Cine fantástico, de terror y de ciencia ficción. Revista online - Scifiworld http://www.scifiworld.es Fri, 22 Feb 2019 11:35:04 +0100 Joomla! - Open Source Content Management es-es Dragon Ball Super: Broly http://www.scifiworld.es/reviews/dragon-ball-super-broly.html http://www.scifiworld.es/reviews/dragon-ball-super-broly.html Dragon Ball Super: Broly

Espíritu de antaño

En el anime, tras los arcos argumentales y sus correspondientes películas de La Batalla de los Dioses y La Resurrección de Freezer (o Frieza, como prefieran) Dragon Ball Super comenzó a darnos mejores vibraciones. La saga de Black Goku, en la que veíamos el futuro del que venía Trunks como un desolado paisaje cyberpunk, suponía una considerable subida en los peldaños de la calidad de la serie. Una subida, que se terminaría de confirmar con El Torneo del Poder, la hasta ahora mejor saga de DBS para servidor. Era por eso, que la nueva cinta del universo, Broly, llegaba con altas expectativas, porque se presentaba acompañada tras una mejora considerable en el concepto televisivo. 

Y eso que no era fácil asumir que había que olvidar Estalla el Duelo, y meterlo en el saco de los "no canons" como a GT, aunque con este último no dolía tanto. En definitiva, la historia de Broly comenzaba de nuevo, y nos contaría como la Tierra disfruta en paz la celebración del Torneo del Poder. Sin embargo, Goku es consciente de que existen enemigos aún por descubrir en el Universo, por lo que sigue entrenando sin descanso para alcanzar cotas de poder nunca antes conocidas en un supersayan. Confirmando sus peores temores, un día aparece un supersayan que responde al nombre de "Broly", un poderoso guerrero que debería de haber sido eliminado junto con el planeta Vegeta cuando éste fue destruido hace ya algunas décadas. ¿Cómo ha podido sobrevivir un guerrero de tal poder? La situación no deja de empeorar cuando el mismísimo Freezer vuelve desde el Infierno para verse envuelto en un terrible mix que llevará a los héroes a luchar por salvar el planeta Tierra una vez más.

Ahora sí, podemos decir que Dragon Ball ha vuelto en el estado de forma que todos esperábamos. La nueva cinta se pone a la altura del film que reinterpreta e incluso de otros de alto nivel como ¡Fusión! o Los Guerreros de Plata para narrarnos aventuras en el presente y pasado de su universo. Los flashbacks son casi lo más impresionante, volviéndonos a mostrar el Planeta Vegeta antes de ser destruido por Freezer y narrándonos a su vez el origen de Broly. Secundado todo por personajes de interés como Paragus, que desarrolla un importante rol tanto en el pasado como en la actualidad, después de ser rescatado junto a Broly. Una vez centrada la trama en eventos actuales volvemos a sentir ese espíritu de las películas noventeras que tanto nos gustaron e incluso de los mejores momentos de Dragon Ball Z, y no solo esto por la presencia (again) del tirano Freezer, personaje del que tal vez ya se esté tirando en exceso, sino porque las luchas y las muestras de poder de los guerreros vuelven a ser lo esperado, llevándose a cabo, por otro lado, en un entorno pocas veces visto y que resulta ser un campo de batalla formidable para la lucha. 

Aparte de la acción y lo bien que conviven en pantalla personajes nuevos con antiguos, sorprende la seriedad con la que se lleva a cabo el relato, siendo esta la característica que más destaca en comparación con las otras dos películas que ya llevábamos en este reinicio Super. Si que es cierto, que al igual que este texto, el largometraje va destinado estrictamente para fans que siguen arcos argumentales a rajatabla, pero si alguien la ve sin tener la menor idea de la mitología de Toriyama, podría incluso disfrutarla, en menor medida eso sí, ya que presenta a un personaje que, aunque ya vimos, supone un reinicio a todo lo que acontece con el mismo. 

Como dato de interés, mentar que la cinta se posicionó en primer lugar en taquilla durante su primer fin de semana en USA, nuestro país y, evidentemente, Japón, donde aguantó varias semanas más. Un indicativo ya no solo de que se trata de la mejor película del nuevo Dragon Ball, sino de que el universo de Kakarotto y sus amigos vuelve a estar más de moda que nunca. 

En resumidas cuentas, una sólida y satisfactoria nueva aventura de unos de nuestros héroes favoritos. ¿La parte negativa? Será difícil mantener el nivel.

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    ignacio@artisticfilms.es (Ignacio López Vacas) Críticas Wed, 20 Feb 2019 19:10:12 +0100
    Mirai, mi hermana pequeña. La odisea de Kun o la teoría del camino contrario en un aprendizaje http://www.scifiworld.es/home/mirai-mi-hermana-pequena-la-odisea-de-kun-o-la-teoria-del-camino-contrario-en-un-aprendizaje.html http://www.scifiworld.es/home/mirai-mi-hermana-pequena-la-odisea-de-kun-o-la-teoria-del-camino-contrario-en-un-aprendizaje.html Mirai, mi hermana pequeña. La odisea de Kun o la teoría del camino contrario en un aprendizaje

    Mamuro Hosada propone está vez un viaje conceptual con todas sus consecuencias.

    ¿Qué es una historia sin personajes? Y más importante aún, ¿qué es sin sus espacios? Mirai, mi hermana pequeña (Mirai, JAP, 2018), se circunscribe alrededor de una casa y sus habitantes. Una localización puede jugar un papel secundario en cualquier narración pero en un relato donde lo más insignificante puede llegar a significar, automáticamente, ese papel se convierte en uno preponderante. De alguna manera, el lugar deja de estar subordinado para transformarse en elemento coordinado, situándolo al mismo nivel que al de un actante, llegando incluso a definirlo. En ese sentido, la vivienda del pequeño Kun funciona como elemento cosificado de la historia. Según el propio director, para diseñarla se contrató a un arquitecto en vez de a un director de arte. Es más, la abuela que custodia al pequeño, llegará a criticar el espacio que habita diciendo, despectivamente que sólo se puede vivir en ese tipo de construcción si te casas con un arquitecto. Y es que la diégesis de la ficción se desarrolla íntegramente en lo que no es la típica y tradicional casa japonesa, como se puede llegar a percibir desde la propia génesis de la narración. Pasando de un plano general del cielo a un plano general de la casa a través de un movimiento pendular aproximativo. Con esto no sólo se potencia un viaje de lo general a lo particular, sino que además, se establece una distinción conceptual entre la pluralidad de la igualdad constructiva de las demás viviendas que rodean a la de Kun, singular y diferente. Frente al acabado impecable de todas las casas del barrio, el hogar del niño es uno donde su construcción parece no estar terminada. La diferencia se establece en una anomalía arquitectónica, que la aísla del resto, como producto finalizado.

                        Mirai 3

    Cogiendo la idea de una arquitectura conceptual, cuya importancia reside sobre las ideas que guían un proceso antes que en su propia resolución, esto mismo se podría permutar al propio relato. Y es que la estructura de la casa nos proporciona claves formales para construir la odisea de Kun.  Las habitaciones no están separadas por paredes ni puertas y se encuentran conectadas por una escalera vertical. Lo único que divide a las estancias es la propia elevación de su edificación. Solamente de esta manera se puede vislumbrar el tema vertebrador del guion: conocer la verdad de una familia. Eliminando los muros de la casa, se permite ver el interior de la misma en su totalidad. Existe un paneo de derecha a izquierda (heredero de uno de los travelling laterales de Los niños lobo, 2012) que desnuda la intimidad del núcleo familiar. De hecho es solamente en el interior del hogar donde el niño descubrirá los secretos familiares, y de esta manera irá progresando en sus pesquisas, escalón a escalón, como se verá en varias ocasiones a Kun subiendo por la escalera. Tampoco no es baladí que aparezcan muchas superficies acristaladas, como aquella donde el pequeño, impaciente por el regreso de su madre, hace círculos de vaho espiando la calle.

                        Mirai 2

    La trasparencia como una de las características de su búsqueda. Una que empieza con una frustración. Kun se llevará una gran sorpresa cuando su madre regrese y no lo haga sola. Además de con su padre, vendrá con una hermanita. La atención sobre Mirai pondrá patas arriba su mundo, quebrándolo de tal manera que descubrirá su particular agujero “carrollniano”, en forma de morera por donde se adentrará, ya no sólo a otro mundo, sino a su propia genealogía. El árbol como índice familiar y elemento fantástico de la trama, por donde se pliega el espacio y el tiempo (mundos opuestos divergentes en un mismo lugar, como lo dejó claro el director en su primer film, La chica que saltaba a través del tiempo, 2006  o en su penúltimo El niño y la bestia, 2015).

                         Mirai 7

    La idea de construir la narración sobre un andamiaje simbólico abre las posibilidades al camino del aprendizaje, o a ser consciente del mismo. Hasta que Kun no diga que es el hermano mayor de Mirai, no podrá superar su desafío. Es decir, hasta que no se dé cuenta del papel que juega en su familia, no podrá evolucionar y para eso tendrá que redescubrir a sus parientes y sobre ellos revoloteará una cuestión: ¿qué significa ser buen padre o buena madre? Los padres llegan a replanteárselo cuando están colocando una miríada de objetos, casi al final de la película. A medida que los van colocando en la parte trasera de su vehículo, irán cubriendo el plano inconscientemente. Quizá a su pregunta solamente la sigan otras más que lo único que hacen es crear más dudas y generar menos respuestas, no dejándoles ver con “claridad” que ser padre o ser madre, es una prueba eterna de éxitos y fracasos, y que quizá tengan que dar la razón a la abuela cuando dice que en una crianza lo más importante sea el deseo, las ganas de mejorar, de no repetir los mismos esquemas educativos que te han sido legados. Bajo este punto de vista el descubrimiento que hace el niño de sus padres en dos momentos concretos, es sintomático del proceso de aprendizaje que sufrirá.

                         Mirai 4

    El primero será cuando el padre intenta enseñar a Kun a montar en bicicleta. Una y otra vez insiste en cómo tiene que hacerlo pero no consigue ningún éxito. Tendrán que aparecer otros niños para que Kun se dé cuenta de cómo llegar a conseguirlo. Bien, Kun viajará al pasado y será testigo de la derrota de su progenitor intentando montar en bicicleta. Una y otra vez se caerá y no será hasta ya muy mayor cuando aprenda. Y el segundo cuando la madre insta a Kun a recoger todos sus juguetes. Aquí también el niño viajará al pretérito para comprobar que su madre era peor que él mismo en cuestión de orden, incluso llegando no a desordenar una habitación sino una casa entera. Ambas secuencias y sus réplicas en el pasado son ejemplos de vasos comunicantes, donde se puede concluir que tanto la paternidad como la maternidad son deseos de superación con el paso del tiempo. De hacer, quizá, lo contrario de lo que ha hecho uno. De seguir el camino contrario, y ese viaje conceptual es el que también experimenta Kun cada vez que sale a su jardín.

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    Proyectom05@hotmail.com (José Amador Pérez Andujar) Animación Mon, 18 Feb 2019 22:31:16 +0100
    Argentina se llena del cine de Sitges http://www.scifiworld.es/eventos/argentina-se-llena-del-cine-de-sitges.html http://www.scifiworld.es/eventos/argentina-se-llena-del-cine-de-sitges.html Argentina se llena del cine de Sitges

    En Pinamar y Buenos Aires se exhibirán varios títulos seleccionados por el Festival de Sitges

    Argentina vuelve a impregnarse del espíritu de Sitges, por segundo año consecutivo. La alianza entre el Festival y la plataforma Blood Window se renueva y celebrará del 17 al 20 de abril el segundo Festival Internacional de Cine Fantástico y de Terror Blood Window Pinamar. La novedad de este año es el estreno de la primera Semana de Sitges en Buenos Aires, del 22 al 26 de abril.

    El acuerdo se ha firmado estos días durante el European Film Market (EFM) de Berlín, donde Sitges ha estado presente. El convenio tiene como objetivo fortalecer los vínculos de colaboración y participación entre ambas partes; favorecer el intercambio de actividades y contenidos, y contribuir al impulso de talentos emergentes en cine fantástico en Iberoamérica.

    Durante cuatro días, en Pinamar se exhibirá lo más destacado del cine de género actual, con una selección de títulos que contará con el asesoramiento del Festival de Sitges. Directores, productores y talentos reconocidos estarán invitados. Por otro lado, la Semana de Sitges en Buenos Aires –que se celebrará a continuación de Pinamar– programará una serie de títulos que serán seleccionados y presentados por representantes del Festival de Sitges.

    El subdirector del Sitges – Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya, Mike Hostench, ha manifestado el deseo de “estar cada vez más presentes en Latinoamérica en general y en Argentina en particular. El Festival Blood Window Pinamar es una plataforma privilegiada para nosotros. El entusiasmo que vivimos por parte del público y de las instituciones de Pinamar en la primera edición fue extraordinario y marcó el inicio de una fantástica colaboración”.

    Blood Window es una plataforma de promoción de talentos latinoamericanos especializados en cine de género fantástico desarrollada por el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales de Argentina (INCAA). Colabora y participa en los principales festivales, muestras y mercados especializados en todo el mundo, entre los que destaca Sitges.

    • Sitges 2019
    • Blood Window
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      info@scifiworld.es (Scifiworld) Sitges Tue, 12 Feb 2019 14:29:04 +0100
      Bird Box: Un trasnochado réquiem http://www.scifiworld.es/reviews/bird-box-un-trasnochado-requiem.html http://www.scifiworld.es/reviews/bird-box-un-trasnochado-requiem.html Bird Box: Un trasnochado réquiem

      Crítica de Bird Box, de Susanne Bier (2018)

      La principal baza con la que ha jugado a lo largo de los años el género de terror y suspense ha sido la de mostrar en pantalla los miedos sociales imperantes en cada momento. Sin ir tan lejos, en la última década, el canon postapocalíptico se fue nutriendo de cientos de películas en las que nuestro planeta se iba al garete por culpa de todo tipo de pandemias y plagas bíblicas.

       

      Sin embargo, la histeria colectiva de antaño ha dado paso en la actualidad a un miedo más individualista, próximo y palpable, pero no por ello menos aterrador: el pánico hacia la gente que nos rodea y/o al diferente. El mejor ejemplo de esta nueva ola de terror es la sobresaliente Déjame entrar, fiel reflejo de la presente Era Trump en la que el racismo y la xenofobia vuelven a estar tan tristemente en boga. Partiendo de esta base, lo mejor que podemos decir de Bird Box es que su mayor lastre no proviene tanto de su construcción fílmica, sino de que es totalmente incongruente con su tiempo.

       

      Bien es cierto que la realizadora Susanne Bier logra un portentoso arranque para su película, componiendo planos de logrado efectismo (ese desmadre en las calles con explosiones y coches calcinados) y dejando clara su intención de jugar con dos líneas temporales. No obstante, en cuanto la trama y sus personajes comienzan a arrojar sus porqués, las costuras asoman y el anacronismo del tema a tratar sale a relucir. Se nos hace saber en Bird Box que hay un enemigo al que no puedes observar y que provoca suicidios masivos, pero sobrevuela en todo momento la sensación de que no debemos buscar un leitmotiv que explique qué mueve a la gente a su cruel destino final. Por si fuera poco, la ya nombrada conjugación de presente y pasado se muestra en pantalla con una torpeza injustificable y sin un sentido narrativo definido.

       

      Hay, por tanto, una desidia palpable por parte de Bier a la hora de construir el imaginario de Bird Box y ahí es precisamente en donde se convierte en obligatoria la comparación con la muy estimable Un lugar tranquilo, en donde las reglas del juego sí estaban perfectamente definidas. Ambas cintas se adhieren al desusado subgénero postapocalíptico, pero Un lugar tranquilo acertó al reformular los parámetros establecidos y supo dotar a sus personajes de una inusual capacidad dramática. Por desgracia, en su intento de adaptar la novela homónima entremezclando el terror distópico con el drama, Susanne Bier naufraga finalmente en ambas vertientes. Llegados a este punto, añadir que Sandra Bullock y el lustroso elenco que la arropa hacen lo que pueden con unos personajes acartonados y repletos de clichés, es reafirmarse en lo errado que resulta esta propuesta.

       

      Los tiempos cambian y, con ello, sus miedos, pero existe un aspecto que se mantiene felizmente invariable: la alta exigencia del público aficionado al terror. Subestimar y pasar por alto esta realidad puede salir muy caro. Y si no, que se lo pregunten a Bird Box...

       

      Lo mejor: el esfuerzo de Sandra Bullock por humanizar a su personaje.

      Lo peor: los lugares comunes y la falta de perspectiva.

       

      PUNTUACIÓN: ★★ (sobre 5)

       

       

      • Bird Box
      • Sandra Bullock
      • Netflix
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        Lorenzochedas@gmail.com (Lorenzo Chedas) Críticas Sun, 10 Feb 2019 21:19:09 +0100
        Cutrecon VIII: La Celebración del cine cochambroso http://www.scifiworld.es/eventos/cutrecon-viii-la-celebracion-del-cine-cochambroso.html http://www.scifiworld.es/eventos/cutrecon-viii-la-celebracion-del-cine-cochambroso.html Cutrecon VIII: La Celebración del cine cochambroso

        Crónica de la octava edición del Festival de cine Cutrecon, donde se proyecta lo peor mejor de la serie B o Z. Y Street Fighter: La Última Batalla.

        El festival de cine Cutrecon, ya en su octava edición, echó el telón el pasado domingo, tras cinco días repletos de películas que, por uno o muchos motivos (muchísimos, diría alguien sensato) se hacen acreedoras de la etiqueta de cine cutre, cine que salta del cero al diez, hecho con un céntimo o millones, pues no atiende a lógicas numéricas. Ni de países ni involucrados. Solo hay un denominador común en todas ellas: Las risas (carcajadas) que provoca en el espectador.

        Tal y como nos contaba Carlos Palencia en la presentación, este año la temática central del festival giraba en torno a los simios. Películas donde gorilas, chimpancés o primates divinos hiciesen de las suyas con las costuras mal rematadas. Nos esperaban películas como Queen Kong, La Venganza del Mono Sagrado, Yeti: El abominable hombre de las nieves o Suburban Sasquatch, entre muchas otras (20 en total). Y a por ellas que fuimos, con valentía y arrojo.

        Dia 1.

        Paradójicamente, en la primera película que pudimos ver no aparecían simios ni parentescos. Tenia lugar la Bronsonfest, una minisección dedicada a Charles Bronson, tipo duro por antonomasia y rey de las muecas. Death Wish 3 (El justiciero de la Noche) nos lanzó a la cara el ultra fascismo más descarado (el divertido, no el otro), con Charlie repartiendo justicia en un lugar atestado de inmundicia. Las reacciones del público fueron continuas, a chascarrillo por segundo, haciendo alusión a la apariencia de tal o cual personaje, la ejecución de indeseables con un cono de helado en la mano, o la guerra entre los taxistas y las VTC (espectadores pegados a la actualidad, cultivados). Y es que uno de los valores más importantes de este festival es la unidad que proporciona vivir juntos la experiencia, un sentimiento de hermandad donde el divertimento y la algarabía tejen un manto de comunión que va más allá de ver una simple película. Si no habéis tenido oportunidad de ver El Justiciero de la Noche, poned Paramount Channel, seguro que está ahora mismo. O mañana a más tardar. La hora es lo de menos.

        Esa misma noche tuvimos la ocasión de conocer al clon húngaro de Charles Bronson, Robert Kovacs (Robert Bronzi en lo artístico), que cuenta con un parecido asombroso al original. Intentando hacer carrera entre Barcelona y Tabernas (Almería), conoció a Rene Perez, guionista, productor y director estadounidense que, ensimismado con el parecido con Bronson, no dudó en ofrecerle trabajo al otro lado del Atlántico. Death Kiss es uno de ellos. Tuvimos la ocasión de verla en el propio festival.

        Dia 2.

        El jueves contaba con el plato fuerte del festival. El pase de Street Fighter: La última Batalla por su 25 aniversario, con la presencia de su director y guionista Steven E. De Souza. Toda una leyenda en el género de acción de los 80 y 90, de cuyas manos salieron los guiones de Commando, Perseguido (Running Man), La Jungla de Cristal (I y II) y Juez Dreed, así como produjo El Coche Fantástico. Casi nada al aparato.

        El hall del Palacio de la Prensa lucía estupendo para una velada tan especial. Recreativas de Street Fighter, figuras de colección, chapas, libros, y un photocall donde se agolpaban los fans para la foto con Don Steven.

        Se le entregó el premio Sah-Di-A por su aportación al cine cutre, y colateralmente por toda una carrera de putoamismo. Amable, cortés y prolijo en hablar sin freno, compartió con nosotros varias anécdotas del rodaje (¡y regaló un Bisondolar!). Varias de ellas relacionadas con las aficiones lúdico-festivas de Van Damme. Y si, se cameló a Kylie Minogue. También supimos que esté cobró 7 millones, Raúl Juliá casi 5, y el resto de actores el mínimo establecido por el convenido de actores. Vamos, que quedaron tres pesetas y media para la producción en si.

        Creo humildemente que la película tiene una buena base como cine de acción/aventura. Una trama sencilla pero eficaz, que va al asunto, alguna set-piece digna, a Raúl Juliá, pese a estar enfermo, y cierta similitud en las maneras con éxitos de su tiempo. De lo que no cabe duda es de que los lastres son muchos y de gravedad. La matraca por parte de Capcom de meter a todos los personajes posibles, el presupuesto, la situación de Juliá, el talento del reparto, ideas de bombero, y JCVD. Aún con todo, es muy disfrutable. Pregunten a cualquiera de los que estuvimos allí.

        Después pudimos disfrutar de una explotación koreana de Street Fighter (Korean Sreet Fighter), que duraba 50 minutos aún siendo la mitad de ellos rótulos en pantalla presentando hasta a las rocas del paisaje. Personajes con pendulante mucosa en sus narices en todas las escenas, una historia tan hilarante como imposible, gritos, gestos, saltos y bizarradas a mansalva. Pudo ser una de las mas duras del festival, ¡y duraba 50 minutos!

        Dia 3.

        Carrion Death, capítulo de la serie Historias de la Cripta escrito y dirigido por Steven E. De Souza inauguraba el tercer día. Una obra altamente recomendable donde Kyle MacLachlan (Twin Peaks) las pasa canutas en el desierto.

        Después, sesión de preguntas y respuestas con todos los invitados de esta edición: Los anteriormente citados De Souza y Robert Bronzi, Jeri Barchilon (esposa de Souza y productora de Street Fighter)Timon Singh (escritor que presentaba el libro oficial del festival, Born to Be Bad) y Pedro Temboury (Karate a muerte en Torremolinos). Público desbocado, ávido de anécdotas y curiosidades, y respuestas extensas, con sabor a enjundia, en un ambiente familiar y confortable. Curiosidad: El motherfucker que acompaña al mítico Yippee Ki Yay se lo debemos a Bruce Willis. El asshole del guión le parecía flojito.

        Despues pudimos ver el estreno de Death Kiss, al servicio y lucimiento del doble de Charles Bronson, Robert Bronzi. No va mucho más allá que lo que supone ver a Bronson con un móvil en la oreja.

        Para terminar la jornada del Centro Cultural La Casa del Reloj en Matadero, homenaje a Pedro Temboury con la proyección de Karate a muerte en Torremolinos, película que seminal del neo-cutrerio cinematográfico español. Segunda guerra mundial, ninjas, cannabis, Jocantaro edl monstruo marino y ausencia total de vergüenza y dinero.

        En la sesión golfa del Palacio de la Prensa, América 3000 (Cannon), cine post-apocalíptico deliberadamente paródico (en parte al menos), donde las mujeres si que están empoderadas. Los hombres en cambio son unos simples que se conforman con cualquier chuminada (cinema verité). Sale un mono con radio cassette, razón suficiente para que cualquier cinéfilo de bien se la tire a los ojos. Recomendable para los que se adentran en el mundo de la mugre fílmica, no vayan a empezar con piezas hard tipo Ben & Arthur.

        Dia 4.

        Del sábado diurno destacaría Suburban Sasquatch. Amateurismo similar al del hijo de la Paqui, que anda con el móvil grabando cosas con sus amigos. Pero a lo analógico. Inexplicablemente fue editada en DVD, y de ahí al estrellato. Y con ahí nos referimos al jardín del director, que es prácticamente la localización principal. La leyenda del Bigfoot cobra un nuevo sentido.

        La sesión de medianoche (Best Friends: Volumen 1) nos brindaba el regreso a las pantallas de Tommy Wiseau, perpetrador (a todos los niveles) de The Room, obra magna del cine con minúsculas. A su lado, su compañero en aquella, Greg Sestero, el listo de la pareja. Tuvo el detalle de mandar un afectuoso saludo en forma de video (¡en vertical!) para todos nosotros. Y después, la magia. Una película con una factura técnica más que aceptable, el nulo talento interpretativo de Tom y Greg y el guion con más subrayados y reiteraciones de la historia del universo. Y aún así engancha. Quizá tenga que ver la mezcla entre su bonita ejecución y líneas de dialogo absurdas, las transiciones con cancioncilla cada 5 minutos, la pureza de unos actores legendarios en lo suyo (creí intuir una mejora en Wiseau) o todo ellos junto. Y un epílogo psicodélico que nos emplaza a ver el Volumen 2 (sin fecha de estreno en España pero disponible en DVD y Bluray allende los mares). Me quedé tan picuet que quiero verla AHORA.

        Dia 5 (Último)

        Amanecía el ultimo día de la Cutrecon con la sección Documetrash, donde pudimos ver, en estreno europeo, el documental sobre la figura de Uwe Boll Fuck You All. Recorre de manera ágil y nada tendenciosa la carrera de uno de los directores peor considerados de los últimos tiempos, con cantidad de adaptaciones de videojuegos en su haber y extrañezas como Darfur, Auschwitz o Postal. El propio Boll sirve como hilo conductor de su propia historia, reflexionando (o no) sobre sus inicios, su forma de tomarse la profesión y sus catastróficos resultados a ojos de crítica y público. Además, diversos colaboradores dan su versión del carácter y profesionalidad del alemán en perpetuo enfado. El documental definitivo sobre Boll. Y no porque sea el único (que lo es) si no por su pulso narrativo y la eficacia del planteamiento. Una trufa entre tanta putrefacción (en el buen sentido, ya sabéis).

        Poco después, Timon Singh, nos presentó en calidad de productor el documental sobre héroes de acción de los 80 y 90 In search of Last Action Heroes, que consiguió financiar exitosamente en Indiegogo casi triplicando la cantidad inicialmente solicitada. Mario Kassar entrevistado. Para no perdérselo.

        Para cerrar el festival, maratón de cuatro películas en la sala Cero del Palacio de la Prensa, discoteca los findes, cine con alcohol los domingos de Cutrecon (por primera vez se le puede dar al alpiste entre planos locos y actuaciones de rebajas). Primer puñetazo al estómago: Queen Kong, alegato feminista (¿o no?, ni los responsables lo saben) que fusila King Kong sin reparo, añadiendo números musicales y a un inglés de extrarradio siendo el juguete de las Liberated Ladies (sic). Se hace larga.

        A continuación, La Venganza del Mono Sagrado, producción india made in Tollywood, la otra cara de Bollywood. Un señor con malaje quiere cambiar el templo sagrado de ubicación para sus aviesos fines, y a un chaval eso no le gusta un pelo. Él y el mismísimo Rey Mono intentarán hacer justicia. Efectos especiales muy llamativos (¡para bien!), colorines por doquier, ritmo esquizofrénico y mayor numero de palabras por segundo de todo el que abre el pico. Casi demente, el hecho de que descarrile una y otra vez sin que le importe es lo que le da realmente el sabor del disfrute. No apta para epilépticos.

        Y aquí me bajé. Quedaban dos pelis más, pero el cansancio hizo mella y no pude más que irme a mi casa, satisfecho con la Cutrecon que había vivido (mayor numero de espectadores alcanzado y mayor difusión a nivel nacional).

        El año que viene (que pivotará sobre monstruos marinos), más y peor.

        ¡Plástico guay!

        • CutreCon
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          lesdeuxmoulins@gmail.com (Álvaro Valdés Fernández) Eventos Wed, 06 Feb 2019 18:59:07 +0100
          La Casa de Jack http://www.scifiworld.es/reviews/la-casa-de-jack.html http://www.scifiworld.es/reviews/la-casa-de-jack.html La Casa de Jack

          De jajas con von Trier

          “El director ese danés que está loco”. No hay duda, todo el mundo sabe a quien nos referimos con ese enunciado. En el Top 10 de “directores con mas personalidad de la actualidad” es más que evidente que Lars von Trier estaría entre los cinco primeros con solvencia. Siempre han sido muchas sus virtudes, como su forma de ver y entender los hechos que rodean a los personajes de sus historias, lo impecable de lo visual en sus cintas o la pulida supervisión de actores que realiza en sus trabajos. Muestra de ello son títulos como Dogville, Anticristo o El Jefe de todo esto. También tiene alguna tara, como la densidad con la que a veces narra, prueba de ello lo tenemos en Melancolía, tal vez su film mas pretencioso. Y luego, tiene algunas divertidas sin más, con las que es agradable pasar el rato, como los dos volúmenes de Nynphomaniac, por poner solo un ejemplo.

          Su nueva producción La casa de Jack, que se presentó con honores el pasado Festival de Sitges, aunque fuera de concurso oficial, se englobaría en el primer sector.

          Durante la década de los setenta en Estados Unidos seguimos al brillante Jack durante un período de 12 años, descubriendo los asesinatos que marcarán su evolución como asesino en serie. La historia se vive desde el punto de vista de Jack, quien considera que cada uno de sus asesinatos es una obra de arte en sí misma.

          Llevo ya un tiempo intentando no spoilearme la vida con trailers o reseñas antes de conseguir ver una película. No siempre ocurre, pero con La Casa de Jack tuve suerte y lo conseguí. Lo que yo esperaba como una perturbadora cinta de serial killer, al más puro estilo Henry, terminó siendo una divertidísima comedia negra (negrísima) sobre vida y milagros de un desequilibrado, pero letal y cuidadoso asesino en serie interpretado por un Matt Dillon (que cada vez se parece más a Bruce Campbell) en unos términos más que acertados.

          Una vez más, en el plano técnico von Trier cumple con creces, cuida hasta el ultimo detalle y esta vez no iba a ser una excepción, destacando por encima del resto de factores la iluminación, con una fotografía muy de la época y unos tonos que ayudan al desarrollo de la historia. En la historia es donde nos comenzamos a encontrar con una serie de elementos que si fuéramos catedráticos o políticamente correctos (fuck!) podríamos catalogar de enfermizos, cargantes o gratuitos. Al contrario de eso, todos los excesos vistos en la película y entendidos siempre como una sátira yo los considero humor, y del más estimulante. No es que sea un no parar de reír, tampoco estamos ante el tipo de comedia negra El Lobo de Wall Street, son varios puntos, donde la perversidad de Jack más hace gala y donde llegan las mejores y más divertidas secuencias. El resto de actos, que se pueden considerar de transición, son los que más se acercan a un drama policíaco con la firma de su director, aunque tampoco muy marcada, o al menos no tanto como en varias de sus anteriores obras. Por lo menos hasta el último tercio de película, donde por fin vemos a un Bruno Ganz que hasta entonces solo era narrador en forma de voz comunicativa con Jack y donde acompañamos a los personajes a un submundo pseudo-onírico que cada uno puede interpretar como quiera, pero que parece ser el subconsciente de un Jack al que sus propios demonios le traicionan. El final, un coitus interruptus de los buenos. De los que le gustan a su realizador.

          Es remarcable, además, la aparición de Riley Keough, (en una de las mejores y mas perversas escenas del film junto a la de Uma Thurman) una de las actrices más en forma del Hollywood joven y a la que vimos ya en la reciente obra maestra Under the Silver Lake.

          En resumida cuentas, remánguense la camisa y aliñen bien para saborear el último menú del director danés ese que esta muy loco. Puede que no sea su mejor película y que al final del visionado os sintáis sucios, pero no os sintáis culpables y reír. Reír mucho. Eso no os lo quitará nadie.

          • La casa de jack
          • The house that Jack built
          • Matt Dillon
          • Lars von Trier
          • Riley Keough
          • Bruno Ganz
          • Uma Thurman
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            ignacio@artisticfilms.es (Ignacio López Vacas) Críticas Mon, 04 Feb 2019 18:59:47 +0100
            Verano del 84 / Decepción del 84 http://www.scifiworld.es/home/verano-del-84-decepcion-del-84.html http://www.scifiworld.es/home/verano-del-84-decepcion-del-84.html Verano del 84 / Decepción del 84

            El título de la película  hace contextualizar su diégesis, irremediablemente. ¿Qué pasaba en aquel verano en las pantallas de medio mundo?

            Aparte de asistir a otra fase expansiva del blockbuster norteamericano en el globo, están los estrenos de Indiana Jones y el Templo Maldito (Indiana Jones and The Temple of Doom, Steven Spielberg) o de Calles de fuego (Streets of Fire, Walter Hill), aunque los títulos más significativos para esta crítica serían Gremlins (Joe Dante) o Starfighter: La aventura comienza (The Last Starfighter, Nick Castle). En ambas ficciones una comunidad era zarandeada por “lo extraño”, bien en forma de bichejos a los que no se podían alimentar después de la medianoche o bien en forma de extraterrestres, reclutando pilotos para defender la frontera galáctica contra Xur y la armada Ko-Dan. Además sus actantes compartían una misma geografía: un municipio o suburbio residencial donde creían vivir protegidos. Todo esto se vuelve a presentar en la película de Yoann-Karl , Anouk Whissell y François Simard, los creadores de Turbo Kid (2015) pero quizás su propuesta se acerque más a “ lo real” que otros homenajes como pudieron ser Super 8 (J. J. Abrams, USA, 2011) o la serie Strangers Things (Matt y Ross Duffer, USA, 2016-), como puntos de partida de un legado Amblin que, por supuesto, Verano del 84 prolonga. Hasta aquí todo lo que se puede esperar pero más allá, sólo existe una profunda decepción y sobre todo una que enfada. Existían motivos suficientes para construir otro ejercicio de estilo. Otro periplo por recorrer que estuviese preñado de las características de los productos anteriores, pero que al mismo tiempo, pudiese incluir alguna novedad, es decir, dar más juego. Dos ejemplos pivotan las posibilidades, aminorándolas negativamente. El primero es la aproximación a los personajes. El tratamiento al grupo se ha visto infinidad de veces pero aquí se muestra una pequeña evolución en su acercamiento, que los hermana ligeramente con los personajes de Cuenta conmigo (Stand by Me, Rob Reiner, USA, 1986), mostrando a un grupo de adolescentes en plena efervescencia sexual continuada.

                                 Summer of 84 2

             De hecho, los chistes sexuales están diseminados por todo el metraje, repitiéndose a cada segundo como herramienta de distensión/distanciación que los creadores quieren otorgar a su ficción. Pero, además, existe algo que saca de quicio a la propuesta desarticulándola completamente. Los cuatro protagonistas, aunque se podía hacer extensible a la chica de turno, están horriblemente dirigidos. Y frente a la construcción de potentes imágenes como las de “la caza del hombre” nocturno, realizadas en planos cenitales, donde los vemos corriendo apoyados en los haces de luz de sus linternas, los planos y movimientos que sustentan la presencia del grupo se muestran incómodos. Es más, hay momentos cuando están los cuatro compartiendo algún plano general que no saben qué hacer. No saben dónde colocarse, pareciesen desorientados, bien no sabiendo donde ubicarse o bien, no creyéndose la mayoría de tonterías que sueltan entre ellos, cuestionando la credibilidad de la propia representación. Sería interesante preguntarse hasta qué punto hemos llegado a ese territorio donde la contaminación es tal, que ya da lo mismo escribir una cosa u otra, enseñar lo que sea.

                                Summer of 84

            El segundo ejemplo sería el peligro al que tendrán que enfrentarse el grupo, que es uno más férreamente anclado a su actualidad: los esquemas y estructuras narrativas se mezclan endogámicamente, mostrándonos otro verano inolvidable para los protagonistas que se tornará pesadillesco en forma de investigación en busca de un serial killer. La película está constantemente cuestionándose la posibilidad de que el vecino de al lado sea un asesino en serie y esa insistencia narrativa, pronto irá desinflando la estructura de la película. Eso sí, frente a un guion vacuo siempre podremos agarrarnos a una serie de ítems, elementos característicos con las demás ficciones citadas, como la utilización de las bicicletas, en concreto y haciendo un autohomenaje a su film anterior, las BMX o la utilización de la música pop del momento, ese Cruel Summer  de Bananarama, que nos ayuden a sobrellevar el sopor del visionado de la película.

            • Summer of '84
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              Proyectom05@hotmail.com (José Amador Pérez Andujar) Críticas Tue, 29 Jan 2019 23:06:54 +0100
              Glass http://www.scifiworld.es/reviews/glass.html http://www.scifiworld.es/reviews/glass.html Glass

              Colorín, colorado...

              Hace diecinueve años, el cineasta M. Night Shyamalan sentía como medio planeta observaba con intensidad la noche de premiere de Unbreakable (2000), su por aquel entonces cuarta película. Tenía los lógicos nervios del estreno, pero en esta ocasión el nivel de estrés era especilmente alarmante. Se sabía en boca de todos con el comentario general si igualaría (no digamos superar) el excepcional nivel mostrado un año antes en su anterior trabajo, la apoteósica The Sixth Sense (1999).

              Para su fortuna y la de todos los que seguimos su carrera, Unbreakable (2000) supuso la confirmación de un formidable contador de historias que sabe mezclar a partes iguales, intriga, entretenimiento y propuestas artísticas de calidad al alcance solo de los auténticos genios dotados de una singular visión; irrepetibles talentos que salen muy de vez en cuando, llámense Kubrick, Spielberg, Burton (Tim, no Richard) o los que quieran ustedes añadir a la lista.

              Unbreakable (2000) plantea la posibilidad que el legado de la humanidad, sus temores, sus oraciones, sus anhelos y deseos hayan sido recogidos no sólo en la tradición oral durante miles de años, si no que además de plasmarlos con la invención de la Escritura (papiros, piedras...) pudieran ser grabados en los comics y en especial, aquellos por los que los estadounidenses tienen mayor estima: los de superhéroes de capa al viento y ropa interior visible. Aunque pueda sonar a chirigota, lo cierto es que tanto argumental como cinematográficamente el film es una suerte total a la hora de disfrutar de la apuesta que Shyamalan nos propone e incluso se reta a si mismo y consigue un epílogo con giro (más o menos sospechado) que no desentona y hasta para muchos, sorprende.

              El cineasta de raíces hindúes continuó su carrera profesional hasta el 2008 con producciones tremendamente entretenidas en el peor de los casos y muy interesantes y relativamente originales en la mayoría de las ocasiones. Tanto ese cuento de terror invisible que era su Signs (2002), como la turbadora agonía que sufren los habitantes del poblado en medio de ese lúgubre bosque que era The Village (2004), la pequeña hermosa historia vista en Lady in the Water (2006) que pasaría por obra del mexicano Guillermo del Toro, pero que es fruto de su inventiva para adormecer a sus hijos o la "hitchcockiana" The Happening (2008), brillante pesadilla imposible recientemente plagiada por la pésima Bird Box (2018); todos eses largometrajes escritos por el propio cineasta y en tan breve espacio temporal lo encumbraban al Olimpo cinematográfico de directores con una mirada única.

              Pero la luz que iluminaba ese torrente de ideas, proyectos y retos, empezó primero a parpadear para posteriormente apagarse tras el fiasco de The Last Airbender (2010) y la plúmbea After Earth (2013). Decía Billy Wilder que en Hollywood vales lo que tu última película, sentencia de una crudeza irónica pero tan cierta como que en España, la Justicia es una señora sin vendas en los ojos y con una balanza prestada por el dueño del ultramarinos de la 13, Rue del Percebe.

              Así que el bueno de Shyamalan se mira un buen día al espejo y se pregunta "¿y ahora qué hago?". Una vocecita en su interior le dice "repite fórmula de éxitos pasados, que al público le va a dar igual". "Pero ¿cómo?, si Bruce Willis ya sabe que es un fantasma"- responde. "No, hombre con ésa no que no la mejoras, inténtalo con la del superhéroe, que puede dar aún juego". "Uhmm... vale, pero la vamos a alargar en una trilogía ahora que están tan de moda y si alguien me pregunta les diré que ya lo tenía desde hace dos décadas planeado". "Bueno, me parece bien, pero deja de hablarle al espejo que tu pareja empieza a mirarte con temor" -concluyó la vocecita (luego su mujer supo que era el representante, que le hablaba por un pinganillo inhalámbrico. Se quedó más tranquila, la verdad).

              En fin, que en 2016 dirige Split, largometraje con el que recupera cierta tensión narrativa, de marcado espíritu indie, como para restañar las heridas de sus anteriores descalabros de enormes presupuestos. Película que mereció mejor fortuna comercial y más reconocimiento de la otrora rendida crítica especializada y que nos regalaba un guiño final con vistas a un desenlace entre héroe y Bestia. Guiños que por recurrentes, han dejado de sorprendernos y que vemos innecesarios en muchas de sus obras. Es como si el cineasta se sintiera "obligado" a dejarnos expectantes ante la resolución de sus películas y que en Glass (2019) alarga de manera insufrible como el cierre interminable de The Return of the King (2003)

              Y así llegamos hasta el día de ayer, con una recuperada ilusión por el bueno de Shyamalan por ver qué solución nos ofrece a todas las cuestiones planteadas a lo largo de todos estos años sobre las venturas de David Dunn, las maquiavélicas maquinaciones de Elijah Price y un tercer convidado, Kevin Wendell Crumb (y sus múltiples personalidades) que damos por bueno si la ocasión lo merece.

              ¿Y lo merece?.

              No voy a entrar en el terreno de los spoilers, ni tan siquiera contar aquello que se pueda ("y hasta aquí puedo leer"- Mayra Gómez Kemp, dixit). Voy a intentar ser lo más honesto posible en mi epílogo y sí, id a ver la película y extraed vuestras propias conclusiones, pero personalmente, Glass (2019) me aburrió a niveles cósmicos, con una penosa argumentación, con sus personajes planos, carente de ritmo y una mejorable producción técnica (lo del uso de los colores, es tan artificial que parece salido del fin de proyecto de primer semestre de una escuela de cine). Un telefilme de sobremesa de martes lluvioso en donde tienes que esperar al fontanero que ya lleva un par de horas de retraso y no encuentras mecheros ni cerillas para poder encenderte el cigarro que llevas oliendo, si no lamiendo).

              Shyamalan debería replantearse el dejar de escribir sus propias películas, por que oficio tiene, pero corre el riesgo de entrar en el club de los Alex Proyas, Kevin Smith, Álex de la Iglesia y tantos otros. Autores de refererencia en el pasado pero que ahora se autoparodian como único sustento, propio del tránsfuga parlamentario de turno que no tiene nada más que ofrecer salvo su devaluada marca registrada.

              Una pena. Pero no perdamos la esperanza de que nos vuelva a sorprender si consigue un mejor asesoramiento y con colaboradores más adecuados por que insisto; sus primeras películas siguen ahí en nuestra memoria y las seguimos disfrutando.

              Y ahora, ya podéis empezar la lapidación.

              • Glass
              • M Night Shyamalan
              • Bruce Willis
              • Samuel L Jackson
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                javieraldariz@hotmail.com (El Guerrero Mandingo) Críticas Mon, 21 Jan 2019 12:39:47 +0100
                Clip exclusivo de La Casa de Jack http://www.scifiworld.es/cine/clip-exclusivo-de-la-casa-de-jack.html http://www.scifiworld.es/cine/clip-exclusivo-de-la-casa-de-jack.html Clip exclusivo de La Casa de Jack

                La película de Lars Von Trier que llegará a los cine el 25 de enero

                Os presentamos en exclusiva un clip de La Casa de Jack, la nueva película de Lars Von Trier que fue toda una sensación en el pasado Festival de Sitges. Disfrútalo bajo estas líneas.

                Estados Unidos años setenta. Seguimos al inteligentísimo Jack durante cinco incidentes y descubrimos los asesinatos que le definen como asesino en serie. Vivimos la historia desde la perspectiva de Jack. Considera cada asesinato como una obra de arte, pero su profunda inadaptación le plantea problemas con el mundo exterior. A pesar de la intervención de la policía se acerca inevitablemente, Jack contra toda lógica, se empeña en arriesgarse cada vez más. A medida que avanza la historia, compartimos las descripciones que hace de su condición, sus problemas y pensamientos mediante conversaciones con el desconocido Verge, donde se mezclan de forma grotesca la sofisticación, la autocompasión casi infantil y explicaciones detalladas de maniobras tan peligrosas como difíciles para Jack.

                La Casa de Jack llegará a los cines el próximo 25 de enero. No te la pierdas!

                {youtube}0_iA7-cRcus{/youtube}

                • The house that Jack built
                • Lars von Trier
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                  info@scifiworld.es (Scifiworld) Cine Tue, 15 Jan 2019 20:42:06 +0100
                  Ant-man and The Wasp, o cuántica para todo http://www.scifiworld.es/cine/ant-man-and-the-wasp-o-cuantica-para-todo.html http://www.scifiworld.es/cine/ant-man-and-the-wasp-o-cuantica-para-todo.html Ant-man and The Wasp, o cuántica para todo

                  Como justificar todo con la palabra "cuántico/a"

                  Segunda parte de la agradable Ant-man, aunque esta más floja, con un argumento rebuscado y poco interesante. Ubicada dentro del sobrecargado universo Marvel, este film se centra en el rescate de la Sra. Janet Van Dyne perdida hace 20 años en el mundo cuántico (¡¡??).

                  Ant-man y the Wasp tienen la habilidad de disminuir su tamaño a placer, pero existe un límite; el cuántico. Si encogen demasiado corren el riesgo de perderse en el mundo cuántico, como ya le ocurrió a la primera Wasp; la Sra. Janet.

                   

                  Menguando cada vez más

                  Nuestro aguerrido (y chistoso) héroe comienza a disminuir de tamaño gracias a su tecnológico traje. Ya se pudo ver en un anterior artículo (Como menguar al hombre menguante), como esto es física y biológicamente inaccesible.

                  En la escena en la cual comienza a disminuir hasta llegar al mundo cuántico, antes se detiene en un estadio anterior. En este tamaño se ve en inferioridad contra un tardígrado (visto en SFW#98. Cine y Extraterrestres).

                  Este animal microscópico parecido a una lombriz regordeta con patas tiene un tamaño máximo de 0’5 milímetros. Estos extremófilos pueden llevarse décadas en estado de letargo sin comer ni beber, sobreviviendo tanto en temperaturas cercanas al cero absoluto (-273ºC) como también sobrepasando los 100ºC. Su capacidad de resistir altas dosis de radiación y de reparar su ADN lo hacen un perfecto superviviente.

                  Pero Ant-man aunque muy pequeño, todavía debe hacerse más. El siguiente estadio en detenerse es delante de un átomo, el cual observa directamente.

                  Con este fotograma comienza el aluvión de incongruencias científicas no aptas para todos. Se podría colocar en el podio junto con El núcleo o Lucy, ambas analizadas en esta web.

                  El átomo, que se puede ver en la imagen superior, es completament erróneo a la realidad conocida. Esta representación es la de Rutherford, superada desde hace no menos de 80 años. La investigación hizo evolucionar este concepto de órbitas fijas a unas (más complejas de entender**) órbitas probabilísticas.


                  **Las líneas espectrales concretaron la cuantización de los electrones en sus órbitas. Años después la ecuación de Schrödinger concretó las densidades de probabilidad en sus órbitas… [al artículo completo]

                   


                  El mundo cuántico de Ant-man


                  Ya en la escena se pasa al susodicho mundo cuántico, mencionado a estas alturas como cien veces en la película. En él podemos ver a un Ant-man contemplando su viaje hacia un extraño mundo.

                  La verdad es que estéticamente es muy bonito lo que se representa aquí, pero nada más irreal y falso. La escena prosigue y finalmente el viaje se detiene, ahora el héroe debe buscar a la mujer 20 años desaparecida.

                  El mundo cuánico real es extraño eincluso contrario al sentido común. Con él, un atomo puede existir en varios lugares a la vez y solo concretarse cuando se realiza una medición. Estas y otras muchas “rarezas” plagan a la mecánica cuántica.

                  Al estar a tamaño cuántico, el personaje debería comportarse como tal partícula**, pero nada de eso; según se ve él sigue teniendo propiedades macroscópicas.

                   


                  Incongruencias cuánticas


                  Ant-man sigue formado por átomos, los cuales son mayores al mundo en el que se halla; ¿como puede existir masa compuesta por átomos a tamaño cuántico?. Es como si un edificio de ladrillos fuera más pequeño que los ladrillos de los que está hecho.

                  La representación del mundo cuántico es tangible, se puede ver andando e interaccionando con elementos cuánticos ( el suelo mismo) como si fueran macroscópicos. La situación más surrealista es el encuentro con la persona perdida, ¿de qué se ha alimentado?, ¿porqué viste distinta?, ¿porqué ha envejecido?.


                  Y finalmente el rescate. La señal enviada para que los saquen de allí son ondas de radio, las cuales tienen comportamiento cuántico pero no se observan. Pero si están en ese mundo cuántico donde todo lo de su tipo se ve, ¿porque c_Ñ_ no se puede ver las ondas?

                  El límite entre el mundo cuántico y el macroscópico está en las ondas. El famoso experimento de la doble rendija de De Broglie lo confirma. La molécula de Fulereno tiene una longuitud de onda de 10-12 metros y las rendijas por las que pasa están separadas por un tamaño medio millón de veces mayor. La cuántica resuelve que atraviesa ambas rendijas, pero si intentamos medirlo entonces se obtiene una sola señal.

                  Otro problema a raiz de esto es el que acarrea el principio de incertidumbre de Heisenberg. En el mundo cuántico nada está quieto y por ello concretar una posición es arto difícil; el llamado límite de Plank. Si intentas medir la posición en un determinado momento de una partícula cuántica se hace imposible concretar a que velocidad se mueve, lo mismo a la viceversa. El mismo proceso de medida cambia el sistema. Así que tendremos a los perdidos en el mundo cuántico imposibles de concretar donde se hallan.


                   

                  Sé que es una película y que es ficción, pero tampoco quita que las licencias que se tomen sean un poco más respetuosas con la Ciencia que (mal)utilizan.

                  • AntMan and The Wasp
                  • Peyton Reed
                  • Paul Rudd
                  • Evangeline Lilly
                  • Ciencia vs Ficción
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                    cardescu@gmail.com (Cristian Cárdenas) Cine Tue, 15 Jan 2019 12:41:09 +0100