Críticas - Scifiworld http://www.avia.scifiworld.es Sun, 16 Dec 2018 07:16:53 +0100 Joomla! - Open Source Content Management es-es Ralph Rompe Internet http://www.avia.scifiworld.es/reviews/ralph-rompe-internet.html http://www.avia.scifiworld.es/reviews/ralph-rompe-internet.html Ralph Rompe Internet

Ralph 2.0

Segunda parte que se adapta a las nuevas tecnologías internaúticas de forma verdaderamente inteligente. Como ya sucedía con la primera, nos volvemos a encontrar con una emocionante aventura para todas las edades que cumple sobradamente.

Ralph y su compañera Vanellope tendrán que jugárselo todo viajando por las redes en busca de una pieza de repuesto que salve Sugar Rush, el videojuego de Vanellope. Y para complicar más las cosas, ambos dependen de los ciudadanos de Internet, los llamados ‘ciudanets’ para que les ayuden a desenvolverse en ese peligroso mundo. Entre ellos está un empresario de Internet llamado Yesss, que es el algoritmo estrella y el alma de “BuzzTube”, la página web más de moda del momento.

Sería realmente, difícil tarea decir cual de las dos es mejor, tal vez la primera juegue con ventaja por el “factor frescura” en ese microuniverso, pero claro está que ambas son igual de buenas.

Ralph Rompe Internet es todo lo que deberían haber sido cintas como Pixels o Emoji La Película, por no hablar de Angry Birds.

Como ya era de esperar, resulta cómico el componente crítico que desarrolla con elementos como los likes hoy en día, los influencers, los videos virales y demás trending topics que circulan a diario por la web. A su vez, trata de imponer la notable moraleja de la amistad, en los momentos más ñoños y al mismo tiempo, más obligados del largometraje.

Durante un momento llega a saturar el número de referencias que puedes buscar en los pocos segundos que dura un plano una vez que la dupla de protagonistas llega a internet. Algo así como lo que sucedía con la genial Ready Player One, pero cambiando los personajes de videojuegos y alusiones a la cultura pop por todo tipo de menciones relacionadas con la mitología de internet de hoy en día donde lo que más destacaría serían los anuncios spam, la materialización de la deep web o el desarrollo a nivel visual de usuarios navegando, dando likes y siendo redireccionados de una web a otra. Como ya ocurría en Inside Out, consiguen visualizar estos conceptos con gran éxito. A su vez, junto a todo esto, la película mezcla todo lo relacionado con “la era web” con otro tipo de citas, la de los personajes ya conocidos que hacen acto de presencia. No tardará mucho en salir por internet algún listado con todos y cada uno de ellos, seguro, pero yo por el momento destaco la habitación en la que viven todas las princesas Disney y como son reflejadas en la cinta, justo como imaginaba, un grupo de pijas pedantes pero majas.

En resumidas cuentas, cinta de animación de garantías que volverá emocionarte en la butaca. La todopoderosa unión entre Pixar y Disney vuelve a destacar en nuestras carteleras.

  • Ralph Rompe Internet
  • Rompe Ralph
  • Ralph Breaks the Internet
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    ignacio@artisticfilms.es (Ignacio López Vacas) Críticas Wed, 12 Dec 2018 18:16:21 +0100
    Pesadillas 2 http://www.avia.scifiworld.es/reviews/pesadillas-2.html http://www.avia.scifiworld.es/reviews/pesadillas-2.html Pesadillas 2

    Noche de Halloween

    Con cierto retraso, llega a este medio la continuación de la película de 2015 basada en la exitosa serie de novelas juveniles con las que crecimos todos los niños de los noventa que teníamos buen gusto: Pesadillas.

    En esta ocasión Halloween cobra vida literalmente para poner en peligro a todo un pueblo. De alguna forma, la trama de la película es una de las fantasías de todo horror fanboy que se precie. Todas las criaturas que adornan casas y calles de un Halloween en un acomodado suburbio americano cobran vida y harán de las suyas bajo mandato de Slappy. Ya saben, el primo bueno de Chucky, el Monchito maléfico americano…

    Siendo lo que es, la película de Ari Sandel (no me atrevo a poner otra cinta de su filmografía) es divertida y hasta guarda un par de ases en la manga, como bien podrían ser las apariciones estelares de Ken Jeong o del mismo Jack Black, volviendo al rol de R.L. Stine con sobrepeso, aunque era muchísimo más protagonista en la primera entrega.

    Uno de los puntos más fuertes y donde más me temía un posible desastre es en los efectos especiales, más que conseguidos todos que consiguen darle al film el empaque que necesitaba. No me malinterpretéis, hay que seguir tomándosela a broma, solo que de esta manera no escuece. Por otro lado, otro de los mayores entretenimientos que ofrece es el ejercicio de identificar a todo el crisol de criaturas que van desfilando por pantalla y asociarlos a su manuscrito, tantos años después.

    Con todo, no deja de ser un “usar y tirar” en estado puro. Tal vez no os acordaréis pasados dos días ni de lo que iba, pero no deja mal sabor de boca.

    En resumidas cuentas, un cuento de horror pre-teen en forma de película, aunque parece más bien un piloto largo. Y no de la serie que adaptaba también los libros. Simpática, light y olvidable.

    • Goosebumps 2 Hauted Halloween
    • RL Stine
    • Goosebumps
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      ignacio@artisticfilms.es (Ignacio López Vacas) Críticas Wed, 12 Dec 2018 17:45:44 +0100
      Cadáver http://www.avia.scifiworld.es/reviews/cadaver.html http://www.avia.scifiworld.es/reviews/cadaver.html Cadáver

      No estaba muerta, estaba de parranda

      La última cinta de terror estrenada en salas (¿qué es eso?, se preguntarán muchos) en nuestro país viene avalada por el sobretítulo “del guionista de Boogeyman 2 y Boogeyman 3”. En realidad, no, no viene avalada por esa incendiaria frase, pero es real, lo que explica el camuflado hedor a estantería de videoclub en la que rebuscar un domingo lluvioso que desprende el film. Este guionista, un tal Brian Sieve, es un jefazo. No hace falta más que chequear su próximo proyecto, una película cuyo título: The Exorcism at Lincoln High, no hace sino confirmar que el escritor está cada vez más especializado en el subgénero de las posesiones y exorcismos varios.

      Y así comienza esta The Possession of Hannah Grace, con un exorcismo random que se le está efectuando a una joven poseída (Kirby Johnson) bastante random también. La cosa se descontrola hasta un punto en el que se cobra la vida un sacerdote y la misma joven. Meses después Megan (Shay Mitchell) trabaja en la morgue hasta la cual llega el cuerpo. Ahí comenzará la verdadera fiesta.

      La película es bastante genérica, aunque a su vez efectiva y correcta, salvo algún que otro error de montaje. Tras el prólogo y unos títulos de crédito tardíos inicia de forma bastante interesante, pero claro, los ecos a La Autopsia de Jane Doe son irremediables. Cuando comienza la acción y Hannah Grace, o en su defecto el ente que vive en ella, del que nunca por cierto llegamos a conocer nombre ni propósitos, comienza a hacer de la suyas por el depósito de cadáveres, la cinta se transforma muy sutilmente en un slasher sobrenatural sin sangre (ya saben, PG13) con todo lo que ello conlleva. Incluso muchos ingredientes ayudan a ello, a saber: pasado traumático de la protagonista, búsqueda en internet de los eventos relacionado con la poseída para más datos…

      Por otro lado, el guión resulta simplón en exceso. Si dejas pasar situaciones en las que los charcos son de gran tamaño y entiendes que sin ciertas licencias argumentales no habría película estás salvado. De lo contrario, si no aceptas pulpo como animal de compañía, te sangrarán los ojos…

      El cine de terror tiene sus códigos y dentro de su línea Cadáver es harta común, lo que no quita que sea disfrutable y una distracción digna de darla una oportunidad. Lo que ocurre que al género de terror se le castiga más. Otro film del mismo grado de habitualidad en otro género, por ejemplo, en un drama social con politoxicómanos o una histórica, preferiblemente de la segunda guerra mundial, serían muchísimo mejor recibidas en su mayoría tanto por la audiencia generalista como por la crítica especializada. Esto es, a mi entender, no porque el terror se repita más que cualquier otro género, todo está inventado ya en todas las franjas cinematográficas, sino porque a día de hoy cualquiera puede autoproclamarse experto en “algo” y para ello el cine de horror ha sido la gran víctima a juzgar.

      En resumidas cuentas, una de las películas con las que Sony cubre expediente. Pros y contras a rabiar, pero la sensación final es que es divertida y endiabladamente entretenida (nunca mejor dicho).

      • The possession of Hannah Grace
      • Shay Mitchell
      • Cadaver
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        ignacio@artisticfilms.es (Ignacio López Vacas) Críticas Wed, 05 Dec 2018 18:21:07 +0100
        Slender Man http://www.avia.scifiworld.es/reviews/slender-man.html http://www.avia.scifiworld.es/reviews/slender-man.html Slender Man

        El Ciber-Coco

        Hace exactamente diez años Victor Surge, bajo el pseudónimo de Eric Knudsen, creaba lo que a la postre iba a ser la más famosa creepypasta de las que han surgido en la red de redes hasta la fecha; Slenderman. Quien se lo iba a decir a él en aquel año, pero así fue. De esta manera, junto a Jeff The Killer o el Smile Dog entre otros, Slenderman pasaría a formar parte de esa cultura popular 2.0 de la juventud de hoy en día. Una leyenda urbana cibernética que, dicho sea de paso, tiende a dar mucho juego, ya no solo a nivel de historia escritas, sino que ya ha inspirado a un buen número de realizadores que desde hace unos cinco años se han lanzado a la aventura de adaptar al joven personaje al audiovisual. De este modo nos han ido llegando cintas y cortometrajes como The SlenderMan, EntitySlender o la más destacable de todas Always Watching: A Marble Hornets Story. No fue hasta el año pasado que una major (Sony) se tiró a la piscina para producir lo que sería el primer film basado en un creepypasta por parte de una gran compañía, sin tener en cuenta la recomendable serie Channel Zero, que también exploraba estos territorios. 

        Había mucho hype en relación a esta nueva Slender Man, de hecho, se postulaba como una de las más esperadas por servidor para este 2018, pero sus continuos retrasos en la fecha de estreno y las críticas demoledoras que empezó a recibir a raíz de los primeros visionados de prensa no auguraban nada esperanzador. Que decir tiene que tras ver el material del francés Sylvain White, se confirma que nos encontramos ante otro caso de haterismo extremo, algo que en los últimos tiempos parece haberse convertido en un deporte de riesgo para eruditos del séptimo arte. Pero vamos primero con la trama:

        Cuatro adolescentes de un pequeño pueblo estadounidense invocan mediante un video viral a una criatura alta, delgada y espeluznante llamada Slender Man. Las muchachas se dan cuenta pronto de que la broma ha dejado de tener gracia cuando Slender Man parece haberse llevado a una de ellas y que sus vidas corren peligro.

        Sí, lo sé, el argumento no descubre América precisamente, pero ¿merece Slender Man todos los palos sin piedad que se está llevando? Para nada. Por otro lado, ¿funciona como adaptación del personaje? Más bien no... Pero... ¿funciona como cinta de horror teen (público al que va dirigida mayoritariamente)? Sí. Son infinidad de películas ya con idéntico esquema narrativo y resoluciones de secuencias que funcionaron y con las que no hubo que cebarse. Aquellas que copaban las vitrinas de los videoclubs a principios de siglo (The Messengers, por poner sólo un ejemplo). Slender Man es una más de ellas. Una película de creación de atmósferas, algunas de ellas incluso muy inquietantes y que tira además de un elemento novedoso dentro de este tipo de producción; el estilismo videoarte que desprende muy en la onda de lo ya visto en clásicos modernos como La Señal. Se muestra con intensidad el daño y deterioro progresivo de las protagonistas tras su primer contacto con Slenderman (que podría haber sido cualquier otro ente) y es aquí donde más se aferra White y su película para crear escenas perturbadoras, cercanas a un horror light que pasará sin pena ni gloria pero que están llevadas a cabo de forma correcta. 

        Los puntos negativos los encontramos en que no adaptaría bien, o directamente no adaptaría para nada, la mitología de Slenderman, de ahí mi comentario anterior que podría haberse tratado de cualquier otro ente o demonio. Tampoco es lo suficientemente malrrollera, como debería ser una película que se inspira en un creepypasta de esta magnitud. Y todo esto ocurre, aunque lo intente, ya que nos va llevando por paralelismos que a priori podrían ser interesantes como las historias de seres bio-eléctricos o el mito de "El Flautista de Hamelín" que bien sería el homónimo actual de lo que sería Slenderman hoy en día. Pero el problema no es el film en sí, o la dudosa decisión de otorgar la dirección al responsable de Siempre sabré lo que hicisteis el último verano, sino que desde su génesis se concibe como una película de terror de instituto y al parecer muchos no estaban preparados para esto.

        Mirando ya al reparto destaca Joey King, la Horror "Teen" Queen a la que ya hemos visto desfilar por películas de terror como Siete Deseos o Expediente Warren, pese a no construir tampoco una interpretación memorable. Algo que también ha molestado a varios. Y cómo no a uno de nuestros orgullos patrios más internacionales, Javier Botet. Un actor que ha conseguido que una película de terror sea anómala si no trabaja él en ella. 

        En último lugar, no puedo despedirme sin pecar de tópico y realzar aquel refrán que reza "la realidad siempre supera la ficción" y mentar el documental de HBO Beware The Slenderman, en el que se narra los eventos reales de como dos adolescentes (Anissa Weier y Morgan Geyser) apuñalaron repetidas veces (hasta 19) a una compañera de instituto (Payton Isabella Leutner) el 31 de Mayo de 2014 en un bosque de Wisconsin, siendo estos actos parte de una supuesta invocación a Slenderman. En fin. Decir además que estos acontecimientos se ven, de alguna manera reflejados en la película, aunque no con toda claridad, sino de una forma latente a partir de que las chicas protagonistas descubren que para recuperar a su amiga desaparecida tienen que hacer un sacrificio en honor a Slender...

        En resumidas cuentas, estamos ante un rara avis incomprendido, aunque ignoro totalmente si esta era la intención inicial de White. Un terror adolescente con un alto componente onírico que funcionará sobre todo en fiestas de pijama millenials. Para todo lo demás este Freddy Krueger moderno bien puede ser curioso, siempre y cuando no se tenga en cuenta la opinión del mediocre ejército de haters siguemodas que la vilipendian como si no hubiese un mañana. 

         

        • Slenderman
        • Sylvain White
        • Joey King
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          ignacio@artisticfilms.es (Ignacio López Vacas) Críticas Sat, 20 Oct 2018 18:08:34 +0200
          First Man http://www.avia.scifiworld.es/reviews/first-man.html http://www.avia.scifiworld.es/reviews/first-man.html First Man

          Damien Chazelle, cineasta total.

          En plena Guerra Fría, un envalentonado John F. Kennedy se marca un "aguántame el cubata" y en septiembre de 1962, mirando de reojo el poderío propagandístico ruso y sus logros en el pulso que mantenían con los EE.UU. en la llamada Carrera Espacial proclama al Mundo aquello de "mandaremos en esta Década un vuelo tripulado que pisará la Luna y con el compromiso de traerlos de vuelta, no porque sea un reto fácil, sino por que es un desafío difícil".

          Pasada la década de los Cincuenta, con el país ya recuperado de las heridas de la II G. M. hay una cierta prosperidad económica y la sociedad necesita alicientes que les recuerden que son el faro que ilumina el mundo libre, los garantes de los sacrosantos valores occidentales y qué mejor que afrontar esa singladura nunca antes planteada de forma estricta. Lo cierto es que el futuro de la Humanidad pasa por un inevitable éxodo si queremos perdurar como especie, a no ser que los dirigentes futuros (y presentes, no perdamos el temor) decidan acabar con cualquier signo de vida inteligente en el planeta.

          Con el compromiso gubernamental de inyectar 25.000 millones de dólares de la época, se crea primero la NACA y posteriormente la archiconocida NASA, para cumplir con la promesa del que fuera 35º presidente estadounidense. De forma amena el escritor Tom Wolfe escribió en su The Right Stuff (1979) los tropiezos y aciertos del proyecto Mercury. Sólo cuatro años más tarde Philip Kaufman adaptaría el texto para dirigir la notable película homónima, que en su lograda composición beben otros filmes como el Armageddon (1998) de ese artificiero plano que es Michael Bay o la cumplidora Space Cowboys (2000) de Clint Eastwood.

          Era, por cierto, el cineasta de Carmel el propietario junto a Warner de los derechos de autor (hasta que Universal los recompró) de la novela biográfica que Hansen escribió en 2005 sobre Neil Armstrong, titulada First Man: The Life of Neil A. Armstrong, mamotreto de 500 páginas que a este modesto plumilla su lectura resultó bastante plúmbea. No era el mito estadounidense un hombre proclive a la parafaernalia más crematística. Destacaba más por su humildad y sencillez a la hora de recordar los eventos acaecidos a lo largo de esos años cenitales. Una leyenda americana en la mejor tradición de esos héroes anónimos descritos en el cine de John Ford, centauros hercúleos que el tiempo acaba borrando de la memoria colectiva; pero no así el caso de Armstrong, dada la envergadura de la epopeya sufrida.

          Y es aquí en donde entra en juego la apuesta arriesgada de Damien Chazelle y su equipo de fieles para adentrarnos en el universo propio de un matrimonio sacudido por una temprana desgracia (algo que marcará a fuego al propio Neil) que intenta sobreponerse con el pasar de los años. Josh Singer guionista triunfal de las excepcionales Spotlight (2015) y The Post (2017) vuelve, junto a Nicole Perlman, a conmover con su texto desde la austera, pero sincera emoción una compleja historia de miradas, anhelos y deseos. De temores silentes que rozan la fina línea del docudrama más inmersivo. Memorable es la secuencia en donde la esposa Janet exige una reunión con sus hijos para que se les explique los riesgos reales de la misión que su padre está a punto de comandar. Las procupaciones pueriles del menor y ese abrazo final de buenas noches, la mirada fija del mayor a su progenitor, consciente de la gravedad del momento y ese apretón de manos lleno de respeto, admiración y acongojante y comedida angustia.

          Chazelle lo ha vuelto a lograr. No usa recursos fáciles para compungirnos el corazón. Simplemente mantiene la cámara a una distancia que nos permite entrar en las vidas de estas personas sin que ellos perciban esa intromisión por parte del cineasta llamado a liderar su generación a nivel mundial. Creo que desde Coppola, no he vuelto a ver a un director con el dominio tan aplastante que ejerce en el set. Esa planificación milimétrica con un uso de la técnica narrativa que si en Whiplash (2014) se nos antojaba sorprendente, para un joven de 27 años y que en La La Land (2016) nos dejó boquiabiertos por la excelencia alcanzada, en First Man (2018) es la culminación incontestable de un talento que se proyecta en el tiempo como inquilino eterno en el Olimpo cinematográfico, al lado de los más grandes directores estadounidenses.

          El joven director plantea dos direcciones en una. Para los encuadres muy cerrados que resaltan la claustrofobia de esos primerísimos planos, dentro de las cápsulas del proyecto Gemini -auténticas latas de conserva- usa la Aatem Penelope de 35 mm, ligera y pequeña cámara en mano perfecta para resaltar las imágenes que los noticieros de televisión de esos años mostraban a los hogares americanos, incluyendo un intencionado efecto visual granulado, iluminado con la cruda y mortecina pálida luz de interior de pasillo hospitalario. Gran mérito, sin duda de Linus Sandgren, su dop de siempre y que tras la apología visual de La La Land, se retrotrae al intimismo más bergmaniano posible. Y en aquellas composiciones en donde es necesario suavizar la imagen para potenciar la relevancia del momento vivido usa la Camtec Vintage y las ópticas Arr/Zeiss. Modelo especial de la familia de las Ultra Prime que le sirve para jugar mucho con los flare visuales (para las secuencias lunares el aspect a usar es el 1.43:1 y el 1.90:1). Ocurre no sólo en interiores, si no en esa secuencia de apertura, por la que reconozco tenía especial interés dado el recuerdo imborrable de ese inicio gozado en su La La Land. Aquí apuesta por otro estilo, pero que también impacta, en gran medida gracias a la música y la excepcional edición de sonido.

          Y es que la B.S.O. de Justin Hurwitz -con palpable homenaje a 2001: A Space Odissey (1968)-que para la ocasión se recrea en reproducir sonoridades salidas de instrumentos tan poco usuales como el Theremin, filtrado por el rotor Leslie y el sintetizador Moog; es otra conquista, distinta por la complejidad a la que no estábamos acostumbrados por el gusto que tiene a orquestar con colorista grandilocuencia sus composiciones, pero que para esta producción se somete al tempo visual planteado por Chazelle. Se me antoja, de hecho, más difícil para Hurwitz que la escrita para La La Land, pero no creo que repita alopécica estatuilla por que no es una obra tan del gusto de la Academia estadounidense. No así el montaje de Tom Cross, que lo veo muy en la senda del ofrecido por Richard Chew en The Conversation (1974) y apunta a méritos máximos en los premios Oscar.

          Para lo que tampoco tengo dudas de reconocimientos mayores es por la, como decíamos, ciclópea labor de Mary H. Ellis (Zombieland -2009-), por su descomunal edición de sonido; en donde construye un sólido puzzle entre el montaje de los efectos de sonido de Phil Barrie (tremenda también la huella sónica dejada en el Mad Max de 2015) y el diseño de sonido del veterano Ai-Ling Lee. Tanto los aviones cohete X-15 de Chuck Yeager como las cabinas de los proyectos Gemini y Apolo, crujen de dolor ante la torsión sufrida. Chirrían como leviatanes anunciando futuras desgracias, aúllan como bestias salvajes preparadas para la matanza que está por llegar. Insisto, es una victoria cumbre en las calidades que nos brindan.

          En el apartado de efectos visuales y especiales Chazelle, sabiamente no sobrecarga en exceso con una erupción estética ni de barroquismos psicodélicos. La compañía Double Negative, responsable de los increíbles CGI vistos en el Inception (2010) de Nolan o en el Blade Runner 2049 (2017) de Villeneuve culmina un perfecto proyecto que el director lleva con esmero. No quiere hacer una película de, si no con efectos especiales. Sobresalientes, pero sin desequilibrar su propuesta formal; intimista, aséptica, por momentos sencilla hasta dejarnos sin aliento. Hay una conjunción imperceptible, como si de un complejo mecano se tratara, en la suma del resto de apartados técnicos. Desde la capitanía de Nathan Crowley -John Carter (2012)- en el diseño de la producción, pasando por la calcada dirección de arte y la impecable réplica en el set de decorados y vestuario. Nombres como Erik Osusky, Kathy Lucas o Mary Zophres (qué distintas creaciones con respecto a su anterior trabajo) son obligadas resaltar.

          Y para finalizar (sí, ya estamos acabando sufrido lector), una breve mención a la actriz Claire Foy, "The Girl" en Season of the Witch (2011) de Dominic Sena, que conmociona con su mirada y bate sin misericordia el inexpresivo rostro sin vida de Ryan Gosling, actor de difícil trago interpretativo y que se confiesa honrado por caracterizar al mito estadounidense. Un mito, por cierto, que apunto estuvo de no serlo. No era la primera opción, pero supo estar en el momento adecuado y en el sitio correcto. Aunque visto con la perspectiva histórica del devenir de los años, tuvo "lo que hay que tener" para cumplir con éxito la epopeya más recordada, posiblemente, de todo el S. XX y una de las grandes gestas de la Humanidad, desde que a unos locos muertos de hambre los metieron en tres cáscaras de nueces en busca de nuevas rutas comerciales.

          First Man, una película absolutamente magnífica.

          • First Man
          • Damien Chazelle
          • Ryan Gosling
          • Claire Foy
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            javieraldariz@hotmail.com (El Guerrero Mandingo) Críticas Mon, 15 Oct 2018 17:22:13 +0200
            Venom http://www.avia.scifiworld.es/reviews/venom.html http://www.avia.scifiworld.es/reviews/venom.html Venom

            Escucha tu interior.

            Tras la avalancha de críticas negativas que la película recibió sólo un par de días antes de su estreno, unas opiniones respetables, pero evidentemente venidas de eruditos que quieren cintas de superhéroes (o antihéroes en este caso) más intelectualoides o thriller de espías, el resto de los mortales pensaban que se encontraban ante el fiasco del año. Y no me he incluido en ese saco no porque yo sea inmortal, para nada, ya estoy muerto incluso, sino porque la situación no es nueva y todo esto ya huele a chamusquina. Para que me comprendáis, tan mala no podía ser. Eso si era mala de verdad... Vale que la unanimidad de reseñas negativas era brutal y que la película venía con el pesado PG13, ya sabéis, al igual que Megalodon, una cinta no recomendada a menores de 13 años, y no de 18 como mandan los cánones de cualquier film violento que se precie. En este sentido y conociendo la naturaleza de Venom sí que te puedes quedar con las ganas de más sangre, de que fuera más bestia e incluso más políticamente incorrecta (algo que adoro, pese a que hoy vas a prisión prácticamente por ello) pero (parece mentira que sea yo el que vaya a decir esto) el producto final se encuentra a años luz de todo lo que ruló tachando Venom como la peor película de todos los tiempos. Realmente es bastante disfrutable, pero antes vamos con el contenido argumental (que lo tiene).

            Como periodista, Eddie Brock (Tom Hardy) lleva tiempo intentando desenmascarar al creador de la Fundación Vida, el famoso genio científico Carlton Drake (Riz Ahmed), una obsesión que ha arruinado su carrera y su relación con su novia, Anne (Michelle Williams). Al investigar uno de los experimentos de Drake, el ente alienígena Venom se fusiona con el cuerpo de Eddie, y el reportero adquiere de pronto nuevos e increíbles superpoderes, así como la oportunidad de hacer prácticamente lo que se le antoje. 

            Por un tema de licencias y derechos Sony no permite englobar este personaje al universo Spidey o Vengadores, al que pertenece, al igual que ya ocurre con X-Men o Deadpool, pero esto no ha impedido que la compañía se saque de la manga una adaptación para el famoso simbionte. 

            Como narraba en el primer párrafo, todos los supuestos inconvenientes con los que partía esta Venom terminan quedando en sombras, ya que a grandes rasgos la obra de Ruben Fleischer (Zombieland) está bastante conseguida e incluso en muchas ocasiones consigue ser más divertida que Deadpool, por poner un ejemplo. Y esto amigos, tiene su mérito ya que, a todas las desventajas ya expuestas, se le une en último momento una más, la tijera de montaje. Según fuentes oficiales a la cinta se le han amputado 40 minutos nada más y nada menos de metraje, y según el propio Tom Hardy aquí estaban las mejores secuencias filmadas... ¿Las veremos algún día o quedarán en el inconsciente colectivo a modo de leyenda urbana como la escena de las pirañas en Holocausto Caníbal? Sólo el tiempo lo dirá. Lo mismo que su posible vinculación con Life.

            Con todo, la película se desenvuelve a las mil maravillas en el terreno que pisa, es decir, el de cinta de acción subidita para toda la familia. El de pillarse el combo palomitas + refresco + juguete + cualquier otra chorrada y entrar a la sala a desconectar. En ese sentido básicamente es dinámica y cumple su cometido llevando al espectador por una historia simple pero bien contada, con unos tiempos bien medidos entre las secuencias bravas y las de explicaciones pseudocientíficas que por locas que suenen, convencerán a todo el mundo. Si bien, esos problemas de recorte en montaje que ya advertí hacen que en cierto momento la cinta vaya sin frenos, en especial del ecuador en adelante, donde los acontecimientos parecen desfasarse en comparación con un inicio mucho más sosegado, que se toma su tiempo para mostrarnos vida y milagros de Eddie Brock y así meternos en situación.

            La acción está bastante bien filmada y se complementa a la perfección con la dosis de humor que le aporta la interpretación de un alienado Tom Hardy y las líneas de diálogo del propio Venom. Y de nada valdría que esa acción estuviese filmada cojonudamente si los efectos especiales no fueran de categoría, que lo son. Explosiones, persecuciones, disparos y claro, el diseño de Venom y otras criaturas que aparecen en el film es también un trabajo impecable. 

            Donde cojearía realmente es en los villanos. Villano alfa y sub-villanos. Ese antagonista sacado de Slumdog Millionaire que no da la talla en ningún momento ni su típico machaca alopécico con cara de haber repetido curso ya tres veces o más. 

            ¿Sería esta Venom una buena adaptación del personaje? Más bien no. ¿Es mala película? Tampoco. Simplemente la película juega a entretener y esto lo consigue con creces. Deja abierto el universo creado para una posible secuela o incluso varias más. 

            En resumidas cuentas, querido lector, no puedo decir que no se fíen de las críticas, porque si no nunca podrían fiarse de mi consejo. Lo que si diré es que al igual que Eddie Brock con Venom escuchen su voz interior, denle una oportunidad y juzguen ustedes mismos. Está clarísimo que el universo hater ya lo ha hecho. 

            • Venom
            • Tom Hardy
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              ignacio@artisticfilms.es (Ignacio López Vacas) Críticas Sun, 14 Oct 2018 20:22:49 +0200
              Hell Fest http://www.avia.scifiworld.es/reviews/hell-fest.html http://www.avia.scifiworld.es/reviews/hell-fest.html Hell Fest

              Haga su slasher en tres sencillos pasos.

              Parece fácil, pero confeccionar un slasher de manual y que salga bien es una tarea difícil, ejemplo de ello son infinidad de títulos en los últimos y no tan últimos años. Aunque se trate de un esquema simple y no requiera de una narrativa extremadamente compleja no siempre el resultado es el adecuado. Pues bien, Gregory Plotkin lo ha conseguido, con la ley del mínimo esfuerzo, pero lo ha conseguido y eso amigos a día de hoy con un título de estas características que se estrena en salas a gran escala tiene su mérito. Para comenzar el film que hoy nos ocupa une dos elementos que me encantan y que me llevaría a una isla desierta; el ya mentado subgénero slasher y un parque de atracciones ambientado en Halloween. Era extremadamente difícil decepcionarme, aunque otras con estos mismos ingredientes ya lo consiguieron.

              La primera condición la cumple, ese aroma ochentero que tanto nos gusta se respira en cada secuencia, aunque no se trate de la típica retro-movie a lo The Sleeper, pero tampoco a esos slashers 2.0 millenials del nuevo siglo más del estilo Tragedy Girls. El segundo paso también lo cumple, la "construcción" de personajes, aunque más que construcción yo diría el estereotipado de estos desde su presentación. Lo tenemos todo, a saber: el chico pringado que si jugara al fútbol no le metería un gol ni al arcoíris y que lleva un cartelito en la frente que dice "mátame", los graciosillos malotes que te hacen empatizar con el asesino con el que más o la guarrilla de turno (oh, comentario políticamente incorrecto... se me escapó). Un reparto coral y una duración perfecta, noventa minutos clavados, que huelga decir, no se hacen largos en ningún momento. Con todo esto y como estamos a 2018 y parece que de todo hay que quejarse me mimetizaré con mi entorno y destacaré las partes débiles de la película de Plotkin, donde más cojearía esta Hell Fest. Tal vez para terminar de llevar a cabo el slasher definitivo habrían sido necesarias más secuencias de desnudos y bastante más muertes con bastante más sangre o vísceras. En este sentido los puristas del gore saldrán decepcionados del film, por muchos guiños a Fulci o a Hooper (The Funhouse) que haya.

              Pero sigamos con el manual, por último, el tercer paso también lo ejecuta de forma solvente. El asesino. Ya sabéis, el "bueno" en este tipo de historias. Se crea muy bien esa relación en la que odias a los protagonistas, pedorros absolutos, y adoras a su verdugo, deseando ver cómo va acabando con cada uno de ellos. Como digo, la presentación del serial killer y su estética, aunque minimalista, cumplen, eso sí, todo esto después de un prólogo algo regulero que denota un rodaje rápido y llevado a cabo sobre la marcha. 

              Aunque la cinta no juegue a homenajear es un homenaje en sí misma. Sabe lo que quiere en todo momento y la verdad hacía mucho tiempo que no veía un body-count de estas características, tan sincero consigo mismo y con su público. Las interpretaciones son algo justas, por no decir muy justas, pero claro eso forma parte de las reglas de la cinta, los que esperabais la Palma de Oro de Cannes para Hell Fest no habéis entendido nada... Ni siquiera los que pedían más tiempo a Tony "Candyman" Todd en pantalla entendieron que su personaje era un simple cameo, bastante gracioso y ocurrente, por cierto. Y no puedo terminar de hablar del conjunto de la película sin mentar lo mucho que me gustó su final, sin explicaciones, sin revelaciones, sin flashbacks, nada. Un temerario asesino que simplemente irradia maldad y que para colmo es padre de familia. 

              Por otro lado, el diseño de producción es sencillamente espectacular. El parque con todos sus túneles del terror y sus criaturas superaran con nota sobradamente alta el examen de cualquier terrorfilo que se precie. Interesante como los sustos y jump-scares se mezclan en la ficción los reales con los de las atracciones. 

              Plotkin, ese pobre diablo al que le cayó el marrón encima de dirigir ni más ni menos que Paranormal Activity: Dimensión Fantasma... Un desastre, evidentemente, ni Martin Scorsese habría salvado aquello... el bueno de Gregory está excusado. Con Hell Fest parece desquitarse y encontrarse en unos terrenos más cómodos, donde se percibe trabaja con mayor sobriedad. 

              A nivel distribución, hay que mencionar la buena vista comercial que se ha tenido para su estreno, haciéndolo en octubre (mes de Halloween), haciéndola coincidir con la ilustrísima fiesta del cine, con la suficiente distancia de semanas en cartel con la titánica La Monja, competidora potencial y contra la que nada habría podido hacer y además con hacerlo una semana antes del Festival de Sitges, perfecto para ir abriendo boca y haciendo apetito. 

              Antes de irme comentar que este mismo año, ha estado rulando por festivales Blood Festpelícula de Owen Edgerton que ignoro si se estrenará en nuestro país. No solo comparte parentesco de título con nuestro slasher de hoy, sino que lo hace además en cuanto a temática, ya que esta cinta también relata las correrías de un grupo de teens en un festival de terror granguiñolesco que termina desmadrándose debido a los ataques reales a los asistentes. Mucho más caricaturesca y llevada más al campo de la autoparodia, no deja de ser amena, pero inferior a Hell Fest

              En resumidas cuentas, diversión sin pretensiones que no, no ganará ningún Óscar ni entrará en ningún Top 10 a final de año, pero que te hará pasar un rato entretenido sin duda gracias a su buen hacer tras la cámara y a su guion catedrático dentro del subgénero en el que se mueve. Pero sobre todo que te hace recordar aquella inocente y lejana época en la que los slashers eran solo eso, slashers

              • Hell Fest
              • Gregory Plotkin
              • Slasher
              • Tony Todd
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                ignacio@artisticfilms.es (Ignacio López Vacas) Críticas Thu, 04 Oct 2018 12:44:25 +0200
                Matar a Dios http://www.avia.scifiworld.es/reviews/matar-a-dios.html http://www.avia.scifiworld.es/reviews/matar-a-dios.html Matar a Dios

                ¿Tú lo harías?

                El gran premio del público en el ya inminente festival de Sitges no se gana todos los días. De hecho, se gana sólo una vez al año y solo una afortunada. O no tan afortunada, porque si hablamos de suerte está claro que Matar a Dios no es una de esas cintas a las que los éxitos le han caído del cielo, sino que se ha cosechado con el sudor y el buen hacer de todo su equipo, tanto técnico como artístico, todos los premios y reconocimientos que ha ido coleccionando a lo largo y ancho de todo nuestro planeta. España es un país complejo a un buen número de niveles y siempre se ha caracterizado por que sus gentes (y más en los últimos años) están a un paso del surrealismo. Tal es el surrealismo que siempre que nuestro país concibe una obra cinematográfica de nivel, es más reconocida más allá de nuestras fronteras con una magnitud infinitamente mayor a la que le pueda dar toda la piel de toro. Los ejemplos son incontables y no voy ahora a convertir mi texto en una denuncia o un alegato al eterno refrán de que nadie es profeta en su tierra, pero algo me dice y acercaría bastante la mano al fuego porque si la estupenda película que hoy abordamos hubiese sido filmada por un grupo de cineastas cuya lengua no aprenderíamos jamás, casi seguro estaríamos hablando de una película de culto desde el minuto cero. No nos anticipemos, Matar a Dios tiene todas las papeletas para convertirse en una, pero el público tiene que darla una oportunidad, porque sinceramente la merece.

                Pero vamos al lío, la penúltima locura de los cineastas Pintó & Caye (sí, sé que es su ópera prima como largometraje, pero ya venían de rodar un buen puñado de cortometrajes cada uno y seguro estoy de que no será el último) trata la peculiar historia de una familia costumbrista en la noche de fin de año en una aislada casa en las profundidades de un bosque ibérico. Entre medias de una serie de acontecimientos que tensan la relación entre los personajes aparece en escena un misterioso enano homeless, que dice ser Dios personificado y cuyo plan es destruir a toda la humanidad a la mañana siguiente. A toda la humanidad salvo a dos individuos, que los protagonistas de la cinta deberán elegir antes de que salga el sol.  

                Para comenzar se nos presenta un prólogo cruel y acertadísimo para la ocasión, con un tono de leyenda, casi de cuento o fábula, que impregna la producción hasta el final y en cuya atmósfera reside gran parte del magnetismo de la obra de P&C. Ese halo entre lo castizo y el surrealismo doméstico se ve acompañado, en todo momento, de una extraña, pero efectiva belleza visual, que tanto libreto como personajes y demás aspectos acompañan sin ningún tipo de problema, dotando a la película de una marcada identidad y un carácter único. Puede beber y tener referentes, en efecto, el cine de Jeunet, Buñuel o Álex de la Iglesia supervisan en todo momento el film, pero Matar a Dios va más allá y se desmarca del mero plagio/homenaje para sencillamente solo inspirarse en elementos ya vistos en estos y otros realizadores para crear su propio rompecabezas. Y uno de los componentes que lo confirman sería una incorrección política más valiente y atrevida, que incrustar un mero mensaje social tras alguna secuencia turbia. En ese aspecto Matar a Dios es más directa, va más al grano y a mí por lo menos me parece mucho más molona que otras que puedan competir con ella ya no solo en trama o subgénero, sino en mensaje final o moraleja. Muy interesante, por cierto, en este aspecto, pero que cada cual saque sus propias conclusiones. 

                Por otro lado, los intérpretes dan la talla con solvencia, y no es fácil en una cinta tan teatral y con solo cinco actores durante la mayor parte del metraje en pantalla. Los diálogos que entonan son frescos y están construidos de tal forma que siempre despertarán en el espectador una intriga por un lado y una provocación por otro, dando lugar a un estado de alerta total cada vez que un personaje abre la boca. Todo requiere una importancia vital en lo que ellos dicen, bien sea información para la comprensión argumental o bien sea un buen puñado de palabrotas, que nunca está de más oírlas. 

                Técnicamente, como decía algún párrafo más arriba, destaca el atractivo visual. Está rodada con un repertorio imaginativo de planos creativos y una gran puesta en escena. De algún modo, Matar a Dios bien podría dar el pego como cursillo acelerado sobre dónde y cómo poner la cámara.

                En resumidas cuentas, una pequeña gran película que desprende una gran particularidad; te hará replantearte tu existencia y la de los que están a tu alrededor. ¿Suena pedante verdad? Era difícil que no lo fuera, pero no, no lo es. Toda la culpa la tienen el talentoso dúo Pintó & Caye y su extravagante e ingeniosa forma de crear.  El humor negro al servicio de todos. 

                • Caye Casas
                • Albert Pintó
                • Itziar Castro
                • Emilio Gavira
                • David Pareja
                • Eduardo Antuña
                • Boris Ruiz
                • Matar a Dios
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                  ignacio@artisticfilms.es (Ignacio López Vacas) Críticas Tue, 25 Sep 2018 16:36:31 +0200
                  Predator http://www.avia.scifiworld.es/reviews/predator.html http://www.avia.scifiworld.es/reviews/predator.html Predator

                  Predator Returns

                  Incluso sin haber vivido la gloriosa época del estreno de la cinta original de John McTiernan y otras más entre las que se podría encontrar Monster Squad, cualquier semi-cinéfilo que se precie (aunque sea de baratillo, como yo) debería conocer al tándem Black-Dekker y de lo que estos cineastas son capaces de hacer. Pese a los años inactivo de Dekker como guionista, su carrera hasta los 90's no tiene discusión y el señor Black ya había demostrado que tras la cámara sabe lo que hace, que lo único que viene necesitando es justamente eso, un libreto con el que se sienta cómodo. Y ellos dos han sido las cabezas visibles y máximos responsables en traernos de vuelta una de las sagas con más fans de los 80's. Y era justo eso lo que necesitaba esta nueva incursión en este universo, más aroma de esta década, que le faltaba tal vez en exceso a la cinta de 2010 Predators de Nimród Antal. No es que sea un defensor total de la película producida por Robert Rodríguez, pero sí que no estoy a favor del sinfín de palos que recibió en su día. 

                  Volviendo a la nueva entrega predator de Shane Black, esta nos cuenta como ahora, los cazadores más letales del universo son más fuertes, más inteligentes y más mortales que nunca, y se han mejorado genéticamente con ADN de otras especies. Cuando un niño accidentalmente desencadena su regreso a la Tierra, solo un grupo de ex-soldados y una profesora de ciencias podrán evitar, quizá el fin de la raza humana... 

                  Como adelantaba ya en la génesis del texto, la cinta desprende, sabe y rezuma aroma ochentero desde el inicio hasta el final. Pero del de verdad, el que se refiere a unión entre secuencias, desenlaces de las mismas (de las de acción, sobre todo), vertiginoso avance de los acontecimientos o un crisol de personajes políticamente incorrectos que recita sus diálogos solo para ir avanzando de acto en acto y darle mayor protagonismo al desarrollo de las actividades que estos llevan a cabo. Nada de manchar la imagen para simular un rodaje con negativo, ni ensuciar el sonido, ni zooms muy locos en la realización. Aquí hay más años ochenta que en todos los retro-slashers o retro-adventures que llevamos viendo en los últimos años. The House of the Devil o Kung Fury serían solo un par de ejemplos.

                  Hay destacar, además, que la película, es toda ella una coña, hablando mal y pronto. Pero siendo sincero, con el material del que se disponía, los responsables de realización y tras haber visto ya incontables intentos de revivir una franquicia mediante un método más catedrático, el nuevo estilo del "universo depredador" me parece un acierto total y absoluto. El tono de humor no se abandona en prácticamente ningún momento del film y queda perfectamente aliñado con una acción brutal perfectamente rodada, unos efectos especiales sobradamente trabajados y unos toques gore que, aun así, no están a la altura de la locura de los protagonistas. Si el Suicide Squad de David Ayer se hubiera acercado solo un poco a esta brigada militar con estrés postraumático a DC ahora mismo le iría muchísimo mejor.

                  Otro de los grandes aciertos de Black, es que actualiza una serie de elementos que funcionaron a la perfección en la cinta original y los entrelaza de maravilla con otros componentes con relación más directa con la época actual, así las persecuciones y ataques alienígenas siguen siendo puntos fuertes dentro de la narración, pero también el nuevo uso de la tecnología y sus consecuencias. 

                  En lo relacionado al equipo artístico Boyd Holbrook y Olivia Munn llevan todo el peso del cast de forma eficiente, principalmente el primero. Y mentar también como no al resto de intérpretes, donde llama la atención sobremanera un Thomas Jane totalmente desquiciado, y que protagoniza una de las mejores secuencias de la película. Todos llevan a cabo un trabajo concorde con el resto de aspectos de la cinta, lo que la convierte casi casi en una parodia de su propio mundo, pero que es autoconsciente, sabe lo que es y lo que no es en todo momento y se siente a gusto con ello, creando un terreno propicio para el tipo de producción que se nos plantea desde el comienzo. 

                  En resumidas cuentas, entretenimiento puro, duro y no vacío, ya que, aunque cueste creerlo, tras la trama y la parodia existe incluso una reflexión social que afecta a varios colectivos y ámbitos de la vida moderna.

                  • Predator
                  • Depredador
                  • Shane Black
                  • Fred Dekker
                  • Olivia Munn
                  • Boyd Holbrook
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                    ignacio@artisticfilms.es (Ignacio López Vacas) Críticas Sun, 16 Sep 2018 20:19:48 +0200
                    La Monja http://www.avia.scifiworld.es/reviews/la-monja.html http://www.avia.scifiworld.es/reviews/la-monja.html La Monja

                    Valak y sus cosas

                    El "Universo Warren" continúa expandiéndose y para ello la nueva cinta de Corin Hardy encaja en el marco de sucesos que gira entorno a The Conjuring, Annabelle y sus protagonistas. Se trataría de los primeros eventos que, cronológicamente se desarrollarían dentro de este mundo. 

                    En los años 50 cuando una joven monja en una abadía de clausura en Rumanía se suicida, un sacerdote con un pasado poseído y una novicia a punto de tomar sus votos son enviados por el Vaticano para investigar. Juntos descubren el profano secreto de la orden. Arriesgando no solo sus propias vidas sino su fe y hasta sus almas, se enfrentan a una fuerza maléfica en forma de monja demoníaca, en una abadía que se convierte en un campo de batalla de horror entre los vivos y los condenados.... 

                    La Monja, Valak, ya había sido mostrada en la franquicia. Disfruta de una terrorífica secuencia en Expediente Warren: El Caso Enfield y de una inquietante aparición en Annabelle Creation. Hasta aquí el hype era medianamente alto ya que se trata de un personaje que se antoja atractivo y se espera terrorífico. 

                    La película comienza a lo grande, con un prólogo potente de resolución brutal que hace que te esperes lo mejor del spin-off. Tras un claro ejemplo de como comenzar de forma eficiente un producto de terror todo va poco a poco yéndose al traste gracias en gran parte al personaje interpretado por el actor Jonas Bloquet y que es conocido como "Frenchie", que le aporta una dosis de humor al film en cada una de sus apariciones que no cuadra con el empaque restante de la película. Este tipo de gags tal vez cuadren más en cine de superhéroes, aunque aun así también tiene sus detractores. Aparte de esta fatalidad, el resto del guion tampoco ayuda, ya que se trata de un mix arquetipo de un buen puñado de cintas demoníacas ya vistas por gran parte de la audiencia de The Nun. Muy en especial es considerable la comparativa con la cinta de Xavier Gens The Crucifixion, con la que comparte un gran tanto por ciento de la trama y del halo que desprende la producción. Todo este desfase y decepción argumental no está para nada emparentado con la factura técnica y apartado visual de la película, ya que está perfectamente rodada y donde, además, las secuencias de terror están bastante trabajadas en cuanto a diseño de producción y muy bien resueltas casi todas, aunque claro, no escaparemos de los jump-scares para nada, todo lo contrario, tendremos un muy buen surtido de ellos en La Monja

                    Dirige Corin Hardy, que dota a la película de una serie de elementos vistos en su hasta La Monja única y anterior película; The Hallows. Estos serían la sobreexposición de una oscuridad casi perpetua, episodios acontecidos en una mezcla de entrono rural y natural y un desarrollo de las acciones que transcurren en un corto lapso de tiempo (un día o dos). Aquí es donde el británico se encuentra más a gusto y da mas rienda suelta a su mano tras la cámara, ya que poco más puede hacer con el correoso guion que tiene entre manos.

                    Las interpretaciones cumplen todas sin llegar a ser una maravilla y donde solo destaca, como era de esperar, una Taissa Farmiga (Final Girls) a la que le favorece bastante el hábito de novicia, dicho sea de paso.

                    En resumidas cuentas, un collage argumental con buena realización que resulta medianamente entretenido siempre y cuando no seas muy exigente y cuando el humor abyecto no haga acto de presencia. Tal vez demasiados peros, ¿no? Valak termina siendo un demonio rutinario, cuyas apariciones eso sí, son destacables. Tanto las suyas como las de sus vástagos y demonios interiores de los personajes.

                     

                     

                    • La Monja
                    • The Nun
                    • Corin Hardy
                    • Taissa Farmiga
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                      ignacio@artisticfilms.es (Ignacio López Vacas) Críticas Mon, 10 Sep 2018 12:50:06 +0200