcionamiento en el agua, su sistema hidráulico explotó. Además, su piel tendía a decolorarse y deteriorarse en el agua salada.

Para la realización de la primera secuela, "Tiburón 2" (Jeannot Szwark, 1978), las cosas desafortunadamente no cambiaron mucho: al nuevo tiburón le costaba nadar o morder, y se estropeaba con frecuencia. En esta ocasión, se construyeron también tres tiburones, utilizando el mismo molde para su construcción que el del original. Los tres escualos fueron bautizados como Bruce 2, Earl y Harold. Se contaba además con una aleta suelta y un tiburón de repuesto. El islote del cable donde termina la película era la plataforma sobre la que descansaba todo el entramado de cables. Tanto en la primera como en la segunda parte, se utilizó metraje de tiburones reales filmados por los especialistas Ron y Valerie Taylor, para aquellas escenas en las que el tiburón se ve muy "falso".

"Piraña" (Joe Dante, 1978): Como copia de "Tiburón" al más puro estilo explotation (por más que Roger Corman asegurase que el guión ya estaba escrito antes del film de Spielberg), Dante filmó esta cinta de la que actualmente se rueda un remake en 3D, dirigido por Alexandre Aja. Los efectos especiales corrían a cargo de Rob Bottin, quien más tarde trabajaría en títulos clave como "La niebla", "La cosa", "Aullidos" o "Legend". Bottin saca un gran partido a las marionetas de goma en forma de piraña, con una gran ayuda por parte de Dante en la edición (quien, tratando de salvar lo que para él era un completo desastre, invirtió un mes casi al completo sólo para corregir la edición del filme). La fórmula consiste en la inserción de planos  de corta duración empastados con buen ritmo y ayudados por una efectiva banda sonora. La sucesión de planos es tan rápida que el ojo prácticamente no puede reposar la vista sobre los muñecos, pero sí puede captar el efecto que Dante esperaba. Lo inanimado de las marionetas, que en pocas ocasiones se pueden ver con claridad, se suple en gran medida con el efectivo ruido que meten los peces al atacar a sus presas. Esta misma fórmula se siguió en la secuela, "Piraña 2: Los vampiros del mar" (James Cameron, 1981), película maldita en la filmografía de Cameron ("Avatar"), en la que las pirañas no sólo atacaban en el agua, sino que también podían volar.

Dante y el productor del filme, Jon Davison, pensaron, para "Piraña", en un clímax con pirañas gigantescas que atacaban a los bañistas en la playa, pero el ajustado presupuesto finalmente no lo permitió.

"Alien, el octavo pasajero" (Ridley Scott, 1979): El rostro del temible extraterrestre que acosa a Sigourney Weaver se construyó a partir de un molde de cráneo humano real. Los diseños corrieron a cargo de H. R. Giger, cuya obra está expuesta actualmente en la Sala Kubo-Kutxa de San Sebastián, hasta el 6 de enero. Algunas ideas iniciales fueron finalmente desechadas, por ejemplo que el alien fuera un ser transparente, o que tuviera ojos: finalmente se optó por suprimirlos para conseguir un efecto más inquietante y aterrador.  

Carlo Rambaldi construyó tres cabezas de alien basadas en diseños de Giger: dos modelos mecánicos para primeros planos, y un modelo más simple para planos más largos. Sin embargo sus construcciones nunca llegaron a funcionar en el. set de rodaje.Finalmente, se utilizaron tres aliens, siendo uno de ellos un modelo mecánico y los dos restantes, trajes. Uno de estos trajes era enfundado por Bolaji Badejo, un hombre de 2,13 metros y perteneciente a la tribu Masai. El traje llevaba todo tipo de materiales: plastilina, partes de motor de Rolls Royce, e incluso trozos de preservativo (para los tendones y mandíbulas). Había que pintar continuamente al alien, puesto que la baba que expulsaba, hecha de gelatina, corroía la pintura acrílica.Los huevos de alien se rellenaron con vísceras de ganado, y la cola del Face Hugger (el bicho que se adhiere a la cara e incuba huevos en el interior del humano) está confeccionada con intestino de oveja.Y de nuevo a James Cameron le toca dirigir una secuela: "Aliens: El regreso" (1986). Afortunadamente, el director ya comenzaba a ser tomado en serio gracias a "Terminator", y en esta ocasión, además de dirigir se encarga también del diseño de la "Reina Madre". Se barajó la posibilidad de contratar de nuevo a Giger, pero finalmente el propio Cameron se ocupó del diseño. Para el manejo de la "Reina Madre" hicieron falta hasta dieciséis operadores. La reina tenía dientes transparentes, al contrario que el resto de aliens.

Aunque se usaron solamente seis trajes de alien, parece que hay cientos de ellos gracias a la iluminación y a la edición.

E.T. El extraterrestre (Steven Spielberg, 1982): La creación del amigable ser supuso para Spielberg aproximadamente el diez por ciento del presupuesto total. De su movimiento se encargaban ocho operadores y tres asistentes. Sin embargo, no se utilizó al muñeco mecánico para todas las secuencias, puesto que no quedaba creíble la ejecución de ciertos movimientos, especialmente el caminar. Para dar más realismo, muchas de las secuencias fueron interpretadas por otros actores: Pat Billon, un especialista de ochenta y seis  centímetros que falleció meses después de estrenarse el filme; Matthew De Meritt,  un niño de diez años que había nacido sin piernas, y que era experto en caminar sobre sus manos; Tamara de Treux (la actriz más baja del mundo, setenta y tres centímetros), y que también intervino en "Los Ghoulies";  Nancy MacLean, quien un año después daría vida a un Ewok en "El retorno del Jedi"; etc. 

Para crear la cara de ET, se inspiraron en los rasgos de Albert Einstein, el poeta Carl Sandburg, y un perro carlino,  Su voz original era la de Pat Welsh, una anciana fumadora de dos paquetes al día, y la de otros actores como Debra Winger ("Cowboys de ciudad"), esposa de Ben Burtt, el creador de los efectos especiales de sonido.  

"Gremlins" (Joe Dante, 1984): dos años después, y de nuevo con Spielberg en el equipo (esta vez como productor), llega esta nueva historia protagonizada por unos seres de dudoso origen. Gizmo, el muñeco bonachón y con aspecto de peluche, libera una legión de mogways (gremlins malignos) al incumplir su dueño las tres reglas clave: no recibir luz intensa, no comer después de medianoche y no mojarse.

Los Gremlins eran marionetas de plástico y de goma, algunas de ellas mecánicas, con las que los actores debían interactuar. Se utilizó una gran cantidad de marionetas, siendo las de Gizmo las más frágiles y pequeñas, excepto una bastante más grande para la escena en la que Gizmo se reproduce al entrar en contacto con agua.

Al frente del diseño estaba Chris Wallas, quien ya había trabajado anteriormente con Dante en "Piraña". Esta eminencia del maquillaje intervino en filmes como "Scanners", "House 2", o "Indiana Jones en Busca del Arca Perdida", y como fundador de su propia compañía, diseñó también a las arañas de "Aracnofobia". "La mosca" (Cronenmberg) le reportó un Oscar de la Academia.

El remake de Gremlins está en fase de negociación, y probablemente ahora harán uso de los efectos creados por ordenador en lugar de tanta marioneta como en los 80.

Para la secuela, "Gremlins 2: La nueva generación" (dirigida de nuevo por Joe Dante, en 1990), Chris Wallas ya era director de cine ("La Mosca 2"), con lo cual Dante echó mano de Rick Backer, quien se lució creando una gran variedad de mogways, cada uno con un sello distintivo, especialmente tras mutar en el laboratorio. Así, tenemos al Gremlin vegetal, al Gremlin mujer, al Gremlin murciélago que se convierte en estatua tras impregnarse de cemento (animado mediante la técnica de slow motion), o al Gremlin araña. La marioneta de Gizmo aumentó notablemente tanto su tamaño como sus habilidades, siendo incluso capaz de bailar.

A la sombra de "Gremlins" surgieron varios clones propios del cine explotation, a destacar "Ghoulies" (Luca Bercovici, 1985) y "Critters" (Stephen Herek, 1986).

El fallo principal de "Ghoulies", aparte de su argumento, son sus efectos especiales, que consiguen que la película roce el ridículo en casi todo su metraje. Los pequeños monstruos están creados por John Carl Buechler, y aunque el diseño podría ser pasable, su ejecución resulta increíblemente artificial y poco efectiva, no pudiendo compararse ni de lejos con "Gremlins". Buechler, propietario de "Mechanical and Makeup Imageries Inc.", está vinculado al mundo del maquillaje y efectos especiales ("Pesadilla en Elm Street 4", "Halloween 4") y de la dirección ("Viernes 13 parte 7"), y se encargó también de los FX de "Ghoulies II" y "Ghoulies III", filme que también dirigió.

"Critters" tiene mucha mejor reputación que "Ghoulies", aunque inexplicablemente la acogida de ésta fuera mayor, superando con creces en recaudación a "Critters", quizá por saturación del subgénero. Los efectos especiales no están mal, y los pequeños monstruos resultan cuanto menos curiosos: unas bolas extraterrestres de dientes afilados que ruedan y lanzan púas aletargantes a sus víctimas. Las marionetas fueron diseñadas por Chiodo Brothers, quienes también estuvieron al frente de "Darkman", "Killer clowns from outer space" o, más recientemente, "Team America", además de todas las secuelas de "Critters" (tres, las mismas que tiene "Ghoulies").

"Muñeco diabólico" (Tom Holland, 1988): En las cuatro primeras partes de la saga (todas menos "La semilla de Chucky"), el diseño del maligno muñeco corrió a cuenta de Kevin Yagher, el mismo encargado del maquillaje de Freddy Krueger en varios de sus filmes. Para el rodaje se utilizaron nada menos que ocho muñecos iguales pero con funciones diferentes, desde el típico muñeco inmóvil que Chucky fingía ser, hasta aquel capaz de realizar movimientos complejos tales como morder o sentarse. Otro podía mantenerse erguido, otro diferente podía caminar, etc. Y, por supuesto, varios sustitutos listos para utilizarse en caso de que algo fallara. Fueron necesarios diecisiete motores manejados a distancia, un transmisor para las expresiones faciales, y cuatro mandos colocados en los labios del muñeco para ajustar totalmente cada palabra que salía de su boca. Cinco personas se encargaban del movimiento del muñeco: uno para la cabeza, uno para las manos, dos para los brazos y otro para el cuerpo. 

Aparte de todos los efectos mecánicos utilizados, también se requirió de la presencia de un actor con enanismo llamado Ed Gale para dar mayor realismo al caminar del muñeco (como en "E.T.").

Docenas de filmes cuentan con "muñeco" protagonista: "King Kong", "Los pájaros", "Aullidos", "La Mosca", "Tarántula", "Parque Jurásico" y un sinfín más. Podríamos situar el apogeo del uso de marionetas o muñecos desde mediados de  la década de los 70 a principios de los 90. A partir de entonces, los efectos especiales creados por ordenador comienzan a desbancar irremediablemente al medio artesanal, todo siguiendo una premisa: cuanto más realista, mejor.

Y además...

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