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Sitges 2018

el  Lunes, 10 December 2018 21:11 Escrito por 

Crónica de Ignacio López Vacas

Con la llegada del fin de año comienzan a aparecer las ya célebres listas de muy variados contenidos. Las diez mejores películas del año, las diez peores, las cinco más esperadas, las seis mejores en las que sale Nicholas Cage o las ocho más taquilleras en las que no salga Alec Baldwin. Cualquier combinación que imagines tendrá su listado, cuidadosamente seleccionado. Yo seré mucho más práctico y para ello he redactado una crónica con todo lo que pude ver en Sitges, o bien que haya pasado por ese mágico lugar. Así he distribuido un buen número de cintas según apartados, véase: las más comerciales, las más indies, las que se estrenaron después en salas, las más gamberras, las que llegaron acto seguido a Netflix… Ah, y que nadie se asuste si no encuentra en el catálogo títulos tan necesarios como Mandy, Piercing, Climax, Under the Silver Lake, The Dark o la infame Diamantino, todas ya fueron reseñadas en su día durante el NIFFF (Neuchatel International Fantastic Film Festival).

Como buen medio reaccionario que somos comenzaré por las cintas que ya han visto estreno comercial en nuestro país:

Suspiria: El esperado remake venía con la etiqueta de ser una nueva revisión by Luca Guadagnino, lo que en esencia significaba en un principio una revisión pedante-intelectualoide del clásico de Argento. Evidentemente ni lo supera ni lo iguala, para nada, pero sirve como una nueva interpretación del argumento más que interesante. Eso sí, no da miedo, y no porque tenga algún problema de ritmo cuando más turbia se pone la cosa, o porque una de las brujas “final boss” se parezca a la “Niña de la Puebla” sino porque más que otra cosa funciona como un videoarte satánico de reivindicación femenina.

Overlord: Cuando a 2018 te arriesgas a volverte a ver una película sobre la segunda guerra mundial más vale que sea o se parezca en exceso a Overlord. Divertidísimo y violento soplo de aire fresco al género bélico.

Halloween: Otra de las más esperadas, que para servidor terminó siendo un fiasco de grandes proporciones. Imposible compararlas con la de Carpenter y la de Zombie, con las que comparte arco dramático y, claro, este nuevo inicio de la franquicia es un osito de peluche en comparación con sus antecesoras.

Ghostland: Avalada por traer la firma de Pascal Laugier, director de Martyrs, Ghostland bien puede haber sido una de las mayores sorpresas del festival. Una angustiante y original producción con la que Laugier ha recuperado su estilo más personal semiperdido en su anterior film: The Tall Man.

Ghost Stories: Aunque estrenada de forma limitada, sí que se ha podido ver en alguna sala patria. Una película old school, filmada de forma catedrática, pero que esconde un novedoso punto de vista en cuanto al desarrollo de los acontecimientos y la relación entre estos. Un Pulp Fiction del cine de terror gótico que vale para lucimiento personal de un gran Martin Freeman.

La Casa con el Reloj en la Pared: El total cambio de registro de Eli Roth al cine fantástico familiar era uno de los elementos más exóticos que llegaba al festival. Por suerte Roth sale indemne de este experimento que será bien recibido tanto por pequeños como por mayores. Entretenimiento para toda la familia de tintes oscuros, pero no lo suficientes como para sacar a la película del ámbito familiar.

Siguiendo la estela de películas que se pueden ver de forma legal en España tras el festival, vamos con un breve repaso a lo ya estrenado en Netflix y que tuvo su premiere en la localidad catalana.

Apostle: La nueva propuesta de Gareth Evans nos sumerge en una perturbadora historia acerca de una secta que basa su ideología extrema en las raíces naturales. Un manejo del tempo soberbio y un desenlace cautivador hace de Apostle uno de los films más recomendables de la plataforma a día de hoy.

The Night comes for us: Sólo para fans de las emociones fuertes y la acción sin límites. Violencia, hemoglobina y peleas a un alto nivel, tanto de filmación como de ritmo. Los golpes le dolerán hasta al espectador.

Cam: Insólita producción que engancha desde su inicio. Una historia atípica que explora el interesante mundo de las webcamers y sus turbios asuntos utilizando ecos del fenómeno doppelgänger como conflicto. Magistral interpretación de la protagonista Madeline Brewer.

May the devil take you: Y también disponible en vuestras pantallas caseras, la penúltima locura de Timo Tjahjanto. Una especie de Evil Dead a la indonesa divertida a rabiar y muy por encima de la media del actual terror puro y duro. Interesantes conceptos de hechizos costumbristas orientales.

Vamos ahora a revisar un amplio grupo de producciones, tal vez de carácter más independiente muchas de ellas pero que bien podrían estrenarse bien en la gran o en la pequeña pantalla. Nunca es tarde.

Aterrados: Ya la vi en Fantaspoa este mismo año y volví a morir de terror en Sitges. Demian Rugna ha construido un pequeño clásico de culto que se está poco a poco ganando una legión de seguidores a base de los escalofríos que causa. Hay esperanza, no todo está inventado. Además, la película se remakeará bajo la batuta del mismísimo Rugna en una producción que contará en la cabeza con el gran Guillermo del Toro.

Possum: Protagonizada por Sean Harris, Possum ofrece una historia paranoica y enferma que podría haber funcionado muchísimo mejor con un montaje algo más dinámico y un ritmo que no se estancase a cada dos secuencias. Termina aburriendo, pero la atmósfera es de 10.

The Devil’s Doorsway: Found footage del montón sobre unos investigadores que estudian la posibilidad del mito de las estatuas que lloran. Sangre en este caso, y en un convento con unas monjas bastantes poco amigables. No es mala, pero solo la recomendaría a fanáticos de la cámara en mano o a completistas.

Elizabeth Harvest: Aquí sí que, escondida entre una montaña de programaciones, encontré una de las mejores películas de este Sitges’18. Una cinta de ciencia ficción que, pese a parecer insustancial en su génesis, esconde un tenebroso mensaje. Perfectamente dirigida e interpretada, tanto por Ciaran Hinds como por Abbey Lee Kershaw.

What keeps you alive: Lo que muchos se han empeñado en llamar el “lesbian horror” tiene en esta película uno de sus mayores exponentes, cuando un viaje de enamoradas al campo se convierte en una dura prueba de supervivencia. Bien ejecutada y con una trama muy adictiva.

Summer of ’84: Bajo la firma del director de TurboKid, una de las sensaciones en 2015, llega la enésima película del género “copy paste of IT/Stranger Things”. Amena y entretenida. Una especie de relato de R.L. Stine con un poco más de caña. El final me defraudó, pero no empaña el conjunto.

La Nuit a devoré le monde: Cine de zombis sin zombis. Una más de esas. No ha cosechado malas críticas, pero a mí me dejó con esa desagradable sensación déjà vu de que ya la habías visto. Y tampoco te gustó la primera vez.

Luciferina: Ya la traíamos vista de Fantaspoa, pero el largometraje de Gonzalo Calzada bien se merecía un pase en el festival de festivales. Una cinta argentina de terror satánico que según va avanzando se va convirtiendo en todo un festín de poseídos. Muy digna.

Upgrade: Leigh Whannel, conocido por haber sido junto a James Wan uno de los creadores de las sagas Saw e Insidious dirige su segundo proyecto tras la tercera parte de Insidious. Su primera película fue irregular, pero poco se podía esperar de una franquicia que se debió de cerrar en la secuela. Con esta Upgrade Whannell demuestra todo lo que no le dejaron entonces y fabrica una sci-fi de categoría, donde una inteligencia artificial prácticamente posee al protagonista dotándole de unas habilidades que lo harán prácticamente invencible para así vengarse de los asesinos de su mujer.

Awaith Further Instructions: Cierra esta sección una película pequeña y que, pese a su monotonía logra que nunca pierdas el interés por ella. En ocasiones incluso hitchcockiana, se mueve a ritmo de detective hasta su irregular final. Fresca pero falta de sustancia.

Y cerraremos la crónica con un conjunto de producciones más macarras, más de maratón nocturna. Tal vez las que menos se toman en serio, pero las más disfrutables:

Pyewackett: De nueva una cinta que, sin lucirse en exceso, se coloca un par de peldaños por encima de la media de otros productos similares. Un terror adolescente que con el paso de los minutos se va tornando oscuro e inquietante. Lástima que el final no acompañe, aun así, destacable.

Boar: Chris Sun, el director de slasher Charlie’s Farm vuelve con todo el equipo con su nuevo proyecto con jabalí asesino como principal atracción. Hay muchas ganas en ella y se nota que Sun conoce el género a las mil maravillas, pero la película no termina de cuajar. Y puede, que gran culpa de ello, la tengas justamente las secuencias donde el animal no hace acto de presencia.

Nekrotronic: Loquísimo híbrido entre Tron, Ghostbusters y Demons. Sí, sobre el papel, o la pantalla en este caso, tiene buena pinta, pero el resultado no es muy satisfactorio. Entendedme, es divertida y los FX no son un desastre, pero pasará finalmente sin pena ni gloria por tus retinas. Ni siquiera es destacable la participación de Mónica Bellucci, y eso ya es decir.

The end…?: Película italiana de zombis con un cierto aire innovador. La típica de personaje queda atrapado en un habitáculo (ascensor en este caso) y tiene que defenderse de los muertos. No se hace larga para nada, y eso señores, ya es una calificación positiva en un film con estos ingredientes.

St. Agatha: El señor Darren Lynn Bousman se ganó a pulso el respeto de todo el horror fandom con las continuaciones de Saw o Repo! The Genetic Opera. Un respeto que ha ido decayendo con los años tras algún que otro fiasco. Parecía llegaba recuperado con esta St. Agatha, pero la crítica la pulverizó. Un gran error el que tomara aquellas críticas al pie de la letra y no la diera una oportunidad. La nueva propuesta de Bousman tiene halo de TV-Movie sí, pero posee una mala baba como pocas y un argumento retorcido a la par que políticamente incorrecto, algo que es siempre de agradecer. Además, podréis ver en ella a Hannah Fierman, el ya clásico súcubo de V/H/S.

He’s out there: No podía faltar un home invasión en el menú y He’s Out There cumple con lo esperado, siempre y cuando, lo esperado sea una película más de este cada vez más machacado subgénero, que no te aburra y te haga pasar un rato distraído. Los que busquen innovación, huyan.

Dead Night: Con el atractivo de poder ver en ella a Barbara Crampton, Dead Night es una producción genérica con un esquema diferente. No sabes si tomarla en serio o en broma y la sensación final es que te han contado un chiste malo, pero te ríes porque el tipo te cae bien.

Office Uprising: Si buscan sesión golfa en el diccionario de cine debería salir, entre otras, la portada de Office Uprising. Una descerebrada comedia gore light que mezcla a las mil maravillas el humor negro, los muertos vivientes y un montaje original. Bebe bastante de The Belko Experiment o Mayhem, pero es bastante menos ambiciosa que estas, lo cual la libera de muchas situaciones y consigue su propósito en casi cada una de ellas.

 

Ignacio López Vacas

Cineasta y fotógrafo. A veces escritor. Co-dirige la sala especializada en terror, independiente y cine fantástico Artistic Metropol. Autor de el "Manual de Supervivencia para Cinéfagos".

"Lo siento por los superhéroes de la Marvel, en mi casa las normas las dictan Mortadelo y Filemón"

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