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Star Wars: The Exhibition

el  Domingo, 01 March 2009 01:00 Escrito por 
Del 15 de noviembre de 2008 al 15 de marzo de 2009, esta exposición itinerante recala en el Centro de exposiciones Arte Canal de Madrid para disfrute de los miles de aficionados de la saga.
Miércoles, 18/02/09, 19:15H. Las tardes van arañando minutos a la luna camino de San Juan, pero hoy y ahora las sombras envuelven aceleradamente Madrid teñidas de la anaranjada luz de las farolas y los cientos de farolillos de los coches que suben y bajan presurosos el Paseo de la Castellana; el día ha sido soleado, embrumado tan sólo por la habitual boina de contaminación del foro; hace fresco, pero muy tolerable teniendo en cuenta que es febrero y este año la nieve nos ha visitado para quedarse a hibernar a pocos kilómetros de la metrópoli. Por fin, tras haber demorado mi visita por mil disculpas y una agenda que siempre nos encargamos de tener repleta y falta de hojas, llegué a los aledaños de una de las salas de exposiciones madrileñas que desde su apertura está reuniendo muestras abiertas a todos los públicos en todo su sentido literal, haciendo que los milenarios guerreros de terracota chinos, reliquias romanas y tesoros egipcios se puedan dar la mano con las tropas imperiales venidas de una galaxia muy, muy lejana.

De entre las emblemáticas y orgullosas construcciones de Plaza Castilla, una nos muestra la mirada del maestro Joda asomada a la desquiciada urbe recordándonos que ahora es Madrid la parada obligada de todo buen aficionado que se precie. Ha sido una de las atracciones estrella de las navidades a pesar de las críticas de algunos al mercantilismo voraz de George Lucas, pero aún tenemos unos pocos días para no perdernos una visita al templo del mito.

Como era entre semana y la tarde estaba avanzada, no tuve que esperar frente a las taquillas. Sin embargo, unas cintas serpenteantes te hacían adivinar que otros días sí hubo que hacer cola, a pesar de la posibilidad de comprarlas por internet eligiendo no sólo el día sino la hora. Tras pagar las entradas, consulté por la Escuela Jedi; habías de ir con tu entrada a la ventanilla de al lado a obtener un pase gratuito. Pregunté el horario y faltaban tan solo quince minutos para el siguiente pase, por lo que hacia allí nos dirigimos. Accedimos a una antesala y mientras hacíamos tiempo un rápido vistazo a las no más de cuarenta personas que allí estábamos te mostraba que nadie bajaba de los treinta añitos. Nadie iba disfrazado, aunque lo habríamos perdonado y entendido (y más con carnaval encima); de hecho, a alguno el traje y la corbata le delataban que acababa de salir de la oficina. Es decir, estábamos allí los que asistimos en su día a los estrenos de las tres películas clásicas, los que todavía las llamamos "La Guerra de las Galaxias" (a pesar de los anglointentos de Lucas, que hace más patria con el inglés que vascos y catalanes con sus lenguas) y los que asistimos a una auténtica revolución no sólo en el cine, sino en la ciencia ficción y el marketing.

Cuando por fin nos permitieron el acceso, pudimos sentarnos en un anfiteatro que se elevaba unas cuantas filas frente a un pequeño escenario con una pantalla en lo alto que ofrecía un fotograma con la primera imagen del Episodio IV en la órbita del planeta Tatooine. En ese momento, aparecieron dos parejas, también treintañeros, con sus pitufos (uno era tan pequeño que dudé que aguantara, pero la Fuerza estaba con él y su padre no tuvo que perderse el espectáculo). Tenía frente a mí a las nuevas generaciones junto a sus padres. Todos no podíamos evitar rememorar nuestra juventud y las cicatrices dejadas.

Ah, nos lo he dicho, desde hace rato la música de Williams nos acompañaba, algo que ocurriría durante toda la tarde, para empaparnos más si cabe.

Os resumo el espectáculo. Las luces se apagaron y en la pantalla, tras unos créditos en letras amarillas al estilo prefacio Star Wars, apareció el crucero imperial persiguiendo a la nave diplomática de Leia. Tras esto, la representación en el escenario empezó con la parición de un Jedi junto a una joven Padawan. Iban a ser nuestros anfitriones y maestros en los senderos de la Fuerza. La elección de cuatro voluntarios entre el público, las risas de todos y la necesaria complicidad de los asistentes hizo ver pronto que aquello iba a consistir en pasar un buen rato jugando a las espadas. Unas nociones de defensa y bloqueo precedieron a la aparición de un Lord Sith y del propio Darth Vader, que bajó por las escaleras para deleite de todos y objetivo de nuestras cámaras.

Tras unos mandobles, un guión en ocasiones improvisado y las carcajadas de muchos, el numerito acabó con unos merecidos aplausos para los actores y los improvisados padawans. Habíamos calentado motores y estábamos listos para ir a ver la exposición. Rodeando la entrada de nuevo, pasamos el correspondiente control de acceso y bajamos las escaleras que nos introdujeron en una oscura antesala con la sempiterna cara entrecana de George Lucas dándonos la bienvenida y un detallado mapa de la galaxia que nos adentrábamos a descubrir.

Un túnel similar a los blancos radiantes de la nave consular te sumergía en la sala principal de la exposición. Y qué dos mejores personajes para darte la bienvenida que C3PO y R2D2. La foto con ellos era obligada. Porque... sí se puede hacer fotos y eso todos parecían saberlo ya que algunos llevaban cámaras que parecían auténticos reporteros de National Geographic. Los demás, sacamos nuestros móviles y nada quedó sin inmortalizar.

Yo ya me había documentado antes de ir en las webs que vosotros también podéis consultar en https://www.starwars-theexhibition.com/ o en https://www.cyii.es/. La exposición es básicamente una inmensa sala rectangular blanca y radiante a modo de nave con acceso a nueve salas o ámbitos que recrean otros tantos escenarios planetarios: Galaxia (es la entrada), Geonosis, Tatooine, Kashyyyk/Utapau, Coruscant/Kamino, Estrella de la Muerte, Hoth, Mustafar, Naboo,  y Endor (que es la sala que enfila la salida).

Si he de ser sincero, los paneles dejé de leerlos al ver que tenían información que me conocía de sobra, pero hay que reconocer que la calidad era buena. Multitud de pantallas recreaban secuencias de las películas, destacando una en cada ámbito de más de 100". Allí, envuelto en los acordes de la pegadiza música, había de todo: curiosos, novias que acompañaban a sus novios que muy posiblemente mañana le obligarían a él a ir de rebajas con ella, aficionados que se lo leían y fotografiaban todo y mucho, mucho nostálgico en definitiva que disfrutaba con una buena presentación, aunque he de reconocer, para que mi comentario anterior no parezca machista, que vi a mucha aficionada interesada, lo cual es de agradecer ya que por fin se va viendo que la ciencia ficción es un coto en el que las chicas cada vez están más presentes.

Cada uno se detenía en ese personaje o maqueta que está guardado en su rincón imaginario preferido, contemplaba los trajes empleados en las seis películas, abría los ojos ante las detalladas figuras y examinada la minuciosa tarea de los imagimeros de ILM. Incluso, quien quisiera podía sentarse en una pequeña sala de proyección a ver un documental sobre la elaboración de los efectos especiales.

Tras las vitrinas, que un ejército de silenciosas limpiadoras se afanaba en limpiar con disimulo, podías contemplar el traje de los distintos Jedis, el auténtico de Darth Vader, los que empleó la reina Amidala, piezas originales empleadas en las películas, maquetas tanto de naves como de escenarios, bocetos, y más de un detalle que nos permitían ahondar en una historia para todos de sobra conocida.

Pocos peros que ponerle a la muestra. Quizá, el que se podrían molestar en utilizar maniquies para los trajes que recrearan los rostros de los humanos. Salvo que sea un problema de derechos de imagen, no estaría de más hacer figuras como en los museos de cera, ya que no es lo mismo ver el mismo rostro en unos grandes almacenes con unos vaqueros y una cazadora que aquí con la sacrosanta túnica Jedi.

Hasta que algún día se anuncie la construcción de un parque temático con el que todos hemos soñado, deberemos contentarnos con sucedáneos como éste.

Seguridad made in USA, un personal amable y... cómo no, a la salida, tras atravesar una Zona de Juegos patrocinada por Xbox 360 y su último juegazo "El poder de la Fuerza" (que os recomiendo, por cierto), ¿sabéis lo que había? Sí, exactamente... una Tienda que satisficiera las convulsivas y bien alimentadas ansias de recuerdos y demás artículos relacionados con esta Galaxia. Tenías de todo un poco, con la limitación lógica del espacio, pero suficiente para dejar algún euro en la Caja del rey Midas Lucas. Espero que además de dar trabajo a muchas personas (que eso está muy bien) lo dedique a hacer más grande el Universo Expandido. Le perdonamos muchas cosas, entre ellas el giro que dio a la saga con las precuelas y los clones animados que nos ha endilgado, pero el público no es tonto y pide que no se le engañe. Sólo exigimos un mínimo de calidad ya que siempre agradeceremos que este universo mitológico crezca y alimente nuestros sueños (y el de los que vengan) de otros mundos plagados de aventuras.

Visita el blog de Jaime Santamaría "Galaxia bidena"
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