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Historias Asombrosas: Hostil

el  Sábado, 05 May 2012 02:00 Por 
Historias Asombrosas 2012 os ofrece un nuevo relato con el que disfrutar a la luz de la hoguera en el hogar del fantástico.

Mark estaba sentado frente a la consola realizando las comprobaciones rutinarias de la nave. Karen revoloteaba a su alrededor como una mariposa –o al menos eso es lo que pensaba Camille. Esta a su vez, estaba sentada frente a su propia pantalla, junto a Frank Smithson, analizando las muestras tomadas recientemente en Epsilon 3. Camille perdió un poco la concentración en su propio trabajo, al fijarse en aquella zorrita que no dejaba de coquetear con el ingeniero; cierto que el coqueteo era recíproco, pero no podía evitar que ella le irritase mucho más que él. Desde allí no podía escuchar lo que se decían, pero seguro que distaba mucho del buen gusto y el decoro. Debía reconocer que después de 8 meses en el espacio sin ver a ningún ser humano más que a los otros 6 que convivían con ella en la nave, incluso ella había sentido “ciertas necesidades”, pero aún así seguía reprobando la actitud desafiante de Karen y la evidente sensualidad que parecían emanar de ella.

- Te veo algo tenso Mark.... quizás podría hacer algo por ti...
- Seguro que sí –Mark torció el labio en un gesto lascivo-. No sabes la falta que me hace...
- Entonces quizás un día de estos tengas suerte, vaquero.
- Un día de estos entonces quizás te haga gritar.... –ambos rieron.

Bromeaban a menudo, pero,  ¿por qué no? Pensó Karen. Ambos eran jóvenes, estaban libres y llevaban mucho tiempo allí arriba. Mark la agradaba de veras, si bien, aunque sonreía con los labios nunca le veía sonreír con esos hermosos ojos azules. Él seguía representando un enigma para ella; Y eso le encantaba.
Con la sonrisa aún en los labios, Karen se dirigió a la puerta que comunicaba con la sala del piloto. Tenía trabajo que hacer y ante todo era una profesional; aunque pilotar una nave en estos tiempos no era como antes. Casi todo lo realizaba el piloto automático y ella sólo tenía que ir de vez en cuando a comprobar el rumbo y añadir algunas modificaciones. Al levantar la vista, su mirada se cruzo con la de Camille que la miraba con reprobación, más evidentemente de lo necesario. Karen alzó una ceja un momento a la vez que endurecía su expresión, un gesto que contenía todo un diálogo: ¿Qué pasa zorra? ¿Te crees que no sé que te acuestas con soso-Frank a pesar de tener un marido esperándote en casa? ¿Piensas darme lecciones de moral? Y aunque no está nada claro que toda la sentencia le llegara a su rival, esta palideció, parpadeó dos veces y bajó la vista visiblemente afectada, concentrándose rápidamente en su trabajo.

Cuando llegó  a su puesto, sito en la parte delantera de la nave con una gran estructura transparente que le permitía contemplar el espacio exterior, el capitán la estaba esperando. John Morgan era un corpulento hombre de raza negra, todo músculo y de casi 2 metros de altura. Era firme y serio pero le caía bien. Hacía bien su trabajo y siempre parecía estar por delante de la situación. Además pese a ser rígido en el cumplimiento del deber, sabía cuando ser menos estricto con la tripulación. Se sentó a su lado y durante un rato estudió con ella el rumbo y le dio algunas órdenes nuevas. Pensaba que acabadas las formalidades se iría pero John carraspeó e hizo lo que parecía un intento de conversación informal.

-    Sabe por qué está aquí? –le preguntó.
-    Señor.... –Karen no entendía si se refería a hacer su trabajo, a la nave o si de repente el capitán iba a entrar en una conversación de tipo metafísico....
-    Yo la pedí expresamente para el puesto –Karen enrojeció ligeramente-. Serví con su padre –el pecho de esta se hinchó levemente en un gesto claro de orgullo-. Era un gran hombre. Y usted podría ser tan brillante como él. He seguido su hoja de servicios.
-    Gracias señor!
-    Pero....debería dejar de comportarse como una adolescente en celo en público –Karen se quedó rígida e intentó vanamente responder pero le falló la voz-. Entiéndame, no me importa con quien se acueste, llevamos mucho tiempo en esta misión y seguramente hasta sería positivo para ustedes y su rendimiento pero no quiero ninguna  muestra visible de ello. ¿Entendido?
-    Sí señor –estaba visiblemente pálida pero recuperó el tipo con cierta dignidad.
-    Y tampoco quiero envidias o rivalidades con ningún otro miembro de la tripulación, ni siquiera con esa bruja de Camille –y le guiñó un ojo. Karen no sabía si morirse o sonreír. Estaba claro que el capitán estaba al tanto de todo lo que pasaba en la nave, incluso de lo que ocurría cuando no estaba presente.
-    Karen –esta se sorprendió porque el capitán no solía llamar a nadie por su nombre de pila- esto no es ninguna reprimenda. De hecho, esta conversación ni siquiera ha tenido lugar, igual que las que no tendré con otros miembros de la tripulación. Todavía nos quedan algunos meses juntos y quiero que sean tranquilos, ¿de acuerdo? –ella asintió-. Y sepa, que espero mucho de usted.

Y a continuación el capitán se levantó, saludó –un saludo a medio camino entre lo militar y lo informal- y unos minutos más tarde volvía a estar sola en su puesto perdida en el centro de la galaxia y una sensación de paz la embargó.




-    ¿Cómo empezó todo?
-    Mark.... er...el señor Robson, encontró unas lecturas anormales en su consola...
-    Robson era el encargado de todas las rutinas de seguridad y funcionamiento de la nave, ¿no?
-    Sí. Encontró algo extraño en los sensores de movimiento de la nave, en zonas en que se suponía que no había nadie.
-    ¿Estaba usted allí cuando lo comunicó? –la silla del entrevistador era mucho más cómoda que la suya y tenía un vaso de agua junto a él, algo que ella no tenía. Estas señales le hicieron preguntarse si no era más bien un interrogador y ella una sospechosa de... algo.
-    No. Yo estaba aún en la cabina. Me avisaron más tarde. Igual que a la doctora Shaw y a Ernest Taw, el mecánico.




-    Parece ser que tenemos una forma de vida alienígena –les informó el capitán-. Seguramente se coló por descuido mientras tomábamos muestras en Epsilon 3. Las condiciones del planeta, al igual que las lecturas intermitentes captadas por la nave, de las que nos ha informado Sr.Robson, sugieren que será una forma de vida muy distinta de las que hemos visto en la tierra. El Sr. Taw y yo pasaremos a la armería e iremos a valorar y neutralizar la amenaza si la hubiera, o simplemente capturar a la criatura para su estudio.
-    Quizás deba ir yo con ustedes –dijo Mark-. Puedo llevar la consola a distancia y ayudarles.
-    No –le interrumpió el capitán-, prefiero que realice el control desde aquí. Si conseguimos imágenes de la criatura podrá contar con la doctora Bosworth (Camille, la zoóloga) y la Dra. Shaw para darnos una idea de sus características –Mark asintió.
El capitán y el Sr. Taw salieron y se dirigieron, primero a la armería y luego a las entrañas de la nave.



El entrevistador asintió, aunque más que una afirmación parecía una pregunta para que Karen prosiguiera.
-    Taw y el Capitán entraron –contó esta-, mientras Mark, el ingeniero les seguía por la consola, al mismo tiempo que intentaba utilizar el circuito interno de cámaras de la nave para localizar a la criatura. Tenía una lectura de esta, pero a veces los instrumentos parecían fallar y esta desaparecía o quizás los instrumentos no estaban preparados para esta forma de vida.


-    ¿Lo tienes? –sonó la voz del capitán por el intercomunicador.
-    Estoy en ello –respondió Mark.
En la consola de este, aparecían diferentes ángulos de la zona donde se había percibido al hostil poco antes. Era esta una zona mucho menos habitable que aquella en la que la tripulación solía moverse y estaba llena de tubos y cables, así como diferentes instrumentos y cuadros. En un lado hacia arriba, un agujero con forma cuadrada –la entrada a los conductos de ventilación, que recorrían toda la nave- y unas minúsculas cámaras, acababan de redondear el panorama. Parecía como si el diseñador de la nave se hubiese concentrado sólo en hacer habitable la zona en la que tendría que moverse la tripulación y olvidado las zonas de servicios, carga y hangares al caos más absoluto.
Mark hizo que las cámaras giraran lentamente de un lado a otro en busca de movimiento, mientras todos contenían la respiración. No parecía haber nada allí, pero como la iluminación era casi inexistente todos intentaban escudriñar en las imágenes de la consola.

- Vuelve atrás! –gritó la doctora Shaw-. Creo que he visto algo.
- Un momento..... Ya.
Y era difícil verlo....pero allí estaba....más que su forma se percibía un movimiento entre los cables y tubos.
-    ¡ Capitán lo tenemos! ¡Sección 3C!
-    Llegamos en 3 minutos –clamó la voz en el intercomunicador.

Todos clavaron la vista en la consola. Y esta vez lo vieron...una criatura oscura, oleosa, orgánica, sigilosa que terminaba en una cola alargada y amenazante, aunque se moviera casi tan despacio como la criatura. Recordaba a aquellos monstruos de películas del espacio que se hacían cuando el cine todavía no era holográfico.

-    ¡Ya llegamos! –se oyó la voz del capitán-.
-    ¡Esperen...se mueve! – la criatura se desplazó algo más evidentemente- ¡Ha entrado por el conducto de ventilación!
-    ¡Mierda! ¡Supongo que tendré que entrar! –algo más débilmente se oyó- Taw usted quédese atrás y vigile por si tengo problemas. Robson, ¿Tenemos lecturas del hostil?
-    Vagamente. El sensor parece haberle seguido hasta la primera bifurcación pero después lo pierde.... Parece que es capaz de moverse bastante más deprisa de lo que creíamos.
-    Sigo el conducto hacía delante –reapareció la voz del capitán después de unos minutos-. De momento no veo nada. ¿Izquierda o derecha?
-    Derecha.
-    Tomo la bifurcación. Sigo sin contacto visual. Hssss –interferencia- hssss
-    Tenga cuidado. El sensor indica movimiento unos metros por delante suyo.
-    Si...hssssssss......sin......hssssss....da........hssss.....Es.....ro....hssssss.....................................
-    Hemos perdido el contacto. Taw me recibes? ¿Taw? –pasaron unos minutos-. Tampoco me recibe....
-    No tiene mucho sentido, ¿no? –comentó Frank- dentro de la nave no debería haber problemas de comunicación...
-    ¿Quieres decir que no hago bien mi trabajo? –saltó Mark-.
-    No, no. No es eso...es sólo que.... –su respuesta se fue apagando en un hilillo de voz.
-    Quizás tengamos interferencias..o haya ocurrido algo –dijo Camille. Y Karen estuvo a punto de decir “Claro que ha ocurrido algo estúpida”, pero se reprimió.
-    Debería haber ido con ellos –dijo Mark-. Esta vez me llevaré el control a distancia, podréis seguirme igualmente por la consola. Tendremos que armarnos también y, seguramente no sirva de nada, pero Dr. Shaw, ¿tiene en la enfermería algún sedante fuerte?
-    Sí. Pero no creo que sirva. Sólo se puede inocular con jeringuilla con lo que deberías estar muy cerca de....esa cosa...
-    Bueno...iré con usted y me lo llevaré... por si acaso. Frank tú me acompañarás, pero nos reuniremos aquí en media hora.
-    ¿No me estás ninguneando? –exclamó Karen-. Debería ir yo. Frank no tiene entrenamiento militar.
-    Cierto. Pero tampoco es el piloto.
-    Esta nave se pilota sola.
-    En condiciones normales. Pero si falla el piloto automático o si hay que ordenar a la nave algo extraño como que se vaya lo más lejos de la tierra o que se autodestruya.... eso es algo que sólo tú puedes hacer....
-    Entiendo...-contestó no del todo convencida-.  ¿En qué puedo ayudar?
-    Acompaña a Frank a la armería y trae armas también para vosotras por si algo no sale bien. Y sobretodo, necesito saber en todo momento donde estáis todos –Karen asintió. Algunas cabezas más también se movieron.





-    ¿Entonces siguieron el plan del Sr. Robson?
-    Sí, era lo más lógico. Trajimos armas y él y Frank fueron a buscar a Taw y al capitán para asistirlos o ver si les había ocurrido algo. Piense que en aquel momento nuestro diagnóstico de la amenaza no era tan grave como...bueno como se vio más tarde. La doctora se quedó en el laboratorio, no sé muy bien por qué, pero a Mark no pareció importarle. Eso también fue un error, pero en aquel momento no pensábamos tan claramente como creíamos.




Pasó un buen rato hasta que volvieron a oír la voz de Mark. Además, este transcurrió tan lentamente que los nervios  estaban a flor de piel. Finalmente un crujido en el intercomunicador y a continuación se oyó al ingeniero, si bien había algunas interferencias.

-    zzzzzz... Karen..... Camille... me recibís?
-    Te recibimos. Adelante.
-    Esto es un desastre.....zzz...acabo de e contrar al capitán.... está muerto..... y he perdido a Frank.....
-    ¿Cómo que has perdido a Frank? –interrumpió Camille-. Se suponía que teníamos que mantenernos juntos. ¡Tú lo dijiste! –Karen la cogió del hombro y la apartó con amabilidad.
-    Mark. ¿Qué ha pasado con Frank? ¿Y dices que el capitán está muerto?
-    Sí. Algo se abalanzó sobre nosotros y no sé que ha sido de él. Acabo de encontrar al capitán y no es un espectáculo agradable. Lo siento.
-    Situación.
-    Estoy en la sección 4C. ¿Está la Dr.Shaw con vosotras?
-    Negativo. La hemos llamado pero tampoco contesta. No me gusta esto Mark.
-    Conservad la calma. Coged las armas. Reuníos con la doctora y volved ahí. De momento no corréis peligro. Yo buscaré  a Frank y a Taw.






Karen abría el paso. Se desplazaban silenciosamente por el pasillo, mirando a todos lados. Habían pasado innumerables veces por allí, pero esta vez el pasillo parecía más largo que nunca. Finalmente llegaron a la unidad médica. Al abrir la puerta se encontraron con una pulida habitación gobernada por una mesa y una silla, rodeada de varias consolas y unas paredes repletas de alacenas pulcramente ordenadas y varias máquinas preparadas para encontrar y diagnosticar cualquier problema que pudiera sufrir la tripulación. Allí, a los pies de estas máquinas, yacía el cuerpo de la Fiona Shaw en un charco de sangre. Tenía el pecho destrozado. Karen intentó retener a Camille, pero esta también lo vio y empezó a temblar. El entrenamiento de Karen se puso al mando; se puso tensa y buscó una pared donde apoyar la espalda para tener controlada la habitación. Intentó calmar a Camille que estaba al borde de un ataque de pánico. Karen misma lo estaba también, pero no podía permitirse el lujo de derrumbarse. Tomó aire y llamó por el intercomunicador que llevaba encima.

-    Mark. Mark. ¿Me recibes?
-    Te copio.
-    Fiona está muerta. Parece que la cosa la ha encontrado.
-    No es posible.... –pausa-. Espera.... ¡Claro! Los conductos de aire conectan toda la nave. Un momento. Voy a ver si lo encuentro por los sensores de movimiento –hizo una pausa y sonó algo aturdido-. No os asustéis, pero.... lo tenéis muy cerca. Salid de ahí enseguida y dirigíos hacia la sección 4 D que es donde estoy yo ahora mismo.
-    Camille –empezó Karen, pero esta ya había atravesado la puerta- ¡espera!!! Mark, Camille ha salido ya. Está muy nerviosa y se me ha escapado.
-    Recibido. No te preocupes. La interceptaré en unos minutos. Tengo vuestra posición en la consola portátil. No volveremos a hablar hasta que no estés casi aquí para no delatar tu posición. Corto.

Karen desandó sus pasos hasta la zona común, pero en vez de entrar, continuó hacia la sección 4 D, donde se encontraría con sus compañeros. Al menos con los que aún estuvieran vivos. A lo lejos oyó los rápidos pasos de Camille y pensó: “No seas estúpida. Si la criatura es un depredador te habrá oído hace rato.”.
En cuanto atravesó la puerta que daba a la zona 4 de la nave el intercomunicado cobró vida de nuevo.

-    ¿Karen? –escuchó-
-    Mark, estoy llegando.
-    Sigue adelante. Estoy sólo a unos pasos de tí.
-    ¿Está Camille contigo?
-    Sí, no te preocupes.
La puerta de la sección 4 D se abrió y el ingeniero apareció frente a ella. Le dio la mano y tiró hacia adentro.
-    Por aquí, rápido.
-    ¿Dónde está Camille?
-    Algo más adelante. No te preocupes.

Pasaron junto al cuerpo del capitán. Karen casi ni lo miró pero su aspecto era parecido al de la doctora. Al pasar notó que pisaba algo y en la semioscuridad no pudo verlo bien, pero parecía un tubito de plástico.
-    ¿Y Camille?
-    Allí. Allí delante está. Vamos.
Seguía sin verla. Intentó escudriñar la zona donde Mark le decía, pero aún no podía verla. Y de repente un mazazo se estrelló sobre su cara y la derribó.

Desde el suelo vio la cara sonriente de Mark y pensó: “Pues vaya. Ha debido ser algo cómico.” Aturdida como estaba, intentó levantar la mano, para que este la ayudara, pero de repente el puño de él volvió a descargar sobre ella, aún con más fuerza si cabe. Su cabeza impactó contra el suelo y sintió en su boca el sabor de su propia sangre. Tenía el labio roto y quizás incluso la nariz. Antes de que pudiera recuperarse notó como una patada le fracturaba también una costilla. Quería protestar, gritar, pero no podía. Se acurrucó en el suelo hasta que sintió que la cogían de las manos y estiraban de ella. Algo la apretó y entonces se dio cuenta de que la habían atado. No sabía si estaba aturdida, asustada o furiosa. Vio la cara de él acercarse. La miraba divertido. A un lado vio un cuerpo delgado que parecía Camille.

-    ¡Mark desátame ahora mismo! ¿Es que te has vuelto loco? –Él empezó a reír y esto la hizo proseguir con menos convicción-. Tenemos un alienígena en la nave matando gente y tú me atacas y me atas... –Sus risas eran cada vez más fuertes-.
-    El alienígena no ha matado a nadie –contestó entre risas-, pero sí están muertos. El capitán, Taw, Frank, la doctora... la tuve que matar a ella primero por si descubríais alguno de los cuerpos antes de acabar con todos. Aunque intenté camuflar las heridas para que parecieran hechas por un animal, ella quizás se hubiera dado cuenta de que estaban hechas con un cuchillo –vio que la mirada de Karen se desviaba a la izquierda-. Ah, ¿ya has visto a Camille, no? –Y volvió a lanzar una risotada-.
-    La has... ¿matado?
-    No, no está muerta. –Sacó un gigantesco cuchillo y se acercó al cuerpo caído al que empezó a acuchillar salvajemente- . Ahora está muerta –Karen escuchó su propia voz gritar-. Al menos ha sido más fácil que matar al capitán. Tuve que separarlos a él y a Taw y sedarlos. Eran los únicos más fuertes que yo. Al fin solos Karen. Ya te dije que algún día te haría gritar.... –Y se acercó a ella con el cuchillo-. No sabes las ganas que tenía. Me tuve que ir de la tierra porque se estaban acercando. Casi me cogen, ¿sabes? Pareció una buena idea en su momento, pero aquí en la nave.....me estaba volviendo loco. Os veía a todos, sacos de carne y sangre y no podía hacer nada.... Y tú eras la que más me apetecía. Por eso te he dejado para el final. Fue una suerte cuando encontré al alienígena ... parecía peligroso pero tenía más miedo de mí que yo de él. Eso me dio una idea. Grabé algunas imágenes suyas e incluí algunos programas en el ordenador para incomunicaros y separaros. Y yo por la consola portátil sabría en todo momento donde estabais. ¿Soy un genio o soy un genio?

Iba a morir. Sola. O peor aún, en compañía de un psicópata al que creía amigo y compañero, incluso posible amante. Estaba furiosa pero el miedo era cada vez mayor. Y no había nada que pudiera hacer ni nadie que pudiera ayudarla. Y entonces captó un movimiento sutil en una de las esquinas. Algo largo y oscuro pegado a un cuerpo igual de oscuro.





Su primera reacción fue gritar. Avisar a su compañero de que el hostil estaba allí, pero se reprimió. El enemigo no era el extraterrestre sino la persona que se alzaba sobre ella con un cuchillo. Quizás la criatura no era agresiva pero si lo era, casi era mejor morir por el ataque de este. Seguro que sería más limpio que lo que su antiguo compañero pretendía.
El alien se movió y se desplazó un poco. Ella se fijó en él. Y entonces ocurrió. Sintió una mente acercarse a la suya. No era nada concreto. Sólo una sensación. Parecía... una interrogante. Y ella permitió que las imágenes fluyeran de su mente. Otra interrogante, sólo que esta vez parecía tomar una forma de palabra: “¿Ayudar?”. Quizás. Vio que lo que debía ser la cabeza del ser miraba hacia ella. “Va a matarme”, pensó, “Si has de hacer algo mejor que sea pronto, porque creo que me quiere hacer durar pero me gustaría salir de una pieza”. Otra interrogante: ¿Cómo? Y Karen se dio cuenta de que posiblemente la criatura no era aún un adulto. Posiblemente de una sociedad de tipo colmena. Por eso tenía una cierta conexión psíquica con las otras criaturas de su especie. Y la desesperación de Karen había conectado su mente por un instante. Ella vio sus extremidades acabadas en una especie de uñas afiladas, al igual que su cola y vislumbró unas fuertes mandíbulas. La criatura tenía miedo. Había visto lo que el hostil había hecho a los de su propia especie.
Una bofetada la sacó de la conexión.
-    Ey Karen. Un poco de atención por aquí, ¿vale? ¿O te estoy aburriendo? –rió-. No te preocupes. No te haré esperar mucho más, aunque como sólo estamos tú y yo puedo dedicarte algo más de tiempo.
Vio el cuchillo que se acercaba a su rostro y pensó “ya está. Quizás no me mate aún pero me va a desfigurar.” Pero antes de que el filo tocara su piel, algo se enroscó en el brazo de Mark y tiró de él. Algo que hundió garras y fauces a la vez mientras este, que había dejado de reír, gritaba.
El cuerpo de Mark era un despojo rojizo en el suelo en el que era difícil distinguir el rostro y cuyo pecho había sido atravesado lado a lado por las zarpas del alienígena. Este descendió y se acercó a ella. Su aspecto era terrorífico, pero la había salvado, ¿no? Eso suponiendo que el ser no hubiera aprendido a matar ahora y decidiera que ella también era una amenaza o alimento. Contuvo la respiración y tironeó de las cuerdas de su muñeca. Vio que el ser alzaba sus garras y de repente estas se acercaron y cortaron las ataduras de sus manos.
Karen se levantó, todavía algo aturdida y miró al ser. Este se alzaba frente a ella como un niño que no supiera que hacer a continuación. Karen acercó despacio la mano hacia lo que debía ser la frente de este y lo acarició. Era frío y metálico al tacto.
-    ¿Qué vamos a hacer ahora? –dijo en voz alta-. Y en su mente encontró otra imagen. Era como las interrogantes de antes pero aún más difusa. No vio la imagen de hecho, sino que creyó ver las letras o una sensación “¿Hogar? –pensó-.





Se removió inquieta en la silla. Ya estaba durando mucho el interrogatorio.
-    Así sostiene que una criatura no identificada entró en la nave en alguno de los planetas anteriores a Epsilon 3, posiblemente bastante antes y mató a la tripulación. Usted consiguió deshacerse de él lanzándolo al espacio porque tuvo la suerte de que se encontrara en la zona de descarga y pudo abrir las compuertas. ¿Sabe que nos ha costado un montón de dinero en materiales?
-    Les hubiera costado toda la nave si yo hubiera muerto y esta no hubiera vuelto a la tierra.-el entrevistador carraspeó-
-    Sigo sin entender por qué aterrizó en Epsilon 3. Lo hemos comprobado en el plan de vuelo.
-    Tenía que revisar la parte exterior por si estaba dañada. No quería convertirme en una hamburguesa al volver a la tierra.
-    ¿No está usted familiarizada con la revisión y reparación de la nave durante el trayecto?
-    Por supuesto que lo estoy. ¿Se cree que no sé hacer mi trabajo? También sé que si en ese caso hay un problema y no queda nadie de la tripulación para apoyarme podría quedarme flotando por el espacio –el entrevistador pareció dudar un momento, pero se recompuso enseguida.
-    Creo que hemos terminado. Puede retirarse teniente.

Y Karen se levantó y se fue. Volvería al espacio lo antes posible. Tendría evaluaciones psiquiátricas y pruebas y mucha gente le preguntaría si estaba bien y si después de todo lo que había pasado no prefería un trabajo burocrático en nuestro planeta. Pero ella intentaría acabar cuanto antes y volver a ese lugar tan maravilloso y apartado de este lodazal que era la tierra. Porque quizás el espacio esté plagado de formas de vida extrañas y terroríficas, pero los verdaderos monstruos están aquí.

Por: Miguel Garre Alquézar

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