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-¿Qué es lo que ponen? - ¡Una de Han Solo!

el  Martes, 19 June 2018 17:14 Escrito por 

La mitología que han disfrutado varias generaciones en las pantallas se ha convertido, en manos de la factoría Marvel, en una fórmula agotada..., aunque hay galaxia para rato.

HAN SOLO: LA PELÍCULA

(Nota: absténganse de la lectura quienes aún no han pasado por sala)

Tal y como lo veo, aquí hay dos películas que se cruzan, y una de ellas –la que propongo en este primer epígrafe, Han Solo– es la que se está encargando de frenar la recaudación.

Los aplausos se los lleva A Star Wars Story -la segunda película que distinguiré- porque , en la línea de su hermana Rogue One, ofrece acción -pese a ciertas arritmias- y un estilo y escenografía marca Star Wars.

La diferencia en el filme de Gareth Edwards, estriba en que los personajes icónicos son absolutamente reconocibles (aunque tengan encarnadura digital) y aparecen en breves pero intensos cameos, algo evidentemente dificíl de conseguir en un filme como Solo donde el contrabandista espacial es el elemento protagónico y está presente en la mayor parte del metraje. Puede entenderse la decepción del fandom de la saga que, aferrado al título de esta primera película Han Solo, ve cómo se frustran sus expectativas en el resultado final.

“Johnny Weissmuller era un poco más bajo que el Empire State y dos palmos más altos que el Capitolio”. La descripción que el escritor F.G. Haghenbeck pone en boca de su detective Sunny Pascal sirve para ilustrar el dicho de que “la reina además de serlo, tiene que parecerlo”. O sea, que por muy cracks que resulten en otros géneros, no veo a Edward G.Robinson o Gene Wilder en la piel de Tarzán, por poner algún ejemplo.

Si lo que dice Leia en la escena en que conoce a Luke: "No pareces un soldado imperial”, es un detalle menor para el personaje de Mark Hamill, distinto sonaría al oído del joven contrabandista, sobre todo porque no es a Solo a quien hay que encarnar, sino a Harrison Ford. O mejor, replicar su carisma.

Y si en los interludios íntimos con Qi´Ra, Alden no mengua aún más es porque Emilia Clarke se ajusta a su estatura. A veces, el tamaño sí importa: Alan Ladd, el galán del cine negro, para no perder apostura se subía a un altillo para alcanzar los centímetros de Veronica Lake. Ambos tipos de estatura están ausentes en esta supuesta e infilmada película sobre Han Solo.

Los rasgos físicos o de carácter de un actor han sido fundamentales en el Hollywood de los estudios y en el actual sistema de corporaciones multinegocio para crear personajes icónicos que ya son historia del cine. ¿Que es lo que nos hace decir “Hoy ponen una de John Wayne” o de Bogart, Chuck Heston, Lee Marvin, De Niro... Precisamente es el resultado de la alquimia que funde los rasgos físicos y de carácter de un actor con el personaje de manera que no sabes dónde empieza uno o termina el otro . Ese magnetismo, ese aura de seducción no es otra cosa que el carisma.

Y nada de esto ocurre en “Han Solo...”

En Mos Eisley, el personaje aparece ya con los atributos del héroe, definido como un cínico y arrogante cowboy espacial. El propio Kasdan confiesa que el western es uno de sus universos de referencia y por eso acude a este préstamo de género para recrear al personaje en su juventud, pero los encuadres y escenas far west -el duelo final con Beckett- no son suficientes para insuflar el aura mítica que Solo exige.

Lawrence Kasdan, a cuatro manos con su hijo, asume el reto a riesgo de elegir una perspectiva equivocada para visualizar las “juventudes del héroe”.

El guión de Kasdan construye no una mitología, como sí se ha hecho (guste o no) con Anakin al contar en la trilogía desde sus orígenes a su transición al lado Oscuro. Lo único que hace el guión es ilustrar ciertas partes que en A New Hope y Empire Strikes Back aparecían en boca de Han Solo y Lando como meros apuntes. Kasdan pone imágenes a lo que allí quedaba a criterio de la imaginación.

Lejos de construir una mitología del personaje, lo que se hace es ilustrar elementos narrativos obviados en las trilogía clásica por pura economía de producción o por considerar que eran accesorios en los episodios IV y V. Hay, por tanto, más trabajo evocativo que creativo, más de ilustración que de alquimia.

En relación a la mitología SW, lo más reseñable es la descripción del primer encuentro entre Chewie y Solo. El propio Kasdan Sr. habla con entusiasmo de esa relación: “Sobre esa base puedes construir un montón de momentos divertidos”.

Y lo hace desde la autoreferencia a la saga, repitiendo la estructura de la escena de Empire Strikes Back en la que Luke cae en la trampa de Jabba pero introduciendo en esa paráfrasis visual una variación final que sirve como presentación al wookie. Sencillamente excelente.

En esta inexistente Han Solo: la película destacaría, junto a la presentación de Chewie, la apuesta por recuperar parte de la gestualidad de Solo, de sus tics humorísticos, la camaradería y el cinismo, o la capacidad para salir airoso de las situaciones más enrevesadas, exigencias básicas en la biopic de un personaje de ficción sobradamente conocido, aunque poco aporta de originalidad debido a una falta de ambición en el guión (cuestiones de autoría aparte) y, por supuesto, errores de casting (prueben con Anthony Ingruber en youtube).

También se agradece la idea de escribir escenas que muestren el origen de determinados rasgos de carácter que en la trilogía original apenas se abocetan (me refiero al fondo de armario de Calrissian, cuya obsesión por las capas informan de su refinamiento y pulcritud, algo llamativo en un tahúr galáctico que miente más que habla.

Es el mismo Lando de quien se sirve Kasdan para hacer más guiños a la trilogía original; por ejemplo al recrear el esquema de la recepción en Bespin de Luke y Leia. De nuevo Lando vuelve a ignorar a Solo, eclipsado por los encantos de su acompañante, esta vez Qi´Ra.

Para ser honestos y por mucho que nos guste imaginar su continuidad a quienes crecimos con esos personajes en pantalla, el empeño de mantener viva la seducción que entonces provocaron corresponde más al ámbito de la necrofilia que de la cinefilia. No conviene extraer a los mitos del marco narrativo que les sirve de soporte. El arco vital del cuarteto estelar ( Anakin, Luke, Leia y Solo ) se completó con Revenge of the Sith (2005), aunque sospecho que la todopoderosa Disney no va a respetar su memoria ahora que más que una saga sólo es una franquicia a exprimir.

Y sembrar la historia de guiños y cameos , tanto propios (el casco de Lando, los dados de Han, aparición de Anthony Daniels) como ajenos (el ídolo áureo de Indiana Jones, aparición de Warwick Davis) no pasa de ser una maniobra de distracción para disimular el asunto mayor.

UNA HISTORIA DE STAR WARS: LA PELÍCULA

Respecto a este “segundo filme” , que cuenta con más libertad creativa por ser la menos deudora de las exigencias de la saga, decir que hay cosas que funcionan y que hacen que este aspirante a spin-off se salve por ser lo que no pretendía: una entretenida película de aventuras con cierto aliño starwars en su diseño aunque alejada, eso sí, de la épica del género space-opera donde se ubicaba la línea narrativa central de la saga. Por tanto, es libre para absorber cualquier género compatible con la acción y la aventura. Y lo hace.

Por ejemplo, en la secuencia del planeta Vandor, deudora del cine de atracos ferroviarios. Es original y funciona a la perfección por su escenografía, por su ritmo de montaje, por el suspense creado en su ejecución y por lo inesperado de su resolución, la muerte de Val (Thandie Newton) que marca un leve punto de inflexión en la historia.

Bien por respetar otro de los rasgos identificadores de la saga (aunque exigible por imperativo de franquicia) como es mostrar diversidad de planetas por los que transita la acción y, en concreto, los vinculados a la trilogía clásica: el planeta/astillero Corellia y las minas de Kessel, aunque la secuencia escapista por el corredor de Kessel parece la obligada concesión a la epifanía digital con la que se refuerza la espectacularización de cualquier blockbuster.

Cuando Jon Kasdan declara que “lo que nos movía era, más que una película sobre los orígenes, poder hacer una peli del oeste y crímenes divertida y que Han era un personaje chulo para ponerlo en el centro de todo esto”, suena a declaración de intenciones. Por decirlo cacofónicamente: dejar solo a "Solo" descompensando así el producto final.

Y si, a tenor de sus declaraciones, el objetivo es recrear el mundo criminal de los bajos fondos para dar a conocer a la escoria de la galaxia, no hace falta recurrir al aval de Han Solo, sobre todo porque en esta operación, en vez de sumar, se resta.

En dos líneas: la película funciona bien como aventura en la periferia del universo principal de la saga, pero no aporta nada a la mitología del personaje de Han Solo.

Y puestos a elegir un título apropiado que me libere del engorro de comentar “dos películas en lugar de una” y que no defraude al fandom mundial, propondría el siguiente : Lando Calrissian: una historia de Star Wars.

VIEJOS Y NUEVOS PERSONAJES EN LA GALAXIA

Antes de ser engullida por la Disney, Lucas Films ya era una potente destilería de personajes. En este filme y con el ojo puesto en posibles secuelas aparecen nuevos personajes que añadir al merchandising, pero que apuntan maneras. Junto a ellos, viejos conocidos que nos conectan a la marca.

Hagamos un repaso selectivo:

Por empezar por los viejos personajes, mencionar el acierto -esta vez sí- de la elección de Donald Glover para encarnar al tahur más fashion de la galaxia y que encaja en la idea que los fans pueden tener de un Billy Dee Williams juvenil, reconociendo que lo que Glover/Calrissian ha hecho con Ehrenreich/Solo, ha sido lo mismo que Harrison Ford hizo en aquella galaxia tan lejana con Mark Hamill: pisarle el plano.

Nada que decir de Joonas Suotamo bajo el pelaje de Chewie, un actor que ha mejorado su emulación de nuestro favorito felpudo con patas desde que Disney lo fichó al relanzar la franquicia. Lo mismo sirve para personajes tan inorgánicos como el carguero corelliano YT 1300, alias Halcón Milenario, esa orgullosa nave de pulido metal que con los años será “la chatarra más rápida de la galaxia”.

La gran novedad es la creación del androide L3-37 que sirve a Lando de pareja cómica y que compite con el otro duo (Chewie-Han) por el favor del público , con su versión galáctica de la guerra de sexos que incorpora el apunte feminista al invertir los roles convencionales de dominador y dominado y que además aportauna fugaz reflexión acerca de las relaciones afectivas entre droides y humanos.

Pero L3-37 es también el mejor pretexto para justificar el fracaso de este spin off . Como afirma un crítico de El Mundo: “si un robot devenido en alma del Halcón Milenario es el personaje más carismático, algo anda mal”.

Hay otro personaje que promete una buena evolución si se plantea una continuación de esta irregularpelícula. Se trata de Enfys Nest , algo más que una máscara pirateada del universo distópico de Mad Max y que oculta a alguien a quien seguir como lider de los Cloud-Riders, presunto germen de la rebelión contra la ocupación planetaria por las huestes imperiales. Aquí hay mucho juego.

Lamentar la pérdida al final del primer acto, de dos personajes-fuerza, el de Val y del piloto ardeniano Río Durant. En pocos minutos consiguen transmitirnos su empatía.

Con quien tengo ciertas dudas es con Qi´Ra, un personaje creado ad hoc para dar réplica emocional a Han Solo y que aparece con un arco narrativo muy acelerado, pasando en dos horas de ser señuelo romántico a presunta pupila de un Sith. Más que un personaje integrado, me parece más bien “incrustado”.

Sospecho que si no sufre un rediseño funcional, terminará siendo otra versión de algo tan saqueado en la saga como es la relación maestro-aprendiz. A saber: Qui-Gon/Obi Wan; Obi Wan/Anakin; Anakin/Luke; Luke/ Kylo Ren; Luke/ Rey; incluso el mismo “Beckett” funciona como maestro de oficio para el joven Han.

Por último, el cameo holográfico de Darth Maul funciona como sugerencia para nuevos lances e intrigas en ese conglomerado de historias de Star Wars pendientes de filmar y donde el Sith cornudo, junto al sindicato “Crimson Dawn” puede resultar un digno antagonista de los luminosos héroes de turno.

Avancemos un momento hacia el final de la sinopsis:

“Qi'ra mata a Vos. Qi´Ra promete a Han reunirse con él en breve .

Qi'ra contacta a su superior, Darth Maul(¡sorpresa!); Qi´Ra miente al informar sobre el asesinato de Vos. Han mata a Beckett. Qi'ra pone rumbo a Dathomir. Han mira al cielo perplejo. Qi´Ra feliz por ser futura lider del sindicato.

Han entrega el coaxium a Enfys. Han rehusa el ofrecimiento de unirse a la rebelión. Han descubre que Lando es tramposo. Han da a Lando de su propia medicina. Han y Chewie se dirigen a Tatooine para ofrecer sus servicios a un gángster. Créditos finales.”

Esta sinopsis acelerada es reflejo de la acelerada edición del filme en su último tramo, con secuencias recortadas en su timing como se constata en la rapidez con que Han da alcance a Beckett en las dunas, habilidad más propia del Flash de DC o del Correcaminos.

En fin, escenas desganadas y planos secuestrados que junto con una insuficiente luminosidad en determinadas secuencias de interior –en la timba de sabacc– hacen que el resultado final no merezca un pleno de aplausos.

REFLEXIONES DE ÚLTIMA HORA

Me habría servido si Alden se hubiese dejado poseer por Han Solo con la misma intensidad con que lo fue River Phoenix por un joven Indi en aquel excelente prólogo de Indiana Jones and the Last Crusade (1989); o Nicholas Rowe por el futuro detective de Baker Street en Young Sherlock Holmes (1985) o, a la inversa, del mismo modo que un Robin Williams en su salsa se funde con un senior Peter Pan en Hook (1991) o años antes hizo con Popeye (1980).

En este caso, Alden se pasea inseguro por un filme sobre el que hay puestas millones de miradas, esforzándose en sonreír y en imitar, pero sin conseguir replicar el espíritu canalla del original, mostrándose ingenuo en vez de arrogante…, en fin, un rostro diáfano, de buen chico, a años luz de la socarrona impronta del Solo de los ochenta.

A mi entender, el camino a seguir por Disney/Lucas Films pasa por la construcción de una nueva mitología desde los márgenes del ciclo mitológico cerrado con la muerte de Vader, abandonando los conceptos de La Fuerza y de las épicas luchas entre el Bien y el Mal; probando con tramas que, sin renunciar a viajes galácticos y exploración de nuevos planetas, sustituyan la tragedia por la aventura y el suspense. Hay un amplio catálogo de personajes que esperan su momento de gloria y que han ido apareciendo en el universo expandido en papel (comics y libros) y en las series animadas de Star Wars, junto a personajes reutilizables e integrados en la saga como droides, wookies o alienígenas de máscara, con la ventaja de que no envejecerán nunca. Material suficiente para crear algo nuevo sin renunciar a las señas de identidad de la franquicia.

Lo contrario sería dar palos de ciego, exprimir una fórmula agotada en sí misma.

Mientras corrijo me doy cuenta de que, junto a las posibilidades que ofrece el final de este improbable spin-off, hay suficientes elementos como para intentar una secuela confiando en que el tono, el ritmo y el diseño de personajes sean los correctos. ¿Voto de confianza...?

Como espectador, me gustaría ver esa secuela siempre y cuando se den ciertas condiciones:

Que aparezca alguien más carismático para encarnar a Solo (no es nada personal, Alden);

Que en la escritura del guión haya aportaciones al mito con nuevos, inesperados, y llamativos elementos;

Que no se condene a una muerte prematura a personajes con un alto grado de empatía,

Y que el personaje impulse los acontecimientos y no sean los acontecimientos los que ahoguen al personaje.

Encenderé un par de velas.

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Jose Manuel Paradela

Administrador del blog en construcción "El Cofre de Flint". Escritor novel de relatos y articulista anónimo. Conversador compulsivo. Finalista en la edición 2014 del Concurso Internacional de Relatos Negros de la Semana Negra de Gijón. Me apasiona el cómic y las bandas sonoras.

Incondicional del cine de Greenaway y de los David Cronenberg y Lynch-, Walter Hill, Scorsese, pero también Hawks, Minelli, Curtiz, George Pal, Lang, Kubrik, Hitchcock…, no cabrían en dos líneas.

Web o Blog: elcofredeflint.blogspot.com.es/

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