Scifiworld

Las Crónicas de Narnia: El Príncipe Caspian

el  Miércoles, 21 November 2007 01:00 Escrito por 
Rebecca Strauch entrevista a Richard Taylor, creador y director de la empresa neozelandesa Weta Workshop

Visita al plató en Praga, 4-5 de junio de 2007

Durante nuestra visita al set de Las Crónicas de Narnia: El Príncipe Caspian en Praga también tuvimos ocasión de hablar con Richard Taylor, el creador y director de la empresa neozelandesa de decorados y efectos especiales Weta Workshop.

Weta Workshop ya ha colaborado en la película Las Crónicas de Narnia: El león, la bruja y el armario, en la que Richard Taylor y su equipo se encargaron de construir todas las armaduras, armas y otros efectos para la película. Dicha empresa también ha participado activamente en la interpretación del King Kong de Peter Jackson, por la que obtuvo su quinto Oscar a los mejores efectos visuales.

Para hacer Las Crónicas de Narnia: El Príncipe Caspian, Taylor tuvo que construir miniaturas y modelos aún más grandes que en la primera parte y también diseñar muchas más armaduras y armas para vestir y equipar a los cientos de extras que formaban el ejército de los telmarinos.

Richard, has participado en esta película elaborando miniaturas. ¿Puedes hablarnos sobre este proceso?

Estamos elaborando trajes, armas, armaduras y miniaturas. Va a haber miles de miniaturas. Acuñamos el término “grandeturas” mientras trabajábamos en El Señor de los Anillos y en esta ocasión vamos a superarnos. Por ejemplo, la miniatura que estamos haciendo para el castillo de Miraz está a escala 1:24, mientras que el pueblo y los exteriores están a escala 1:100. Son enormes.

¿Por qué es tan importante alcanzar ese nivel de detalle en los trajes y las armas?

Pues… muy buena pregunta … a menudo la gente viene al taller y nos pregunta por qué somos tan meticulosos, pero es que el mundo real es un mundo repleto de cosas. Está repleto de historia, de detalles, de cultura. En un simple paseo por la ciudad de Praga verás que está llena de detalles y nos muestra un linaje de historia que se remonta a cientos o incluso miles de años.

Si no alcanzamos esa profundidad en los detalles, la imagen resulta poco convincente, y queda claro que estás viendo una película, pero si le confieres un alto nivel de saturación y detalles consigues una historia que a todo el mundo le resultará convincente, con un buen acabado, que va más allá de la película.

Tras tu participación en las películas de El Señor de los Anillos y en la primera parte de Las Crónicas de Narnia, ¿crees que ésta va a tener aún más impacto?


Las miniaturas en esta película, aunque no son muchas, son las más grandes, las que nos han supuesto el mayor reto de todas las que hemos hecho hasta ahora. Hemos hecho miniaturas muy complicadas en el pasado, pero estas nos han supuesto un gran desafío a nivel técnico.

Nos hemos superado a nosotros mismos más que nunca al hacer las armas. Para las de Miraz tuvimos que usar tecnología de maquetas en tres dimensiones, luego hubo que plasmarlas en cera y usar procesos de moldeado para elaborar la decoración de cada una de ellas. No era posible conseguir esas increíbles y sofisticadas filigranas de ninguna otra forma. Este reto para alcanzar las expectativas de Andrew ha sido una experiencia maravillosa para nosotros.

Todos sabíamos cuando empezamos a trabajar en la película que él querría llevarla a un nivel superior y hemos disfrutado mucho haciéndolo. Ha sido un gran reto, una experiencia maravillosa.

¿Nos puedes decir si ha habido algo que de verdad te pusiera nervioso?

Sí, ha habido varias cosas, pero la que más me preocupaba era el tiempo. Ya se sabe que no es posible retroceder en el tiempo. Es fácil entender que se trata de un proceso muy complejo de coordinación de los actores, guión y diseño.

Todo ello tiene que encajar hasta conseguir un cierto clímax a partir del cual puedas empezar a trabajar. Es necesario aceptar que llevamos ya tiempo echándonos las manos a la cabeza y diciendo: “venga, vamos a continuar”. No puedes hacer nada al respecto sin asegurarte de que todo el equipo esté preparado cuando pulses el botón.

Nos gustaría pensar que somos capaces de adaptarnos y hacer mucho en un corto espacio de tiempo. Nos las hemos arreglado para producir mucho en muy poco tiempo para esta película. Hemos disfrutado muchísimo en el taller, no hay nada comparable a ese momento mágico, a ese sentimiento de creación.

¿Has estado más involucrado en esta película de lo que estuviste en la primera?

Más o menos igual. En la primera jugamos un papel mucho más importante en el diseño de los diferentes personajes. En la primera parte realizó el vestuario Howard [Berger], y es una progresión natural que Howard continuara con todo el trabajo de los personajes desde el principio. Fue un trabajo fantástico. Howard es mi mejor amigo y colaboramos el uno con el otro y nos escribimos desde dondequiera que estemos, nos enviamos correos electrónicos para ver qué tal nos va. He disfrutado mucho viendo su trabajo y el nuestro desarrollándose a la par. Una gran parte de las armaduras de los Telmarinos se elaboró aquí en la república Checa y creo que han hecho un trabajo excelente. Me ha encantado.

¿Hay algún género en el que te gustaría trabajar en el que no hayas trabajado todavía?

Hemos trabajado mucho en el género medieval y en el prehistórico. Ahora nos toca la ciencia ficción. Acabamos de terminar una importante película de terror y estamos haciendo otra. Acabamos de hacer 30 Días de noche y ahora estamos trabajando en Daybreak. Si tuviera que hacer cine fantástico el resto de mi vida estaría encantado. La ciencia ficción es un medio interesante. Disfruto construyendo todo aquello que me suponga un desafío. Me encanta la televisión para niños, eso es lo que de verdad me gusta, y eso es lo que aspiramos a hacer como proyecto personal.

¿Alguna vez te has planteado ponerte detrás de la cámara? Pareces tener una buena visión.

¿Quieres decir dirigir? Me han ofrecido alguna cosa como director, una de ellas muy interesante, pero no tengo ningún interés. No es que desdeñe esa oportunidad, fue un gran honor que me lo ofrecieran, pero lo que de verdad me gusta es el trabajo práctico en el taller. Me encanta hacer cosas que me inspiran curiosidad. Llevo 21 años haciéndolo, y mi interés nunca decae. Dejar de hacer esto durante seis meses para dirigir no me atraería en absoluto.

¿Cómo te sientes al trabajar en un medio de métodos prácticos y tradicionales dentro de este mundo de tecnología digital?

Lo más increíble para un director como Andrew, Peter o James Cameron es que la caja de herramientas, el repertorio de herramientas que tenemos hoy en día se complementa muy bien con el panorama existente. Me gustaría pensar que hoy en día no hay nada que la mente humana no pueda imaginar, que no hay nada que no pueda ser llevado a la pantalla para una audiencia sofisticada. Un niño de siete años es hoy en día un espectador altamente sofisticado. Por lo tanto, esa compleja interacción de técnicas tradicionales, prácticas que han existido durante cientos de años y que no han sido suplantadas, sino complementadas por la tecnología digital para formar algo casi evocativo, con efectos visuales mágicos, es algo asombroso. Nadie sabe hacerlo mejor que Andrew. Acabamos de ver juntos 15 minutos de tomas diferentes que hemos editado y uno puede ver que está jugando con esta compleja interacción de acción en directo, efectos digitales y miniaturas, lo práctico, lo tradicional … Todas y cada una de las herramientas disponibles se usan para crear este mundo. Me parece que es impresionante.

¿Qué tipo de material usaste para construir las miniaturas del castillo?

El castillo es una estructura tan geométrica… Es muy interesante construir una miniatura porque cuando uno mira el mundo de la arquitectura, incluso en el período medieval, la única razón por la que se mantiene en pie es por la pureza de sus formas. Si serpentea de alguna forma, no puede sobrevivir. Así que estructuralmente es increíblemente sólido. Cuando lo haces a escala más pequeña, si cambias la estructura en sólo un milímetro a escala 24, puede parecer que está mal hecho. Los bloques de la torre del castillo están hechos de piezas enormes de poliestileno, algunos miden cinco metros de altura por dos metros de espesor. Luego inventamos una máquina, cogimos un cilindro de aluminio y usamos una máquina amoldadora tridimensional para grabar y producir la textura de los ladrillos a escala 24 de manera que imite a la perfección la escala 1.1 alrededor del cilindro. A continuación fabricamos una imprenta litográfica por la que entran continuamente láminas de uretano de 25 milímetros y al final del proceso se obtienen láminas exactas de ladrillos a escala 24.

Lo que hacemos entonces es empapelar y pasar a todos los detalles complejos. Usamos muchísimo la impresión en tres dimensiones, que es la técnica de introducir datos digitales en una máquina que imprime plástico tridimensional. Todos los increíbles tallados que usamos han sido elaborados usando maquetas modeladas e impresas en tres dimensiones. Hemos usado mucha tecnología amoldadora tridimensional también para cortar las líneas de las juntas.

Tenemos mucha suerte de que directores como Andrew aún valoren la tradición de hacer maquetas manualmente porque hay muchos cineastas que cada vez son más partidarios de la tecnología digital como única solución, pero hay ya cien años de historia que nos han permitido llegar a este punto en la industria cinematográfica, así que, ¿por qué no continuar rindiendo homenaje a todas estas técnicas? Afortunadamente Andrew estaba decidido a que se construyeran en miniatura. Nos consideramos muy afortunados por ello.

¿Nos puedes hablar sobre los detalles de diseño que se usaron en las armas de Miraz?

Como en la primera película, es muy interesante porque el mundo de C.S. Lewis va más allá de la literatura que conocemos como libros. Él se inspiró principalmente en la mitología, en particular en la mitología griega, y así continuó haciendo lo mismo en la obra El Príncipe Caspian. Por tanto, lo que intentamos hacer es asociar los motivos visuales, las armaduras, las armas, con ciertas imágenes mitológicas visuales. Hemos jugado mucho con la hiedra trepadora.

Se trata de un estado sin rey, hay un administrador que se ha hecho con el control de la tierra y se ha autoproclamando como tal, así que hemos tratado de crear una analogía visual de la forma en que sus zarcillos de control se han infiltrado en todos los estratos de poder, gobierno y política de la sociedad de los telmarinos. Nosotros rodeamos su armadura de zarcillos como si se tratara de hiedra que trepa sobre las plantas y las estrangula. Es así como hemos intentado evocar ese sentimiento. Pero también es una figura llena de arrogancia y pomposidad. Incluso si sus ejércitos son regios y resplandecientes, él casi ha adquirido una categoría manifiestamente decorativa debido a su armadura – que intenta transferirle grandeza.

Cuando se desprende de la armadura se convierte en un hombre ciertamente débil, pero cuando se la pone puede adoptar esa gran personalidad que conforma la idea de Andrew de que todos sus comandantes pueden adoptar esos disfraces sin rostro al ponerse estas máscaras. Es diametralmente opuesto a los narnianos. Los personajes de Narnia son ahora animales casi salvajes, que muestran sus sentimientos, mientras que los seres humanos se reservan sus sentimientos y se esconden bajo las máscaras. Espero lograr mostrar un mundo en el que hay un gran contraste, un mundo en el que han pasado 1200 ó 1300 años desde la última vez que estuvimos en él y al que queremos conferir un ambiente de increíble confusión.

¿Tienes algún elemento preferido del atrezo en esta película?

Sí. Me hace mucha gracia cuando hacemos los elementos del atrezo, porque acabas enamorándote de ellos. Mi preferido es el escudo que lleva Miraz en el brazo, el escudo redondo con el que lucha Miraz. De hecho me he encargado uno para mí y lo tengo en la oficina en este momento. Creo que es uno de los objetos más bonitos que ha hecho nuestro equipo. Me sentí muy orgulloso del diseño. Lo ideó un chico joven con muchísimo talento que se nos unió al final de Las Crónicas de Narnia: El león, la bruja y el armario. Hemos disfrutado mucho haciendo todos los accesorios de Miraz pero este escudo que lleva en el brazo tiene un equilibrio perfecto, es un arma preciosa.

Hemos tenido que desarrollar muchas técnicas nuevas, en elementos como las corazas de los caballos, que parecen bastante sencillas, pero Andrew quería que hubiera un punzón en la parte frontal. Para ello se necesita una coraza facial rígida, de modo que no se tambalee ni se ladee porque si no, no parecería de acero y si los caballos chocaran se correría el riesgo de que este objeto rígido quedara enganchado en el costado de otro caballo, así que tuvimos que encontrar otra forma de hacerlo que consistía en mezclar densidades distintas de uretano inyectándolas a través de una pistola de baja presión que ablanda los punzones, mientras que las corazas faciales permanecen duras. Hemos disfrutado mucho intentando encontrar estas soluciones químicas tan técnicas para una película medieval de fantasía.

¿Vas a trabajar también en la próxima película?

Pues espero que sí. Nos encantaría seguir trabajando en este mundo durante el resto de nuestras vidas, si fuera posible.

Scifiworld

LA REDACCIÓN DE SCIFIWORLD

En el rincón más oscuro de la redacción de Scifiworld se oculta el ser arcano, que administra esta web, y que es el receptáculo de todo el conocimiento y sabiduría fantástica.

Web o Blog: https://www.scifiworld.es

Y además...

55.jpg

C/ Celso Emilio Ferreiro, 2 - 4°D
36600 Vilagarcía de Arousa
Pontevedra (España)

Redacción: 653.378.415

[email protected]

SFW Internacional

Copyright © 2005 - 2019 Scifiworld Entertainment - Desarrollo web: Ático I Creativos

Esta web utiliza cookies para mejorar la experiencia de los usuarios. Para conocer el uso que hacemos de las cookies, consulta nuestra Política de cookies..