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Elio Quiroga nos habla de No-Do

el  Jueves, 11 June 2009 02:00 Escrito por 
Un antiguo amigo de esta casa, Elio Quiroga, nos cuenta en una entrevista exclusiva los pormenores que rodéan a su nueva película "No-Do"

¿De dónde surge la historia de tu nueva película, “No-Do”?

La primera versión del guión la escribí en 2001. La idea era manejar un concepto de la historia reciente de España para hacer una película de terror. Documentándome, encontré "lagunas" y material desaparecido en los archivos de NO-DO, el noticiario cinematográfico del régimen de Franco. El asunto me interesó y fui indagando, descubriendo toda la trama de que al parecer muchos profesionales (operadores de cámara sobre todo) de NO-DO eran reciclados secretamente por el régimen para, mientras recorrían España filmando las fiestas locales para hacer noticiarios anodinos, también cubrieran en las localidades que visitaran noticias relacionadas con fenomenología parapsicológica e inexplicable. Especialmente estaban interesados en cubrir milagros y apariciones marianas.

Al parecer Franco estaba obsesionado con eso. Estaba molesto con que hubiera en Portugal y Francia sendos centros mundiales de peregrinación mariana, con apariciones de la Virgen (Fátima y Lourdes respectivamente), y en España no. Así que estaba buscando desesperadamente su propio "Lourdes". Las filmaciones y entrevistas en los pueblos candidatos a tener apariciones de la Virgen se revelaban, se montaban y se enviaban directamente al Vaticano, donde un comité las examinaba. Al parecer esas viejas filmaciones se usan hoy en día para formar en el Vaticano a abogados del diablo, exorcistas, etcétera. Me pareció un concepto absolutamente fascinante, esa idea de Franco de crear a toda costa un maxi-parque temático católico en España, a ser posible con apariciones marianas. Así que investigué el asunto.

La cosa está envuelta en bruma, desinformación, y, a medida que los testigos físicos desaparecen por el paso del tiempo, es más difícil averiguar lo que pasó. Pero al parecer un día las cosas se fueron de madre, algo ocurrió en uno de aquellos pueblos, y el Vaticano dijo "basta". Dejaron de aceptar los reportajes que les mandaban los equipos del NO-DO y todo acabó. Hubo un conato en Garabandal, un pueblo asturiano, al que mandaron, tras varios años de inactividad, un equipo del NO-DO a filmar los supuestos prodigios que hacían unas niñas a las que decían que se les aparecía la Virgen y hacían prodigios supuestamente (levitaciones, formación de objetos en el aire, baile del sol, etc.). El resultado asustó tanto al Vaticano que ni respondieron. El cura que mandaron con el equipo murió súbitamente en el coche al salir del pueblo, y en fin, esas filmaciones están por Internet, las puedes consultar. Algunas son de super-8, otras de ese último equipo del NO-DO y dan un miedo tremendo.

En fin, el asunto es tan fascinante que daba para una película de miedo, así que desarrollé el guión a partir de ahí.

¿A qué nuevos retos te has enfrentado durante esta producción?

Sobre todo a la dirección de actores, a trabajar lo más íntimamente posible con ellos que fuera posible, y al trabajo de una película totalmente digital, realizada sin película, y que hemos mantenido en el mundo digital hasta el último momento, hasta que hemos sacado las copias para los cines. Es muy complicado en España que los laboratorios entiendan lo que quieres hacer, todo el asunto digital se les escapa, así que tuvimos que hacer nuestro pequeño "apostolado digital" con ellos. En fin, ha sido complicado, con muchos efectos visuales, y con un retoque de color plano a plano por Régis Barbey que contribuye mucho a la atmósfera final de la película. En curioso al final como las limitaciones que te ponen te pueden ayudar a hacer mejor las cosas.

También ha sido muy interesante contar una historia tan cercana a la realidad, basada "casi" en hechos reales, una historia completamente nueva que sabes tiene una base real que da bastante mal rollo, la verdad.

¿Cómo definirías el lenguaje cinematográfico que has empleado para la película?

"No-Do" es una película de miedo, contada en formato panorámico. Elegimos el formato así porque permite al espectador meterse más dentro de la película. Hoy en día en los cines grandes, si ves una película panorámica, tienes más espacio donde mirar, y la sensación de "meterte" dentro de la historia es mucho mayor. Intentamos a la vez que el espectador se sintiera identificado con los personajes y sus conflictos y problemas, de modo que así la historia fluyera más fácilmente.

Régis Barbey trabajó en la colorimetría y el Digital Intermediate de la película, como ya había hecho en “La Hora Fría”, con la salvedad de que en “No-Do” recurrió al programa Color de Apple (en “La Hora Fría” había realizado el trabajo en Combustion), utilizando la filosofía se usar siempre sistemas desktop en la postproducción explotando al máximo las cualidades de estos programas para los trabajos más profesionales, con unos resultados idénticos a programas mucho más caros. El concepto sobre el que se trabajó en todo momento fue en utilizar el tono interno de la casa de Francesca de modo que fuera volviéndose más y más intenso para llevar al espectador subliminalmente hacia un clima desasosegante y terrorífico. Esta técnica se ha usado mucho a lo largo de toda la película, jugando con el color como elemento dramático en todo momento, un trabajo que gracias a las herramientas digitales se llena de posibilidades creativas.

¿Cómo transcurrió el proceso de casting?

Fue muy interesante, ya que tener a Ana Torrent de protagonista te condiciona al actor que hará de su marido en la ficción, en este caso Fran Boira, que se enfrentaba a un papel muy difícil y nada agradable, y la elección de otros personajes como el de la psicóloga que interpreta Rocío Muñoz, que es amiga de la protagonista pero a la vez es su médico, y hay tensión entre ellas. También fue muy importante contar con Héctor Colomé y Francisco Casares, que hacen de los curas de la película, los expertos exorcistas. Ese tipo de papeles exigen actores portentosos, que hagan creíble cualquier cosa que salga de sus bocas. Y Colomé y Casares están realmente bien en la película.

Alfonsa Rosso hace un papel especialmente difícil, el de Blanca, una mujer que ha sufrido encefalitis letárgica y ha dormido la mayor parte de su vida, y que en algún lugar de su memoria, la mayoría destruida y perdida, oculta el secreto del lugar. El personaje no puede comunicarse, vive en una especie de autismo, incapaz de recuperar el lenguaje para comunicar. Es patética pero a la vez le coges mucho cariño, y Alfonsa creó el personaje con un cariño que precisamente transmite al espectador.

"No-Do" reposa sobre todo encima de los hombros de Ana Torrent, ya que ella es la protagonista y quien lleva adelante toda la historia. Algunos de los actores de "La Hora Fría" también hacen pequeños cameos en "No-Do", como Julio Perillán, o Jorge Casalduero.

¿Qué destacarías de su actriz protagonista, Ana Torrent?

La película estaba escrita con Ana Torrent en la mente desde el primer momento. A mi me había encantado en "Tesis", es una actriz enorme, con una creatividad y una entrega impresionantes, que se zambulle en el trabajo, en el personaje, de cabeza, sin mirar atrás. Trabajaba en todo momento en el personaje, en colaborar en su biografía, aportaba sus propios sentimientos y personalidad, y en definitiva ha sido muy generosa con la película y con Francesca, su personaje, y con los demás actores. Se llevaron muy bien, se hicieron muy amigos, y se ayudaron mutuamente a crear sus propios personajes. Tener a personas así en una película es un auténtico regalo.

Visualmente, ¿cuál ha sido la estética elegida para la fotografía y diseño de producción del film?

Trabajamos con el director de fotografía y con Régis Barbey, el colorista digital, para ir jugando con los colores a lo largo del metraje, para que por ejemplo vayan cambiando a medida que la acción progresa y nos "metemos" en esa casa y su pasado siniestro. El trabajo que han hecho es impresionante.

Régis Barbey trabajó en la colorimetría y el Digital Intermediate de la película, como ya había hecho en “La Hora Fría”, con la salvedad de que en “No-Do” recurrió al programa Color de Apple (en “La Hora Fría” había realizado el trabajo en Combustion), utilizando la filosofía se usar siempre sistemas desktop en la postproducción explotando al máximo las cualidades de estos programas para los trabajos más profesionales, con unos resultados idénticos a programas mucho más caros. El concepto sobre el que se trabajó en todo momento fue en utilizar el tono interno de la casa de Francesca de modo que fuera volviéndose más y más intenso para llevar al espectador subliminalmente hacia un clima desasosegante y terrorífico. Esta técnica se ha usado mucho a lo largo de toda la película, jugando con el color como elemento dramático en todo momento, un trabajo que gracias a las herramientas digitales se llena de posibilidades creativas.

En cuanto a los efectos visuales, ¿qué podremos encontrarnos en “No-Do”?

Ya antes del incicio del rodaje se produjeron los primeros trabajos de efectos visuales. Se contrató al diseñador surcoreano Sang Jun Lee, conocido por sus diseños e ilustraciones conceptuales para películas como “Men in Black II”, “Hulk” o “Star Wars: Episodio III”, “Piratas del Caribe; La maldición de la Perla Negra” o “Peter Pan”. Lee fue encargado de diseñar la criatura que atormenta la vida de Francesca, la protagonista de la película, un ser denominado “Elemental” que simula ser una aparición sobrenatural, pero es mucho más antiguo que la misma humanidad. Los excelentes diseños de Lee fueron modelados en 3D por Antonio Lado en La Huella, usando Softimage XSI y Zbrush. Lado es uno de los mejores modeladores 3D del país, y su trabajo se prolongó durante todo el rodaje. Si bien la criatura aparece hacia el final de la película, el trabajo de Lado sobre los diseños de Lee es absolutamente impresionante.

Santiago Verdugo realizó en Photoshop una pintura que aparece en el metraje de la película; se trata de una pintura del Siglo XVI que muestra la aparición de un “elemental” en la ciudad española de Toledo, y que permanece oculto, junto con muchos otros documentos, en una “sala de los secretos” del Santo Oficio español, donde se guardan secretos inconfesables de la iglesia católica.

Las apariciones fantasmales que Francesca ve a lo largo de la película fueron también diseñadas cuidadosamente por Barbey usando el software Shake. Mediante un complejo conjunto de 30 capas de efectos, las apariciones infantiles que habitan la casa, cobran un aspecto realmente escalofriante, usando distorsiones, humos, texturizados y otras técnicas combinadas.

Hacia el final de la película, la casa, liberada de su habitante maligno, pero repleta del mal que la ha habitado durante décadas, se derrumba completamente. El trabajo requirió de 3 meses para el diseñador 3D Mikel Corominas, quien, usando SoftImage creó, con Gerardo Arpide, un detalladísimo modelo virtual de la casa, que se desintegraba usando simulaciones físicas reales y sistemas de partículas.

Algunas escenas de la película tuvieron que ser creadas de cero, utilizando métodos de trabajo similares a los utilizados en películas como “300” de Zack Snyder, generando decorados enteros en los que se insertó a los actores rodados ante fondo azul. Ello ocurrió especialmente en decorados en los que no se pudo rodar ante la falta de permisos; por ejemplo, las relaciones en España de la industria del cine con la jerarquía católica no pasan por el mejor momento, por lo que la película no obtuvo permiso alguno para rodar en el interior de ninguna iglesia del país. Así que hubo que diseñar una iglesia “from scratch” y componer en ella al actor Héctor Colomé, de forma parecida a como ocurre en algunas secuencias de “El Código Davinci”, de Ron Howard.

Todos los trabajos anteriores se integraban utilizando Flint, Flame, Combustion y Shake en los planos finales, con trabajos de composite a cargo de Jérôme Debève y Régis Barbey. En total la postproducción de la película llevó 12 meses, desde el montaje al tiraje de la primera copia estándar.

Cuéntanos cómo transcurrió el rodaje del film, ¿a qué dificultades os enfrentasteis?

Tuvimos algunos problemas de producción; parte del rodaje en Madrid fue imposible, ya que había que rodar dentro de una iglesia y dentro de un hospital. Lo de la iglesia fue imposible, ya que en Madrid, por la inclinación política del gobierno autónomo, todo lo que tenga que ver con rodar una película en una iglesia es imposible, todos los permisos que solicitas se deniegan, así que tuvimos que inventarnos una "iglesia digital" y rodar al actor en un plató ante una pantalla azul. El resultado es bastante bonito, y creo que la escena gana con ese toque un poco "irreal". Pasó algo similar con el hospital. En Madrid el rodaje en hospitales públicos también es imposible. Así que rodamos en Las Palmas de Gran Canaria, donde el trato y la amabilidad de tanto las autoridades sanitarias como del personal hospitalario fueron maravillosos.

Elegimos una casa en Torrelodones que sería la casa “maldita” en la que transcurre la acción de la película. Y creo que, como hace Francesca, la protagonista de la historia, elegimos mal.

La casa de Torrelodones tiene varias leyendas a su alrededor; al parecer fue frente de guerra en la Guerra Civil. Bajo sus techos de estilo gótico hubo un cuartel general rebelde durante varios meses, y cuando los nacionales pasaron por allí, se vivió una tragedia; hablamos de  ejecuciones, asesinatos, violaciones y salvajadas sin nombre que se hicieron en aquella casa durante la guerra. Nos comentaba Paco, el guardés del lugar, que los alrededores de la casa están repletos de fosas comunes. Cuando os explicó todo esto no le dimos otra importancia que la coincidencia de que rodáramos una película de terror allí. En fin, lo que todo el mundo comenta en esos casos. Además, la casa ha sido utilizada por otros equipos (Tato Perdiguero, nuestra localizadora, una de las mejores de la profesión, no conocía de ningún problema ocurrido al rodar otros equipos en el lugar, y encontrar en Madrid decorados tan interesantes como este son poco frecuentes, así que nos decidimos a filmar allí).

Ana Torrent fue quien lo pasó peor en la casa. En varias ocasiones comentó que pensaba que había más personas con ella a pesar de estar todo el equipo cenando a casi 100 metros del edificio. Todo esto era causado por ruidos extraños que casi siempre achacábamos a la estructura de madera de la casa, y a su antigüedad.

En aquella casa, efectivamente, pasa algo extraño. Y no puedes hacer nada por evitarlo. Ese “algo” está allí y sólo puedes rezar por terminar bien la jornada de trabajo e irte a casa a descansar para prepara el día siguiente. Pero muchos de los que trabajaron con nosotros en “No-Do” en aquella casa no piensan volver a ella ni por todo el oro del mundo. El caso más extremo es precisamente el de otro actor, Héctor Colomé, que interpreta a Miguel, un sacerdote, en la película. Héctor cree en estas cosas y ha leído todo lo que se ha publicado en ellas. Cree que en la casa hemos sufrido fenómenos de psicofonías y teleplastias, y que existen presencias allí, lo que él llama “energías sutiles”. Lo más paradójico es que sus expresiones me parecieron tan alucinantes que me hubiera encantado tenerlas como material cuando escribía el guión. En fin, que en esa casa algo ha quedado guardado, o marcado, de las personas que vivieron en ella. Algo que parece estar interesado en jugar de algún modo con las personas que visitan la casa.

“No-Do” supone tu primer film sin Ángel Luis Fernández en la dirección de fotografía, a quien sustituye Juan Carlos Gómez, ¿A qué se ha debido este cambio y cómo ha resultado la experiencia con tu nuevo colaborador?

Ángel Luis Fernández también ha trabajado en "No-Do", llevando la fotografía de segunda unidad y de efectos visuales, mientras Juan Carlos Gómez trabajó con la primera unidad. La razón era la necesidad de trabajar lo más rápido posible con el limitado tiempo de rodaje de que disponemos. Esta es una película con un presupuesto muy justo, y había que rodar mucho material y con una alta calidad tanto técnica como artística, encima con la presencia de Jerome Debeve y Juan A. Ruiz, supervisores de efectos visuales, que necesitaban colaborar para obtener el mejor material para luego realizar los efectos, razón por la cual necesitábamos a dos primeras espadas llevando adelante la fotografía del proyecto en su fase de rodaje.

Es tu segunda colaboración con Alfons Conde en la banda sonora tras “La Hora Fría”, ¿Qué tono tendrá este aspecto del film?

Alfons para mi es uno de los mejores compositores cinematográficos del mundo. Es un músico impresionante. También trabajé con él en "Home Delivery", el corto de animación que hicimos en 2005 adaptando un cuento de Stephen King. "No-Do" para él creo que ha sido una prueba de presión considerable, ya que ha compuesto 70 minutos de música sinfónica para la película. La música fue interpretada por la Orquesta Sinfónica de Bulgaria SIF 309, dirigida por José Luis Estellés, y por el coro Kup Taldea. Al mismo tiempo Alfons trabajó mano a mano con Gabriel Gutiérrez, el diseñador de sonido de la película, ya que consideramos que crear el sonido de una película es algo que debe de ser aproximado a la vez desde varios departamentos y el trabajo fue muy interesante. Gabriel es el mejor diseñador de sonido que tenemos en este país, ha hecho cosas tan potentes como las películas del Che, de Steven Soderbergh, y es una de las personalidades más creativas que conozco.

“No-Do” es ya tu tercera película, ¿Qué cambios en tu método de trabajo ha supuesto la experiencia de tus dos anteriores films?

Sobre todo, dado que hasta ahora también escribo los guiones de las películas, aprendes a trabajar "a favor de obra" y "a favor de presupuesto", a resumir escenas que sobre el papel pueden resultar muy interesantes que luego en realidad pueden no funcionar; debes de tomar muchas decisiones en muy poco tiempo y de lo mejor que te hayas preparado antes, depende lo bien que puedas responder a imprevistos. Y básicamente un rodaje es una especie de intento de contención de imprevistos, de lucha contra lo impredecible, de modo que vas creando músculo y vas ejercitando y depurando tu capacidad para contar historias visualmente. Y a no quedarte con las ideas, no agarrarte a ellas, ya que nunca sabes lo que puede pasar en un rodaje, es un ejercicio de malabarismo con el destino cotidiano.


Cuéntanos algo acerca de tus futuros proyectos, ¿tienes algún guión soñado que, por motivos de presupuesto, aún no hayas podido realizar?

En estos momentos estoy preparando un guión precioso, una historia de terror en el pueblo de mi padre, que espero salga adelante pronto. La historia es muy interesante. También estoy con otras cosas de las que no puedo hablar, y, claro que sí, hay proyectos soñados que siguen ahí, esperando su momento, pero de eso se trata, de que los proyectos vayan saliendo a su debido tiempo. Cuando les llega el momento, lo sabes y van saliendo adelante. Es otra de las cosas que vas aprendiendo poco a poco...

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