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Twin Peaks: Episodios 2-16 y 2-17

el  Lunes, 22 November 2010 01:00 Por 

The only other time I saw that sight and heard that sound... was just before my husband died.

Regresamos, tras un paréntesis obligado de unos meses por cuestiones cinematográficas, a la recta final en los análisis de todos los capítulos de la mítica serie "Twin Peaks". Esto se acaba..

2-16 - La condenada

Dirección: Lesli Linka Glatter / Guión: Tricia Brock

El episodio 16 de "Twin Peaks" es el último capítulo bisagra entre la mitad de la segunda temporada y su recta final. Si bien han sido los dos últimos los principales encargados de cerrar las distintas tramas flojas que pululaban por la serie, aquí más que cerrar tramas lo que ocurre es que se despiden muchos personajes, se establecen nuevas líneas argumentales que nos llevarán al final de la serie y se termina inesperadamente buena parte de la historia de uno de los personajes principales. Sin duda se trata de un capítulo importante para terminar de enderezar la serie y recuperar sus mejores sensaciones, y si bien esto no implica que no nos aguarden aún varios momentos flojos por delante, si que deja a las claras que sus creadores eran conscientes que se estaban alejando de una parte importante de la esencia de "Twin Peaks". Basta con analizar su impactante secuencia final para darse cuenta de ello.

Aunque como siempre en la serie se tratan muchos asuntos en el episodio, estamos ante uno de los capítulos que está más claramente centrado en unas pocas historias. En esta ocasión el enfrentamiento de Windom Earle y Cooper pasa a un segundo término, aunque sigan ocurriendo cosas importantes por este lado como la reunión en el Roadhouse de las tres candidatas a reina que han recibido su mensaje con el poema, o el nuevo movimiento de ajedrez de Cooper sugerido por Pete y que en teoría ha de servir para darle a Earle dolores de cabeza y que no pueda matar por varios movimientos.

De esa manera son dos tramas con personajes más secundarios las que pasan a primer término. Por un lado Ben Horne parece estar totalmente recuperado y con ganas de dar mucha guerra a Catherine y su intento de arruinarle. Para ello ha tomado dos decisiones fundamentales: la primera, contraatacar montando el Proyecto de la comadreja de los pinos, por el que pretende hacer campaña para salvar a esta variedad local de animal, que verá puesto en peligro su hábitat natural con la consecución del proyecto Ghostwood que Catherine le ha robado.

La otra decisión no menos importante ha sido la de pedir ayuda a un antiguo protegido suyo, John Justice Wheeler. Este personaje es interpretado por Billy Zane, actor especialmente conocido gracias a su papel en la súper taquillera "Titanic". Y no es ésta la única relación de este episodio con el gigantesco juguete de Cameron, ya que una de las frases más famosas de este capítulo, prefiero ser su puta a seguir siendo tu esposa, que Norma le suelta a Hank cuando por fin decide apartarlo de su vida, sería recuperada por aquella película como réplica de Kate Winslet al propio Billy Zane, en lo que cabe preguntarse si fue una coincidencia, un guiño al actor por parte de Cameron o directamente un guiño a la serie.

En seguida somos conscientes que la relación de Wheeler con una Audrey decidida a conocer hasta el último aspecto sobre el Gran Hotel del Norte que seguramente un día controlará, va a ser una parte importante de esta última parte de la temporada. Y aunque hay que admitir que en este episodio se escuchan algunas frases ingeniosas y divertidas entre los dos (sobre todo cuando Wheeler le recuerda a Audrey su interpretación de Heidi cuando tenía 10 años), el juego de seducción entre los dos sería perfectamente intercambiable con el de cualquier otro culebrón del momento y se encuentra lejos de la sensibilidad y la ironía que la serie había demostrado para estos asuntos en la primera temporada. Billy Zane resulta además una pareja demasiado blandita para Audrey (ni comparación con la gran idea que había sido emparejarla con Cooper) y ella misma se encuentra también un poco alejada de la perversidad que había mostrado en el arranque de la serie.

Pero la línea argumental más importante del episodio, que toma un protagonismo inesperado, ya que nunca había sido tratada hasta ahora como una trama principal, es la del enfrentamiento a tres bandas entre Catherine y Andrew Packard, Thomas Eckhardt y Josie (entregando todos ellos magníficas interpretaciones). La historia de traiciones, resurrecciones y venganzas entre ellos es bastante compleja y enrevesada y aunque el episodio se esfuerza por resumir la trama y establecer las culpabilidades de cada uno, la verdad es que resulta difícil aclararse si no se ha seguido la serie atentamente desde el principio. Lo que si queda claro es la presión muy trabajada a la que Catherine y Andrew someten a Josie para hacer que acabe con Eckhardt, incluyendo al propio Andrew avisando falsamente a Eckhardt (en uno de los mejores momentos del episodio, con el excelente intercambio de líneas entre los dos actores encerrados en un ascensor) de que Josie es una traidora que le dejó vivir y que por tanto le traicionó.

 Toda esta presión sobre Josie hace que con la llegada del final del episodio sepamos que el asunto está a punto de estallar, así que cuando Cooper, tras ser avisado por Catherine de que Josie está en el hotel, irrumpe en la habitación y se encuentra con que ha matado a Eckhardt de un disparo, no nos resulta extraño aceptar que con la llegada de Harry ésta intente suicidarse. Pero por si alguien dudaba de que sus creadores querían devolver a "Twin Peaks" su característico tono oscuro, surrealista y lleno de misterio, Josie cae muerta antes incluso de que llegue a dispararse y Cooper tienen una visión de BOB trepando por la cama y preguntándole ¿qué le ha sucedido a Josie? y del Hombre de otro lugar danzando también sobre la colcha.

Por si esto no añadiera suficientes interrogantes a lo que ha podido suceder en ese momento, tras salirse Cooper de su ensoñación, la cámara se encarga de mostrarnos un acontecimiento que está sucediendo en un segundo término, fuera de la atención de los dos agentes: en el tirador de uno de los cajones de la mesita se encuentra encerrado el espíritu de Josie Packard, que entre contorsiones de dolor y sufrimiento se esfuerza por liberarse de su prisión en una de las imágenes más sorprendentes, inesperadas y desconcertantes de toda la serie. Josie pasa a ser así un espíritu en la madera, en clara analogía con el proyecto Ghostwood.

Pero hay otro detalle más en este asunto que puede llegar a pasar desapercibido y que también añade más misterio a todo lo que sucede en este capítulo y a sus posibles implicaciones en la parte más sobrenatural de la historia. Antes de que Josie reciba la visita de Andrew instándola a que vaya al encuentro de Eckhardt asistimos a un cambio estético importante en el personaje, al abandonar el look de criada sumisa que ha tenido en los últimos capítulos y recuperar el de seductora con el que la habíamos conocido. Y esto sucede en una secuencia en su cuarto en que la vemos maquillándose ante el espejo y girándose con rostro preocupado, exactamente igual que la secuencia con que arrancaba el episodio piloto de la serie. La explicación de esta repetición está abierta a interpretaciones; desde que Josie presienta en ambos momentos que algo terrible está sucediendo o va a suceder (la muerte de Laura Palmer en el primer caso y la suya propia en éste), hasta una unión más profunda con los espíritus malignos de la serie.

En esta misma trama nos despedimos (de manera dolorosa para quien esto escribe) de uno de los personajes secundarios que venían acompañándonos desde el mismo arranque: el magnífico contrapunto cómico de Albert Rosenfield, que abandona Twin Peaks para no regresar.  Pero aún hay más personajes importantes que se despiden en este capítulo, desde Jerry Horne hasta Hank Jennings. Este último es arrestado por la policía acusado de múltiples violaciones de su libertad condicional (y sobre todo del intento de asesinato de Leo Johnson) y aunque trata de ganarse la libertad chantajeando por un lado a Harry con Josie y por el otro a Norma con la negativa a concederle el divorcio para que se pueda casar con Ed si no testifica a su favor, no consigue salvarse del encarcelamiento y deja así la serie.

Pero la despedida más importante es la de James Hurley, quien se marcha sin rumbo buscando la manera de olvidar todo el dolor que ha sentido en las últimas semanas sin que Donna quiera acompañarle. Los dos se despiden haciendo el amor y con la promesa de que James volverá a buscarla, cosa que se reservaba para una nueva temporada, pero como ésta nunca llegó, James nuca regresó.

A pesar de que la serie se había estado lavando la cara en estas últimas entregas volviéndose de nuevo más oscura (como la nueva a aparición de BOB y el Hombre de otro lugar demuestran), tratando así de recuperar a parte del público que había ido perdiendo desde el desenlace del asesinato de Laura Palmer, la ABC veía como las audiencias caían y no sabía muy bien qué hacer con la serie (que siempre había sido para ellos una patata caliente, salvada sólo por su inesperado éxito). Parecía que el tiempo empezaba a estar contado para "Twin Peaks" si los ratings no remontaban y el primer aviso vino con la emisión de este episodio, ya que la cadena decidió cancelar la emisión de la serie de manera indefinida y tardó un mes y medio en volverla a poner en emisión.

El desconcierto y la rabia que siguió entre los espectadores de la serie tras el anuncio y la ansiedad que conllevó el no saber si podrían ver los 6 episodios restantes de la temporada, llevó a una de las protestas y muestras de apoyo con una serie más grandes que se hubieran dado nunca en el país, sólo superada por la ya histórica petición del regreso a las pantallas de la cancelada "Star Trek" por su inmensa comunidad de fans.

El problema venía en realidad de lejos, concretamente del inicio de esta segunda temporada, cuando la emisión de la serie se trasladó de los jueves por la noche a la supuestamente más atractiva noche de los sábados. En realidad la jugada no podía haber sido más errónea, ya que los principales espectadores de esta serie (adolescentes y jóvenes) no se quedaban las noches de los sábados en casa viendo la televisión y lo que hacían era dejar los vídeos grabando, lo que no computaba en los índices de audiencia.

Finalmente la presión de público, crítica y de los propios creadores lograron hacer regresar a "Twin Peaks" y además devolviéndola a su situación original en la parrilla los jueves por la noche. También, debido al largo periodo que había transcurrido entre los dos episodios se decidió filmar un resumen de los últimos acontecimientos que habían sucedido en la serie en la forma de un monólogo de Cooper a su grabadora que precedió en USA al episodio 17.

 

2-17 - Heridas y cicatrices

Dirección: James Foley / Guión: Barry Pullman

Parece que la afirmación de que el episodio 12 de esta temporada era el peor de la serie me la tendré que comer con patatas tras haber vuelto a ver este 17. Esto, si tenemos en cuenta que se trataba del episodio que reanudaba la serie tras el importante parón del que acabo de hablar, resulta catastrófico. No obstante, no deja de ser una constante en la serie. Ya había sucedido con la mala recepción al primer episodio de esta temporada (a pesar de que yo lo siga defendiendo firmemente), siendo mejor aceptado el segundo capítulo, y lo mismo sucederá aquí con el siguiente episodio.

De nuevo el principal problema de base del capítulo es la excesiva dependencia de situaciones supuestamente cómicas que más bien producen vergüenza ajena y que demuestran lo mucho que les costaba a sus responsables recuperar el fino humor casi dadaísta de la primera temporada a estas alturas. Además, hay que sumar también el absoluto fracaso como realizador de James Foley (autor de cintas tan apreciadas como "Glengarry Glen Ross"), sacando malas interpretaciones de casi todo el reparto y creando algunas puestas en escena indignas de la serie (ese punto de vista de la comadreja...), a pesar de que tenga cierta excusa en que el guión con que le tocó lidiar tampoco daba para mucho.

Una vez más, el encargo del guionista Barry Pullman era difícil pues el argumento para éste capítulo resultaba bastante transitorio tras las fuertes sorpresas del episodio anterior, siendo lo más poderoso sobre el papel el descenso psicológico a los infiernos de Harry tras la muerte de Josie. Pero es que toda esta trama, que ocupa bastante tiempo de pantalla y que debería tener gran peso dramático se va al traste por la combinación del mal trabajo de Michael Ontkean y del director James Foley. Ninguno supo estar a la altura del momento, con una interpretación bochornosa y nada creíble, a la que no ayuda nada la pretendida atmósfera de cine negro (una vez más) en que se ven envueltas sus secuencias, más propias de un trabajo de alumno de escuela de cine con ínfulas que de una serie profesional y de la importancia de "Twin Peaks".

 

Por suerte el resto del capítulo sale más a flote e incluso tiene sus momentos destacables. Tenemos a Norma en el Doble R de manera bastante presente, ya que en torno a ella giran dos acontecimientos importantes que debutan aquí: la llegada de su hermana Annie Blackburn al pueblo y la sugerencia que le hace a Shelly de que se presente al concurso de Miss Twin Peaks que está próximo a celebrarse. Heather Graham, actriz que tendría una importante carrera posterior con títulos como "Swingers", "Boogie Nights" o la reciente "Resacón en Las Vegas", es la encargada de dar vida a Annie, quién desde esta primera aparición parece destinada a jugar un importante papel en la serie, especialmente con relación a Cooper, con quien parece tener una química especial (a pesar de que el agente note el detalle de las inquietantes cicatrices que luce en una de sus muñecas).

También se nos proporcionan algunos datos más sobre la misteriosa muerte de Josie, ya que la autopsia ha revelado que su cuerpo pesaba muy poco tras su muerte, lo que indica que una parte de él (o su mismo espíritu) ha desaparecido durante su muerte. Y otro personaje que adquiere un importante protagonismo es Jones, la misteriosa ayudante del fallecido Eckhardt, quien le entrega a Catherine una misteriosa caja negra de parte del propio Eckhardt, en la que es por cierto una de las pocas secuencias con una buena idea de puesta en escena al arrancar con un travelling que se acerca en lateral hacia Catherine hasta que ésta nota que hay una presencia en su despacho y se gira hacia la cámara. También Jones cierra el episodio de manera intrigante al derribar al policía que vigilaba a un dormido Truman, desvestirse y meterse en la cama con él.

Pero los mejores momentos del capítulo hay que repartirlos entre las distintas apariciones de Windom Earle y la acertadísima unión de Lady Leño con el Mayor Briggs. Empezando por estos últimos, ambos se presentan en la comisaría y explican a Cooper que Margaret tiene también una extraña marca en su pierna que le apareció cuando siendo niña desapareció durante un día entero. De esa desaparición recuerda la presencia de una fuerte luz y de una lechuza (al igual que en el caso de Briggs) y también añade que cuando su marido falleció volvió a ver la misma luz y la lechuza. Una nueva clave para Cooper y para los nuevos misterios de esta temporada.

Y una vez más la amenaza de Earle vuelve a ser el punto más intenso del capítulo y el más trabajado, ya que se le reservan las dos secuencias mejor escritas y dirigidas del capítulo. La primera sucede cuando recibe el movimiento de ajedrez de Cooper y se da cuenta que éste ha hecho trampa y que ahora cuenta con una ayuda poderosa. El estallido de violencia del personaje, que pasa también por estados de felicidad y de relajación forzada en el mismo plano, no sólo demuestra las capacidades interpretativas de Kenneth Welsh y su furiosa energía, sino que sirve de inteligentísimo reflejo a las escenas de violencia que se habían sucedido en la primera temporada entre Leo y Shelly, dónde ésta última temía cualquier estallido repentino de su marido. Ahora los papeles se han cambiado y es Leo quién vigila con angustia las reacciones y los estallidos de Earle y quien sufre estos últimos en sus propias carnes.

El otro gran momento de Earle sucede cuando se disfraza de un viejo compañero de universidad del doctor Will Hayward y visita a su hija Donna en su propia casa. Los dos actores están estupendos en esta secuencia y la soledad y amplitud del espacio vacío de la vivienda, sabiendo la amenaza que supone Windom, juega muy bien a favor de crear una gran tensión dormida durante toda la secuencia. Earle se despide de Donna dejándole una cajita para su padre y su número de teléfono. La gran coda de la secuencia llega cuando se nos informa que la persona por la que se ha hecho pasar sí que era un viejo amigo de Will, pero que había fallecido ahogado sin llegar a terminar los estudios y que el número de teléfono dirige en realidad al cementerio. En la caja hay un peón negro con el siguiente movimiento para Cooper.

Con todo, y aunque quede claro que como siempre el episodio guarda suficientes buenos momentos que no permiten que estemos realmente ante un capítulo malo, si que estamos ante uno de los menos buenos, y sin duda ante uno de los peores de la serie en dura competencia con el 12 de esta misma temporada.

 

Y además...

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