Sitges 2019

 

 

Scifiworld

American Psycho

el  Lunes, 08 August 2011 02:00 Por 
(Mary Harron, 2000)
Muchos conocimos antes esta película que el libro que la inspiró, escrito por Brett Easton Ellis. Eso sí, también fuimos muchos los que corrimos a las librerías a comprarlo después de verla. Esta es una de esas raras ocasiones en las que una adaptación, si bien no supera al libro del que nace, al menos sí que lo iguala. La estética de la película es claramente reconocible, las interpretaciones son brillantes, en especial, claro, la de Christian Bale como Patrick Bateman, un personaje que ofrece muchísimos registros interpretativos que el actor galés logro bordar en cada momento. La música es excepcional, todo temas de los 80 maravillosamente representativos. La puesta en escena también es formidable, presentándonos de una manera tan realista que asusta cómo viven los ejecutivos de Wall Street, los llamados brokers. Su estilo de vida no es menos deleznable que los actos que comete Patrick Bateman. Patrick Bateman… Estereotipo de un estereotipo. Patrick es un guapo, rico, inteligente, culto y triunfador bróker de Wall Street, que jamás come en casa, siempre en restaurantes carísimos y previa reserva. Con 27 años y siendo hijo de papá, su trabajo no es más que acudir a su lujoso despacho y allí leer revistas y escuchar música. Su tiempo libre lo dedica a cultivar su cuerpo, aplicarse miles de cremas y seleccionar cuidadosamente la ropa que se va a poner, toda de las mejores marcas y de diseño, y a salir con sus amigos a los locales más chics para ponerse hasta arriba de cocaína. El yuppie moderno por excelencia. Tiene una novia tan rica y tonta como él, a la que desprecia, pero que está ahí como parte de su aparente normalidad. Y digo aparente, porque bajo la fachada de Patrick se esconde su verdadera naturaleza: un desequilibrado que asesina mendigos, tortura prostitutas y despedaza a compañeros de trabajo con más éxito que él, en un ciclo sin fin de avaricia y aversión. Impresionante el momento del intercambio de las tarjetas de visita, y cómo Patrick se abstrae completamente en su mundo, sintiéndose el ser más desgraciado del mundo porque sus compañeros hayan alabado más las tarjetas de visita de otro ejecutivo a la suya. Para tranquilizarse, después, tendrá que apuñalar a un sin techo y pisarle la cabeza a su perro. Esa escena condensa quién es y cómo funciona su mundo. Solo le importa ser el más, sin importar qué palabra siga a más. Pero nadie puede ser mejor que él. Tan frágil y patética es su psique. Ese es el retrato de Patrick Bateman, maravillosamente captado por el director e interpretado a la perfección en todos sus matices por Bale. La música, como decíamos, no acompaña a la acción, sino que se convierte en otro personaje, en un compañero de Patrick en sus andanzas homicidas. Una de las mejores escenas es la de sexo con las dos prostitutas a ritmo de “Sussudio” y previa explicación de toda la carrera discográfica de Phil Collins. Soberbio momento, que después nos permite ver más que nunca al Patrick narcisista que solo está atento a cómo se le marcan los músculos en el espejo, ignorando completamente a los dos “objetos” con los que está echando un polvo salvaje. La crítica social está por todas partes, en cada explicación de la rutina de Patrick, en cada reunión de los empleados de Pierce and Pierce, en cada conversación entre esos despreciables jóvenes buitres de las finanzas y cada una de sus salidas nocturnas. Y las sutiles pistas van conduciendo hacia el extraño desenlace que alcanzamos tras el momento de máximo clímax asesino del joven Bateman. A muchos se nos quedó cara de tontos viéndolo, pero tiene toda la lógica del mundo. Bateman es un preso, encerrado en un mundo materialista y anclado a una clase alta que no ofrece nada. Él no es nadie, su trabajo no vale nada, su vida es tan rica y llena de lujos como plana y carente de emociones, no tiene auténticos amigos, ni uno tan solo, y es incapaz de amar a esa estúpida a la que en sociedad llama su novia. Su evasión de ese mundo es su mente, su fantasía, su locura encerrada en esa perfecta fachada bronceada y con corte de pelo de 100 dólares. Pero como reza el simbólico letrero sobre la puerta del local en la última escena de soliloquio interior de Patrick, “no hay salida”. En cierto modo, él es la víctima.
Más en esta categoría: « Transformers Afterparty »

Y además...

38.jpg

C/ Celso Emilio Ferreiro, 2 - 4°D
36600 Vilagarcía de Arousa
Pontevedra (España)

Redacción: 653.378.415

[email protected]

SFW Internacional

Copyright © 2005 - 2019 Scifiworld Entertainment - Desarrollo web: Ático I Creativos

Esta web utiliza cookies para mejorar la experiencia de los usuarios. Para conocer el uso que hacemos de las cookies, consulta nuestra Política de cookies..