Scifiworld

Trieste Science+Fiction Festival 2018

el  Jueves, 13 December 2018 10:04 Por  Carlos Aguilar

Al igual que en las ediciones anteriores, el Trieste Science Plus Fiction Festival (decano de los festivales consagrados al género fantástico, repítase cuantas veces fuera menester) se ha esforzado magníficamente; justo por eso, ha coronado sus admirables objetivos. Optimizando con sentido común e inteligencia, por descontado, el presupuesto, y gozando, a la vista está, de la respuesta del público local, que comprende todas las generaciones y valora en grado sumo la ímproba labor de un equipo presidido por el inoxidable, y ya veterano, Daniele Terzoli, director de la entidad cultural La Cappella Underground, en el seno de la cual el festival se gesta y organiza.

En particular, esta nueva edición ha asentado el precioso, “bellissimo”, Teatro Rossetti cual eje, social y cinematográfico, del certamen; se trata de un teatro a la vieja usanza, pero perfectamente restaurado, donde uno se siente fuera del tiempo y del espacio actuales; o sea, en la Italia de antes, e incluso en los fastos del imperio austro-húngaro, del cual tanto guarda, de hecho, Trieste… No obstante, permanece como segunda sala el muy entrañable Teatro Miela, que acoge las sesiones retrospectivas y ciertas exposiciones, compartiendo con el antedicho teatro, y con el no menos entrañable Cinema Ariston, los sustanciosos “stands” de venta (publicaciones tanto sobre cine fantástico cuanto de narrativa del género). A nivel personal, para mí ha contado mucho reencontrar a Caroline Munro, con la cual entablé amistad en los años 80, en virtud de dos películas para las que gestioné su protagonismo femenino, de Paul Naschy la una y de Jesús Franco la otra, y a la que desde entonces veo de forma irregular, por lo común en festivales de aquí o allá, como es natural en la gente del sector. Tan dulce y diplomática como siempre, acudió para presentar el homenaje al cuadragésimo aniversario de Star Crash, en compañía del propio director, Luigi Cozzi, viejo amigo del festival, ya desde sus primeras ediciones, y me comentó que acababa de protagonizar una película de terror gótico junto con otras dos talluditas chicas Hammer, Martine Beswick y Veronica Carlson. ¡Qué ganas de verla! Formaba parte Star Crash, por cierto, de la sección de clásicos “Sci Fi Classix” (imprescindible, dado que la gente joven parece que no conoce, ni quiere conocer, el cine previo a su fecha de nacimiento), la cual comprendió películas tan importantes, cada una a su manera, y diversas entre sí, como Barbarella (Roger Vadim, 1968), Almas de metal (Michael Crichton, 1973), Stalker (Andrei Tarkovski, 1979) y Zeder (Pupi Avati, 1983).

Ahora bien, como acontecimiento excepcional resaltó la comparecencia del mismísimo Douglas Trumbull, con vistas a un homenaje a su magnífica trayectoria, que comprendió una Master Class, la proyección de un documental a su respecto – Trumbull Land (Grégory Wallet, 2018) – y de su “opera prima” como director, Naves misteriosas (1972), así como de la insoslayable 2001: una odisea del espacio (Stanley Kubrick, 1968). Esta visita, activa y no puramente simbólica, supuso el cenit del abultado número de actos culturales y actividades artísticas que, por sistema, en todas las ediciones enriquecen la programación propiamente dicha de cortos y largometrajes.

Al respecto, y si de premios y respuesta crítico-popular se habla, este año el triunfo pertenece a Canadá. Puesto que el premio principal, llamado Asteroide, responsabilidad de un jurado compuesto por Richard K.Morgan, Annick Mahnert y Alexandre Poncet, ha recaído en Freaks (Zach Lipovsky y Adam Stein, 2018), thriller fantacientífico que refleja, con ciertos tintes políticos, el aterrador “crescendo” de la paranoia, personal y social, latente en nuestros tiempos; ganó también el premio RAI4, por cierto. Pero canadiense es igualmente otra película dirigida a cuatro manos, la admirable Prospect (Zeek Earl y Chris Caldwell, 2018), que aclimata muy bien la herencia del Western en su propuesta de fábula fantacientífica sobre la supervivencia, con una formidable interpretación de Sophie Thatcher. Significativamente, otro de los films mejor acogidos, y que también aunó dos premios (mención especial del jurado y Nocturno Nuovi Visioni), el británico Await Further Instructions (Johnny Kevorkian, 2018), versa también sobre la paranoia y la supervivencia, si bien en este caso la inspiración, asumidamente, remite al ya anciano David Cronenberg.

Y no se aleja de estos temas otra de las mejores sorpresas del festival, el americano Jonathan (Bill Oliver, 2018), que gustó mucho en Tribeca y brinda un espléndido Ansel Elgort en un difícil papel doble. Por último yo destacaría asimismo Lajko. Gipsy in Space (Balasz Lengyel, 2018), una comedia político-sarcástica de producción húngara, que se sigue con positiva perplejidad.

Por su parte, el Meliés d’Argent (en este caso el jurado estaba compuesto por Enrico Magrelli, Roy Menarini y Alessandro Mezzena Lona) recayó en una película que no pude ver, Man Divided (Max Kestner, 2018), una coproducción entre Dinamarca, Suecia y Finlandia. La representación española corrió a cargo de El año de la peste (Carlos Martín Ferrera, 2018), comedia fantacientífica en un registro de pasatiempo juvenil, y no faltaron, en sesiones especiales, alguno de los “blockbusters” del género de la temporada, que, como era de esperar, abarrotaron la sala; en concreto, el muy interesante First Man (Damien Chazelle, 2018), última realización hasta la fecha de un cineasta que, guste mucho o poco, rueda de maravilla y tiene personalidad, y el execrable y descerebrado Overlord (Julius Avery, 2018), ya estrenados por doquier.

Proyecciones aparte, deben destacarse, amén del referido homenaje/master class, de Trumbull, la actividad “Frankenstein, che meraviglia”, destinada a familiarizar a los más jóvenes con el mito creado por la gran Mary Shelley, agasajando el segundo siglo de su creación, la exposición de Francesco Guarnaccia y el espectáculo “La zona”, variante libre del antedicho film Stalker, sin olvidar las fiestas nocturnas con recreaciones musicales de bandas sonoras del género, ni los encuentros organizados entre diversos profesionales de cara a establecer contactos que puedan cuajar en según qué realidades (festivales, ediciones, realización de coproducciones entre países europeos, etc). Ah, sin olvidar la belleza del cartel de esta edición, diseñado por Matteo De Longis, pues aporta un delicioso toque sexy en estos tristes tiempos, donde parece que el erotismo está tan satanizado como bajo cualquier dictadura de antaño.

Y además...

13.jpg

PORTADA-N100

Scifiworld #100


Edición Digital

PocketMags.com

Comprar

C/ Celso Emilio Ferreiro, 2 - 4°D
36600 Vilagarcía de Arousa
Pontevedra (España)

Redacción: 653.378.415

[email protected]

SFW Internacional

Copyright © 2005 - 2019 Scifiworld Entertainment - Desarrollo web: Ático I Creativos

Esta web utiliza cookies para mejorar la experiencia de los usuarios. Para conocer el uso que hacemos de las cookies, consulta nuestra Política de cookies..