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Historias Asombrosas: La luz en el espacio

el  Lunes, 07 May 2012 02:00 Por 
Historias Asombrosas 2012 os ofrece un nuevo relato con el que disfrutar a la luz de la hoguera en el hogar del fantástico.


...No eran sus palabras las que probaban su sonrisa, era el sonido de su voz suave,  empapada  de dulce firmeza; Tan solo deseaba que todo el ruido se fuera con el anochecer... y escuchar... poder escuchar claramente el susurro del apasionado corazón que latía junto al suyo.
-¿por que te ríes?- pregunto ella con curiosidad
-por nada - respondió él con una sonrisa, jamás la había visto mas hermosa.

Los autos pasaban a gran velocidad,  sus faros enfocaban una y otra ves sus pasos.
 Una luz a lo lejos llamo su atención, repentinamente un sonido punzante le ensordeció, la luz aumentaba encegueciéndolo, giro su mirada hacia ella, podía ver como trataba de decirle algo con desesperación, pero no podía oírla… (Vaya si que se veía hermosa) pensó él.....en aquel momento el sonido y la luz se tornaron dolorosos. Escalofríos recorrieron su médula y rectaron a sus memorias, escucho pasos que se aproximaban a el, a su  alrededor cuatro paredes blancas le enclaustraban.

- debes inyectarle otra dosis- una voz le ordenaba a aquella sombra que permanecía inmóvil frente a él.
- no quiero oír de nuevo sus gemidos- replicó con cierto desdén  – no te preocupes no se volverá dependiente, finalizó.
Pronto la droga hizo efecto en él, imágenes de aquella carretera inundaron su inconsciente, perdió el equilibrio y su cabeza golpeo el suelo, hasta el momento era lo único que había podido sentir....

-¿por que te ríes? - pregunto ella con curiosidad, él parpadeo un poco confundido.
-por nada - respondió con una sonrisa, su corazón se acelero, latía cada vez mas fuerte, sujeto la mano de ella y camino hasta una cerca que se dibujaba paralela a la carretera.
Al otro lado de la cerca observaron un extenso terreno coloreado con césped, una piscina con ciertos indicios de descuido desencajaba en el centro del verde terreno, a su costado se hallaba una pequeña casa bastante abandonada.

-creo que vi a alguien - dijo ella con suavidad
-cruza la cerca tu primero y si nos descubren me avisas para correr- respondió él con una ridícula sonrisa.

Finalmente se encontraron del otro lado, el sonido del césped que se quebraba bajo sus pies envolvía el silencio, el ruido de los autos pasando en el camino deterioraba la novelesca ocasión. Ambos se sentaron en el césped mientras ella observaba el oscuro cielo, tan solo una solitaria  estrella se había escapado de las sofocantes nubes.

-un romántico paseo en una noche estrellada- susurro ella riendo sarcásticamente,
-cuando estamos juntos el mundo se pone al revés- contesto correspondiéndole la sonrisa.

Ella giro su rostro hacia él, al verla directamente a los ojos sus palabras escasearon, tan solo guardo silencio y observo.

-¡se encendió una luz en la casa!- dijo ella sujetándolo del brazo, en aquel momento se oyeron las voces de un niño y un hombre acercándose hacia ellos. Se levantaron apresurados, él la tomo de la mano y camino hacia la salida lo más calmado y rápido que pudo, tratando de no hacer mucho ruido emprendieron la huida. Estando a  punto de  cruzar la cerca una extraña voz de mujer hizo eco en su cabeza, "debiste besarla cariño" decía, el parpadeo; la blanca y estéril habitación volvía a su retina, "era el momento prefecto" continuó la mujer; él se encontró postrado en una camilla, una sonda salía de su nariz y no podía apartar su mirada del techo, "si cariño, era el momento perfecto, porque en lo que te convertiste ahora, nadie te besara"..... Parpadeo y se encontró nuevamente junto a la cerca.
-ya casi estamos fuera ¿por que te detienes?- dijo él volviendo su mirada hacia ella.

Pudo sentir el miedo que ella destilaba, lo veía en sus ojos, podía sentir como se helaban sus manos, y al  no apartar ella sus ojos del frente, él  giro su cabeza con curiosidad. Un largo y oscuro pasillo con paredes de metal  ocupaba el lugar donde se encontraba la carretera, rápidamente miro a su alrededor, solo habían dos caminos, volver o continuar era la vana idea que lo aquejaba, pero no era esto lo que ella temía, en la profundidad del pasillo una delicada figurilla humana flotaba, su identidad se ocultaba entre las sombras.  

-No vayas- le dijo ella con voz temblorosa mientras él soltaba su mano  y avanzaba  hacia la hipnótica aparición, a cada paso que daba  las sombras se alejaban y descubrían una mujer de tez  anémica vestida con trusas rojas; su identidad aun se mantenía escondida bajo las sombras - tres pasos mas- calculo él, cerro los ojos y procedió, estiro su brazo, en aquel momento pudo sentir con la  punta de sus dedos la helada piel  de esa mujer.

- ¡OH Dios!! - vio  un grueso lazo en su cuello; su rostro..... ¡Era ella!, rápidamente volvió su mirada hacia la joven,  ya no estaba....
- ¡OH Dios no!- grito arrojándose a los pies de la joven tratando absurdamente  de sostenerla
- ¡no no Dios!- sujetaba fuertemente sus piernas mientras las lágrimas se deslizaban por sus mejillas, se arrojo al suelo sujetándose la cabeza con las manos, gritando y clamándole a Dios ¡que no sea  ella!, mientras  templaba descontrolado.
Recuerdos golpeaban su memoria, siendo estos los horrores  que resguardaba la oscuridad mientras eran revelados por el flash de una cámara.
Ella aun colgaba como péndulo balanceándose ante sus ojos,  se vio  en esa vieja habitación que tanto odiaba recordar. La escena se desarrollaba delante de sus ojos, esta era la gran  obra de teatro siendo él,  parte del mórbido publico.
Allí estaban él y ella, frente a frente, gestos airados controlaban sus cuerpos, entonces,  pudo escuchar.......

-¿crees que accedí a ser tu novia solo por ese estúpido y “romántico” paseo? (rio el publico)
-pero no se noto que te disgustara, eres muy buena actriz- interrumpió el sarcásticamente. (El público aplaudía)
-¿qué pensabas que sucedería?- le dijo ella
-no se... que cambiaran las cosas- respondió él
-tu sabias bien que volveríamos a esto- contesto ella
-¿pero que puedo hacer? pensé que cambiaríamos- contesto bastante enojado
-¿que esperabas?  ! ¡¿Que te salvara?!- levanto ella la voz  - ¿que le diera sentido a tu vida?- continuó, al pronunciar estas palabras sus lagrimas se desbordaron por sus pómulos   - ¡no puedo salvarte! estoy tan perdida como tu- el llanto ahogo su voz  y él solo guardo silencio, dio media vuelta y salió de la habitación.
El telón se cerró y fueron apagadas las luces, desde luego el lugar se lleno de aplausos, la multitud ovaciono el empalagoso acto.   
A continuación  él se encontró nuevamente en aquel oscuro pasillo sujetando los pies de su amada disociable.
La estrecho fuertemente en sus brazos y acerco sus labios a los delicados pies de la joven.
-jamás quise que me salvaras- dijo mientras los besaba -sabia que estábamos perdidos, tan solo quería morir a tu lado-



-¡que hace ahí perrrdiendo el tiempo!- escucho esa  robusta y torpe voz con extraño acento, esta hizo eco en cada uno de los metálicos paneles que recubrían las paredes, las luces se encendieron una por una; poco a poco su vista fue aclarándose hasta que pudo ver al fondo del corredor un hombre de unos cuarenta años, este  vestía un traje naranja que iba desde su cuello hasta sus tobillos, en su hombro izquierdo una bandera de tres colores (negro, rojo y amarillo), en su mano derecha sujetaba  un casco blanco de visor  curvo y polarizado.

-aprrresúrrese que nos esperran- finalizo el hombre dio media vuelta y salió del corredor.

Al quedar solo  pudo observarse a si mismo reflejado en las brillantes paredes, vestía el mismo traje naranja de aquel hombre aun que su hombro no mostraba bandera alguna; su casco descansaba rígido sobre el suelo, en su mano derecha sostenía una jeringa con un turbio liquido, posteriormente perforo la piel de su antebrazo izquierdo permitiéndole al  liquido correr  por sus venas;  Después de impulsar toda la dosis en su torrente sanguíneo aparto la jeringa de su cuerpo, la arrojo contra su ser reflejado y este le observaba  injurito y burlón.
Aliviado,  no por el efecto de la droga sino por que sabía que fluía  por su organismo, camino hasta llegar al final del corredor.

Al cruzar la puerta, alrededor de cincuenta  personas continuaban una escena de euforia. Múltiples cámaras televisaban el evento, transmitiéndolo a millones de hogares alrededor del mundo,  los flashes lo turbaban una y otra vez inmortalizándolo en centenares de fotografías, él  tan solo agacho su rostro y expresó una  irónica sonrisa.

(Aplauden a un asesino drogadicto, que imbéciles son todos) pensaba a la vez que su sonrisa se hacia mas pronunciada. Ahora estaba en pie al lado de sus compañeros, ante los ojos del mundo, esperando  ser presentado como parte de la tripulación del "Crono".

 A continuación la tripulación: A su derecha el hombre de hace unos instantes, de pie con orgullo esperando que después de la misión fuese  reconocido como héroe en su país, todo un “Patriota”. A su izquierda la experta “Psiquiatra”, que solo había decidido ir por una extrema creencia feminista “no dejar nunca su genero atrás”.  A la izquierda de la Psiquiatra, el “Medico” de la tripulación, que aplaudía con alegría saludando a su familia, tres niñas y una mujer; por ultimo él.... quien se suponía era el hombre de ciencia, pero su motivo encerraba mas lo personal que lo científico. Después  que fueron todos presentados, la audiencia rompió en un frenesí de alabanzas dirigidas a aquellos hombres que desafiarían su humanidad.

En medio de toda la algarabía, las preguntas traspasaban su cerebro tratando de hallar alguna respuesta satisfactoria.

(El propio Einstein llegó a la conclusión de que, si se pudiera transmitir algo más rápido que la luz, se podría "enviar un telegrama al pasado"; pero por su teoría sabemos también que la materia que viajara a dicha velocidad se desintegraría. entonces……
¿Como el "Crono" lograría tal proeza?
...... tal vez tomaría atajos a través de otras dimensiones adicionales de la realidad, más allá de las tres que nos son familiares, esa seria una buena explicación para no violar los principios propuestos por Einstein, sin embargo toda la tecnología y la teoría en la que se basa el "Crono" se mantuvo confidencial, ninguno de nosotros conoce su funcionamiento) una lúgubre sonrisa oscureció su cara.
(Esto es mas un experimento que una misión...... y nosotros...somos… los conejillos de indias) emprendió una risa eufórica, una sensación de calor inundo su cuerpo sintiendo nauseas, sus brazos se hicieron cada vez mas pesados, la imagen de aquellos que lo proclamaban héroe se deshacía en su cabeza, el salón se encogía mas y mas, sofocándolo…. todo se oscureció.

Al palpar los muros que lo rodeaban sintió el frio acero en sus dedos, nauseabundo olor a orina seca impregnaba las paredes del túnel, al fondo del pasillo bajo la mísera luz parpadeante de una pequeña bombilla roja, arrodillado, un hombre desnudo susurraba en forma de rezo. El sonido de plegarias ahogadas en llanto que provenía de aquel hombre estremecía cada fibra de su ser.

-Pa-adre nue-e-estro..... Que e-stas... que estas.... en los  ci-ie-elos...... no pue-edo.... Se-eguii-ir...no puedo... ¡¡DIOS QUITAME LA VIDA!!... no quiero vivir así... ten piedad... ten piedad de mí-

-¿Quien eres?- pregunto él mientras se acercaba cautelosamente al perturbado hombre.
- ¡ALEJATE! ¡No te me acerques! ¡¿Que quieres?!- grito el hombre que se arrastraba apartándose de él  
- ¿Medico? ¿Que ha pasado?- dijo él acercándose a veinte pasos de la pequeña luz roja  
- ¡NO TE ME ACERQUES MAS!-

Cuando vio el estado del medico las nauseas trastornaron sus entrañas en tal forma que no las pudo contener.
Aquel hombre temblaba de forma casi convulsiva, su mejilla izquierda estaba desgarrada dejando al descubierto el hueso de la mandíbula, las dos piernas le habían sido amputadas a la altura de la rodilla y su sangre cubría las láminas del suelo.
 
-¡¿QUE HA PASADO?!-repitió el medico entrando en un episodio de  demencia, invadido por una risa frenética – no lo se,  solo puedo decirte lo que tu ya sabes- continuó,  acallando las histéricas carcajadas; su rostro se deformo en un gesto de profunda desesperanza, sus ojos se mantenían  fijos en el suelo mirando a la nada, la saliva se escapaba de su boca, goteando, generando un atormentador  sonido en el sombrío corredor. En aquel lugar bajo la incesable penumbra que los rodeaba,  separados  por  la distancia de veinte pasos,  un drogadicto y su medico quedaron en silencio.

Tenia que hacer algo por el convaleciente hombre, sus manos se congelaban, reviso entre sus bolsillos buscando la ampolleta de morfina y la jeringa. Recordó el pequeño bolso que ataba a su muslo derecho, allí estaban, las tomo en sus manos y lleno la jeringa cerciorándose de eliminar cada una de las burbujas de aire contenidas en ella.
Sonrió al ver cuan diestro era para ello, incluso bajo mortecina luz.


-Papi ¿Por que lloras?-

Apresuradamente alzo su mirada, una pequeña niña vestida con un largo vestido azul celeste permanecía de pie frente al doctor acariciándole las mejillas.
-Christine…. ¿que haces aquí?- sollozó el medico, sujetando a la infante entre sus brazos.
- ¿porque no estas con tu madre? ¿Por que estas aquí?
-ella me mando a buscarte Papi- respondió entregándole una pequeña cajita.
- Papi…
-dime chiquita….
-¿que paso con tus piernas?
De nuevo el llanto se apodero del medico mientras besaba a la pequeña; La desolad escena fue perturbada por indescriptibles  gritos que surgieron desde lo profundo de la oscuridad.  La pequeña rápidamente  tomo la mano de su padre.

-¡Vamos papi! ¡Mama nos llama! ¡Mama nos llama!
- ya vamos hijita- le respondió secándose las lagrimas– pero no seas maleducada y despídete del joven- finalizo el medico  sacando de la cajita una pistola  y volándose los sesos.

La niña beso las manos del cadáver,  dio media vuelta y se dirigió hacia el joven. Cuando cruzo bajo la lucecita roja, esta revelo el  físico de la niña, su semblante era escondido bajo dorados rizos, su cuerpo había sido desmembrado y luego cada parte retornada en su lugar sujetándola con gruesas costuras, la sangre se deslizaba por su cuerpo, dejando huellas carmesí impresas en el suelo;
El aterrorizado joven quiso correr, pero al dar el primer paso perdió el control sobre sus piernas cayendo boca abajo, golpeando su rostro contra el piso, aun consiente, con desesperación trato de mover su cuerpo, pero este estaba totalmente entumecido, intento gritar mas solo salió un flojo quejido de su boca, su corazón latía de forma violenta, cada segundo el sonido de los pequeños pasos tras él se oían a menos distancia, el nauseabundo olor del túnel se hizo insoportable, él tosía tratando de arrancar el repulsivo vapor de sus pulmones. El horror aumentaba más y más, dos ensangrentados zapatitos se posaron al frente de su rostro; al ver atreves de ellos, hacia los paneles de la pared, no vio reflejada la imagen de la niña en el metal, sino que se vio a si mismo, y su cuerpo había sido cortado y cosido como el de la pequeña… enloquecía, convulsionaba, la sangre se filtraba entre su garganta y le ahogaba, lentamente sucumbía…

-“¡Cayó! ¡Cayó la Gran Babilonia!”

Él y ella, permanecían bajo la  lluvia que los envolvía, el gris asfalto se oscurecía alrededor,  las gotas bosquejaban el tierno rostro de ella; su delicado cuerpo temblaba, él la estrecho entre sus brazos y beso su frente, deseando con todo su ser que ese segundo hubiera sido eterno, pero los  períodos de felicidad siempre son demasiado cortos; aunque no importaba cuando terminaría ese instante; un segundo, un minuto, un día, una eternidad.

-“¡Cayó! ¡Cayó la Gran Babilonia!”

-¡Despierrte, despierrte!- la robusta voz repicó en sus oídos, abrió sus ojos al ser sacudido fuertemente, la luz le ofuscaba; cuando su vista se acostumbro a la iluminación vio al robusto hombre, el “patriota”, que le sacudía para despertarle; miro a su alrededor, se hallaban en el compartimiento de suministros.

-“¡Cayó! ¡Cayó la Gran Babilonia!
Se ha convertido en guarida de demonios,
En refugio de espíritus inmundos,
En nido de aves impuras y asquerosas;”-
Vociferaba  la psiquiatra, agazapada en una esquina.

-¡YA CALLESE!- le ordeno el hombre  a la histérica mujer.
Los envases habían sido arrojados al suelo, derramando su contenido; la comida putrefacta cubría hasta el más pequeño rincón del compartimento. El joven se oprimía las sienes tratando de calmar la fuerte migraña que le aturdía mientras la psiquiatra le observaba con curiosidad desde el otro extremo del compartimento.

-¿Dónde esta el medico?- dijo el joven bastante confundido
-¿no lo rrrecuerrda?-  indago el “patriota”  –todos vimos cuando tomo la pistola y se voló la tapa de los sesos.
- entonces si sucedió
-clarrro que sucedió, mírrrese, incluso su uniforrme esta salpicado con la sangrre  
- ¿Qué nos esta pasando? – intervino el joven
- no lo se, - contesto el hombre embadurnándose los restos de comida en el cuerpo- si no me puede olerr, no me puede encontrarr- susurro gesticulando de forma exagerada.
-¿a donde hemos ido a parar?- pregunto el joven
- al igual que usted,  no recuerrrdo nada después del despegue. ¿Quierrre que le de mi explicación científica o perrsonal?- le pregunto el hombre al desolado muchacho
 - ¡Bien! -  continuó sin esperar su respuesta - comenzarrre con la científica, aunque esto de científico no tiene nada.  
Quizás en nuestra “misión de astrronautas”, hemos rrasgado el tejido del “espacio-tiempo”, atascándonos en algún lugarr del multiverrrso, en donde las múltiples rrealidades colapsan formando una sola, en la cual se nos prresenta el pasado y el futurro fusionados en un solo instante; eso si suena a científico ¿no crree?- dijo sonriendo burlonamente - quizás  tan solo estamos dando saltos en el tiempo, tal ves el medico se suicidarría después de la misión y nosotrros solo lo visualizamos antes de que hubiera sucedido, a lo mejor el medico de nuestrro tiempo este escondido en algún otrro compartimento de la nave; o tal ves… hemos perrdido la corrdura, y este sea un delirrio de locos; eventualmente despertarremos en un manicomio, drrogados e inmovilizados por una camisa de fuerrza. Pero, ¿quierre saber lo que en rrealidad pienso?- interrogo el hombre dibujando en su rostro aquella lúgubre sonrisa, que ya le era familiar al  joven.

-¿Quierre saberrlo?- pregunto nuevamente el hombre aproximando su rostro al de el muchacho, quien permaneció en inmutable silencio – Creo… crreo que hemos ido a parrar al infierrno- susurro intentando que solo le oyera el muchacho  

-¡EL INFIERNO!- grito la psiquiatra mientras se arrojaba al suelo, golpeando su rostro una y otra vez contra el duro metal;

-  ah… pero no todo esta mal-  agrego el hombre dándose media vuelta – aun funciona la grravedad arrtificial – finalizo reventando en risas.
La enloquecida psiquiatra sollozaba, gritaba, se hería gravemente, manchando el suelo con la sangre que empezó a brotar de su cabeza.
-¡Ya no aguanto mas!- exclamo el hombre en un asalto de ira,  agarró  a la mujer entre sus brazos y levantándola sobre su hombro derecho la cargó dirigiéndose hacia la puerta, la psiquiatra lo golpeaba consumida por la locura, tratando de soltarse del robusto hombre; a medida que se acercaban al portón de acero, los gritos de la mujer se convertían en ruegos.
-No, no me dejes afuera. Por favor- clamaba desesperanzada – Por lo que más quieras…por favor. . . por favor… no me dejes afuera- lloraba amargada, conociendo que todas sus plegarias serían en vano. Al llegar a la puerta, el “patriota”,  corrió los cerrojos y de un puntapié hizo que el pesado portón se abriera, tomo a la mujer y la arrojó al oscuro pasillo, cerrando de nuevo la compuerta y colocando todos los cerrojos, apago las luces del lugar y guardo silencio.

-No…por favor… déjame entrar… déjame entrar…-  murmuraba la psiquiatra postrada frente a la puerta, sus lagrimas se derramaban, rechinaban sus dientes  –no me dejes aquí... ten misericordia… déjame entrar…déjame entrar…  por favor –  
Las súplicas de la mujer taladraban la cabeza del joven,  le desesperaban.
-¡déjela entrar!- exclamo el muchacho
- ¿es que aun no entiende? ella harrá que nos maten- intervino el hombre
El joven se levanto y se abalanzó sobre el  “patriota”,  agarrándole por el cuello y arrojándole contra la pared; el robusto hombre fácilmente logro librarse del muchacho tirándole al suelo.
-¡No morriré por ella!- le grito el patriota al muchacho
Algo se acercaba desde la oscuridad, lo podía sentir,  la psiquiatra horrorizada golpeaba la puerta con desesperación, sus gritos se convirtieron en estremecedores quejidos, enloquecida rasguño el portón causando que sus uñas fueran extirpadas de sus dedos,  se cubrió la cara con sus manos, sus lagrimas se mesclaban con la sangre; a cada instante sentía mas próxima aquella presencia que le atormentaba, cerro forzosamente sus ojos,  algo respiraba en su nuca.

El joven, arrojado en el suelo, observo que en un casillero del compartimento, bajo una cubierta de seguridad, se en encontraba un revolver,  apresuradamente corrió y rompió la cubierta, tomo el arma y la empuño con las dos manos.

-¡abra la puerta!- le ordeno al “patriota” apuntándole a la cabeza
-¡no sea estúpido!, si abrro la puerrta ambos estarremos muertos.
-¡Aléjese de la puerta!
- ¡usted es un idiota! ¡Que crree que logrrara apuntándome con esa arrma!, necesitamos un poco mas de tiempo, y la psiquiatrra nos lo darrá.
La mujer grito tanto que destrozo sus cuerdas vocales, ahora de su boca solo surgía un agónico chillido, un desesperante ruido que atormentaba al muchacho.
- ¡ya cállese! ¡Mujer idiota! deje de fingirr, son los mismos gemidos que producía cuando tenia amorríos con el doctor, acosta de su esposa y familia, ¡me enferrrma! - exclamo el hombre pateando la puerta
- No, ¡usted es el idiota!- el muchacho sonrió mientras apretaba el gatillo.
El hombre se desplomo casi de inmediato, el proyectil entró en su cabeza, y al salir llevo consigo la mitad de su cerebro,  la bala siguió su rumbo hasta quedar incrustada en los paneles de acero de la puerta. El corazón del muchacho palpitaba, la adrenalina corría por sus venas, su mente quedaba totalmente en blanco, sin pensamiento alguno. Fue apresuradamente hacia la puerta y quitó los cerrojos, trato de abrirla pero no pudo,  la pierna del cuerpo del “patriota” la bloqueaba, se inclinó, sujeto el cadáver de las manos y lo haló lejos de la puerta. Al salir halló a la psiquiatra sentada frente a la compuerta, sus manos cubrían su rostro, pronunciaba palabras ininteligibles ahogadas en llanto. El se arrodillo junto a ella y la envolvió con sus brazos, aun temblaba y su piel estaba bastante fría.

-¿estas bien? cálmate ya todo paso- trató de consolarle
- ayúdame… por favor ayúdame- dijo suavemente la mujer
- ¿como te puedo ayudar?
- ayúdame a ser libre
Una lucecita azul advertía una fisura en el reactor, esta parpadeaba delante de él, la mujer lo abrazo fuertemente, la intensidad de la luz aumentaba, sacando al pasillo de las sombras. Ante sus ojos, a unos cinco metros, vio en el suelo el cuerpo descuartizado de la psiquiatra. La mujer que lo abrazaba empezó a reír de forma histérica, sujetándolo cada vez con más fuerza, el la empujaba con desesperación, tratando de quitársela de encima, las hilarantes risas de la mujer aumentaban, el joven la sujeto del rostro y con todas sus fuerzas la lanzó lejos, ella no paraba de reír mientras se deslizaba  por el suelo en su dirección tratando de alcanzarle,  la mujer se levanto y con su mano desgarro una parte de su torso dejando descubiertas sus entrañas, engullo una parte y arrojo el desperdicio sobrante al estupefacto joven, apresuradamente,  desenvaino el revolver y vacio todas las recamaras del arma en el ente,  aterrorizado corrió hasta el final del pasillo tratando de librarse de su incierto destino.
El joven aun corría por el interminable corredor, el frio consumía sus huesos, su carne cansada luchaba en contra de la fatiga,  la voz retumbaba en sus oídos, replicándole que no soltara su mano, como aquel  día en esa carretera, donde sus destinos se unieron.
“Jamás atravesaras la cerca” grito el ente reventando en carcajadas.

Steven McCain  despertó en su cómoda cama doble, a su lado, aun dormía su esposa. Se levanto, se dirigió al baño, se enjuago el rostro y cepillo sus dientes; al observar por la ventana de la habitación noto un cielo despejado, pensó que era un día perfecto. Vistió su bata y salió de la casa a recoger el periódico, el césped aun más verde se veía en una mañana como esa, sonrió y volvió a la casa; camino hasta la cocina, se sirvió una taza de café caliente, luego fue a la sala, se sentó en el sillón y encendió el televisor; programación infantil, deportes, programas matutinos, Noticias:

“…hoy se cumple el tercer aniversario…”

“…en honor al astronauta Adelber Feigenbaum, en Alemania se realizo un desfile encabezado por su esposa y su hijo de tres años…”

“… después de este incidente las autoridades exigieron mayor control sobre los proyectos del equipo “crono”,  según los estudios realizados en los restos, la causa de la explosión de la nave, fue una fisura en el tanque de combustión…”

“… los residuos  radioactivos han hecho inhabitable gran parte de la península…”
 
“… los supuestos astronautas, tan solo tuvieron tres segundos de fama (hahahha), antes de volar en mil pedazos, ni siquiera lograron salir de la atmosfera, así de avanzada esta la ciencia hoy en dia (hahahah)….”

“…. los directores del crono, ahora enfrentan millonarias demandas”

Para Steven McCain ya era estresante escuchar la redundante noticia, apago el televisor, se dirigió al comedor  y  desayuno con su esposa como cualquier otro día.

Por: Jair Esteban Sanchez Alvarez

 

Y además...

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