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Mute

el  Sábado, 24 February 2018 13:01 Escrito por 

Duncan Jones cuenta más de lo que parece, pero no lo cuenta todo.

  • Póster: Póster
  • Titulo Original: Mute
  • Año: 2018
  • Director: Duncan Jones
  • Guión: Duncan Jones, Michael R. Johnson
  • Reparto: Alexander Skarsgard, Seyneb Saleh, Paul Rudd, Justin Theroux
  • Duración: 126 min

Año 2056.

EE. UU. continúa combatiendo contra los talibanes en Afganistán, en una guerra interminable como la sufrida por el veterano de Vietnam Robert A. Heinlein. Oleadas de desertores se refugian en el lumpen de las grandes ciudades europeas, ofreciendo sus habilidades al lado más salvaje de la sociedad. En este submundo sobrevive Leo; tímido y mudo gigante amish que paga sus facturas trabajando como camarero en un club nocturno de Berlin. Este monstruo de Frankenstein, tiene su propia novia en Naadira, maquillada para la ocasión como si de Elsa Lanchaster se tratara. Con un pasado ignorado por Leo, a esta femme fatale la van a meter en problemas y Leo, con una ética de caballero andante, tratará de impedirlo.

Con el evidente recuerdo en la estética a títulos como Blade Runner (1982) o Akira (1988), el cineasta británico narra una historia propia, recibida con críticas exageradamente negativas. Bien es cierto que la mayoría de los personajes no están desarrollados con la profundidad que podríamos esperar de un talento como el del hijo de David Bowie, pero es SU película y la cuenta como él quiere. No como me gustaría que fuera y lo acepto con buen talante. Los caracteres daban, cierto, para más por lo poco que podemos vislumbrar a través de las motivaciones de los mismos (la interacción entre los enamorados es liviana y la dupla entre Cactus Bill y Duck, siendo lo mejor a nivel interpretativo, se despilfarra por todo lo que tienen por detrás y que no cuentan; sólo rozan).

Jones apuesta por contar una historia lineal (hay un flashback explicativo a medio metraje, metido con calzador) de "chico busca chica" jugueteando al "noir" más propio de los personajes creados por los Chandler o Hammett, pero sin la enjundia de los Bogart o Mitchum. Valido su propuesta de filmar un cuento más sencillo -que no simple- apoyado más en lo visual que en el crecimiento exponencial de una trama hipnótica, sorpresiva, magnética. No es el caso, por desgracia. En palabras del propio director, "se trata de un film incómodo e inesperado. Más oscuro de lo que se podía esperar". Quizás sí o quizás no; pero lo cierto es que la elección de Alexander Skarsgard torpedea constantemente esas buenas intenciones. Para un actor de cine, lo más dificil es interpretar sin diálogo. Por eso Steve McQueen era tan buen actor (memorable en el Bullit (1968) de Peter Yates) y el actor sueco no. De hecho baja a esa subdivisión de "troncos y armarios" del estilo de los otrora relevantes Kevin Sorbo o los más actuales Joel Kinnaman. Lo intentan con más esfuerzo que los Dolph Lundgren o Chuck Norris de turno, sí; pero queda sólo en eso. En un intento.

Pero, por fortuna, el cuarto proyecto de la productora Liberty Films, fundada en 2005 por el propio Duncan y su amigo Stuart Fenegan es una entretenida y muy lograda creación visual en donde sobresalen los distintos apartados técnicos (quizás el montaje de Barret Heathcote y Laura Jennings sea lo menos loable. Son brillantes en su campo original, los efectos visuales, Moon (2009) o John Carter (2012) son dos magníficos ejemplos pero a la hora de cortar y pegar cumplen discretamente). Aplaudo el resultado final en los efectos especiales de Uli Nefzer (que ya lograra un memorable trabajo en el Enemy at the Gates (2001) de Annaud) y en los visuales de la mano de Christopher Anthony -Guardians of the Galaxy (2014), no más preguntas Señoría- y Dean Adjeikum -The Martian (2015)-.

Destaco la especial relevancia que se da a la B.S.O. de Clint Mansell, autor tan apto para retorcernos de angustia en Requiem for a Dream (2000) como de maravillarnos con su propuesta para Mass Effect 3 (2012) y que por momentos juega con los sintetizadores como si de un "thriller" ochentero de Carpenter y su Snake Plissken fuera o componiendo una delicada nana infantil en la parte final, cuando más tensión narrativa nos plantea el director y que se prolonga agónicamente más de lo que imaginábamos. No es casualidad que recupere al compositor de su ópera prima, por que el gran acierto de Mute es precisamente retomar la historia inacabada (por lo que vemos ahora) de la suerte que corría Sam Rockwell en Moon (2009). ¡Mira por donde descubrimos que no sólo J. J. Abrams es capaz de sacarse unos "cloverfield" de la manga!. Aunque si tengo que ser sincero, se me antoja mucho más brillante y esperanzadora una posible tercera entrega del conflicto existente entre la malvada Lunar Industries (otra pérfida megacorporación más que incorporamos al lado de la Tyrell o de la Weyland) y Sam Bell y sus 155 clones.

La película está dedicada a David Bowie y a la niñera de Duncan, que fallecieron durante el rodaje del film. Emotivo agradecimento del niño Duncan que vivió el Berlín efervescente de la década de los setenta. Es fácil imaginar lo mucho que le debió marcar esa experiencia. Un lugar y momento que coincide con una de las mejores etapas artísticas de Bowie y que el director homenajea en la primera canción que suena en la película, guiño a esa obra total que es el Heroes (1977).

Decía Takeshi Kitano que toda historia debería empezar y finalizar con agua. 

Curioso.

 

El Guerrero Mandingo

Genuflexor Imperial en La Estrella de la Muerte y fagocitador audiovisual inmisericorde.

Y además...

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