Scifiworld

Entrevista con Timur Bekmambetov

el  Jueves, 27 March 2008 01:00 Escrito por 
Te ofrecemos una entrevista con Timur Bekmambetov, el director de esta película cuyo último proyecto es "wanted" la adaptación del cómic homónimo de Mark Millar y J.G. Jones, que cuenta como un joven (James McAvoy) descubre tras morir su padre que este era un peligrosísimo asesino, y que él deberá seguir sus pasos. La instructora no es otra que la elástica y polifacética Angelina Jolie.

El ex director de publicidad Timur Bekmambetov, de 46 años, causó su primer impacto en el creciente mundo del cine ruso con Pershawar Waltz, de 1994, un drama de bajo presupuesto realizado con menos de 60.000 dólares y descrito por Variety como un valiente y violento relato sobre soldados rusos tomados prisioneros durante la guerra soviético afgana de los años ochenta”. Pero después de una película de gladiadores femenina producida por Roger Corman y financiada por americanos, The Arena, de 2001, Bekmambetov hizo sentir realmente su presencia con Los Guardianes de la Noche, el primer éxito de taquilla ruso moderno, que se convirtió en un gran éxito de culto en su país de origen, superando incluso a El Señor de los Anillos, a pesar de un presupuesto inferior a 5 millones de dólares.

Adaptada de la primera de un ciclo de novelas de culto del escritor Sergey Lukyanenkov, publicada en 1998, Los Guardianes de la Noche estaba protagonizada por Konstantin Khabensky en el papel de Antón, un moscovita aparentemente normal que descubre que dispone de poderes paranormales y es reclutado por las fuerzas de la Luz (Los Guardianes de la Noche, del título) para vigilar a las fuerzas de la Oscuridad. En la nueva película de Bekmambetov, Los Guardianes del Día, la secuela, a Antón se le encarga perseguir a su propio hijo, también un “Otro”, como se les conoce, y evitar que se ponga de lado de la Oscuridad y de esta manera provocar el Apocalipsis...

¿Cómo describiría la diferencia entre Los Guardianes de la Noche y Los Guardianes del Día?
La primera película era muy provocativa. La gente decía ‘¡Vaya, hay vampiros en Rusia!’ Pero la segunda trata más de la trama, y de lo que le sucedía a los personajes. La primera película era para hombres, así que, tal vez, la segunda es para mujeres.

¿Fue más difícil de realizar después de la primera película?
Si acaso resultó un poco más sencilla, porque ya habíamos rodado algo así como el 30 por ciento de la segunda película antes de la primera, sólo tuvimos que ajustarla para su estreno.

¿Diría que fue una película de fantasía?
No. Creo que es una película muy realista, lo que pasa es que sucede algo irreal. No me gusta el término fantasía. Bueno, no es que no me guste, es que no lo comprendo. No es tan interesante para mí. Lo que resulta interesante en estas películas es lo que sucede con el personaje principal, Anton, que está interpretado por Konstantin Khabensky, porque él es un ser humano real. Todo el mundo tiene dos partes, luz y oscuridad, y cuando tienes un problema como el de Anton en la primera película, con su hijo, entonces se convierte en un gran problema porque todo tu mundo, todo, se rompe en pedazos y se liberan todos tus miedos. Esto ocurre en la vida real, a gente real, y éstos son los demonios de Anton. No es una metáfora del sufrimiento humano, ¡es el sufrimiento humano! Al comienzo de la primera película el mundo de Anton explota, ocurre esta pesadilla, y por tanto trata de sobrevivir. Su única esperanza es volver al principio con la Tiza del Destino y re-escribir su destino.

¿Cuál es el tema principal de estas películas? ¿Es un comentario sobre la vieja lucha entre el bien y el mal?
Creo que el mensaje principal de la película es que no existe ni el bien ni el mal en este mundo, sólo existe la oscuridad y la luz. Hay una gran diferencia, la luz representa la responsabilidad y la oscuridad representa la libertad. El conflicto es más real hoy en día. Somos muy listos ahora. Entendemos que el ‘bien’ significa lo que es bueno para ti, pero para otra persona puede ser lo contrario. Es una manera muy infantil de ver las cosas, es muy blanco y negro, y no funciona. Pero mírelo de otra manera, ¿libertad o responsabilidad? Ésa es una decisión muy importante, y tenemos que tomarla todos los días. Es una decisión que la realiza el individuo, la familia, cada ciudad, cada país del mundo. Si tienes energía suficiente y tienes un espíritu infantil, optarás por la Oscuridad. Si eres más adulto, como un héroe, la responsabilidad se convierte en una cultura. Es algo que viene con la experiencia.

¿Entonces diría que éstas son películas políticas?
Creo que son filosóficas, lo que quiere decir políticas, éticas y, no sé, sociológicas. Creo que es un tema muy importante. No hay ningún debate sobre ello en la película, sólo es una historia, es entretenida, y eso es todo. Sé que el modo de expresar un mensaje es ponerlo en un contexto dramático, crear un conflicto, y que la gente lo perciba (risas). ¡No soy un profesor!

Hay mucho de humor en Los Guardianes del Día...
Sí. ¡Estamos lo suficientemente sanos como para ser irónicos con nosotros mismos!

Sobre todo en la escena de la fiesta en la que el hijo de Anton se convierte en un hombre. ¿Qué nos puede decir acerca de eso?
Fue una fiesta de verdad, e invitamos un montón de iconos famosos de la cultura pop rusa. Por ejemplo, si hubiera sido en Londres, hubiéramos invitado a alguien como, no sé, tal vez a ¡Madona! (risas). Celebridades. Gente como ellos, de la masa como ellos, y absorben energía de ellas. Viven porque absorben energía de sus fans. También ocurre con los políticos. Había un político comunista ahí, un tío grande y calvo, y Konstantin, durante la fiesta, se dirige a él y empieza a cantar una canción comunista. ¡No sabía la letra! De manera que era una especie de mundo falso, y decidimos que ese mundo estaría bien para la escena de la fiesta. Las celebridades y los políticos son realmente oscuros. Está en su naturaleza. La oscuridad significa libertad. Y ellos son realmente libres.

¿Cómo rodó esa escena?
Rodamos quince escenas para la película, pero lo extendimos todo, en una fiesta de cuatro horas. Rodábamos una escena de tres minutos y luego pasábamos cinco minutos cargando la cámara. Luego rodábamos una escena de tres minutos y pasábamos diez minutos de preparación. Todo estaba planificado desde el principio. Teníamos el tiempo exacto para cada entrada. Y yo invité a un director de televisión a que viniera y controlara las cámaras, porque había quince cámaras. Fue muy interesante detrás de las bambalinas. Había diez personas: el director de fotografía, yo, este tipo de la televisión, el primer ayudante de director... todos estaban delante de los monitores y durante los momentos en que todas las cámaras estaban rodando era como, ‘¡¡¡CÁMARA CINCO: IZQUIERDA!!! ¡CÁMARA OCHO; DERECHA! ¡¡¡AHHHHHH!!!’.

¿Resultó difícil dirigir eso?
En términos de energía, fue genial, porque cuando ruedas normalmente es sólo el director sentado delante del monitor, la cámara rueda, y tú dices ‘Corten’. El proceso es muy logístico. A veces es diferente, como cuando vas a rodar una explosión, pero normalmente es un proceso muy aburrido. Pero en ésta había una explosión de adrenalina. Cada actor tenía un micrófono y cada cámara tenía un micrófono, y también había micrófonos junto a los monitores.

¿Quedó satisfecho con lo que rodó?
Sí. Pero tuve suerte. No diría que estaba necesariamente satisfecho, sólo tuve la suerte de que se hiciera todo, puesto que era un proyecto muy arriesgado y una idea muy arriesgada de llevar a cabo. La idea fue que tendríamos que recrear el ritual real, el ritual tradicional, de una fiesta de cumpleaños rusa, y es una fiesta de cumpleaños en la que los invitados son los Oscuros. Y como los Oscuros representan la libertad, invitamos a caras y personalidades rusas famosas, ya que representan la libertad. Pero resulta difícil manejar a este tipo de personas puesto que son grandes personalidades. No puedo decir ‘Vaya para allá’ o ‘Quédese aquí’. Sencillamente tengo que entretenerlos para conseguir las reacciones adecuadas.

¿Cuál es la idea que subyace detrás de la “penumbra” en la que los personajes entran y de la que salen constantemente?
Eso estaba en los libros de Sergei Lukyanenko. La idea era que la penumbra era una especie de mundo paralelo en el que sólo los Otros pueden entrar y sobrevivir. Tuvimos problemas con esto cuando fuimos a rodarlo, porque aunque resulta sencillo comprender el concepto, es difícil representarlo en la realidad. Y luego estaba el problema de decidir la razón de que estas personas tuvieran que entrar en la penumbra, en primer lugar, ¿era para demostrar que son diferentes? Por tanto, para poder crear el drama, tuvimos que hacer que fuera realmente importante para los personajes entrar ahí.

Su enfoque del tema de los efectos es de un perfil muy bajo en ese aspecto...
Está relacionado con la realidad. Está fundamentado y dramatizado. El secreto es que tienes que dramatizar. Deseas que la gente piense, por ejemplo, ¿quién sobrevivirá y quién no? No quieres que piensen en lo buena que es la Llave Cromática.

¿Cree que tanto Los Guardianes de la Noche como Los Guardianes del Día muestran una manera particular rusa de hacer cine?
No creo que sea la manera rusa. Creo que sólo es lo contemporáneo. Yo utilizo herramientas de género; es el cine. Es como los ordenadores, en tu ordenador tienes muchos programas, montones de elementos, y coges el que deseas. Como realizador de cine, tus ideas pueden venir de Andrei Tarkovsky o de los hermanos Wachowsku o de un anuncio de Coca-Cola o de un juego de ordenador... Puedo coger lo que quiera para contar mi historia, para crear mi propio mundo, que es único. ¡No parto de la nada!

¿Trabaja dentro de la tradición del cine ruso?
Ése no es mi objetivo. No tengo ninguna ambición de representar a este país, yo me represento a mí mismo. Los directores rusos, como Eisenstein y Tarkovsky para mí son igual que James Cameron o Roman Polanski, siento su influencia porque forma parte de mis orígenes. Pero lo que creo ahora es que el mundo tiene que comprender a Rusia de alguna manera, y mis películas son un modo muy interesante para que entiendan a Rusia. Es una buena leyenda, un buen mito. Vale, Rusia es un país de miedo, con vampiros y brujas y muchas cosas fantasiosas. Y si nos ayudan a distribuir la película en todo el mundo, creo que a mucha gente joven le gustará cómo se ve Rusia. Verán que es genial. Es el sitio.

¿Por tanto tiene un ojo puesto en el mercado internacional?

Claro. La hicimos para la gente de Rusia, pero el mundo ahora es global, y un joven de Minnesota y un joven de Rusia viven en el mismo mundo. Saben cómo chatear, cómo explorar y ahora están en el mismo ambiente. O similar. Desde luego, tienen orígenes diferentes en términos de nacionalidad. Por ejemplo, en Rusia tenemos rusos, armenios, georgianos, de Kazajstán, pero todos viven de la misma manera.

¿Se ve a sí mismo como parte de la nueva ola de directores rusos?

No. No me gustan. No les gusta su audiencia, y ellos no me gustan a mí. Creo que cualquier película es buena cuando al creador le gusta su audiencia. Pero cuando el creador se gusta a sí mismo, ya no me interesa.

¿Espera trabajar fuera de Rusia?
¡Por supuesto! Será una nueva experiencia para mí, porque ésta mi casa. ¡Sé donde está todo! Pero para mí será muy interesante descubrir otros territorios. ¡Ser más imperialista! (risas). En cierta manera, es mi naturaleza. Como vengo de un pueblo muy pequeño en Kazajstán; el nombre del pueblo es Guryev, y es una ciudad pequeña con, más o menos, unas 100.000 personas, pero luego me vine aquí a Moscú.

¿Tiene una perspectiva de forastero?

Creo que es más el hecho de que un origen provinciano te da la energía para ir hacia adelante. Cuando te crías en una gran ciudad no tienes este empuje. Y crecer en una ciudad pequeña resulta muy interesante porque el mundo se entiende de modo muy sencillo. Sabes dónde termina tu mundo, porque mi ciudad era, más o menos, ¡de tres kilómetros! Tienes un loco, una prostituta... todo es muy personal. Pero está en mi naturaleza descubrir nuevos lugares. Mi familia, mi tribu, tiene un lema ‘Vive donde la hierba sea verde’. Ahora creo que la hierba es verde en alguna otra parte.

¿Tuvo un roce con Hollywood en 2001, cuando dirigió The Arena para el legendario productor de películas de serie B Roger Corman. ¿Cómo lo conoció?
Tenía un amigo en Los Angeles que le habló de mí. Yo había realizado unos 17 anuncios cortos para la banca rusa, fue una gran campaña que duró seis años, sobre diferentes reyes, reinas, estrellas y señores de todo el mundo, y dispuse de un buen paquete cinematográfico de material histórico. Un amigo mío le mostró a Corman estos anuncios comerciales y le dijo ‘Hay un tío en Rusia que puede hacer este tipo de cosas por nada’ (risas). Y entonces, por supuesto, Roger dijo ‘Sí’

¿Tuvo éxito The Arena en Rusia?
No, pero fue muy exitosa a nivel de película de serie B. He oído buenas cosas de Quentin Tarantino, fue un gran fan.

¿Que aprendió de Roger Corman?
Me volvió loco totalmente. Es un auténtico personaje en su propio ambiente. Siempre ha estado ahí para todo el mundo, creo que tiene un efecto sobre todo. Tarantino, Cameron... Esta gente lo ven como si fuera un niño. Su manera de hacer cine es muy infantil y muy dolorosa, porque su idea es entretener a los espectadores, tal vez sin mucho dinero, pero ¿a quién le importa? Es como los hermanos Lumière, de vuelta otra vez a los inicios del cine: lo que les interesaba a ellos era rodar un tren llegando a la estación, y eso ¡también era interesante para él! Eso es lo que aprendí de él. Hacer cine es interesante en sí mismo. La película es interesante en sí misma, incluso sin el aporte individual del director o del actor, si el tren llega ¡Bien! Y si hay vampiros tratando de matar a alguien eso también es interesante (risas). Sólo se trata de una película.

¿Por tanto después de eso, fue un gran paso, en cuanto a presupuesto, hacer Los Guardianes de la Noche?
No tanto. Los Guardianes de la Noche no fue tan cara, auque tuvimos que ampliar el presupuesto para Los Guardianes del Día debido a las expectativas. Pero casi tenía terminada la segunda película para entonces, y luego decidimos producir una tercera película con la Fox. Quizás eso ocurra dentro de unos años, ¿quién sabe? Todavía no sabemos lo que pasará en la tercera, porque quisimos comprimir las dos historias, la segunda y la tercera, en una, Los Guardianes del Día, y terminar la historia rusa. Después de todo, contaremos la nueva historia con la Fox.

¿Por tanto habrá una tercera Los Guardianes del Día?
Sí, habrá una tercera parte pero será diferente, una secuela diferente. Todavía no hay ningún guión, sólo ideas. Creo que contaremos con Anton, pero no sé lo que le pasará en Estados Unidos (risas). ¡Ya veremos!

Medios

34078_daywatch.flv
Scifiworld

LA REDACCIÓN DE SCIFIWORLD

En el rincón más oscuro de la redacción de Scifiworld se oculta el ser arcano, que administra esta web, y que es el receptáculo de todo el conocimiento y sabiduría fantástica.

Web o Blog: https://www.scifiworld.es

Y además...

31.jpg

C/ Celso Emilio Ferreiro, 2 - 4°D
36600 Vilagarcía de Arousa
Pontevedra (España)

Redacción: 653.378.415

[email protected]

SFW Internacional

Copyright © 2005 - 2019 Scifiworld Entertainment - Desarrollo web: Ático I Creativos

Esta web utiliza cookies para mejorar la experiencia de los usuarios. Para conocer el uso que hacemos de las cookies, consulta nuestra Política de cookies..