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2009: El Retorno del rey, las dudas del Imperio y la vuelta al clasicismo

el  Jueves, 31 December 2009 01:00 Por 
Repaso a lo que ha dado de sí este 2009 en el género fantástico cinematográfico.

Llegó el momento.

No me importa confesaros lo mucho que disfruto escribiendo este artículo. La oportunidad de desenmarañar la miscelánea de títulos que nos ha dejado este 2009 y tratar de rastrear las tendencias seguidas por el fantástico es todo un bombón. Así que espero que os animéis a degustarlo con calma.

Antes de que me olvide, feliz nochevieja y año nuevo. Aquí seguiremos en 2010.

Y una advertencia. Se va a hablar de los títulos fundamentales de 2009 asumiendo que se los ha visto, ya que no tendría sentido el hacer un repaso que se quedara en mera enumeración. El que avisa, no es traidor. Ojo con los spoilers, porque en el próximo párrafo ya tenemos uno.

Aunque todos tenemos en mente qué títulos se han llevado la palma en 2009, me gustaría empezar recordando una imagen de un film que ha pasado bastante desapercibido a pesar de su más que aceptable recaudación respecto a su presupuesto, 189 millones frente a 50. La imagen es la siguiente. Plano panorámico. Una amplia pradera amarilla, pradera de extraños zarcillos rematados en una borla redondeada. Al fondo, un bellísimo árbol blanco. Corriendo por la pradera, un niño y una niña tomados de la mano. Sobre el cielo, una gran luna y unas extrañas naves especiales con ahusada forma de gema.

Sí, esta imagen es el cierre de “Knowing”, título de Alex Proyas cuyo análisis ofrece una profunda riqueza. No se trata de su calidad cinematográfica,  mediocre en muchos aspectos fundamentales. “Knowing” es rica por mostrar con nitidez la nueva mentalidad de Estados Unidos.

No podía ser con otra historia que con la primera, el Génesis, el origen de todo lo que es según la Biblia. Estados Unidos vive un período de incertidumbre. La caída de las Twins supuso mucho más que las vidas perdidas en el brutal atentado. Supuso una pérdida de la candidez y de la inocencia. La nación todopoderosa, intocable, dejaba de serlo. Poco a poco, sus ciudadanos comprendieron la magnitud del cambio desatado por la catástrofe. No estaban a salvo. Su hogar ya no era seguro. Y si uno no está a salvo siendo todopoderoso, si uno no está libre de morir por el azar llevando con orgullo el peso del mundo sobre los hombros y abanderando la libertad y la democracia de uno a otro confín, pues tal es la mentalidad clásica del estadounidense con respecto a sí, pues comienza a dudar de su nación.

Y dude usted de su nación y dudará de Dios.

“Knowing” ejemplifica, a veces consciente y a veces inconscientemente, todo el peso de estas dudas. Su protagonista, John Koestler (Nicolas Cage), perdió a su mujer en un incendio. Y con ella, perdió la fe. A pesar de vivir en una casa que, como bien nos muestra el cenital plano de arranque, es una iglesia reconvertida, Koestler ha renegado del determinismo. Ahora sólo cree en el azar. Y creyendo en el azar, no se puede creer en Dios, porque éste no juega a los dados.

Sin embargo, la historia lo hará volver a abrazar la fe. En un plano revelador como pocos de la conservadora opción defendida por el film, George se reconcilia con su familia y especialmente con su padre que, cómo no, era pastor del Señor. Abrazados los unos con los otros esperando la catástrofe, la familia Koestler encarna a la América que sigue creyendo en las barras y estrellas como un símbolo impenetrable. De hecho, Koestler Sr. le dice a Koestler Jr.: “Esto no es el final”. Koestler Jr. responde: “Lo sé”.

Y después, la comentada imagen de la pradera. Adán y Eva, el Árbol de la Vida, y en el cielo, los Susurradores, una raza extraterrestre cuya verdadera apariencia es una sutil reconversión de la imagen angelical. Alas incluidas.

Pero no todos creen en la impenetrabilidad del imperio. John Hillcoat, traduciendo milimétricamente la brutal odisea de un padre y un hijo en un invierno post-nuclear descrita por el maestro Cormac McCarthy en “The Road ”, nos muestra un mundo agostado hasta el límite, un mundo en el que el hombre pierde su céntrica posición renacentista y se ve obligado a volver al salvajismo sin límite de la lucha por sobrevivir.

Estos dos ejemplos —y podríamos añadir un tercero en la línea de “Knowing”, aunque mucho más burdo en su exposición y espectacular en el envoltorio, el “2012” de Roland Emmerich— nos ilustran un principio general del funcionamiento artístico, sociológico y, si queréis, hasta físico. Donde hay una acción, hay una reacción.

Pues bien, en “La Carretera” y “Knowing”, siendo, recíprocamente, acción y reacción, hay un hilo común que supone la reacción más notable del cine comercial, el que nos llega a las carteleras, a la estética de los últimos tiempos. El 2009 ha sido un año, para el cine de género, de una vuelta al clasicismo.

Aunque “Transformers 2” y “The Gamer” han perpetuado la estética video-clip y la sobreaceleración narrativa, títulos como “La Carretera”, “Knowing”, “Monsters vs Aliens”, “Zombieland”, “Moon”, “Outlander”, “Solomon Kane”, “Up”, “Star Trek”, “Terminator Salvation”  y la incomparable “Avatar” han abanderado un retorno a un lenguaje cinematográfico más reposado. El encuadre estático, la grúa, la dolly… Viejas amigas nunca fueron tan bienvenidas.

De todas ellas, en este apartado al menos, tal vez la muestra más interesante sea la planteada por J. J. Abrams en “Strar Trek”. Lo queramos o no, la industria tiende a uniformar patrones estéticos. Pero unos son mejores ejemplos que otros. Abrams mezcló en la puesta en escena de “Star Trek” lo nuevo con lo viejo. Mientras el constante uso de la dolly remitía a las enseñanzas de Spielberg y Cameron, la velocidad de los movimientos de cámara y los cortes del montaje, responden a una dinámica mucho más actual. El resultado, un estilo directo y sumamente fácil de degustar, una forma de filmar mucho más cercana al gran formato televisivo de series como “Lost” o “Fringe”, ambas también con la marca de fábrica de J. J. Abrams.

La tendencia general ha sido, sin embargo, la de asumir sin ambages las técnicas más clásicas. Michael J. Basset, Ruben Fleischer y Duncan Jones, directores, respectivamente, de “Solomon Kane”,  “Zombieland” y “Moon”, nos confesaron durante el Festival de Sitges, en sus respectivas entrevistas, la creencia en volver a los viejos modos. Viendo agotado el camino del video-clip y el manierismo MTV, parece que se impone el ceder el protagonismo a la historia y contarla con la máxima claridad posible. Tal ha sido también el cometido de los españoles Alex y David Pastor en la excelente “Carriers” o del también patrio Jaume Collet-Serra en la muy correcta “Orphan”.

Confirmada esta tendencia general, hagamos tres breves digresiones, en forma de párrafos, antes de dedicar el colofón de este artículo a lo más relevante de este 2009. El retorno del rey.

El género rey ha cambiado en este 2009. Sin duda, el año pasado fue el año de los superhéroes. “The Dark Knight”, “Iron Man”, “Hancock” y “The Incredible Hulk” se repartieron buena parte de los beneficios en la taquilla. Este año… Este año vimos un gran batacazo. “Watchmen”, de Zack Snyder, probablemente el blockbuster más esperado del primer semestre se topó con un inesperado fracaso en la taquilla. 185 millones de dólares para 150 de presupuesto y la decisión de Warner Bros Pictures de excluir cualquier posibilidad de filmar más blockbusters R-Rated. Por el contrario, la ciencia ficción, de capa caída estos últimos años, ha despegado con muchísima fuerza. “District 9”, “Star Trek”, “Terminator Salvation”, “Avatar”, “Transformers: Revenge of the Fallen”, cinco títulos por encima de los 200 millones de dólares de recaudación. Y, en el sector más independiente, filmes como “Cargo” o “Moon”, gran ganador de la edición 2009, demuestran  un resurgimiento en público y creadores por la science fiction en todas sus facetas. Del terror, apenas noticias. Una tal “Paranormal Activity” ha arrasado, a pesar de tratarse de un producto que, aun filmado con brío, ya huele a rancio.  
 
Franquicias. A nuestro pesar, siguen funcionando increíblemente bien. Los cuatro ejemplos más sonados del año, “Transformers”, “Ice Age 3: Dawn of the Dinosaurs” “The Twilight Series: New Moon” y “Harry Potter and the Half-Blood Prince” han superado los 600 millones de dólares por cabeza —835.0, 887.6, 664.4 y 929.4 respectivamente—. Ninguna de ellas pasa, en el mejor de los casos, de mediocre entretenimiento. Pero mientras sigan llenando arcas, seguirán sumando secuelas. En el lado de los fracasos, “Terminator Salvation: The Future Begins” y “X-Men Origins: Wolverine”, películas caras, de las que se esperaba más. En el lado de los inesperados retornos que auguran un brillante futuro, ahí está, evidentemente, el “Star Trek” de J. J. Abrams. Y un pudo ser y no fue, "G.I. Joe", de Stephen Sommers, medianía en calidad y recaudación.

Animación. “Up”, “Up”, “Up”, “Up”, “Up”… No hay mejor film para confirmar la buena salud de los viejos modos, viejos en más de un sentido, que esta enorme película de Pixar Studios, anómala por ser la primera del estudio que no necesita presentar una nueva ambientación —robots en “Wall-E”; superhéroes en “The Incredibles”; bichos en “Bugs”, etc…— para armar su argumento. Los problemas de la soledad en la senectud y la posibilidad de ganar la paternidad que se creía imposiblemente perdida, se bastan y se sobran para cimentar uno de los mejores ejemplos de cine con mayúsculas del 2009. El excelente stop-motion de “Coraline”, la increíble ambientación de “9” o el simpático enfoque paródico de “Monsters vs Aliens” han sido las otras etapas de interés en la cartelera animada. “Ice Age 3”, por mucho que sus cifras de recaudación la catapulten al primer puesto de la lista, tiene todo que envidiar a cualquiera de estos títulos.

Dijimos tres. Pero serán cuatro. “District 9” merece un párrafo aparte. Lo merece porque Peter Jackson ha hecho posible algo que venimos demandando desde hace tiempo, poner una cantidad de dinero razonable a disposición de autores con ideas arriesgadas e innovadoras. Neil Blomkamp y su “District 9” han demostrado con maestría que el riesgo resulta rentable. 30 millones invertidos y 200 recaudados. Y esperen al DVD. Pero lo maravilloso de “District 9” se encuentra, evidentemente, en sus resultados artísticos. El enfoque adulto y semi-docuental con el que Blomkamp imbuye a la increíble historia de Wikus Van de Merwe proporciona la esperanza en un cine de ciencia ficción alternativo pero no por ello menos majestuoso en lo visual y no tan dependiente de los mimbres hollywoodienses tanto en lo estético como en lo temático. Habrá que ver si no se trata de flor de un día y más cineastas se suman a esta tendencia.

Y llegamos a la culminación de este 2009, culminación que tuvo lugar el pasado viernes 18 de diciembre, cuando un título llamado “Avatar” de un tal James Cameron debutó en la cartelera. Sí, no hay otra forma de definirlo, ha sido el retorno del rey. Lo ha sido no sólo por números, sino por resultados. Una breve cita de Steven Spielberg que creo que resume a la perfección lo que significa “Avatar” y la magnitud que su existencia ha adquirido culturalmente: “Desde que en 1976 se estrenara ‘Star Wars’, no habíamos visto jamás un film tan evocador y extraordinario como ‘Avatar’”. Imposible decirlo mejor.

La clave de “Avatar” es el habernos proporcionado una vuelta a los orígenes de la épica y la mítica que desde la saga de “The Lord of the Rings” ha estado ausente de la pantalla. Cameron ha elevado esa épica universal a su último exponente. Nos ha regalado un título que recupera las verdades morales existenciales más enraizadas en la condición humana ambientándolo en un paraje, Pandora, como nada que hayamos visto jamás. Ha deslizado uno de los conceptos más increíbles que se hayan asumido en la ciencia ficción, la posibilidad de que un ecosistema genere una consciencia colectiva interdependiente de todas sus formas de vida. Y de postre, nos ha mostrado que filmar en 3-D no consiste en acuchillar los ojos del espectador con salientes objetos, sino en sumergirlo en una experiencia volumétrica que proporciona a la profundidad de campo su verdadera razón de ser.

Merecido tiene lo que su película está cosechando en las pantallas de todo el mundo. Ha cambiado el cine. Y nos ha hecho soñar, con las verdades de siempre, como nunca habíamos soñado.

Hasta aquí este repaso a lo que ha sido el 2009 fantástico.

Esperemos que el 2010 sea al menos igual de interesante.

Feliz año a todos.

Una posdata. Paul, el nuevo año lo empezamos sin ti. Pero te llevamos en el corazón. 

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