Sitges 2019

 

 

Scifiworld

Niño, ahí no se toca: Halloween de Rob Zombie, un remake... intrascendente.

el  Domingo, 06 January 2008 01:00 Por 
Fallida revisión de un film que no necesitaba de revisarse.
Hace poco, apenas unos días, STEVEN SPIELBERG, si hay alguien en este negocio que merece las mayúsculas es él, hablaba, a tenor de un reportaje publicado por Variety sobre su nueva película —“Indiana Jones 4: El reino de la calavera de cristal”, por si no le suena—, de la geografía en el cine. Sí, sí, de la geografía. El sabio reflexionaba sobre cómo en el cine actual los realizadores han perdido de vista la geografía en aras de una espectacularidad más bien vacua, previsible y roma, en sus resultados. En el cine de hoy en día se ha puesto de moda el “magrear” tanto la cámara, que si uno no consigue que el espectador no se entere absolutamente de nada, pues... no es moderno, no está en la onda. En fin...

Este es uno de los problemas que presenta el remake de Rob Zombie, remake de un clásico, un film extraordinario, una obra maestra. Pues sí, “niño, ahí no si toca”, porque si tocas te puedes cortar y Rob se ha cortado. Profundamente. El estilo que ha elegido para contar la historia es equivocado, la dirección de actores es equivocada, el guión es equivocado, la duración es equivocada... La lista de errores llega al suelo, por desgracia. Eso sí, nadie podrá decirle a Rob Zombie que no sabe dirigir un film de horror adolescente con soltura, asumiendo los patrones estéticos imperantes hoy en día, porque sabe. Pero, amigo, con eso no llega. “Niño, ahí no se toca”.


Dejando a un lado ese problema en el estilo, ya que Zombie (resulta curioso lo de citar a este realizador por su apellido; y apropiado) ha decidido contar la historia asumiendo el MTV-free-style, que consta de los siguientes pasos:

1. Fotografía sucia y saturada.

2. Montaje hipercinético, que suena genial pero no, ya que consiste en cortar y cortar y cortar, hasta llegar al punto de que, si pestañeas, igual te pierdes veinte planos.

3. Bamboleoooo... Pues eso, la cámara nunca quietecita, siempre con el baile de san vito.

Pero bueno, sarcasmos aparte, todos tenemos asumido que, hoy en día, el bacalao se corta así y o te gusta, o pasas de comer, es decir, te quedas en casita viendo películas de los 80 en tu magnífico home cinema de sonido 12.4 y formato hipermegaplano con tropecientos puntos de resolución en pantalla. Así que pasemos a los otros problemas en el fondo más preocupantes, aunque mucho se echan de menos esos planos panorámicos de Carpenter por las calles de Haddonfield, California.

Vamos a por el guión. Vamos a ver, el hecho de hacer un remake se justifica si uno tiene algo nuevo e interesante que contar sobre un tema ya tratado. Parece que Rob Zombie no se enteró de la segunda parte, porque su decisión de proporcionar un trasfondo a Michael Myers, de convertirlo en el hijo maltratado de una hiper-tópica familia (con madre bailarina de strip-tease incluida) para justificar su psicopatía y propensión a ejercer de carnicero con bellas adolescentes, se carga al personaje. Así de claro, se lo carga.

Recordemos por un instante cómo planteaba Carpenter el arranque del film. Un largísimo plano secuencia subjetivo (el espectador se convertía en asesino) habría la película. In media res, sin explicar nada más. Luego, después de que la masacre se haya consumado, Carpenter corta y traslada la acción quince años después, con ese famoso plano de un Myers niño, disfrazado de payaso, en pie sobre el césped fino y cortado de los pueblecitos costeros de América mientras sus padres miran horrorizados el cuchillo de cocina manchado de sangre que empuña su hijo.

Así que esta decisión es muy desacertada, elimina la tensión existente en el original por lo poco que sabemos del personaje, porque, después de ese prólogo, no volveremos a ver su rostro, porque la máscara es una metáfora de lo que él representa, de lo que él encarna: el mal. Y el mal no necesita de justificaciones. Existe.


Así que, que nos queda de interés. Poco, la dirección de actores tampoco resulta acertada y los personajes parecen réplicas sin alma de los tópicos vistos ya una y mil veces en el cine adolescente, sin ninguna dimensión. Sólo el hecho de convertir a Myers en una especie de Hulk de dos metros —se pasa la película atravesando, puertas, ventanas, techos, paredes— y la innecesaria (e ingente) cantidad de hemoglobina desparramada —cosa en la que también va en sentido contrario a lo mostrado por el original, que conseguía en la ausencia de violencia explícita un acicate más al suspense, siempre es peor lo que imaginamos que lo que vemos— son los únicos “méritos” de Zombie a la hora de encarar la “reimaginación” tan anunciada de un film que no necesitaba reimaginarse, pues era ya, sencillamente, perfecto.

Lo dicho: “Niño ahí no se toca”. Pero seguimos tocando...

Medios

halloween_sp.flv

Y además...

10.jpg

C/ Celso Emilio Ferreiro, 2 - 4°D
36600 Vilagarcía de Arousa
Pontevedra (España)

Redacción: 653.378.415

[email protected]

SFW Internacional

Copyright © 2005 - 2019 Scifiworld Entertainment - Desarrollo web: Ático I Creativos

Esta web utiliza cookies para mejorar la experiencia de los usuarios. Para conocer el uso que hacemos de las cookies, consulta nuestra Política de cookies..