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La aportación al fantástico del director Enzo G. Castellari: Artesanía "Outsider"

el  Miércoles, 13 July 2016 15:45 Escrito por 

Breve introducción a la obra adscrita al género fantástico del director italiano Enzo G. Castellari.

El italiano Enzo G. Castellari es considerado uno de los directores míticos del "Spaguetti Western", al haber firmado algunos de los títulos más estimables y célebres de este subgénero, como Voy, le mato y vuelvo (1967), su ópera prima, Siete Winchester para una matanza (1968), o, sobre todo, por Keoma (1976), película interpretada por Franco Nero y que le granjeó un cierto reconocimiento, sobre todo por el uso del slow motion en algunas de sus escenas de acción, o por la violencia descarnada que destilaba.

Pero el director romano no sólo ha dirigido "Spaguetti Westerns". De hecho, gran parte de su amplia filmografía ha estado ligada al género fantástico, donde, precisamente, ha realizado algunas de sus películas más logradas y/o mitificadas.

Su primera incursión en el género fué temprana, en 1971 se adentra en el terreno del giallo dirigiendo Los fríos ojos del miedo, film que tuvo bastante repercusión en su época. En él, Castellari logra crear un clima de tensión y suspense bastante certero, limitándose a una sola localización, y con una violencia contenida y dosificada. Su banda sonora está compuesta por Ennio Morricone, y supone un soporte ideal para el film, acrecentando la angustia y desasosiego que destilan sus enigmáticas imágenes.

En los estertores de los años 70, concretamente en 1979, Castellari dirige Diabla, una coproducción hispano-italiana cuyo título original fué Sentivitá. Diabla es un film de terror, con ciertas dosis de erotismo (muy de moda por aquellas fechas), articulado en torno a una antigua maldición que afecta desde su infancia a su personaje protagonista, Lilian. Debido a los problemas de censura de algunos países en la época, el largometraje se distribuyó con distintas versiones, sobre todo en el circuito del VHS. El director italiano también se reservó un pequeño papel, como el policía encargado de investigar las extrañas muertes que se suceden en el pueblo.

Obra también de Castellari es L´ultimo Squalo (1981), que en España se tituló Tiburón 3 y que supone una enésima versión low cost producida a rebufo de la repercusión del Tiburón (1975) de Steven Spielberg y que el italiano dirigió por encargo de la productora Film Ventures International. Como anécdota, cabe señalar que Universal Pictures, la compañía dueña de los derechos del film de Spielberg, interpuso una demanda para detener el estreno del film en Estados Unidos, ganando el pleito. A día de hoy el film no se ha podido estrenar comercialmente, ni siquiera en TV, en EEUU.

A partir de los años 80, y debido al enorme éxito de largometrajes como Mad Max (1979) o 1997: Rescate en Nueva York (1981), la industria del exploitation italiana produce múltilples cintas adscritas al sci-fi post-apocalíptico, en auge gracias a películas como esas. Castellari se convierte en un director de referencia de estos subproductos, gracias a tres filmes: 1990: Los guerreros del Bronx (1982), Fuga del Bronx (1983) y Los nuevos bárbaros (1983). Estos largometrajes también sumaban influencias de films de acción norteamericanos como The Warriors (1979), de Walter Hill. Más allá de sus tramas y argumentos, que no importan demasiado, la verdad, estas tres películas suponen un festival de adrenalina y diversión a tope, explosiones por un tubo, acción a raudales, vestuarios y estéticas inefables, vehículos psicotrónicos, diálogos descacharrantes... Pura carne ochentera que hace la boca agua a todos los que hemos crecido disfrutando y degustando productos de este tipo. Películas que además contaban con carteles (y carátulas para las cintas VHS) que forman parte de la mitología más trash de aquellos videoclubs de barrio, en los que pasábamos horas y horas de pequeños. Desde luego films que son una delicia no apta para paladares exquisitos, y que forman parte del imaginario de muchos fans del fantástico, entre los que me incluyo.

Posteriormente, en 1985, Castellari dirige Light Blast, otro thriller de ciencia ficción, pero con un tono distinto a sus tres largometrajes anteriores, donde un científico loco, que ha creado un letal rayo de energía, amenaza al gobierno de Estados Unidos con destruir la ciudad de San Francisco, a menos que estén dispuestos a pagarle una enorme suma de dinero. Este producto fué enfocado al mercado estadounidense, alimentando una temática patriótica y de seguridad nacional, y supuso un intento por hacerse un hueco en un mercado que la Cannon Films se estaba encargando de explotar con películas como "Invasión USA" (1985), el de la paranoia anticomunista y el miedo a una amenaza extranjera que ya aprovechara la gran industria hollywoodiense con el film "Amanecer Rojo" (1984). Aunque en "Light Blast" el director nacido en Roma arrincona los ingredientes políticos para centrarse en ofrecer exclusivamente un producto de acción e intriga, sin mas subtexto que el entretenimiento.

A finales de los años 80, Castellari se adentra en el terreno de la fantasía con Simbad, el rey de los mares (1989), una coproducción USA-Italia que, a pesar de sus pretensiones, no puede aportar mucho más a un personaje como Simbad, exprimido en exceso durante décadas. Esta película está interpretada por Lou Ferrigno, el carismático y mítico Hulk televisivo. Aventuras y fantasía, magia, genios, espadazos y músculos a tutiplén... Otra película más para disfrutar devorando un enorme bol de palomitas.

Sin duda alguna, la obra de Enzo G. Castellari ha influenciado, de forma evidente, a muchos cineastas posteriores del fantástico. Sus ecos y hallazgos resuenan con fuerza en un género que no debe, ni puede, menospreciar a los artesanos que, como él mismo, han forjado una imaginería propia, y han ayudado a construir mucho de su presente, e incluso de su futuro.

Grandes y reconocidos directores y guionistas, como Quentin Tarantino, han reivindicado públicamente su figura (Malditos Bastardos (2009) se inspira, precisamente, en un film de Castellari, Aquel maldito tren blindado (1978), y en él le realiza su particular homenaje al ofrecerle, incluso, un pequeño cameo al director italiano, un artesano del cine, alejado casi siempre de la gran industria, pero absolutamente reivindicable).

 

Joaquín Díaz Cáceres

Guionista, realizador, cinéfago... Aficionado al fantástico y sus múltilples universos, sobre todo la serie B y Z. También fanático de las series de TV de los 80...

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