Scifiworld

Hércules: ¿La leyenda o la verdad tras la leyenda?

el  Martes, 23 December 2014 11:02 Escrito por 

Action-movie incrustada en el subgénero peplum que se inspira en la mitología expresada en viñetas.

  • Póster: Póster
  • Titulo Original: Hercules
  • Año: 2014
  • Director: Brett Ratner
  • Guión: Ryan Condal, Evan Spiliotopoulos
  • Reparto: Dwayne Johnson, Ian McShane, Rufus Sewell, John Hurt,Ingrid Bolso Berdal, Aksel Hennie, Peter Mullan
  • Duración: 98 minutos

Un filme de brillante factura visual y aciertos de casting. Con un novedoso guión en su revisión de uno de los personajes más saqueados en pantalla,decae en su desarrollo al desaprovechar la ocasión para abordar desde una mirada diferente el mito y su circunstancia.

LOS OFICIOS DE LA MENTIRA

En un prólogo en off , el joven historiador Iolaus cuenta con grandilocuencia y un énfasis que no disimula su admiración, los trabajos de su tío Hércules. El prólogo nos introduce en la vertiente más mitológica del personaje. Y ahí termina la invocación al héroe conocido, su reconocimiento como semi-dios. A partir de aquí la trama sigue el comic de serie limitada "Las guerras de Tracia" con guion de Steve Moore y dibujo de Cris Bolsin. En esta historia, la Grecia de Hércules es sustituida por Tracia donde el héroe griego es contratado por su rey Cotys para adiestrar a su ejército.

De este modo, las motivaciones menos honorables del mercenario a sueldo de reyes ensombrecen el carácter sobrenatural del héroe. Además, un solo hombre no es suficiente para ganar batallas si no le acompaña una cohorte de profesionales de la guerra que lo apoyen en la batalla. Una cohorte que es, a un tiempo, una especie de familia sustitutiva.

Paralela a la trama principal (el servicio de armas prestado a Cotys a cambio de oro ) hay una subtrama que a través de flash-backs nos introduce en el drama interior de Hércules ; son imágenes fragmentarias que hacen pensar que su familia ha sido asesinada. La leyenda dice que el propio semi-dios les dio muerte en un rapto de locura. Y como penitencia se convierte en soldado de fortuna, exponiendo su vida en cada batalla.

Esta descripción nada épica ni altruista que desde el inicio de la trama se hace del extraordinario luchador es la primera de una serie de escenas que insisten en presentar a un Hércules desmitificado, a través de una revisión irónica de su figura:

  1. Euristeo le recibe y Hércules le presenta las cabezas de Hydra, que son en realidad  hombres disfrazados para infundir terror.
  2. Su sobrino, en mayor custodio y propagador de su leyenda oculta su sangre tras el combate (porque los héroes son inmunes a las heridas) e incluso intenta hacer pasar por mágicas las armaduras del hijo de Zeus.
  3. En el campo de batalla se descubre que los centauros que atemorizaban a los guerreros tracios y su líder Rhesus son en realidad hombres tomados como criaturas hibridas a causa de un  efecto óptico natural.

Continuamente, la trama principal insiste en desmontar la leyenda que el joven Iolaus intenta construir en torno a Hércules.

En la ciudad de Tracia hallamos un muestrario de personajes que encarnan los distintos niveles de creencia en el mito y que van desde el agresivo descreimiento del jefe militar Sitacles (Peter Mullan) hasta la fe ciega del hijo de Ergenia que se conoce de memoria sus doce trabajos. En medio se encuentran los militares tracios que tienen sus dudas razonables y el pragmatismo de la propia Ergenia  cuando afirma que creerá en el hijo de Zeus cuando cumpla su tarea de dar caza a Rhesus.

La película se mueve entre el plano desmitificador que presenta al héroe en su dimensión real, terrenal , y otro en el que se instala la trama bélico-contractual , planos que se entrecruzan a lo largo del filme en un trenzado narrativo que ilustra dos de los oficios de la mentira considerada como un rasgo genético de las sociedades y del individuo. La verdad revelada abrirá en Hércules un nuevo nivel de conciencia individual que, debido a su condición de líder natural, repercutirá sobre el contexto humano que lo rodea.

Por desgracia, ese plano que corresponde a la subtrama arriba mencionada, no se eleva sobre la trama principal que le sirve de vehículo cuando es oportuno; esto es, a partir del último tercio del filme como veremos más adelante.

La primera revelación aparece  cuando tras  ser sometido y humillado el "centauro" rebelde Rhesus todo adquiere un nuevo sentido: el rey tracio aparece ya no como un monarca que defiende su legitimidad sino como un tirano sin escrúpulos y con ambiciones imperiales. Giro inesperado que impide, eso sí, que la trama continúe secuestrada por el recital de luchas coreografiadas.

La segunda revelación se introduce de un modo excesivamente abrupto por un personaje que une lo anecdótico con lo meramente funcional. Si durante todo el metraje el héroe se nos aparece como un pecador que expía su culpa – la presunta muerte de su familia a sus propias manos- , el rey Euristeo en una fugaz y forzada escena confesional se revela como el instigador de sus muertes. De este modo, Hércules, que hace vivir involuntariamente una mentira a quienes creen en el carácter sobrenatural de sus famosas hazañas, también es víctima de otras mentiras: no ha sido la enajenación de Hércules sino la envidia – pecado genuinamente humano- de Euristeo la que asesina a su familia por temor a que el mito de Hércules ensombrezca su reinado. Pero también el contrato con Cotys ha sido una calculada estrategia para rentabilizar sus habilidades.

Hay pues una doble revelación de la mentira servida por ambas tramas cruzadas. Por una parte, la ambición y la envidia de ambos monarcas que han utilizado a Hércules para sus propósitos, y por otra, la devoción ciega que la sociedad contemporánea al mito y el propio espectador rinde al relato de sus  prodigiosas  hazañas aunque tengan mucho de artefacto retórico (recordar la enfática "voice over" de Iolaus en la secuencia inicial que nos situa deliberadamente en el plano mitológico ) .

Esto  puede hacernos reflexionar acerca de lo manipulable que ha podido ser la historia de los pueblos y de sus personajes  antes de la aparición de ciencias como la paleografía o arqueología.

El  NEO-PEPLUM COMO UN DISCURSO SOBRE EL LIDERAZGO.

Sólo a partir de la revelación del engaño, el héroe puede ser libre para cambiar/mejorar las cosas: poner fin a su calvario interior y castigar la impostura de los reyes. "La verdad nos hace libres", pero libres para decidir qué camino tomar, qué postura adoptar ante el mundo, los hombres y  ante la propia historia. En el caso de los líderes naturales, sean heroicos como Hércules, o superheroicos como Pete Parker, su libertad lleva implícita una carga: "un gran poder implica una gran responsabilidad".

La trama bélica pese a que discurre con la linealidad acostumbrada en los péplums al uso, encuentra en ese giro de guion en la escena del Hércules encadenado un punto de inflexión que consigue alejar al auditorio del bostezo, introduciendo en el filme  los mecanismos de ocultación/revelación propio del suspense. Un acierto, sobre todo porque desde aquí puede reforzarse la dramaturgia de la subtrama: Hércules, al descubrir la mentira y poder usar su albedrío para decidir, se "libera" de sus fantasmas (esa invocación onírica del Hades y su Cancerbero que lo hacen víctima también del propio contexto mitológico en que él mismo se ubica). Pero además, en su catarsis particular, despojado de su aura mítica, se muestra como lo que en realidad es: un hombre y guerrero prodigioso lo que, paradójicamente, contribuye a prefigurar la génesis del mito (la escena final en la que los indecisos tracios reconocen su valía como líder y guerrero y rinden sus armas).

Es la imagen del reconocimiento del líder porque por fin se muestra en su auténtica identidad, lejos de ocultarse tras la impostura de su barniz mítico. Y en esa proximidad resulta reconocible. Y desde ese reconocimiento se muestra admiración.

Pese a la ambigüedad instalada en la retórica del divertido Amphiarus, hay dos instantes que nos hacen cuestionar el carácter mortal y humano de Hércules. Son dos escenas en que su fuerza (sobre) humana se expresa: cuando voltea el caballo de Rhesus en plena carrera y cuando derriba – cual Sansón- la colosal estatua de Hera para mantener a raya a los tracios.

El propio vidente , traductor de su conciencia, le pregunta cuando es abatido y encadenado: ¿y tú, quién eres?...Lo que importa es lo que crees que eres. Solo después de liberarse de su culpa (una mentira en realidad) Hércules conseguirá  recuperar su libre albedrío y su lucidez. Sólo la fe en uno mismo puede conseguir arrastrar la fe de los demás. La verdad revelada como aprendizaje de experiencia lo pondrá en el camino de la admiración y, finalmente, del mito.

En ese instante la historia y el mito se funden y el mito se convierte en humanidad revelada.

Pero aún hay más.

Cuando el vidente Amphiarus interpela a un Hércules en el punto más bajo de su caída  acerca de su auténtica identidad interpela en realidad al héroe factible encerrado en su propia encarnadura humana. La fortaleza interior, la autoconsciencia, la asunción de una guía de valores que otorgue profundidad a las acciones se revelan como condiciones insoslayables para cualquier liderazgo. Y en ese instante fílmico la filosofía moral se encuentra con la épica.

Las sociedades necesitan de  sus héroes que no son otra cosa que líderes, personajes tocados por la excelencia que estimulan el avance de los pueblos. 

LA COMPAÑÍA DEL HÉROE…

Como en cualquier grupo de acción, acompañan a su líder una serie de personajes heterogéneos. Iolaus (Reece Ritchie) el especialista en márketing mercenario; un hábil lanzador de cuchillos Autolycus (Rufus Sewell); el loco de rostro suturado Tydeus (Aksel Hennie) que no habla pero lleva en su expresión los estigmas del pasado; una amazona con aspecto de Nicole Kidman llamada Atalanta (Ingrid Bolso Berdal) la primera a la que consigo ver más como guerrera letal que como  ensoñación erótica.

Y finalmente el personaje más obsequioso de la trama: el vidente  Amphiarus (impagable Ian McShane). Aquí aparece como el mentor filosófico del héroe pero también como la conciencia de la duda en el espectador; un personaje cuyo discurso nos desplaza desde el escepticismo a la admiración por Hércules.

… O UN CÁSTING CON SABOR EUROPEO.

El reparto artístico combina a acreditados actores británicos (John Hurt, Joseph Fiennes, Peter Mullan) aunque en intervenciones breves junto a otras presencias menos conocidas pero con una notable fisicidad y fotogenia que otorgan a este Hércules una mayor frescura y novedad. Tenemos a la sueca  Ingrid Bolso Berdal (Atalanta) que aparecía en el Hansel y Gretel de Tommy Wirkola, y también en el Cold Prey de Roar Uthaug (La montaña Mágica) y que podemos ver también en Escape, un survival-tale ambientado en la Edad Media, al lado de Tobías Santelmann (Kon-Tiki) , actor noruego que aquí encarna al rebelde "centauro" Rhesus.

Sueca es también Rebecca Ferguson, habitual en series como Wallander o The White Queen y que estará dentro de Mission Impossible 5. Aquí encarna a Ergenia, la hija de Cotys.

También noruego es Askel Hennie, que ha tenido papeles de rostro más agraciado como en Max Manus- biopic del líder de la resistencia noruega-  o en el thriller Headhunters. Incluso al joven actor británico Reece Ritchie (Iolanus) ya lo hemos visto antes en Prince of Persia (2010) y  en 10.000 B.C. (2008). Y de no haberse suspendido podríamos haberle visto en la serie Hieroglyph ambientada en el Egipto de los faraones donde encarna al faraón Shai Kanakht .

UNA APROXIMACIÓN CRÍTICA

El sesgo desmitificador de personajes no es nuevo en las pantallas. Incluso si esos personajes son pura ficción como por ejemplo Sherlock Holmes una de las figuras más recurrentes en el cine. Recordar aquí cómo la perspectiva paródica con que abordó el personaje  Billy Wilder (La vida secreta de Sherlock Holmes, 1970) o incluso la irónica Elemental, Dr. Freud,1976 de Herbert Ross, con un Nicol Williamson en el papel del detective (el Merlin de Excalibur,1981) pervierten el perfil que lo identificaba en las novelas de Conan Doyle y en la serie de  Basil  Rathbone.

Más recientemente han pasado ese filtro desmitificador personajes históricos como Cristo (La última tentación de Cristo, 1988) de Scorsese, o incluso el Noé (2014) de Aronofsky.

Aplicar ese tratamiento al neo-peplum, revisar los mitos consolidados en el imaginario colectivo desde la hermenéutica contemporánea es un saludable ejercicio de actualización de personajes populares siempre que lo que se pretenda sea algo más que una acomodación de los modelos clásicos a las audiencias educadas en las ficciones virtuales de impacto.

Kenneth Branagh , que no es Brett Rattner, hubiera hecho aquí un buen trabajo por la misma razón que resbaló en la franquicia Thor de Marvel donde olvidó que el referente , en su intento de adaptación shakespereana al universo Marvel , no era el panteón del escritor británico sino esa misma mitología reutilizada como pastiche y previamente adaptada al gusto de la cultura popular  por el ubícuo Stan Lee.

Se echan de menos unas réplicas entre personajes más elaboradas que les otorguen mayor dimensión y profundidad  humanas, algo inédito en los péplums convencionales. Se echa de menos a un actor más rico en matices expresivos para dar relieve a esa identidad dual del personaje y hacer más versátil el recorrido del mismo, lo que nos hace pensar que el empeño de Dwayne Johnson en encarnar al héroe griego ha podido más que las exigencias expresivas de la historia.

Pero sobre todo, se aprecia una falta de ambición en las pretensiones de reconstruir el mito desde una perspectiva inédita que sobrevuele  las cuarenta versiones anteriores, aportando a la audiencia nuevas líneas de discurso y rehuyendo el lugar común de este tipo de productos.

Tal vez el mérito solo sea el de Radical Comics donde ya se prefigura ese cambio de enfoque del héroe griego que el filme pretende desarrollar. O tal vez el director esté condicionado por ese público potencial que demanda otra de fantasía épica sin más pretensiones.

Hércules se presenta así como un producto inacabado. A partir de la revelación en la secuencia de Hércules encadenado, todo se vuelve arritmia narrativa. Es como si la intención de mostrar a "ese hombre que se esconde tras el mito" se quede en el punto de partida, en la estructura de la idea, en la genérica trama mil veces contada de alguien que se cae y que al levantarse se hace más fuerte. Es un material atractivo pero anecdótico si, en el segundo segmento del filme que se abre a partir del último tercio, en la secuencia del Hércules encadenado- el punto más más dramático- el renacimiento del hombre iluminado por la experiencia de la verdad no se proyecte hacia una trama que desarrolle la idea y los efectos de ese renacer.

El error de Rattner, o de Dwayne o de la Paramount (por lo de la autoría compartida del producto fílmico) ha sido quedarse en el campamento base y no intentar escalar nuevas cimas; aferrarse sin mayor ambición a ese interesante punto de partida. "Hemos visto el mito y ahora veremos al hombre que hay detrás del mito" puede leerse en una entrevista promocional. Pero cómo es ese hombre que surge del mito, cómo nos seduce, o qué nos sugiere; de qué idea universal es portador, qué ocurre tras su reconocimiento como héroe mortal o como líder cercano,  aun no nos lo han contado. Sin ese acabado dramático y argumental, el Hércules de Rattner se queda en un intento de alejarse de otros caracteres épicos con los que el héroe griego aquí presentado no deja de ser intercambiable.

Insistir por último en dos aspectos que ensombrecen el vuelo original de esta revisión de Hércules:

Dwayne Johnson encarna, por su fisicidad, la vertiente mítica pero- al modo de Stallone, la dramaturgia de su vertiente mortal no encuentra vehículo en su expresividad, necesaria aquí para acentuar el contraste entre los dos Hércules que aparecen en los extremos del filme.

El timming de las batallas (espectaculares por otra parte) y su proximidad contribuyen a diluir el desarrollo visual de la idea que subyace a esta revisión del héroe, tal vez por controlar el riesgo de que una cinta de acción épica pierda protagonismo frente a partes más retóricas o discursivas, por apostar más por la sensación que por la emoción, más por el impacto que por la dramaturgia.
Puestos a reutilizar a un héroe épico me pregunto por qué no se apuesta por lo nunca visto en épica heroica y/o fantástica , a saber: su trasfondo dramático y universal  siendo como es un subgénero que comparte con la ciencia-ficción ese distanciamiento del mundo presente y reconocible, para intentar una aproximación crítica al mismo desde la distancia temporal – histórica o futurista-. Agotada  la novedad de exhibir mosaicos digitales de batallas y entornos histórico-fantásticos, esa aplicación podría ser uno de los ámbitos de exploración del neo-péplum.

Lástima que no se explore la potencialidad de Hércules como figura simbólica, como portadora de significados que podrían enriquecer la actualidad de debates filosóficos o político-sociales, que podrían ilustrar desde la metáfora realidades contemporáneas, y que permanezca adherido a la representación convencional de la retórica épico-heróica, sin alumbrar nuevas perspectivas como ha hecho Aronofsky en su Noé centrándose en el aspecto humano de la fábula (hasta aquí si se ha llegado) pero para crear después una metáfora del mundo actual para , por ejemplo, defender la idea de la utilidad social de la verdad, o la conveniencia de destruir  falsos mitos para impedir  la aparición de tiranías ideológicas.

Se os saluda. No dejéis de pensar el cine.

Más en esta categoría: « Wer Silent House »
Jose Manuel Paradela

Administrador del blog en construcción "El Cofre de Flint". Escritor novel de relatos y articulista anónimo. Conversador compulsivo. Finalista en la edición 2014 del Concurso Internacional de Relatos Negros de la Semana Negra de Gijón. Me apasiona el cómic y las bandas sonoras.

Incondicional del cine de Greenaway y de los David Cronenberg y Lynch-, Walter Hill, Scorsese, pero también Hawks, Minelli, Curtiz, George Pal, Lang, Kubrik, Hitchcock…, no cabrían en dos líneas.

Web o Blog: https://elcofredeflint.blogspot.com.es/

Y además...

12.jpg

C/ Celso Emilio Ferreiro, 2 - 4°D
36600 Vilagarcía de Arousa
Pontevedra (España)

Redacción: 653.378.415

[email protected]

Copyright © 2005 - 2020 Scifiworld Entertainment - Desarrollo web: Ático I Creativos

Esta web utiliza cookies para mejorar la experiencia de los usuarios. Para conocer el uso que hacemos de las cookies, consulta nuestra Política de cookies..